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lunes, 23 de marzo de 2015

LIBRO EN EL SILENCIO DEL DESIERTO: CAPÍTULO 4 .- UNA PARADA EN EL CAMINO


 Una parada en el camino


Jhoan y Raquel bajaron del coche, y Micael volvió a retomar la carretera con dirección a la próxima gasolinera. Tenía todavía tres kilómetros por delante.
Los dos entraron en el restaurante y tomaron una mesa para tres. El camarero no tardó en aparecer.
Raquel había comido bien, y pidió una ensalada sencilla y una ración de queso. Jhoan pidió para él y su hermano una pizza, ensalada de frutas y un helado. No habían comido, tan solo el café que tomaron en Jerusalén y ambos estaban hambrientos.
Cuando el camarero se alejó con la nota, Raquel preguntó a su acompañante:

- Jhoan, ¿no es poco alimento el que has pedido para los dos con la actividad que lleváis?
- No, suficiente para la noche. Luego con el estómago demasiado lleno no se duerme bien.
- Tú estás físicamente muy bien, Jhoan, se ve que te cuidas, pero tu hermano… a primera vista se ve que está falto de proteínas y de vitaminas.
 - Me da que se tiene muy abandonado. ¿De dónde saca tanta energía y vitalidad para su trabajo?
- De su corazón, Raquel, ya te lo he dicho. ¡Claro que siempre voy detrás de él para que se cuide, y lo hace unos días, pero luego vuelve a las andadas! Mamá es igual que tú, cuando estamos en casa, su obsesión es que se alimente bien, al menos ella lo consigue, y espero que tú también, porque a mí no me hace caso.
- ¿Pero hasta cuando le aguantará su cuerpo si no se le da lo que necesita?
- No creas, mi hermano, a su manera, mima a su cuerpo, quizás no de una forma tan ortodoxa. Cuando el alimento es escaso, que a veces nos hemos visto en esas circunstancias, y las necesidades muchas, él le da otro tipo de ricos manjares.
- ¿Cómo cuales?
- Es mejor que te responda él. Pero dime, Raquel. De repente... ¿por qué esa preocupación por su físico?
- Su aspecto demacrado, sus ojeras, la tristeza que a veces asoma por sus ojos, y esos gestos de dolor que he observado antes en su rostro... Cuando antes le he hecho el comentario de que en su espalda había algo más que cansancio, se ha incomodado, y tú, esta mañana, cuando recordabas el aspecto atlético de Adonis que tenía tu hermano antes, te has cortado, se te ha hecho un nudo en la garganta y has cambiado fugazmente de conversación. ¿Qué es ello, Jhoan? ¿Se trata de algo que yo no deba saber? - Quiero ayudar a tu hermano. Su cuerpo está bajo los efectos de un trauma, y muy fuerte. Soy masajista, y tengo mucha sensibilidad en mis manos y capto cosas. Cuando he acariciado el cuello de tu hermano para ver cómo estaba, se ha estremecido de pies a cabeza. Jhoan, ¿qué hay detrás de todo esto?
- No es ningún secreto Raquel, después de 10 años, todavía se habla en el hospital de Hermón de ello, y muy despectivamente. Mi hermano te lo habría contado antes de que bocas más sucias te lo hubieran hecho saber. Intentaré resumírtelo antes de que venga. Si antes no ha querido seguir con el tema, es porque  vamos a casa de mi madre, y ella no sabe nada, y desde luego, para mí no es agradable en absoluto recordarlo, aunque él parece que lo asimiló desde el primer momento.
  

Jhoan hizo una pausa, bebió un poco de agua y cogiendo la mano de Raquel comenzó el relato.

- Ocurrió hace diez años. Mi hermano acababa de dejar la plantilla del hospital  y se hizo cargo del centro sanitario del campo de refugiados. 
 Estaba totalmente abandonado y no había asistencia sanitaria de ningún tipo.
 No llevaba ni un mes, que ya empezó a recibir amenazas anónimas, insultos.  En dos ocasiones le destrozaron el poco mobiliario y material médico que había en el centro. Pero él seguía con sus consultas. Hasta que un día, al atardecer, cuando se disponía cerrar el despacho, un grupo de encapuchados se abalanzaron sobre él y se lo llevaron en una furgoneta.
Y todo esto lo sé por la versión de los pocos testigos que hubo. Estuvo tres días desaparecido, y nadie se preocupó, ni compañeros ni amigos, de lo que podría haberle pasado. Ni tan siquiera dieron parte a las autoridades.
Yo, por entonces, no estaba allí. Un hermano de mi padre, viudo y que vivía solo en el Cairo, había enfermado, y mi madre quiso ir a cuidar de él. Y yo la llevé.
Tan solo una buena mujer, ya mayor, que cubría un puesto en los servicios de limpieza del hospital, preocupada por la suerte de mi hermano, localizó a un amigo nuestro, Daniel, que se presentó enseguida, y viendo que no iba a recibir ayuda alguna, comenzó la búsqueda el solo. Tardó cuatro días en encontrarlo, pero al final dio con él. Estaba entre la maleza de un bosquecillo que hay en los alrededores, atado de pies y manos a unas estacas de madera  clavadas en el suelo. Estaba amordazado, desnudo, lleno de llagas y heridas abiertas.
 La mayor parte de sus costillas estaban rotas, pero no le afectaron los pulmones, la mandíbula desencajada y los hombros destrozados. Había sido golpeado sin piedad. Pero mi hermano es fuerte, y lo superó enseguida, pero siento que el trauma que le has notado tú viene de algo diferente. Cuando Daniel lo desató y lo cogió en sus brazos, vio que sangraba mucho por el ano. Esas fieras no tuvieron bastante con aquél castigo, que además le violaron salvajemente. Y nadie quiso hacerse cargo de él. Tanto para los unos como para los otros era un indeseable incómodo. Al final, Daniel, no tuvo otra opción que llevarlo a un prostíbulo. La que regía aquél recinto estaba muy agradecida por los servicios que mi hermano le prestaba desinteresadamente ocupándose de la salud de sus chicas. Fueron ellas las que se hicieron cargo de mi hermano, ya ves, un hombre que había entregado su vida a los demás,  tuvo que mendigar auxilio, y nadie, salvo estas mujeres marginadas por la sociedad, se lo dio. Tampoco podían localizarme a mí. Micael estaba inconsciente, y solo él sabía de mi paradero. Cuando regresé al cabo de una semana, me encontré con todo aquello. Mi hermano, al menos, ya estaba consciente. Tardó un año en recuperarse. Yo pensé que aquello le habría hecho reflexionar sobre si debía seguir con su objetivo, y bien que lo hizo.  Se entregó con más ahínco,  volvió al centro y continuó con su trabajo como si nada hubiese sucedido. Lo superó enseguida. A mí me costó mucho más digerir todo aquello, lo cierto es que todavía no lo he hecho, pero  lo que tú sientes es cierto, Raquel, lo ha superado su corazón y su mente, pero su cuerpo, es otra cosa.

Jhoan se quedó en silencio. Tras el triste relato su voz parecía cansada, sin vida. Vio que Raquel estaba con los ojos fuertemente cerrados. Sus manos, que todavía las tenía entre las suyas, temblaban y sudaban excesivamente. Cuando por fin los abrió, su rostro se inundó de lágrimas.

