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domingo, 20 de marzo de 2016

LAS 9 CARTAS VERSIÓN DEFINITIVA (CRISTO VUELVE)



CRISTO VUELVE, Revela la verdad sobrecogedora
Segunda  Carta de Cristo (Cuarto Escrito)
Escucharían mis enseñanzas y quedarían perplejos ante lo mucho que les quería decir. Era imprescindible que primero les explicara el fondo de todo lo que me había sido revelado en el desierto.
Les conté que a pesar de mi modo de vida anterior imprevisible, siempre había sentido una profunda compasión hacia la gente.
Fue mi compasión lo que me hizo dar la espalda al ‘dios’ presentado por los Rabinos. Cuando hablé de mi total rechazo de un Jehová castigador, vi la duda y el sobresalto en sus caras.
En detalle les expliqué que me preguntaba cómo era posible hablar de un Dios ‘bueno’, habiendo tanto sufrimiento sobrellevado por niños inocentes. Mientras hablaba vi cómo gradualmente sus caras se relajaban. Continuaba poniendo en palabras mis dudas y enojo de antes, hasta ver cambiar sus expresiones por las de aprobación y luego total acuerdo. Descubrí que les había expresado sus propias dudas y preguntas, las cuales, nunca antes habían tenido el valor de admitir. Hablando juntos, sentí el alivio de que ya no estaban solos en su resistencia secreta ante las enseñanzas de los Rabinos. Les dije que llegó el momento de cuando empecé a darme cuenta con mayor claridad que estaba malgastando mi vida.
Quise cambiar y sentí con fuerza que debía ir a Juan el Bautista como punto de partida, para comenzar una nueva forma de vida. Les describí lo que ocurrió durante mi bautizo y en las seis semanas en el desierto. Les expliqué que todos mis pensamientos, creencias, actitudes, arrogancia y rebeldía previa fueron paulatinamente limpiados de mi consciencia mientras pasaba por las profundas revelaciones y las visiones que me mostraron la ‘Realidad’ que ahora llamaba el ‘Padre.’ Expliqué la ‘Naturaleza’ del ‘Padre’ y que esta Naturaleza Divina también estaba compuesta por la Voluntad Divina. Les dije que era el hombre en sí quien por su pensar erróneo y su comportamiento equivocado se apartaba del ‘Padre’ en su interior, y que era únicamente el hombre, primero al arrepentirse y luego mediante la purificación mentalemocional, quien podría volver a encontrar su propio camino de vuelta y el contacto pleno con el ‘Padre.’ Cuando esto se cumpliera, la ‘NATURALEZA’ plena del ‘PADRE’ sería liberada en la mente, corazón, cuerpo, alma, en el entorno y en las experiencias de la persona. Al suceder esto, tal persona entraría en el Reino del Cielo donde reina el ‘Padre’ y también el Reino del Cielo se establecería dentro de la consciencia de la persona. Entonces habría alcanzado el propósito que hay detrás de su existencia. Mientras hablaba con mis discípulos, vi sus reacciones reflejadas en sus caras.
Toda duda había desaparecido - ahora había luz de cierta comprensión y alegría. Estos jóvenes se convertían en entusiastas creyentes exclamando: - ¡Estas sí son buenas nuevas! Sin embargo, después de la primera aceptación de todo lo que había dicho, había veces que se preguntaban si todo lo que había dicho era verdad. Esto lo comprendí. Estar dispuesto a deshacerse de la imagen de ‘Jehová’ tan profundamente grabada en sus mentes requería mucha valentía. Hubo veces que hablaron entre sí y se preguntaron quién era este hombre que pretendía maravillas.
¿Y si me seguían y resultara que realmente era un mensajero de Satanás? ¿Entonces qué? Serían severamente castigados por Jehová. Tenían mucho que perder – su posición social como jóvenes, hombres sobrios y trabajadores, su reputación como comerciantes y artesanos, la pérdida de ingresos, y el obstáculo más grande de todos, el probable enojo y rechazo de sus familias. ¿Qué recibirían de recompensa?
