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domingo, 6 de marzo de 2016

DIALOGO CON EL MAESTRO (por L.Moreno)




Maestro!...Qué difícil es llevar adelante este mensaje! Qué duras son las mentes humanas! Supongo que será necesario un milagro para que comprendan, pues de lo contrario es francamente difícil llegar a la razón y el corazón del hombre de este siglo.
Hijo mío, nunca tendrás milagros a tu alrededor ni producirás prodigio alguno, pues si las personas acudieran por el milagro, mañana para saciar su curiosidad te pedirán otro y al día siguiente otra nueva sensación que encandilara sus sentidos.
El hombre de este siglo vive del espectáculo, y de su dependencia básica a los sentidos. Aprende a afrontar sus problemas en la forma que le enseñan, aprende a desear en la medida que los anuncios comerciales le seducen, es feliz por su capacidad de ajustarse al modelo del actor de moda o del patrón cultural que se crea para cada tiempo.
Existe la droga física, pero no es menos cierto que la hay psíquica y que produce tanta dependencia como la primera y tan peligrosa, y esa seducción hacia los prodigios y hacia los milagros es una farsa de llamarnos a nosotros vuestros tutores payasos, magos o actores.
El verdadero milagro se hace hacia dentro y en el silencio de la realización diaria.
El hombre que sin ver cree, fortifica una fe construida por sí sismo y sus cimientos son sólidos ante el vendaval. Pero el que hoy acude a vosotros por el milagro y le creéis convencido, mañana os abandonará por haber asistido a otro prodigio que ha realizado otra alternativa.
Guárdate por tanto de los prodigios, de los milagros y de la espectacularidad, pues como el Maestro dijo: 'No es tiempo de milagros' sino de madurez interior, de realización personal y grupal para conseguir la felicidad real del ser.
El mayor de los prodigios que podéis conquistar es el de una Humanidad libre, sin enfermedad, sin violencia, amante del progreso y del desarrollo hacia el espíritu.
De todas formas Maestro, el trabajo que se vierte para el razonamiento y para progresar en la sabiduría del espíritu no lo entiende nadie. La gente pide avistamientos y pruebas que dejen con la boca abierta a propios y extraños.
Ya te lo he explicado, vuestro trabajo está en función de la madurez del que ha despertado a su realidad interior y a su deseo de evolución. Los que buscan feria o espectáculos, siguen de feria en feria durante toda una vida pero sin haber trabajado en sí mismos.
Serán pocos, hijo mío, pero son ellos, en su compromiso personal de ser y estar seguros de sí, con el ansia de ser motivadores del misterio y no dejarse arrastrar por las apariencias. Estos serán los que acudan a vuestras puertas. No tengáis prisa, no os sintáis solos, pues el futuro está en función de la calidad humana y no de la cantidad.
El Cristo que buscáis no esta en un fenómeno más o menos milagroso sino en vuestro corazón y sólo cuando emprendáis el camino hacia vosotros mismos habréis comprendido y llegaréis al verdadero milagro.
Pero los grupos programan reuniones, avistamientos, sanaciones y prodigios para conseguir adeptos o llegar al convencimiento. ¿Hacen mal?
No, ellos están precísamente para eso. pues para llegar a la montaña hay que subir muchos peldaños, todos hacen la escalera y todos están en la lógica de la continuidad.
Las afinidades genéticas, culturales, geográficas y étnicas establecen sus propias demandas, sus propias lógicas. Son esos grupos a crear sus Maestros, sus prioridades. Por ello las religiones son formas de acceso hacia el propio ser, y es en él donde radica la verdad, su verdad, la que tiene que vivenciar. Juan debe conocerse y comprenderse si desea comprender y conocer a Pedro.
Haced vuestro propio milagro y no os dejéis seducir por los espectáculos externos y por una descomunal cultura montada por y para el show. Sed protagonistas de una vez por todas.
Nosotros no venimos para causar admiración o para haceros pensar que somos inalcanzables. Venimos para ser hermanos y para dialogar en el eterno canto de la Fraternidad Cósmica. Fueron vuestros antepasados los que nos llamaron Dioses y nos edificaron templos de piedra. No deseamos que de nuevo hagáis lo mismo, pues sólo conociéndose y sintiéndose como seres cósmicos y como partes divinas podréis ser uno con nosotros en la sencillez y en la realización práctica de la vida.

(por L.Moreno)

Comentarios sobre el vivir- J. Krishnamurti

El Darse Cuenta
Dondequiera que prevalezcan las actividades del yo, siempre habrá problemas. Distinguir entre las que son actividades del ego y las que no lo son, requiere una vigilancia constante. Esta vigilancia no es una forma de atención disciplinada sino un darse cuenta de todo sin elección. La atención disciplinada fortalece el yo, y ésta se vuelve un sustituto, una dependencia. El darse cuenta, sin embargo, no es autoinducido, tampoco es el resultado de la práctica; es entender completamente el problema, tanto la parte oculta como la superficial. Debemos comprender la parte superficial para que pueda aflorar la parte oculta; la parte oculta no puede salir a la luz si la parte superficial de la mente no está quieta. No se trata de un proceso verbal, tampoco se reduce a una simple experiencia. La verbalización revela el embotamiento de la mente; y la experiencia, al ser acumulativa, conduce a la repetición. El darse cuenta no es una cuestión de determinación pues cualquier dirección que tenga un propósito es resistencia, la cual tiende hacia lo exclusivo. El darse cuenta es la observación silenciosa y sin dirección de ‘lo que es’; en ese estado de darse cuenta, el problema se revela por sí mismo, y por lo tanto, se comprende y se soluciona por completo. Un problema nunca se resuelve en su mismo nivel; como es complejo, requiere que comprendamos la totalidad de su proceso. Intentar resolver un problema en un único nivel, sea físico o psicológico, conduce a más conflicto y más confusión. Para resolver un problema, tiene que suceder ese darse cuenta, ese estado de atención pasiva que revela la totalidad del problema.