- ¡Raquel, no, eso no, él está a punto de llegar, no debemos permitir que nos vea así! ¡Bastante ha sufrido ya para que nosotros sigamos recordándoselo!
- Después de lo que me has contado, ¿cómo quieres que esté? Jhoan,  mi corazón le ama profundamente, ¿por qué no le habré conocido antes?
- Raquel, ya somos dos los que le amamos, pero hagámoslo de verdad, apoyándole y dándole lo que más necesita. ¡Sécate esas lágrimas! ¡Mira, ya sube por las escaleras automáticas!
- Me voy al baño, me lavaré la cara y me maquillaré un poquito. Espero que no me note nada.
- ¡Corre, date prisa! 

Y Raquel se levantó rápidamente de la silla y echó a correr hacia los baños. Al momento llegó Micael, y al ver la silla vacía preguntó.

- ¿Dónde ha ido?
- Al baño, a retocarse un poco. ¿Cómo has tardado tanto?
- Es fin de semana, había diez coches esperando. ¿Ya habéis pedido?
- Si,  para ti y para mí ensalada  y pizza. Raquel quiere algo más flojito.
- ¿Y este zumo?
- ¡Es para ti, te lo ha pedido Raquel, dice que necesitas muchas vitaminas!
- ¡Ah, bien... pues lo beberé! Sonrió y tomó el zumo pausadamente, pero sin dejar de mirar a sus hermano.
- ¿Estaba rico, hermanito?
- Sí, muy bueno, pero dime, ¿me he perdido algo en mi ausencia?
- ¿De qué estás hablando?
- Vamos, Jhoan, que nos conocemos. Tus ojos te están denunciando. Si deseas decírmelo, bien, pero si no quieres, lo mismo.
- ¿Por qué siempre tienes que saberlo todo? ¡Estás usando tus poderes mentales, seguro!
- ¡Que no, hermano! Sencillamente, te conozco. ¿Dónde está Raquel?
- Ya te lo he dicho, en el baño, ¡vale, de acuerdo... tu ganas... te lo cuento! Raquel está muy preocupada por ti, cree que ha dicho antes en el coche algo que te ha incomodado con lo relacionado con tu espalda. Ella ha seguido preguntando, insistiendo, y al final le he contado lo que tarde o temprano iba a saber en Hebrón.
- ¡Pero Jhoan, por favor, este no era el momento, ni tú la persona más adecuada para hacerlo, ya que todavía no lo has superado! Yo le iba a contar, pero de otra manera, no tan trágica como supongo que se la habrás mostrado,
- ¡No me jodas, hermano! ¿Acaso lo que te hicieron fue una carantoña fraterna?
- ¡Pero no era el momento, Jhoan!
- ¡Si que lo era, Micael! Ella quiere ayudarte, necesitaba saber y ha preguntado. Era el momento de darle la respuesta. ¡Siento que no estuvieras aquí para contarle un cuento de hadas!
- ¿Es por lo que ha ido al baño? ¿Cómo ha reaccionado?
- Pues ya ves, ha ido a maquillarse. Hermano, esa preciosidad te quiere. He visto desgarrándose su corazón a través de sus ojos, pero volverá de nuevo con la sonrisa. Ahora tú no me delates, ¡yo no te he dicho nada!   Y empieza a disimular porque ya viene.  

Raquel se acercaba hacia la mesa decidida con el rostro de nuevo resplandeciente y envuelto en un suave perfume de rosas. Traía entre sus manos una botella.

- ¡Qué guapa te has puesto... creo que me voy a enamorar de ti preciosa!
- Pues lo tienes muy espeso, Jhoan.
- ¡Ya lo sé, jajaja! ¿Qué traes aquí? 
- Una botella de vino de reserva del 76. Es exquisito.
- A ver... ¡y tanto que sí, es un néctar de dioses!
- ¡Invito yo!
- ¿Cómo que invitas tú, viniendo con dos hombres?
- A ver si ahora resulta que eres machista, Jhoan. Es una botella muy cara, y sé que vosotros no os lo podéis permitir. Yo sí, y quiero que lo disfrutéis conmigo.
- ¡Gracias Raquel!  Respondió sonriendo Micael.
- Tú, hermano, no  sé... esta es una tentación que no sé si tu corazón podrá permitírselo... Exclamó Jhoan riéndose de su hermano.

- ¡No soy perfecto! Además... no van a ser solo los dioses los que beban de este jugo de la tierra, ¿acaso nosotros no nos lo merecemos?
- ¡Así se habla, Micael, si señor y no hay que dejar ni un sorbo!
- ¿No somos pocos para tanta botella? Preguntó el.
- ¿Y no somos pocos también para tanto trabajo que se nos avecina? Preguntó intencionadamente Raquel.
- Tu lo que quieres es entonarte bien y así eludir luego la sesión de masaje que tienes conmigo concertada, porque yo no me olvido, y lo prometido es deuda.  Raquel rió a gusto, y Micael también. Se cruzaron las miradas unos instantes y llenando las respectivas copas brindaron los tres por... ¿por qué se podría brindar?  Y al unísono elevaron sus voces:
¡POR EL AMOR!
http://elsilenciodelmaestro.blogspot.com.es/


Jhoan y Raquel bajaron del coche, y Micael volvió a retomar la carretera con dirección a la próxima gasolinera. Tenía todavía tres kilómetros por delante.
Los dos entraron en el restaurante y tomaron una mesa para tres. El camarero no tardó en aparecer.
Raquel había comido bien, y pidió una ensalada sencilla y una ración de queso. Jhoan pidió para él y su hermano una pizza, ensalada de frutas y un helado. No habían comido, tan solo el café que tomaron en Jerusalén y ambos estaban hambrientos.
Cuando el camarero se alejó con la nota, Raquel preguntó a su acompañante:

- Jhoan, ¿no es poco alimento el que has pedido para los dos con la actividad que lleváis?
- No, suficiente para la noche. Luego con el estómago demasiado lleno no se duerme bien.
- Tú estás físicamente muy bien, Jhoan, se ve que te cuidas, pero tu hermano… a primera vista se ve que está falto de proteínas y de vitaminas.
 - Me da que se tiene muy abandonado. ¿De dónde saca tanta energía y vitalidad para su trabajo?
- De su corazón, Raquel, ya te lo he dicho. ¡Claro que siempre voy detrás de él para que se cuide, y lo hace unos días, pero luego vuelve a las andadas! Mamá es igual que tú, cuando estamos en casa, su obsesión es que se alimente bien, al menos ella lo consigue, y espero que tú también, porque a mí no me hace caso.
- ¿Pero hasta cuando le aguantará su cuerpo si no se le da lo que necesita?
- No creas, mi hermano, a su manera, mima a su cuerpo, quizás no de una forma tan ortodoxa. Cuando el alimento es escaso, que a veces nos hemos visto en esas circunstancias, y las necesidades muchas, él le da otro tipo de ricos manjares.
- ¿Cómo cuales?
- Es mejor que te responda él. Pero dime, Raquel. De repente... ¿por qué esa preocupación por su físico?
- Su aspecto demacrado, sus ojeras, la tristeza que a veces asoma por sus ojos, y esos gestos de dolor que he observado antes en su rostro... Cuando antes le he hecho el comentario de que en su espalda había algo más que cansancio, se ha incomodado, y tú, esta mañana, cuando recordabas el aspecto atlético de Adonis que tenía tu hermano antes, te has cortado, se te ha hecho un nudo en la garganta y has cambiado fugazmente de conversación. ¿Qué es ello, Jhoan? ¿Se trata de algo que yo no deba saber? - Quiero ayudar a tu hermano. Su cuerpo está bajo los efectos de un trauma, y muy fuerte. Soy masajista, y tengo mucha sensibilidad en mis manos y capto cosas. Cuando he acariciado el cuello de tu hermano para ver cómo estaba, se ha estremecido de pies a cabeza. Jhoan, ¿qué hay detrás de todo esto?
- No es ningún secreto Raquel, después de 10 años, todavía se habla en el hospital de Hermón de ello, y muy despectivamente. Mi hermano te lo habría contado antes de que bocas más sucias te lo hubieran hecho saber. Intentaré resumírtelo antes de que venga. Si antes no ha querido seguir con el tema, es porque  vamos a casa de mi madre, y ella no sabe nada, y desde luego, para mí no es agradable en absoluto recordarlo, aunque él parece que lo asimiló desde el primer momento.
  