Les dije que no les podía prometer ninguna recompensa terrenal por su ayuda en propagar el ‘evangelio de la buena nueva.’ No tenía ninguna duda que dondequiera que fuéramos nos darían alimento y refugio y que la gente nos acogería bien.
Tan sólo podía prometerles la Verdad de que el ‘Padre’ conocía sus necesidades, que les serían satisfechas, y que les mantendría sanos. También les podría prometer que al ir al ‘Padre’ y al confiar en el ‘Padre’ en cada paso del camino, estarían felices como nunca lo habían sido antes. Experimentarían el Reino del Cielo ellos mismos según el punto en que echasen a un lado las exigencias del ‘yo’ y sirvieran a los demás. Serían testigos de las curaciones, y éstas les aumentarían la fe y les darían la valentía para sobrellevar las incomodidades del viaje. Y así empezamos nuestra misión de propagar la ‘BUENA NUEVA’ del ‘EVANGELIO del REINO.’
Envié a estos hombres jóvenes delante de mí a la ciudad que habríamos de visitar. Al entrar, se le decía a la gente que se juntase para escuchar la ‘Buena Nueva del Reino del Cielo.’ La gente se quedaba sorprendida y querían saber más pero los discípulos les instaban a que trajesen a los amigos y vecinos y que se enteraran ‘al llegar Jesús,’ y que habría curaciones para su gente enferma. Ilusionados, muchos corrían para ayudar a difundir la ‘buena noticia’ y pronto estaban juntos formando una gran multitud.
Yo, que me había rebelado con tal pasión contra las homilías religiosas con caras largas amenazando violencia, castigos y condenación para los pecadores, ahora caminaba con alegría para encontrarme con estas multitudes.
Tenía mi ‘Buena Nueva’ para compartir con ellas para animarles el día, y sanación de los malestares y aflicciones, para llenar de alegría sus vidas. Donde antes me moví entre la gente de manera egoísta y con las manos vacías, aceptando su buena voluntad y a veces sus limosnas con poca gratitud, venía ahora con una abundancia de posibilidades vivificantes para todos aquellos dispuestos a escuchar mis palabras y a tomar pasos para mejorar su calidad de vida.
Quiero que tú que estás leyendo estas páginas, comprendas plenamente mi posición en aquel momento, mi estado de consciencia después de mi iluminación en el desierto, y la persona que yo presentaba a mis paisanos como ‘Jesús.’ Ha habido tantas conjeturas que estoy a punto de contarte la verdad.
Nací teniendo, al madurar, un buen físico, con fuertes rasgos aquilinos, un intelecto extraordinario, una afición por la mímica y la risa - pero, como tantos de vosotros hoy, no cuidaba mis talentos terrenales. Al entrar en el desierto, mi cara y mis modales podrían llamarse ‘degradados’ de lo que deberían ser. Mientras que había empezado a examinar y a rebelarme en contra de lo que me había convertido, mi intelecto también había padecido por el mal-uso, constantemente ocupado en discusiones y discordias sobre la religión y entregándome al habla frívolo e irrespetuoso.
La gente se reía conmigo.
Caía bien a la gente con quien frecuentaba, pero por supuesto no me respetaban. Por eso fue el asombro de aquellos que me habían conocido, cuando les hablé en la sinagoga de Nazaret. Mientras mi madre me asistió para recobrar la salud, hice poderoso uso del conocimiento y la iluminación que me fue dado en el desierto.
Esto me hizo volver a ser el hombre que debiera ser.
Cuando empecé mi misión, era completamente consciente de que era el único con el supremo conocimiento de los secretos de la creación y de la existencia en sí. Por lo tanto podría decir con toda confianza: - Nadie, excepto yo, ha visto al Padre. Sabía que todo en lo que creían los hombres de todo corazón era falso - no era la verdad. Sabía que yo había sido especialmente hecho y diseñado por el ‘Padre’ para esta misión.