 J. Krishnamurti Comentarios sobre el vivir

Pensamiento Semanales del 22 - 29 DE Febrero -2016 Omraam Mikhaël Aïvanhov


Pensamiento del lunes 22 de febrero de 2016.
"En el corazón de nuestra vida interior, en el centro de nuestros pensamientos, debemos poner este principio universal que está en el origen de todas las religiones: el sol,
y penetrarnos del ejemplo que nos da en cada día. Iluminar, calentar y vivificar a todas las criaturas sin excepción, eso es lo que llamamos «la religión solar». Incluso antes de que los humanos apareciesen sobre la tierra, el sol estaba allí, y desde siempre les dice: «Ensanchad vuestra conciencia, liberaos de vuestras concepciones tan estrechas, haced como yo: iluminad, calentad, vivificad, abrazad al mundo entero con vuestra inteligencia y con vuestro amor.»
La religión solar es la única religión verdadera. Nos enseña cómo llegar a ser luminosos, cálidos, vivificantes, es decir, cómo trabajar para poseer interiormente la sabiduría que ilumina y resuelve los problemas, el amor desinteresado que embellece, anima y consuela, la vida sutil, espiritual que nos vuelve activos, dinámicos y audaces, a fin de realizar el Reino de Dios y su Justicia sobre la tierra. Quien trate de oponerse
a ella, solo hará que disminuir y obscurecer la vida en él."
Pensamiento del martes 23 de febrero de 2016.
"Puesto que los seres humanos son vuestros hermanos y hermanas, tratad de ayudarles y manifestadles vuestro amor sin esperar nada a cambio.
Al hacer esto, ya tenéis la recompensa: esa dilatación interior, ese calor que os colma cuando amáis.
Ésta es vuestra recompensa, y no existe nada más grande en la vida. Vuestro corazón se vuelve entonces como una fuente de agua viva.
Los humanos esperan siempre ser recompensados por el bien que han hecho. Pero el que ha comprendido el secreto del amor no espera nada. Ni siquiera piensa que puedan darle algo a cambio, porque saborea ya una felicidad que ninguna otra cosa podría proporcionarle.
Como no le falta nada, no espera nada; rebosa felicidad, irradia, y se gana la confianza de numerosos amigos.
¿Dónde encontraréis una recompensa mayor que ésta?"
Pensamiento del miércoles 24 de febrero de 2016.
"El ser humano no se expresa sólo con la palabra.
Para quien sabe interpretarlos, los movimientos de la cara y del cuerpo de la persona que tiene enfrente, son un lenguaje claro, elocuente.
Podemos compararlos a mensajes que dirige sin cesar a los habitantes de los mundos visibles e invisibles, a signos secretos gracias a los cuales entra en contacto con ellos.
La palabra es un medio de expresión que es posible controlar: podéis decidir hablar o no hablar, y si habláis, podéis esconder vuestros verdaderos pensamientos y vuestros verdaderos sentimientos.
Pero todos los gestos que hacéis inconscientemente con las manos o los pies, las diferentes posiciones del cuerpo, los movimientos imperceptibles de las diferentes partes del rostro (la frente, los ojos, la nariz, la boca) son casi incontrolables.
A través de ellos expresáis la verdad de vuestro ser. Y según sean estos movimientos armoniosos o no, entráis en relación con unas entidades que ejercen sobre vosotros influencias benéficas o maléficas.
Así que, estad atentos, sabiendo que el menor de vuestros movimientos interiores involucra a seres invisibles y que, con ellos, construís vuestro futuro."
Pensamiento del jueves 25 de febrero de 2016.
"Hay animales que es muy fácil capturar después de haber comido, porque la digestión les hace entrar en un estado de somnolencia.
De la misma manera, los humanos, tras ciertas comidas, pueden dejarse llevar por una somnolencia que les expone a ser capturados. Las comidas que toman en los planos astral y mental inferior, se las ofrecen entidades tenebrosas del mundo invisible. ¡Y qué comidas! Todo un desfile de manjares y de vinos que encuentran particularmente suculentos: la codicia, la ambición, la sensualidad, los celos, la venganza, la traición, el odio…
Cada día hay entidades maléficas que tratan de tentar a los humanos con este género de festines, para capturarles y vaciarles de sus energías divinas.