Jhoan hizo una pausa, bebió un poco de agua y cogiendo la mano de Raquel comenzó el relato.

- Ocurrió hace diez años. Mi hermano acababa de dejar la plantilla del hospital  y se hizo cargo del centro sanitario del campo de refugiados. 
 Estaba totalmente abandonado y no había asistencia sanitaria de ningún tipo.
 No llevaba ni un mes, que ya empezó a recibir amenazas anónimas, insultos.  En dos ocasiones le destrozaron el poco mobiliario y material médico que había en el centro. Pero él seguía con sus consultas. Hasta que un día, al atardecer, cuando se disponía cerrar el despacho, un grupo de encapuchados se abalanzaron sobre él y se lo llevaron en una furgoneta.
Y todo esto lo sé por la versión de los pocos testigos que hubo. Estuvo tres días desaparecido, y nadie se preocupó, ni compañeros ni amigos, de lo que podría haberle pasado. Ni tan siquiera dieron parte a las autoridades.
Yo, por entonces, no estaba allí. Un hermano de mi padre, viudo y que vivía solo en el Cairo, había enfermado, y mi madre quiso ir a cuidar de él. Y yo la llevé.
Tan solo una buena mujer, ya mayor, que cubría un puesto en los servicios de limpieza del hospital, preocupada por la suerte de mi hermano, localizó a un amigo nuestro, Daniel, que se presentó enseguida, y viendo que no iba a recibir ayuda alguna, comenzó la búsqueda el solo. Tardó cuatro días en encontrarlo, pero al final dio con él. Estaba entre la maleza de un bosquecillo que hay en los alrededores, atado de pies y manos a unas estacas de madera  clavadas en el suelo. Estaba amordazado, desnudo, lleno de llagas y heridas abiertas.
 La mayor parte de sus costillas estaban rotas, pero no le afectaron los pulmones, la mandíbula desencajada y los hombros destrozados. Había sido golpeado sin piedad. Pero mi hermano es fuerte, y lo superó enseguida, pero siento que el trauma que le has notado tú viene de algo diferente. Cuando Daniel lo desató y lo cogió en sus brazos, vio que sangraba mucho por el ano. Esas fieras no tuvieron bastante con aquél castigo, que además le violaron salvajemente. Y nadie quiso hacerse cargo de él. Tanto para los unos como para los otros era un indeseable incómodo. Al final, Daniel, no tuvo otra opción que llevarlo a un prostíbulo. La que regía aquél recinto estaba muy agradecida por los servicios que mi hermano le prestaba desinteresadamente ocupándose de la salud de sus chicas. Fueron ellas las que se hicieron cargo de mi hermano, ya ves, un hombre que había entregado su vida a los demás,  tuvo que mendigar auxilio, y nadie, salvo estas mujeres marginadas por la sociedad, se lo dio. Tampoco podían localizarme a mí. Micael estaba inconsciente, y solo él sabía de mi paradero. Cuando regresé al cabo de una semana, me encontré con todo aquello. Mi hermano, al menos, ya estaba consciente. Tardó un año en recuperarse. Yo pensé que aquello le habría hecho reflexionar sobre si debía seguir con su objetivo, y bien que lo hizo.  Se entregó con más ahínco,  volvió al centro y continuó con su trabajo como si nada hubiese sucedido. Lo superó enseguida. A mí me costó mucho más digerir todo aquello, lo cierto es que todavía no lo he hecho, pero  lo que tú sientes es cierto, Raquel, lo ha superado su corazón y su mente, pero su cuerpo, es otra cosa.

Jhoan se quedó en silencio. Tras el triste relato su voz parecía cansada, sin vida. Vio que Raquel estaba con los ojos fuertemente cerrados. Sus manos, que todavía las tenía entre las suyas, temblaban y sudaban excesivamente. Cuando por fin los abrió, su rostro se inundó de lágrimas.

- ¡Raquel, no, eso no, él está a punto de llegar, no debemos permitir que nos vea así! ¡Bastante ha sufrido ya para que nosotros sigamos recordándoselo!
- Después de lo que me has contado, ¿cómo quieres que esté? Jhoan,  mi corazón le ama profundamente, ¿por qué no le habré conocido antes?
- Raquel, ya somos dos los que le amamos, pero hagámoslo de verdad, apoyándole y dándole lo que más necesita. ¡Sécate esas lágrimas! ¡Mira, ya sube por las escaleras automáticas!
- Me voy al baño, me lavaré la cara y me maquillaré un poquito. Espero que no me note nada.
- ¡Corre, date prisa! 

Y Raquel se levantó rápidamente de la silla y echó a correr hacia los baños. Al momento llegó Micael, y al ver la silla vacía preguntó.

- ¿Dónde ha ido?
- Al baño, a retocarse un poco. ¿Cómo has tardado tanto?
- Es fin de semana, había diez coches esperando. ¿Ya habéis pedido?
- Si,  para ti y para mí ensalada  y pizza. Raquel quiere algo más flojito.
- ¿Y este zumo?
- ¡Es para ti, te lo ha pedido Raquel, dice que necesitas muchas vitaminas!
- ¡Ah, bien... pues lo beberé! Sonrió y tomó el zumo pausadamente, pero sin dejar de mirar a sus hermano.
- ¿Estaba rico, hermanito?
- Sí, muy bueno, pero dime, ¿me he perdido algo en mi ausencia?
- ¿De qué estás hablando?
- Vamos, Jhoan, que nos conocemos. Tus ojos te están denunciando. Si deseas decírmelo, bien, pero si no quieres, lo mismo.
- ¿Por qué siempre tienes que saberlo todo? ¡Estás usando tus poderes mentales, seguro!
- ¡Que no, hermano! Sencillamente, te conozco. ¿Dónde está Raquel?
- Ya te lo he dicho, en el baño, ¡vale, de acuerdo... tu ganas... te lo cuento! Raquel está muy preocupada por ti, cree que ha dicho antes en el coche algo que te ha incomodado con lo relacionado con tu espalda. Ella ha seguido preguntando, insistiendo, y al final le he contado lo que tarde o temprano iba a saber en Hebrón.
- ¡Pero Jhoan, por favor, este no era el momento, ni tú la persona más adecuada para hacerlo, ya que todavía no lo has superado! Yo le iba a contar, pero de otra manera, no tan trágica como supongo que se la habrás mostrado,
- ¡No me jodas, hermano! ¿Acaso lo que te hicieron fue una carantoña fraterna?
- ¡Pero no era el momento, Jhoan!
- ¡Si que lo era, Micael! Ella quiere ayudarte, necesitaba saber y ha preguntado. Era el momento de darle la respuesta. ¡Siento que no estuvieras aquí para contarle un cuento de hadas!
- ¿Es por lo que ha ido al baño? ¿Cómo ha reaccionado?
- Pues ya ves, ha ido a maquillarse. Hermano, esa preciosidad te quiere. He visto desgarrándose su corazón a través de sus ojos, pero volverá de nuevo con la sonrisa. Ahora tú no me delates, ¡yo no te he dicho nada!   Y empieza a disimular porque ya viene.  