Había sido bendecido abundantemente con la energía física, la vitalidad del habla y la habilidad de idear parábolas llenas de significado, para hacerme capaz de transmitir el mensaje con éxito y de tal modo que nunca fuera olvidado.
Además de eso, comprendía a mis paisanos muy bien debido a la larga asociación con ellos y conocía sus esperanzas más abrigadas, sus temores más desesperados; sabía lo que les hacía reír y lo que les llevaba a la mímica y a la mofa de los ricos y pomposos; sabía también con qué profundidad tantos jóvenes y mayores sufrían con valentía y en silencio.
Conocí y experimenté una profunda compasión por el pueblo que vivía atemorizado - o soportaba - el látigo verbal de los Fariseos, y se inclinaba ante las leyes de impuestas de los Romanos.
Sabía cómo su orgulloso espíritu Judío fue herido por los gentiles conquistadores a quienes estuvieron obligados a hacer honores con los saludos verbales de mano o rodilla, y sin embargo a quienes despreciaban tras las puertas cerradas. Sabía y comprendía completamente las vidas y el pensamiento del pueblo. Antes había pensado sus pensamientos, había sentido sus resentimientos, sobrellevado su clase de angustias en los momentos de carencia, me había sentido impotente en las garras del gobierno Romano. Ahora sabía que nada de este sufrimiento era realmente necesario. Sabiendo ya la Realidad de la existencia, la Realidad del ‘Dios’ universal, podía percibir claramente la insensatez de las autoridades judías, quienes imponían una forma de vida pesada sobre el pueblo, la cual era totalmente errónea y en total contradicción con la Verdad del Ser.
La situación me causaba un profundo enojo. Por lo tanto, sabía que había sido moldeado y definido para convertirme en un instrumento purificado de la Acción Divina en Palestina – impulsado por mi pasión por la VERDAD e incitado por mi compasión hacia mi prójimo. Desde entonces me llamaba el ‘Hijo del Hombre’ porque sabía exactamente lo que padecía la humanidad en sus vidas cotidianas. Lo que es más, tenía perfecta confianza en poder alcanzar mis objetivos al traer la Verdad a la gente y así ser instrumento para cambiar la calidad de sus vidas. Por esa razón, aunque sabía al principio de mi misión que habría que pagar un precio por todo lo que me proponía hacer – dar la vuelta al mundo judío de arriba abajo y desde dentro para fuera – estaba dispuesto a darle la cara, pasar por ello, no podía eludirlo, porque amaba a la gente con el AMOR del ‘Padre’ que fluía a través de mi corazón y de mi ser. Pues la esencia del AMOR del ‘Padre’ es la de DAR – dándose y convirtiéndose en un ser visible y en existencia visible, y creciendo, nutriendo, sanando y saciando todas las necesidades de toda la creación hecha visible. Sabía que yo era el regalo de salvación del ‘Padre’ para la gente – para el mundo – y NO como suponían y enseñaron todos estos siglos – la salvación del castigo dado a los pecadores por un Dios enojado – SINO – para salvar a la gente de la repetición diaria de los mismos errores del pensar mal – el pensar mal que crea sus infortunios, la pobreza, la enfermedad y la miseria.
Porque amaba tan profundamente a la raza humana, estaba dispuesto a enseñar y a sanar desafiando a los Sacerdotes Judíos. Estaba dispuesto a morir en la cruz por lo que verdaderamente había ‘visto’ en el desierto, sabía de todo corazón, y quería compartir hasta la última gota de mi habilidad en hacerlo.
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Igual te resuena e igual no te resuena la verdad de alguien o el mensaje de alguien, está perfecto lo importante es el mensaje y no el mensajero....y repitiendo si te resuena tómalo si no déjalo pasar... no es para ti... mas también justo es a esto que se nos invita a no tener ningún ídolo, ningún Avatar, nadie a quien seguir... solo sigue tu propio corazón… justo de esto habla de los falsos profetas marcando a alguien en particular... pues todos somos maestros y alumnos a la vez y no en si el vehículo llamado cuerpo, y no la personalidad, sino el mensaje que llega a través nuestro o a través de los otros.
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