Estad pues vigilantes, observaros. Procurar sentir lo preciosas que son estas energías que Dios ha puesto en vosotros, y haced todos los esfuerzos posibles para protegerlas y aumentarlas."
Pensamiento del viernes 26 de febrero de 2016.
"Esforzaos por vivir bien hoy, porque el mañana todavía no existe y, si os inquietáis por él, es como si echaseis vuestras energías al vacío.
Trabajad sobre el hoy, porque el hoy no morirá, no hará otra cosa que prolongarse, y al prolongarse se convertirá en el mañana.
Jesús decía: «No os inquietéis por el mañana, porque el mañana cuidará de sí mismo.»
Estas palabras nos obligan a meditar sobre la idea de duración, de continuidad. El que fabrica una cadena debe velar por la solidez de cada eslabón, porque si un sólo eslabón es frágil y se rompe, no sirve de nada que todos los demás aguanten: el conjunto se rompe.
Debemos pues vivir cada día de acuerdo con las leyes divinas, para hacer de este día un eslabón sólido y para que así no se rompa la cadena.
Hoy es un nuevo eslabón que va a añadirse a los demás, y es sobre el que debemos concentrarnos."
Pensamiento del Sábado 27 de febrero de 2016.
"¿Qué es nuestro cuerpo? La reunión de elementos que antes se encontraban en la tierra, el agua, el aíre y el fuego.
Antes formaban parte de la materia de otros cuerpos que, con el paso del tiempo, se descompusieron. Y cuando comemos frutas o verduras diciendo: «Esto es una pera o una sandía... esto es una lechuga o un pepino...» es verdad. Pero antes de existir bajo la forma y los colores que tenemos ahí, a la vista, ¡a cuántas otras formas animadas o inanimadas han pertenecido y cuántos otros colores han tenido!
Desde el origen del mundo, son los mismos elementos los que entran en la constitución de los minerales, de los vegetales, de los animales y de los humanos. Cuando el tiempo o un accidente los desintegra, vuelven a los grandes talleres de la naturaleza para ser transformados; pero los mismos elementos que los constituyen siguen siendo eternamente nuevos, puros e inoxidables.
Poco importa que todas las formas vivientes se gasten, enmohezcan o se pudran y conviertan en polvo: la naturaleza vuelve a reciclarlas en sus talleres, y las ofrece de nuevo como alimento fresco a todos los seres vivos, o bien los utiliza para construir nuevos cuerpos para las criaturas.
Es la naturaleza la que nos enseña la ley del reciclaje."
Pensamiento del domingo 28 de febrero de 2016.
"Tomar y dar... estas dos palabras resumen dos concepciones de la vida.
Se puede decir que materialmente, afectivamente, mentalmente, la mayoría de los humanos piensan sobre todo en tomar: las situaciones, los acontecimientos, los seres, sólo les interesan verdaderamente en la medida en que tengan algo que puedan tomar.
No hay pues que extrañarse si sigue habiendo todavía tantas guerras y miserias en el mundo.
Pero vosotros, si queréis verdaderamente que quede algo bueno de vuestro paso por la tierra, acostumbraos a dar. Observad una fuente: los animales vienen a ella para saciar su sed, junto a ella crecen las plantas y los árboles, y los hombres construyen sus casas. ¿Por qué? Porque da sin cesar a todos su agua pura.
La fuente nos enseña que existe un único método verdadero para crear y mantener la vida, y es dar, dar lo mejor que tenemos en nuestro corazón y en nuestra alma. Diréis:
«¿Pero por qué siempre dar? ¡Hay tanta gente ingrata!
Ni siquiera reconocen lo que se les da.» Pues bien, sin son ingratos tanto peor para ellos: seguirán siendo pobres; y tanto mejor para vosotros si sois una fuente abundante: ¡porque vosotros seréis ricos!"
Pensamiento del lunes 29 de febrero de 2016.
"Puede suceder, que nos sintamos proyectados al Cielo en el momento que menos lo esperamos.
Evidentemente, desearíamos quedarnos allí arriba para siempre, pero eso no es posible, porque ¡hay tantas cosas que todavía nos retienen atados al mundo de abajo!
Si el Cielo nos concede esta gracia, es para que tengamos el presentimiento, la intuición de este espacio de luz en el que un día estamos destinados a vivir. Estos gozos repentinos que a veces experimentamos, son el anuncio de la liberación que va a venir.
En otoño, cuando los árboles empiezan a perder sus hojas, sabéis que el invierno ya se acerca; y en invierno, cuando los narcisos comienzan a despuntar, ya nos anuncian la llegada de la primavera. En nuestra alma también, igual que en la naturaleza, aparecen signos anunciadores, y debemos aprender a reconocerlos y a descifrarlos."
Omraam Mikhaël Aïvanhov

El MECANISMO DE DEJAR IR (Dr. David R Hawkins.)



Capitulo IV (Segundo Escrito)
APATÍA Y DEPRESIÓN
CULPAR
Uno de los mayores bloqueos a superar para salir de la depresión y la apatía es el de culpar. El culpar es todo un tema en sí mismo. Observarlo es gratificante.
Para empezar, hay una gran recompensa al culpar.
Conseguimos ser inocentes; podemos disfrutar de la autocompasión; conseguimos ser mártires y víctimas, y conseguimos ser los destinatarios de las simpatía.