Raquel se acercaba hacia la mesa decidida con el rostro de nuevo resplandeciente y envuelto en un suave perfume de rosas. Traía entre sus manos una botella.

- ¡Qué guapa te has puesto... creo que me voy a enamorar de ti preciosa!
- Pues lo tienes muy espeso, Jhoan.
- ¡Ya lo sé, jajaja! ¿Qué traes aquí? 
- Una botella de vino de reserva del 76. Es exquisito.
- A ver... ¡y tanto que sí, es un néctar de dioses!
- ¡Invito yo!
- ¿Cómo que invitas tú, viniendo con dos hombres?
- A ver si ahora resulta que eres machista, Jhoan. Es una botella muy cara, y sé que vosotros no os lo podéis permitir. Yo sí, y quiero que lo disfrutéis conmigo.
- ¡Gracias Raquel!  Respondió sonriendo Micael.
- Tú, hermano, no  sé... esta es una tentación que no sé si tu corazón podrá permitírselo... Exclamó Jhoan riéndose de su hermano.

- ¡No soy perfecto! Además... no van a ser solo los dioses los que beban de este jugo de la tierra, ¿acaso nosotros no nos lo merecemos?
- ¡Así se habla, Micael, si señor y no hay que dejar ni un sorbo!
- ¿No somos pocos para tanta botella? Preguntó el.
- ¿Y no somos pocos también para tanto trabajo que se nos avecina? Preguntó intencionadamente Raquel.
- Tu lo que quieres es entonarte bien y así eludir luego la sesión de masaje que tienes conmigo concertada, porque yo no me olvido, y lo prometido es deuda.  Raquel rió a gusto, y Micael también. Se cruzaron las miradas unos instantes y llenando las respectivas copas brindaron los tres por... ¿por qué se podría brindar?  Y al unísono elevaron sus voces:
¡POR EL AMOR!
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LA PUESTA DEL SOL



LA PUESTA DEL SOL
La llamada del médico les desconcertó, no esperaban el resultado de las pruebas hasta dos semanas más tarde. El impacto que les causó la conversación les derrumbó. Tenían puestas sus esperanzas en la ciencia, en el tratamiento seguido durante dos años que parecía irle a Ricardo bastante bien. El desenlace era inevitable. “No más de dos meses” —le comunicó a Clara con voz rota el doctor—. Ella miró a Ricardo. Las lágrimas le delataron, el silencio duró el resto del día…
El avión aterrizó sin problemas en la pequeña pista de la isla. Clara y Ricardo, casi sin equipaje, se disponían a pasar unos días alejados de todo lo conocido. Sólo deseaban vivir cada segundo del día intensamente.
“Contemplar una puesta de sol con el mar de fondo es lo que más deseo y conocer qué misterio se encuentra tras ella, —le decía Ricardo a Clara—. Se dispusieron a realizarlo después de disfrutar una ligera cena.
Un taxi les acercó al final del paseo. Ricardo no conseguía caminar más de cinco minutos seguidos sin agotarse. Anduvieron unos metros y se sentaron sobre una roca que se amoldaba perfectamente al contorno de ambos. El silencio seguía acompañándoles, sus manos enlazadas delataban temor y ternura a la vez. Intuían, pero ninguno se atrevía a articular palabra.
El rey Sol, majestuoso, se acercaba al horizonte sin prisa pero sabiendo que debía cumplir con su cometido un día más. Mientras, unos pajarillos se disponían a refugiarse en el nido ante los peligros de la noche.
Ricardo apretaba cada vez con más fuerza la mano de Clara. Su corazón parecía sobresalir del pecho, unas punzadas le hacían contraerse de dolor, aun así callaba…
El cielo se estaba convirtiendo en todo un espectáculo de colores; unas nubes se ofrecían a multiplicar la danza de luz, rayos de luz encarnada y violeta se extendían por el firmamento entremezclándose. Un sol anaranjado comenzaba a sumergirse entre las olas danzantes, en la franja que marcaba el antes y el después de un día irrepetible.
Clara apoyó su cabeza sobre el hombro de Ricardo. Le abrazó como si fuera a escaparse. Se miraron. Ella le dijo: “Prométeme que nos volveremos a encontrar una vez más”. Él sonrió, sus gestos eran ya bien conocidos por Clara; entendió su mensaje y le dijo: “Claro que sí, ya lo hablamos en otras ocasiones, sabes que nos pertenecemos desde el alba de la vida y esta vez no será diferente, nos esperan nuevas aventuras, nuevos retos que juntos viviremos”.
El Sol se despedía dejando sus rayos entre las nubes como mudos testigos de su presencia más allá de lo visible.
Ricardo besó a Clara con una sensación de despedida, su corazón parecía no aguantar más. Un intenso calor le recorrió todo el cuerpo. Un instante después se encontraba en pie, contemplándose a sí mismo recostado en Clara. Ésta, absorta ante el cielo multicolor. Se acercó a ella, le tocó la frente y pasó su mano por la mejilla, acariciándola. Un nuevo beso le dio. Clara sonrió sintiéndolo y sin palabras le dijo: “Te amo, siempre te amé y siempre te amaré“.
Junto a Ricardo se encontraba, aparentemente surgido de la nada, un viejo amigo del mundo de los sueños. Se miraron. Éste le guiñó un ojo y le dijo: “¿Estás listo?”
Ricardo contestó, tras un suspiro: “Sí, estoy preparado aunque abatido por la tristeza”.
El viejo amigo le dijo: “Sabéis que no estáis separados ni aún por un instante, vuestras almas están enlazadas incluso antes que existiera el universo y así será eternamente. No dejes que la apariencia de lo ilusorio te atrape”.
Clara les miró, con un gesto afirmativo con su cabeza le indicaba que se marchase, añadiendo: “Estoy llena de tu amor, soy feliz, pronto estaré contigo”.
Dos pequeños soles policromados comenzaron a formarse ante Clara, dilatándose y fundiéndose con los rayos que aún permanecían en el cielo crepuscular.
Ella se levantó, recostó el cuerpo inerte de Ricardo y comenzó a caminar por el paseo. Una Luna creciente comenzaba a surgir sobre el horizonte. Con una sonrisa se alejó de una puesta de Sol única en su vida, perdiéndose entre las palmeras y el gentío.
Angel, Haché
http://escrito-en-el-viento.blogspot.com.es/

La Soledad del Último Dinosaurio...


No le temas a la soledad, no es lo que parece. 
La soledad es tu salvación.
Arriesga todo, amigo, arriesga todo por amor a la verdad.
Deja que la soledad termine con el 'yo' mientras conoces lo que eres. 
O por lo menos, deja que ponga fin a la separación imaginaria de la Totalidad.
Tú no puedes decirte a ti mismo que no estás solo. Para saberlo con seguridad, primero tienes que morir a la ilusión. 
A través de la pérdida, de la ruptura, de la enfermedad, de la muerte de los sueños; a través del paso de todo aquello que creías que nunca iba a pasar, serás invitado a entrar en contacto con la melancolía, con la tristeza, en su estado más crudo. 
Y te será regalada una gran oportunidad. 
Tu soledad está viva. No construyas muros alrededor de ella. No te adormezcas. No te distraigas. 
No permitas que se cristalice en algo 'tuyo'. 
No te conviertas en 'el solitario'.
Deja que la soledad respire. Oxigénala. 
Déjate caer en su profundidad. 
Comienza tú una conversación con ella; ella es muy tímida. 
Haz cualquier cosa que tengas que hacer, o dejar de hacer, con el fin de encontrarte con la soledad sin prejuicio alguno.
Siente la soledad de todos los seres vivos. 
La de Jesús en la cruz. La pena que hay bajo el árbol de Bodhi. 
La soledad de una estrella que está a punto de morir, la del último dinosaurio mientras se despide. 
Siente la exquisita soledad de esta preciosa tierra, girando con toda su elegancia en la inmensidad del espacio. 
Siente la soledad del tiempo mismo, eterno, la soledad de un universo nacido de la inocencia. 
Inhala el 'Big Bang', exhala un cosmos. 
Muere y re-nace. 
Entra nuevamente al mundo desde la intimidad. 
No vuelvas a llamarle 'soledad'; la palabra no le hace justicia.
Amigo, ¿podrías estar realmente solo, cuando cada ser vivo respira contigo?