Tal vez la mayor recompensa al culpar es que conseguimos ser la víctima inocente y la otra parte el malo. Vemos este juego en los medios de comunicación constantemente, en interminables representaciones dramatizadas de culpabilidad en una multitud de controversias, insultos, persecución a personajes, y demandas. Además de la recompensa emocional, el culpar tiene considerables beneficios económicos, por tanto, es un plan tentador el de ser la víctima inocente, ya que a menudo es recompensado económicamente.
Hubo un famoso ejemplo de esto en la ciudad de Nueva York hace muchos años. Tuvo lugar un accidente en el transporte público. Las personas salieron por la puerta delantera del vehículo, y luego se reunieron en un pequeño grupo, recopilando sus nombres y direcciones para el futuro beneficio económico. Los espectadores rápidamente entendieron la situación y secretamente se subieron a la parte trasera del vehículo, de manera que podrían salir por la parte delantera como heridos, "víctimas inocentes". No habían estado en el accidente, ¡pero iban a recoger el premio!
Culpar es la mayor excusa del mundo. Nos permite seguir siendo limitados y pequeños sin sentirnos culpables. Pero tiene un coste -la pérdida de nuestra libertad. Además, el papel de víctima trae consigo una auto-percepción de debilidad, vulnerabilidad, e indefensión, que son los componentes principales de la apatía y la depresión. El primer paso para dejar de culpar es ver que estamos eligiendo culpar.
Otras personas han tenido similares circunstancias y han perdonado, olvidado, y manejado la misma situación de una manera totalmente diferente. Hemos visto anteriormente el caso de Viktor Frankl, que eligió perdonar a los guardias de la prisión Nazi y vio un don oculto en su experiencia en los campos de concentración. Debido a que otros, como Frankl, eligieron no culpar, esa opción también está abierta para nosotros.
Hemos de ser honestos y darnos cuenta de que estamos culpando porque elegimos culpar. Esta es la verdad, no importa cuán justificada puedan parecer las circunstancias. No es una cuestión de buenos o malos; es simplemente una cuestión de tomar la responsabilidad de nuestra propia conciencia.
Es una situación totalmente diferente ver que elegimos culpar en lugar de pensar que tenemos que culpar. En esta circunstancia, la mente a menudo piensa: "Bueno, si las otras personas o acontecimientos no tienen la culpa, entonces debo ser yo".
Culpar a los demás o a nosotros mismos simplemente es innecesario. La atracción por culpar surge en la primera infancia como un hecho cotidiano en el aula, el patio de recreo, y en casa de los hermanos.
Culpar es el tema central en los interminables procesos judiciales y demandas que caracterizan a nuestra sociedad. En verdad, culpar es sólo otro de los programas negativos que hemos permitido que nuestra mente adquiera porque nunca nos paramos a cuestionarlo. ¿Por qué debe algo ser siempre "fallo" de alguien? ¿Por qué debe ser introducido todo el concepto de "malo" en la situación en el primer lugar? ¿Por qué debe uno de nosotros estar equivocado, ser malo o culpable? Lo que parecía una buena idea en ese momento pudo no haber salido bien. Eso es todo. Los acontecimientos desafortunados pudieron solo haber sucedido.
Para superar el tener que culpar, es necesario ver la secreta satisfacción y placer que obtenemos de la autocompasión, el resentimiento, la ira, y las excusas que nos damos a nosotros mismos, y empezar a entregar todas estas pequeñas recompensas. El propósito de este paso es pasar de ser una víctima de nuestros sentimientos a elegir tenerlos. Si nos limitamos a reconocerlos y observarlos, entonces comenzaremos a desarmarlos, y a entregar las partes que lo componen, entonces estamos conscientemente ejerciendo la elección. De esta manera, hacemos un movimiento importante para salir de la ciénaga de la impotencia.
Es de ayuda para superar la resistencia y asumir la responsabilidad de nuestros programas y sentimientos negativos el ver que provienen de un pequeño aspecto de nosotros mismos.
Es la naturaleza de la parte más pequeña de nosotros mismos la que piensa negativamente, por lo que hay una inconsciente tendencia a estar de acuerdo fácilmente con su limitado punto de vista. Pero esa no es la totalidad de nuestro ser; fuera y más allá del pequeño ser está nuestro mayor Ser.
Podemos no ser conscientes de nuestra grandeza interior. Podemos no estar experimentándola, pero está ahí.
Si nos desprendemos de nuestra resistencia a ella, podremos empezar a experimentarla. La depresión y la apatía, por tanto, resultan de la voluntad de aferrarse al pequeño ser y a su sistema de creencias, además de la resistencia a la de nuestro Ser Superior, que se compone de todos los opuestos de los sentimientos negativos.
La naturaleza del universo es que todo en él esté representado por su igual y su opuesto. Así, el electrón igual y opuesto es el positrón. Cada fuerza tiene una igual y opuesta contra-fuerza.
El Yin es compensado por el Yang. Existe el miedo pero también el coraje. Existe el odio pero su opuesto es eI amor. Existe la timidez pero también la valentía.
Existe la tacañería pero también la generosidad.
En la psique humana, cada sentimiento tiene su opuesto.
La manera de salir de la negatividad es, por tanto, la voluntad de reconocer y dejar de lado los sentimientos negativos y, al mismo tiempo, la voluntad de dejar de resistirse a su opuesto positivo.
La depresión y apatía son el resultado de estar en el efecto de la polaridad negativa. ¿Cómo se hace esto en la vida cotidiana? Veamos de nuevo el ejemplo del cumpleaños de alguien que se está acercando rápidamente. Debido a las cosas que han sucedido en el pasado, tenemos resentimientos y no nos sentimos dispuestos a hacer nada para el cumpleaños.
De alguna manera, parece imposible siquiera salir y comprar un regalo de cumpleaños. Nos molesta tener que gastar dinero.
La mente evoca todo tipo de justificaciones: "No tengo tiempo para ir de compras", "No puedo olvidar lo que significó que ella se fuera", "Ella debería pedirme disculpas a mí primero". En este caso, dos cosas están operando: aferrarse a lo negativo y la pequeñez en nosotros mismos, y resistir lo positivo y la grandeza en nosotros mismos.
La manera de salir de la apatía es ver, en primer lugar, que "no puedo" es un "no quiero". Al analizar los "no quiero", vemos que están ahí debido a los sentimientos negativos y, a medida que surgen, pueden ser reconocidos y apartados. También es evidente que nos estamos resistiendo a los sentimientos positivos.
Estos sentimientos de amor, generosidad, y perdón pueden ser observados uno por uno. Podemos sentarnos e imaginar la cualidad de la generosidad y dejar de resistirnos a ella.
¿Hay algo generoso dentro de nosotros mismos? En este caso,
podemos no estar dispuestos a aplicarlo a la persona del cumpleaños en un principio. Lo que podemos empezar a ver es la existencia de la cualidad generosidad en nuestra conciencia. Empezamos a ver que, a medida que dejamos de resistir el sentimiento de generosidad, hay generosidad. Lo que hacemos, de hecho, es disfrutar dando a los demás en determinadas circunstancias.

Empezamos a recordar la inundación positiva del sentimiento que nos sobreviene cuando expresamos gratitud y reconocemos los regalos que otros nos han dado. Vemos que realmente hemos estado reprimiendo el deseo de perdonar y, a medida que hemos dejado la resistencia a ser indulgente, emerge la voluntad de dejar la queja. En tanto que hacemos esto, dejamos de identificarnos con nuestro pequeño ser y nos volvemos conscientemente conscientes de que hay algo en nosotros que es mayor. Está siempre ahí, pero oculto a la vista. Este proceso es aplicable en todas las situaciones negativas. Nos permite cambiar el contexto en que percibimos nuestra situación actual. Nos permite darle un significado nuevo y diferente. Nos eleva por encima de ser la víctima impotente al seleccionador consciente. En el ejemplo dado, eso no quiere decir que tengamos que salir corriendo a comprar un regalo de cumpleaños. Sino que quiere decir que somos conscientes ahora de que estamos en nuestra posición actual de elección. Tenemos libertad total, con una mayor libertad de acción y elección.
Este es un estado muy superior de conciencia al de la víctima indefensa que está atrapada por un resentimiento pasado.
Una de las leyes de la conciencia es: Sólo estamos sujetos a un pensamiento negativo o creencia si conscientemente decimos que nos aplica. Somos libres de elegir no adquirir un sistema de creencias negativo. ¿Cómo funciona esto en la vida cotidiana? Tomemos un ejemplo común. El periódico informa que la tasa de desempleo se encuentra en su máximo histórico.
El comentarista de las noticias de la televisión afirma: "No hay trabajo". En ese momento, tenemos la libertad de negarnos o adquirir esa forma de pensamiento negativo.
Podemos decir en vez de eso, "el desempleo no me aplica."

Al negarte a aceptar la creencia negativa, ya no controla nuestra vida. Los ejemplos de la experiencia personal revelan que, durante los períodos de alto desempleo como el de después de la Segunda Guerra Mundial, no hubo ningún problema para conseguir un trabajo. De hecho, se podían tener dos o incluso tres trabajos al mismo tiempo: lavaplatos, camarero, botones, taxista, barman, obrero, jardinero y limpiador de cristales. Esto fue consecuencia de un sistema de creencias que decía: "El desempleo se aplica a los demás, pero no a mí", y "Donde hay una voluntad, hay un camino". También hubo una disposición a renunciar al orgullo a cambio de empleo. Otro ejemplo es el de los sistemas de creencias que tienen que ver con las enfermedades epidémicas.
Hace unos años, catorce conocidos fueron observados de cerca durante una epidemia de gripe. De las catorce personas, ocho contrajeron la gripe, pero seis no lo hicieron. Lo importante aquí no es que ocho personas contrajeron la gripe, sino que seis ¡no lo hicieron! En cualquier epidemia, hay personas que no "la pillan". Incluso en lo peor de una depresión, todavía hay gente que se hace rica e incluso millonaria. La idea de la pobreza era "contagiosa" en aquellos días, pero de alguna manera esa gente no la adquirió; por lo que no se aplicó a ellos.