- Jeff Foster

Lección dada por el Maestro Beinsá Dunó



Lección dada por el Maestro Beinsá Dunó el 7 de abril de 1926 a la Clase Oculta Juvenil, en Sofía.
“¡Fiel, verdadero, puro y benévolo siempre seas!”
Reflexión.
Se leyó el tema: “¿Por qué el hombre tiene que estudiar?”
La siguiente vez escribid sobre el tema: “Que nos amemos, y ¿por qué tenemos que amarnos?”.
Pregunto: ¿Por qué tiene que girar la rueda? (- Para llevar el coche). La rotación de la rueda no sobreentiende siempre llevar el coche. Cuando el afilador, que tiene forma de rueda, gira, ¿qué camino recorre? El afilador, visiblemente no recorre ningún camino. Entonces, frecuentemente nosotros hablamos solo palabras que no tienen contenido. Así y cuando decimos que debemos conocer a Dios, de acercarnos a Él, de encontrar el camino que nos conduce a Él, y esto son solo palabras. Cada uno que habla que debe encontrar el camino, él no lo ha encontrado; cada uno que dice “conoce a Dios”, él no Le ha conocido; cada uno que dice que se debe adquirir luz, él no la ha adquirido; cada uno que piensa que tiene conocimiento, en realidad él no tiene conocimiento. Si nosotros hemos adquirido el conocimiento verdadero, debemos tener una paz interna. ¿Cuál es la predestinación del conocimiento?
Os haré una pregunta más: ¿por qué el padre impulsa a su hijo a estudiar? Si queréis responder a esta pregunta primero supondréis alguna causa física; después de esto encontraréis la causa espiritual, y finalmente y la Divina. Cuando sean encontradas estas tres causas, por las cuales el padre envía a su hijo a estudiar, llegaréis a una serie de explicaciones más.
Digo: las ruedas giran, los caballos caminan, ¿y el hombre qué hace? – El hombre conduce los caballos, y ellos jalan el carro. Pregunto entonces: ¿el carro ha ganado algo? – No ha ganado nada; al contrario, este ha perdido algo de sí. ¿Los caballos han ganado algo? – No ganaron nada. Ellos incluso perdieron parte de su fuerza. ¿El hombre ha ganado algo? – En todo el trabajo sólo él ha ganado algo. En el hombre hay dos cosas: una que siempre pierde y otra que siempre gana. Esto lo que gana es lo Divino. Esta es una ley para transformación de las energías. La vida en el mundo Divino deviene sólo después de que se transformen las energías. Las energías Divinas deben transformarse para adaptarse al alma humana, para que ella pueda vivir en el mundo físico una vez que el alma ha descendido a la Tierra, ella ya no puede guardar su fuerza primordial, ni tampoco su pureza Divina, si no ocurre transformación de las energías Divinas. Tomad, por ejemplo, el pez; cuando el pez sale del agua, éste inmediatamente muere. Si sale el hombre del aire, y él no puede vivir. Si entra el hombre en un medio ambiente en el cual los ángeles viven, y ahí no puede vivir. Esto lo que ocupa a las mentes de los ángeles, no puede ocupar y la mente del hombre.
Alguien dice: muchas cosas se nos descubren. Yo pues veo que esto lo que se nos revela en la Tierra es casi nada en comparación con esto que se nos debe revelar. Decís: “un gran espacio se descubrió delante de nuestros ojos y nosotros subimos a alguna parte alta”. Pregunto: ¿A qué altura llegasteis y qué visteis ahí? – Hemos visto a un ángel. – ¿Os habéis familiarizado con él y qué habéis hablado? No hemos hablado nada. Digo: hay una conciencia que nos habla, y cualquier cosa que nos hable, nosotros siempre quedamos descontentos de ella. Además de esta conciencia hay y otra que habla poco, por 1-2 palabras solo, pero estas palabras siempre introducen en el hombre una paz interna. Y finalmente, en las almas más avanzadas hay y una tercera conciencia la cual cuando habla al hombre, él siente una expansión interna dentro de sí y libertad. Tal hombre es libre de la opresión de las necesidades y las limitaciones materiales. Cuando el hombre no está listo para esta conciencia, si logra de alguna manera elevarse a ella, él se duerme. Esta posición es insoportable para el hombre ordinario, en el desarrollo de su sistema nervioso. Cuando los santos hablan de este estado, ellos dicen: “En tribulación he llegado”. Pedro, Juan y muchos otros han llegado a tribulación. Así que, si queréis y vosotros probar este estado Divino, llegaréis a tribulación. Hoy en día, cuando alguien llegue a tribulación, dicen de él que se ha enloquecido.
El discípulo oculto nunca debe mirar de esta manera la cuestión. Él no debe hacer conclusiones anticipadas en su mente, porque cada conclusión anticipada le causará cierto daño. Cada imagen torcida que el hombre introduce en su mente causa grandes prejuicios. El que piensa, siente y actúa correctamente, él mismo se aprovecha de estas buenas condiciones. Una regla general para todos es que nosotros somos expresión de Dios, o sea, Él tiene el deseo de manifestarse a través de nosotros. Si es así, cada uno que no se somete a este deseo Divino, el Espíritu en él se bifurca, en lo cual la conciencia superior queda en el Cielo, y la inferior baja a la Tierra, con lo cual se crea el infierno en la vida. Entonces Dios en el hombre empieza a vivir bien en el Cielo, o sea en el paraíso, bien en la Tierra – en el infierno. Cuando el hombre cae en el paraíso, él se alegra, puesto que conoce a Dios; si entra en el infierno, él se tortura, puesto que no conoce a Dios. En el primer caso la vida de Dios se armoniza con el espíritu del hombre, y en el segundo caso – no se armoniza.
Y así, vosotros debéis saber que no sois amos de sí mismos. La primera posición es que Dios debe vivir en vosotros; la segunda posición es que vosotros debéis vivir en Dios. Si Dios vive en vosotros, y vosotros viviréis en Dios. Si Dios no vive en vosotros, y vosotros no podéis vivir en Dios. De esto, de que algunos humanos quieren vivir en Dios y otros no quieren, se ha creado el paraíso y el infierno. De aquí, puesto que muchos de los pensamientos y los deseos humanos no quieren vivir como vosotros, en consecuencia de esto y en vosotros se ha creado paraíso e infierno. Por un lado vosotros sois buenos, y por otro – malos. Vosotros, como no comprendéis esta ley, decís: “Un hombre muy malo me he vuelto”. Vuestra malicia se debe a aquellos deseos ajenos que pasan por vosotros y no os conocen. Deseos que os conocen son felices; deseos que no os conocen son infelices. Por lo tanto, cuando vosotros os sentís felices o infelices, esto se debe a los unos o a los otros deseos que pasan por vosotros. Esta ley es inevitable.
Digo: primero Dios debe vivir en el hombre, y luego el hombre en Dios. Si el hombre da acceso a Dios para manifestarse y vivir en él, la ley Divina se impondrá sobre la humana, y la vida del hombre se realizará plenamente. Cuando nuestra vida en la Tierra se realiza llegaremos a la vida superior que incluye la vida de todos los seres. Una ciencia magna es necesaria a la gente para estudiar la vida – la inferior y la superior, o sea, la humana y la Divina. Y cuando el hombre se estudia y observa, él no puede decir que no sabe estas cosas, y aún menos puede justificarse. El hombre no puede saber todo. Esto lo que en un caso dado sabe, es suficiente para actuar correctamente. La fuerza del hombre no reside en el mucho conocimiento, sino en la aplicación de esto lo que sabe. El conocimiento del hombre no reside en esto lo que él ha estudiado durante el transcurso del año, sino en esto que él sabe y aplica para cada momento dado. Durante todo el año el hombre puede trasladar miles de kilogramos de trigo de un almacén en otro. Aquí el gasta su fuerza consecutivamente, durante todo un año. Sin embargo, su fuerza real depende de esto, cuantos kilos él puede levantar en un momento dado. El hombre puede confiar exactamente a esta fuerza dentro de él.
La fuerza del hombre reside y en esto lo que él ahora, aún en el momento presente recibe, comprende y aplica. Cuando se habla pues, de la fuerza del hombre para el futuro, se sobreentiende que él puede trabajar los buenos dones que se esconden en él. El conocimiento, por ejemplo, puede trabajarse y aumentar. Si la vida Divina aumenta, y la humana aumentará. Entre estas dos vidas en el hombre hay cierta proporción, cierta correlación: tanto que la vida Divina crece, tanto crece y la humana; tanto que la vida Divina disminuye, tanto y la humana disminuye. Así que vuestro primer trabajo es que veáis si crece en vosotros la vida Divina. Si la vida Divina en vosotros crece, entonces el crecimiento de la humana aparece como una consecuencia natural absoluta de la primera vida. Si no crece la vida Divina en vosotros, vosotros sabréis que y vuestra vida – vuestros bienes, ideales, no crecerán, no se lograrán. Fuera de Dios felicidad no hay – ni en el Cielo, ni en la Tierra. El hombre puede lograr su felicidad solo en la vida Divina.
Por lo tanto, vosotros debéis tener una imagen clara acerca de estos dos principios – lo Divino y lo humano – y trabajar con ellos hasta lograr resultados internos. En este aspecto vosotros podéis ayudarse unos a otros. Si no os ayudáis, mutuamente os iréis tropezando. Si el hombre se tropieza a sí mismo, él tropieza y a los demás. Y al revés: si tropieza a los demás, él se tropieza y a sí mismo. El hombre puede tropezar sólo a sus más cercanos, sus hijos, pero a los lejanos él nunca puede tropezarlos. Por ejemplo, si la madre y el padre son dotados, ellos transmiten sus dones a sus hijos. Esto no indica que los niños mismos no tienen dones puestos dentro de ellos, sino que aparte de los suyos ellos adquieren ciertos dones y de sus padres. La madre transmite algún don suyo a su hija, pero y la hija, por su lado, transmite algo a su madre. Entre la madre y la hija, como y entre el padre y el hijo, siempre debe ocurrir un intercambio correcto. En otra vida ocurrirá lo contrario: la hija, que llegará a ser madre, transmitirá algo de sí a su hija. El hijo pues, que en este caso llegará a ser padre, transmitirá algo de sí a su hijo. El que nada transmite, él nada puede adquirir.
Alguien dice: “una vez liberarme de las cadenas de la vida terrenal e ir al Cielo, una segunda vez no pensaré en regresar a la Tierra”. Pregunto: ¿por qué queréis liberaros de la vida terrenal? El Señor quiere que viváis en la Tierra y vosotros huís de ella. El Señor trabaja en la Tierra y tú quieres, como un ángel, ir al Cielo y ahí vivir en gracia. ¡Esto es imposible! Si Dios trabaja en la Tierra sobre las almas de la gente, y tú trabajarás. Si te vas al Cielo, y ahí trabajarás. Entonces y si estás en la Tierra, y si te vas al Cielo, siempre trabajarás. La Escritura dice: “Nosotros somos co-trabajadores de Dios en la gran obra”. Entonces, esta idea no debe ser sólo una reflexión teórica, filosófica, sino que tenga por lo menos una aplicación microscópica. Esto no puede lograrse de golpe, pero el hombre debe aplicar cada día un poco, hasta que en algún caso favorable él sienta la Presencia del Inicio Divino dentro de sí. Lo Divino es necesario para toda la gente. Cada uno procura hacia esta vida.
Muchos, que no comprenden la ley Divina, dicen: “Nosotros trabajaremos para Dios, seremos co-trabajadores Suyos, pero esperamos condiciones favorables para esto”. Las condiciones favorables no son otra cosa salvo la vida Divina en nosotros. Lo Divino en el hombre se manifiesta y sin condiciones favorables. Aunque el hombre no quiera, Éste de nuevo se manifestará. Por mucho que patee el hombre, Dios de todas maneras se manifestará y a través de él. ¿Habéis observado que hacen con los caballos tenaces? Algún caballo tenaz patea, salta, se jala, no quiere que le ayunten a trabajar. Sin embargo, su amo toma el azote, le pega y a fuerza le lleva al campo arado para moverse ahí hasta cansarse un poco, y entonces le utiliza para trabajo. En este aspecto el cuerpo humano representa un tal caballo a quien se le debe enviar alguna enfermedad – taquicardia, dolor de pecho, dolor de cabeza, trastorno en el estómago u otra enfermedad, para que se amanse él y se vaya a trabajar.
Y así, la tarea básica del hombre es dar paso a lo Divino dentro de sí y trabajarlo. Muchos de los cristianos contemporáneos han dado paso a lo Divino dentro de sí en consecuencia de lo cual viven bien. Prácticamente ellos han solucionado esta cuestión. Cuando se os habla así, no considero que ni uno de vosotros vive de manera Divina y no cumple la voluntad de Dios, pero digo que os hace falta algo más que esto de lo que hoy en día habéis alcanzado. Si pensáis que esto lo que habéis alcanzado hoy os es suficiente, vosotros os detendréis. Si os detenéis en una superficie inclinada, sobre la que os encontráis ahora, vosotros rodaréis hacia abajo. Toda la gente necesita de crecimiento, de desarrollo, de expansión del alma y elevación del espíritu. El hombre no debe decir que esto lo que tiene es suficiente. Si alguien piensa que esto lo que hoy tiene, sea riqueza, fuerza o conocimiento, es suficiente, él no comprende correctamente la cuestión. Él debe volcarse hacia Dios y decir: “Señor, tú puedes darme lo que quieras, pero o mucho, o nada. Y luego, después de darme esto lo que quiero y no cumplirlo, que haya por lo menos por qué pegarme y castigarme”. Cuando vengan los castigos, tú te dirás: “verdaderamente sufro ahora, pero hay por qué. Dios me dio dones, talentos, buenas condiciones, pero yo no las merecí, nada trabajé y apliqué en mi vida”. Y así es en realidad: si es cuestión de adquirir riqueza, por lo menos grande que sea; si es cuestión de conocimiento, por lo menos un conocimiento verdadero, positivo, que tenga; si es de fuerza, por lo menos que mi fuerza sea grande. Si es de pobreza, por lo menos grande que sea, de manera que la recuerde y comprenda una vez por todas. El sentido de la vida no reside en la adquisición de cosas muy grandes, sino en la medida determinada de las cosas. El sentido de la vida no reside y en la adquisición de riquezas grandes y esto es imposible. ¿Por qué? – porque el dominio de riquezas grandes depende de la ciencia. Cuanto más científico es un hombre, tanto más rico es él. Pregunto: ¿por qué ayuntan al caballo a un carro? – Para llevarnos. Sobre la base de esta ley y nosotros debemos servir voluntaria y razonablemente.
Ahora os daré un ejercicio, pero debéis saber que con cada movimiento vosotros os conectáis con las corrientes de la Naturaleza. Cuando estiráis vuestros brazos y sostenéis vuestra mente concentrada, vosotros ya tenéis contacto con estas corrientes. Y entonces, en cada caso dado vosotros podéis tener conexión o con la electricidad de la Tierra, o con la electricidad del Sol. En cada estiramiento del brazo vosotros podéis tener más un contacto o con el magnetismo terrenal, o con el solar. El magnetismo pues en general está relacionado con el prana, o sea, con la energía vital de la Naturaleza. Así que con estirar los brazos y las piernas, y con concentrar la mente el hombre aprovecha de las energías vitales de la Naturaleza, y él se vuelve sano y fuerte. En un sostenimiento flojo de los brazos las fuerzas naturales no pueden utilizarse.
Ejercicio: Los brazos levantados hacia arriba, bien estirados y con las puntas de los dedos tocándose. Concentrad vuestra mente y mentalmente dirigid las energías solares para que pasen por vuestros brazos y fluir por todo vuestro organismo. En esta posición de vuestros brazos, pronunciad la fórmula: “Yo estoy en armonía con la Naturaleza viviente. ¡Que la bendición Divina fluya a través de mí!”.
Bajando los brazos hacia abajo.
Una cosa debe saberse: cada movimiento que el hombre hace, debe ser exactamente determinado y contener en sí un cierto sentido. Sin embargo, muchos humanos hacen movimientos sin sentido, los cuales más les molestan que les ayudan. Cada movimiento tiene sentido solo cuando está de acuerdo con las leyes de la Naturaleza, las cuales representan su lenguaje. El hombre puede coger su oreja y decir que este movimiento suyo significa algo razonable. Sin embargo, esta explicación no es fidedigna para la Naturaleza misma. Si cogeremos vuestra oreja por arriba o por abajo, esto tiene sentido, pero los resultados son diferentes. En general, hay movimientos razonables, hay e irrazonables. Los movimientos razonables representan una ciencia hacia la cual alguna vez los humanos regresarán. Si regresan hoy, cuando todavía no comprenden sus leyes, ellos caerán en grandes engaños y supersticiones.
Alguien dice, por ejemplo: “me tiembla el ojo izquierdo, me va a ocurrir algo malo”. Otro dice: “me tiembla el ojo derecho, me va a ocurrir algo bueno”. Estas explicaciones no son suficientes. Cuando el ojo izquierdo del hombre tiembla, éste quiere decirle: “tú tienes que ennoblecer tu corazón. Si no lo ennobleces, en él crecerán solo hierbas y espina”. Cuando el ojo derecho del hombre tiembla, este quiere decirle: “tu mente necesita de mas luz; si no adquieres esta luz, tu pensamiento se va a tergiversar”. En vuestra sub-conciencia vosotros lleváis la ciencia de los movimientos, pero externamente todavía no la habéis expresado. En los movimientos hay razonabilidad, estos no son mecánicos como muchos los perciben. Decís que cuando tiembla el ojo izquierdo ocurrirá algo malo. Y así ocurre. Cuando tiembla el ojo derecho, ocurrirá algo bueno. Así ocurre. Cuando os pica la mano derecha decís que daréis dinero, cuando os pica la mano izquierda decís que recibiréis dinero. Y así ocurre. Entonces, hay razonabilidad en las manifestaciones de la Naturaleza viviente.
Yo traduzco: cuando os pica la mano derecha, esto indica que a vosotros vendrá algún hombre bueno a quien debéis hacer un favor, a través del cual expresaréis el Amor de Dios. Cuando os pica la mano izquierda esto muestra que algún hombre bueno vendrá a vosotros para ayudaros en algo y vosotros tendréis que agradecerle, porque Dios le ha enviado a vosotros. Cuando os pica la mano derecha, vosotros decís: “¿De dónde se encontró a este hombre ahora para pedirme dinero?” Cuando os pica la mano izquierda y esperáis recibir dinero, sobre la misma base debéis decir: “¿De dónde se encontró a este hombre ahora para darme dinero?” Digo: tanto como el tomar es bonito, tanto y el dar es bonito. La escritura dice: “es mejor dar que tomar”. Tal es la experiencia de los siglos pasados. En el dar consciente el hombre ejerce su voluntad razonable. Sin embargo, la gente contemporánea ha volteado este versículo y dicen: “Es mejor tomar que dar”.