Para que la negatividad aplique en nuestra vida, primero debemos suscribirnos a ella y, en segundo lugar, darle la energía de la creencia. Si tenemos el poder para manifestar la negatividad en nuestra vida, obviamente nuestra mente también tiene el poder de hacer realidad su contrario.
(Dr. David R Hawkins.)
http://rosacastillobcn.blogspot.com.es/

El MECANISMO DE DEJAR IR (Dr. David R Hawkins.)



Capitulo IV
APATÍA Y DEPRESIÓN
La apatía es la creencia, "No puedo".
Es la sensación de que no podemos hacer nada acerca de nuestra situación y nadie nos puede ayudar.
Es la desesperanza y la impotencia. Se asocia con pensamientos tales como: "¿A quién le importa?"; "¿De qué sirve?"; "Es aburrido"; "¿Por qué molestarse?", "No puedo ganar de ningún modo”.
Este es el papel exhibido por Eeyore, el taciturno personaje de "Winnie the Pooh" que en los dibujos animados dice: "Oh, bueno.
No haremos nada bien de todas formas". Desaliento. Derrota. Imposible. Demasiado duro. Solo. Darse por vencido. Aislado. Separado. Retirado. Cortado. Desolado. Deprimido. Empobrecido. Frustrante. Pesimista. Descuidado. Sin sentido del humor. Vacío. Absurdo. Ocioso. Desamparados. Fracasado. Demasiado cansado. Desesperado. Confuso. Olvidadizo. Fatalista. Demasiado tarde. Demasiado viejo. Demasiado joven. Mecánico. Condenado. Negativo. Triste. Inútil. Perdido. Sin sentido. Deprimente. Indiferente. El propósito biológico de la apatía es el de pedir ayuda, pero parte de la sensación es que no es posible ninguna ayuda.
Gran parte de la población mundial está funcionando en el nivel de la apatía. Para ellos, no hay ninguna esperanza de ser capaces de satisfacer sus necesidades básicas, ni de que llegue ayuda de cualquier otra parte. La personalidad media suele ser apática en varias áreas de la vida, pero sólo periódicamente se enfrenta abrumadoramente a la apatía como situación de toda su vida.
La apatía indica una falta de energía vital y está cercana a la muerte. Esto se observó durante el bombardeo de Londres en la Segunda Guerra Mundial.
Los niños fueron trasladados a guarderías remotas en zonas seguras de Inglaterra, donde sus necesidades físicas, nutricionales y médicas fueron también atendidas. Sin embargo, los niños desarrollaron apatía y comenzaron a empeorar; perdieron el apetito y la tasa de mortalidad fue alta. Se descubrió que la apatía era el resultado de la falta de cariño y cercanía emocional con una figura maternal. Era un estado emocional, no físico.
Sin amor y afecto perdieron la voluntad de vivir. En nuestro país, vemos áreas económicamente deprimidas donde toda una población se vuelve apática. Cuando las personas de estas zonas aparecen en las noticias de la televisión, a menudo lo hacen con comentarios tales como: "Cuando el cheque de la asistencia social se agote, supongo que enfrentaremos el hambre, no hay esperanza para nosotros." Los sentimientos de apatía en relación a la técnica del dejar ir pueden aparecer como resistencias.
Estas pueden tomar la forma de actitudes y pensamientos tales como: "No va a funcionar de todos modos", "¿Cuál es la diferencia?", "No estoy preparado todavía para esto", "No puedo sentirlo", "Estoy demasiado ocupado", "estoy cansado de dejar ir”; "estoy demasiado abrumado", "me olvidé", "estoy demasiado desesperado"; "Estoy demasiado dormido".
La manera de salir de la apatía es recordarnos a nosotros mismos nuestra intención, que es la de conseguir ser más y más libres, para ser más eficaces y felices, y dejar la resistencia a la técnica.
"No puedo" frente a "No quiero" Otra manera de salir de la apatía es ver el pago que estamos recibiendo de no conseguir salir de las actitudes apáticas. El pago puede darse en excusas encubiertas que en realidad son miedo. Ya que en realidad, somos seres muy capaces, la mayoría de los "No puedo" son en realidad "No quiero". Tras los "No puedo" o los "No quiero" con frecuencia hay un miedo. Entonces, cuando nos fijamos en la verdad de lo que está detrás de la sensación, ya hemos ascendido en la escala de la apatía al miedo. El miedo es un estado de energía superior al de la apatía.
El miedo por lo menos nos empieza a motivar a la acción y, en esa acción, podemos volver a entregar el miedo y pasar a la ira, el orgullo o el coraje, todos los cuales son estados superiores a la apatía.
Tomemos un problema humano típico y tracemos cómo funciona el mecanismo de la entrega para liberarnos de una inhibición.
Hablar en público es una de las inhibiciones más comunes.
En el nivel de la apatía en esta área, decimos: "Oh, no me es posible hablar en público. Es demasiado agobiante.
Nadie querrá escucharme de todas formas. No tengo nada más que decir". Si nos recordamos a nosotros mismos nuestra intención, veremos que la apatía no es más que encubrir el miedo. Ahora, la idea de hablar en público es aterradora, no hay ninguna esperanza. Esto trae al respecto una cierta claridad. Los hechos no son lo que "no se puede", sino simplemente “les tenemos miedo". En la medida en que este miedo llegue y se deje, nos volvemos mas conscientes de que tenemos el deseo de hacer las mismas cosa que tememos.
Ahora al observar el deseo, que está bloqueado por el miedo y tal vez agravado por algún sufrimiento por la pérdida de oportunidades en el pasado, surge la ira. En este punto, ya hemos pasado de la apatía, al dolor, al deseo, hasta llegar a la ira.
En la ira hay mucha más energía y capacidad de acción.
La ira a menudo toma la forma de resentimiento, como el resentimiento de aceptar hablar en público y ahora sentirnos obligados a hacerlo. También hay ira por nuestro miedo, que ha bloqueado los logros en el pasado, y la ira conduce a la decisión de hacer algo al respecto. Esta decisión podría tomar la forma de un curso de oratoria. Al inscribirnos en un curso de oratoria, ya hemos ascendido hasta la energía del orgullo en la que por fin cogemos el toro por los cuernos y estamos haciendo algo al respecto.
De camino al curso de oratoria, de nuevo surgirán más miedos.
En la media en que sea constantemente reconocido y entregado, nos daremos cuenta de que tenemos coraje al menos en nuestra capacidad para hacer frente a nuestros miedos y tomar medidas para superarlos. El nivel del coraje tiene muchísima energía.
Esa energía toma la forma de dejar ir el miedo residual, la ira y el deseo, de modo que en medio de la clase de oratoria, de repente se experimenta la aceptación.
Con la aceptación se está libre de resistencias, que habían tomado anteriormente forma de miedo, apatía e ira.
Ahora, empezamos a experimentar placer. Hay auto- confianza por la aceptación, "puedo hacerlo".
En el nivel de la aceptación, hay una mayor consciencia de los demás, de modo que en la clase de oratoria, nos damos cuenta del dolor, el sufrimiento y la incomodidad de los demás miembros de la clase y comenzamos a preocuparnos por ellos.
Con la aparición de esta compasión hacia los demás, hay una pérdida de auto-conciencia.
Con la aparición de la abnegación vienen momentos de paz.
En el camino de casa a la clase, experimentamos una satisfacción interior, la sensación de que hemos crecido, que hemos compartido con los demás. En la experiencia de compartir, nos hemos olvidado de nosotros mismos por unos momentos y nos hemos preocupado más por la felicidad de los demás.
Hemos experimentado el placer de los logros de los demás. En este estado, hay una gracia transformadora de, el descubrimiento de nuestra compasión interior, un sentimiento de conexión con los demás, y una compasión por su sufrimiento. Con el pleno desarrollo de esta progresión, podremos compartir con los demás que tuvimos miedo de hablar en público, los pasos que dimos para superarlo, y el éxito que experimentamos, como aumentó nuestra autoestima, y los cambios positivos en nuestras relaciones. Toda esta progresión es la base de gran parte del poder de los grupos de autoayuda: el intercambio de experiencias interiores de los más bajos hasta los más altos niveles de la escala de las emociones. Lo que al principio parecía formidable y abrumador ha sido superado y manejado, con el consiguiente aumento de la vitalidad y el bienestar.
Este aumento de la autoestima, luego se vierte en otras áreas de la vida, y el incremento de la confianza deriva en una mayor abundancia material y capacidad en la destreza profesional.
En este nivel, el amor toma la forma de compartir y animar a los demás, y nuestras actividades son constructivas en vez de destructivas. La energía irradiada es entonces positiva y atractiva para los demás, lo que resulta en una retroalimentación positiva constante. Una vez que hemos experimentado esta progresión de la escala de las emociones en cualquier área particular, empezamos a darnos cuenta ahora de que se puede hacer en otras áreas que han sido limitadas en nuestras vidas.
Detrás de todos los "No puedo" hay simplemente "No quiero".
Los "No quiero" significan "Tengo miedo a" o "Me da vergüenza" o "Tengo demasiado orgullo para intentarlo, por temor a que podría fallar." Detrás de todo ello hay ira hacia nosotros mismos y las circunstancias generadas por el orgullo.
Reconocer y dejar ir estos sentimientos nos lleva al coraje y, desde ahí, finalmente, a la aceptación y la tranquilidad interior, al menos en lo que se refiere al área que ha sido superada.
La apatía y la depresión son los precios que pagamos por habernos conformado con y haber creído en nuestra pequeñez. Es lo que pasa por haber jugado a ser víctimas y permitimos ser programados.
Es el precio que tenemos que pagar por haber confiado en la negatividad. Es lo que resulta de resistir la parte de nosotros mismos que es cariñosa, valiente, y grandiosa. Es el resultado de dejarnos ser invalidados por nosotros mismos o por los demás; es la consecuencia de mantenernos nosotros mismos en un contexto negativo. En realidad, es sólo una definición de nosotros mismos lo que, sin saberlo, permite que esto ocurra. La salida es volverse más consciente. ¿Qué significa, "volverse más consciente"?
Para empezar, volverse más conscientes significa empezar a buscar la verdad por nosotros mismos, en lugar de permitir ciegamente que seamos programados, ya sea desde fuera o por una voz interior de nuestra mente, que busca menguarnos e invalidarnos, centrándose en todo lo que está debilitado e indefenso.
Para salir de ello, tenemos que aceptar la responsabilidad de que hemos aceptado la negatividad y hemos estado dispuestos a creerla.
La forma de salir de esto, entonces, es comenzar a cuestionarlo todo. Hay muchos modelos mentales. Uno de los más reciente ha sido el del ordenador.
Podemos ver los conceptos mentales, pensamientos y sistemas de creencias como programas. Debido a que son programas, pueden ser cuestionados, cancelados, e invertidos; los programas positivos pueden reemplazar a los negativos si así lo elegimos. El aspecto más pequeño de nosotros mismos está muy dispuesto a aceptar la programación negativa.
Si nos fijamos en el origen de nuestros pensamientos, comenzamos a identificar sus orígenes, y poner fin a la vanidad de etiquetarlos como "míos" (y por lo tanto sacrosantos), nos damos cuenta de que los pensamientos pueden ser visto objetivamente. Vemos que sus orígenes estuvieron a menudo en la educación de la primera infancia de los padres, familiares y maestros, así como en la poca información que recopilamos de los compañeros de juego, los periódicos, las películas, la televisión, la radio, la iglesia, las novelas, y los inputs automáticos de nuestros sentidos .
Todo esto continuó sin darnos cuenta, sin haberse ejercido ninguna elección consciente.
No sólo eso, sino que por nuestra inconsciencia, ignorancia, inocencia e ingenuidad, además de la propia naturaleza de la mente en si terminamos con una combinación de toda la basura negativa predominante en el mundo. Además, llegamos a la conclusión que se aplicaba a nosotros personalmente. A medida que nos volvemos más conscientes, comenzamos a darnos cuenta de que tenemos elección. Podemos dejar de darle autoridad a todos los pensamientos de la mente, y empezar a cuestionarlos, y averiguar entonces si realmente hay algo de verdad en ellos por nosotros mismos.
El estado emocional de la apatía se asocia a la creencia: "No puedo." A la mente no le gusta oírlo, pero en realidad la mayoría de los "No puedo" son "No quiero". La razón por la que la mente no quiere oír esto se debe a que los "no puedo" encubren otros sentimientos. Estos sentimientos pueden ser llevados a la consciencia al plantearnos la hipotética pregunta, "¿Es verdad que no quiero y no que no puedo? Si acepto que “no quiero", ¿qué situaciones serán provocadas y cómo me sentiré acerca de ellas?". A modo de ejemplo, digamos que tenemos un sistema de creencias que no nos permite bailar.
Nos decimos a nosotros mismos: "Tal vez, esto encubre algo. Tal vez la verdad es que no quiero y no lo haré." La forma en que podemos descubrir cuáles son nuestros sentimientos es imaginarnos en el proceso de aprender a bailar. Al hacer eso, todos los sentimientos asociados ahora empiezan a surgir: vergüenza, orgullo, torpeza, el enorme esfuerzo de aprender una nueva habilidad, y la reluctancia del tiempo y la energía involucrada.
Al reemplazar los "no puedo" por los "no quiero", descubrimos todos estos sentimientos, que pueden ser entonces entregados.
Vemos que aprender a bailar significa estar dispuestos a dejar el orgullo. Nos fijamos en el coste y nos preguntarnos: "¿Estoy dispuesto a seguir pagando este precio? ¿Estaría dispuesto a dejar el miedo por no tener éxito? ¿Estaría dispuesto dejar de resistir el esfuerzo requerido? ¿Estaría dispuesto a dejar la vanidad de manera que pudiera permitirme ser torpe como un aprendiz? ¿Puedo dejar mi mezquindad y pequeñez y estar dispuesto a pagar las lecciones y darme tiempo?" A medida que todos los sentimientos asociados son entregados, se vuelve muy claro que la verdadera razón es la falta de voluntad, y no la incapacidad.
Debemos recordar que somos libres para reconocer y entregar nuestros sentimientos, y somos libres de no entregarlos.
Cuando examinamos nuestros "No puedo" y encontramos que son en realidad "No quiero", eso no quiere decir que tengamos que dejar los sentimientos negativos que derivan en el "No quiero". Somos perfectamente libre de negarnos a dejarlos.
Somos libres de aferrarnos a la negatividad tanto como queramos. No hay ninguna ley que diga que tengamos que renunciar a ello. Somos agentes libres. Sin embargo, se crea una gran diferencia en nuestro auto-concepto al darnos cuenta de que "no quiero hacer algo" es un sentimiento bastante diferente al de pensar que "yo soy una víctima y no puedo."
Por ejemplo, podemos elegir odiar a alguien si queremos. Podemos elegir culparlo. Podemos elegir culpar a las circunstancias.
Pero al ser más consciente y darnos cuenta de que estamos eligiendo libremente, esta actitud nos sitúa en un estado de conciencia más elevado y, por tanto, más próximo a un mayor poder y dominio que el de ser la víctima indefensa de un sentimiento.
 (Dr. David R Hawkins.)
http://rosacastillobcn.blogspot.com.es/
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