Estas son una serie de reglas que debéis guardar si queréis lograr perfección. El hombre debe elaborar de sí un modelo del cual y los demás humanos aprovecharán. Muchos hablan del reino de Dios pero no trabajan para su venida. Cualquier cosa que habléis, tenéis que justificarla. De otra manera pareceréis a aquel turco que constantemente hablaba de sus hazañas en Bagdad. Él decía: “cuando estaba en Bagdad, saltaba unos hoyos anchos de 10-15 metros”. Como le escuchaban a hablar así, le decían: “Y aquí hay tales hoyos profundos y anchos. Salta uno de estos, que te veamos como saltas. – No, solo en Bagdad puedo saltar tales hoyos, en ninguna otra parte”. Y vosotros frecuentemente decís: “cuando venga el reino de Dios a la Tierra, saltaremos el hoyo”. ¡No aplacéis el trabajo para el día de mañana!”. Hoy saltad el hoyo y no mañana. Si oís la voz de Dios, aún hoy cumplid Su voluntad. ¡No dudéis, no os encruelezcáis, no aplacéis para mañana!
Algunos dicen: “No ha llegado todavía el tiempo para la venida del Reino de Dios en la Tierra”. En el año 1905, en Inglaterra se formó una sociedad religiosa cristiana, sobre las tareas de las cuales escribieron en algunos periódicos ocultos. Fue escrito sobre una experiencia de una de las miembros de esta sociedad. Ella largo tiempo oraba a Cristo para que se le diera algún don con el cual fuera útil a sus prójimos. Una noche Cristo se le apareció y le dijo: “Irás a tal calle, a tal número, a una hermana tuya, la cual nombró por su nombre, y le dirás que ella es determinada para realizar el trabajo por el cual tú oras desde unos cuantos años hasta ahora”. Esta cristiana, miembro de la dicha sociedad, cuando oyó las palabras de Cristo, se entristeció un poco pero temprano por la mañana se fue a su hermana según la dirección indicada. Y transmitió el trabajo que Cristo le había conferido. Sin embargo, la hermana inmediatamente respondió: “Este trabajo todavía no es para mí. Yo no puedo realizarlo. – Bien, si tú no puedes realizarlo, yo me ocuparé con su cumplimiento”.
Por lo tanto, cada uno de vosotros puede ser llamado a un trabajo determinado que él debe realizar. Si realiza este trabajo, con esto él cumple la voluntad de Dios, por lo cual recibirá una bendición correspondiente. Si se niega del trabajo conferido, algún otro lo realizará, pero y la bendición recibirá. Nosotros siempre debemos cumplir la voluntad de Dios y escucharle. Como os observo, en todos veo buenos deseos, aspiración hacia el cumplimiento de la voluntad de Dios. Si tenéis esta aspiración, cualesquiera pruebas, tantas caídas y levantamientos que vivís, ¡caminad adelante! Frecuentemente las cosas no ocurren como nosotros deseamos, no van por el camino determinado por nosotros. Por ejemplo, algún alumno ha estudiado su lección toda la noche, la ha aprendido de memoria, y piensa que por la mañana cuando le examine el maestro, recibirá un 6 (el 6 es el valor más alto en las escuelas de Bulgaria – n.d.t.). Sin embargo, cuando le levanta el maestro él se turba y responde apenas como para 3. Un alumno ha leído su lección solo una vez y en la mañana cuando le levanta su maestro a la lección recibe un 6. ¿Por qué ocurren estas cosas? Nosotros tenemos la misma posición cuando algún hombre pobre ora tres veces al día y recibe alimento solo para la comida. Otro pues ora solo una vez al día y recibe mucho dinero y vive ricamente. El primero ha recibido apenas un 3 y el segundo ha recibido un 6. ¿Por qué los trabajos del primero no se arreglan y del segundo se arreglan? Y el salmista se asombra de estos hechos en la vida y dice: “Aquel que conoce poco a Dios vive mejor que yo”. Cuando el salmista entra en el santuario donde su vida se desarrolla bien, él ya comprende las primeras contradicciones y dice: “les ha puesto el Señor en un terreno resbaloso”. Así que, cuando el discípulo ha leído su lección solo una vez y su maestro le ha escrito un 6, con esto él le ha puesto a un terreno resbaloso.
Digo: todos tenéis posibilidad de superar las pequeñas dificultades y obstáculos que se os ponen en el camino. Estos obstáculos son necesarios para que veáis cómo Dios actúa en el mundo. Cuando entréis en el mundo, el buen maestro os escribirá primero 1; el segundo mes os escribirá 2; el tercer mes – 3; el cuarto mes –4; el quinto –5; el sexto –6. Cuando sumáis consecutivamente todos estos números recibiréis el número 21. Cuando dividís 21 a 6 recibiréis 3½. Con tal nota vosotros pasáis en una clase superior. Esto se refiere solo para los primeros 6 meses, los segundos 6 meses la situación mejorará. Después de un año la situación mejorará más todavía. Cuanto más tiempo pasa, y la situación se vuelve cada vez mejor. Cuando el alumno empiece la escuela con 1, con esto el maestro quiere voltear su atención al 1, como la medida más importante en la vida cuyas propiedades él sin falta debe aprender. Después de esto el 2 vendrá, y el alumno empezará a llorar. El 2 es una cosa bonita porque ella indica que solo con 2 bueyes se puede arar. Si es cuestión de caballos, el hombre puede ayuntar solo un caballo en su carro, y de esta manera vivir. De aquí veis que el 1 no es una medida peligrosa. Cuando el maestro escribe 1 a algún alumno, y este se desanima y dice que de él nada va a salir, él no comprende la ley del 1. Digo a este alumno: ¡ayunta al 1, o sea, tu caballo en el carro y mira tu trabajo! ¿Si tienes dos caballos flacos, qué harás con ellos? Suéltalos a pastar y, después de nutrirse y fortalecerse, ayúntalos a trabajar para que sobrevivan junto contigo.
Y así, los números expresan fuerzas en la Naturaleza. Si el hombre puede ayuntar el 1, el 2 y los demás números a trabajar, él podrá aprovecharse de ellos. Los números además son y símbolos que contienen ciertos impulsos dentro de sí. La Naturaleza viviente da estos símbolos y a jóvenes y a viejos para que se sirvan con ellos en la solución de las cuestiones vitales elementales. En general, la Naturaleza empieza con la medida más simple, con la más elemental. Si llegáis a la vida espiritual, y hasta el hombre más científico empieza con las medidas más elementales. Algún profesor puede haber terminado 4 facultades, pero de hacer ropas, de costura, por ejemplo, él nada comprende. Lo que el maestro diga, esto será fidedigno para el profesor. El rey rige todo un pueblo, pero cuando se enferma, solo no puede ayudarse. Él inmediatamente llama a un médico y lo que el médico diga, esto el rey hace. El médico dice: “Yacerá constantemente en la cama, tomará cada hora por una cucharada de medicamento”. Y el rey cumple. Cuando el rey se levanta de su cama, él de nuevo es amo.
Frecuentemente en nuestra vida nosotros nos enfrentamos a casos excepcionales que debemos solucionar correctamente. Por eso de todos se requiere un buen razonamiento. Estos casos excepcionales se deben a esto de que Dios o la Naturaleza viviente nos someten a cierta disciplina, a la cual incondicionalmente debemos rendirnos. Esta posición dura corto tiempo. Cuando nos rendimos a esta disciplina y la aceptamos sin protestas, y la libertad se nos devuelve. Esto es una ciencia la cual nos mostrará una manera de cómo vivir correctamente en esta compleja vida Divina. En la Tierra viven seres de diferentes evoluciones, con diferentes aspiraciones, y nosotros debemos armonizarnos con estos seres. ¿Por qué? – Porque nosotros estamos relacionados con todos estos seres, como manifestaciones de Dios. A veces los humanos que no comprenden el camino Divino, entran en confrontación con la voluntad de Dios y de esta manera solos se tropiezan.
Y así, antes de todo os diréis: “Dios debe vivir en mí. Luego yo debo vivir en Dios. Si Dios vive, si yo vivo, y mis prójimos vivirán”. Si concientizáis esto, no hay fuerza en el mundo que os pueda obstaculizar. Esto es porque vosotros andáis por una ley a la cual nada puede obstaculizar. Si volteáis esta ley y decís: primero mis prójimos viven, luego yo vivo, y finalmente el Señor vive, la ley ya no tiene ninguna fuerza. El discípulo razonable debe aplicar esta ley en su primer sentido. En esto reside la voluntad de Dios. Si cumplís esta ley, y la bendición de Dios vendrá sobre vosotros. Si viene lo Divino en el hombre, él ya no piensa en cosas minúsculas. El piensa solo en lo Divino que se desarrolla en belleza y magnificencia. Después de esto en lo Divino surge y la vida del hombre individual, como un oasis entre el desierto sin agua. Si comprende y su vida, finalmente el hombre ve y los comportamientos que tiene hacia sus prójimos.
“¡Fiel, verdadero, puro y benévolo siempre seas!”
Publicado por: José Miguel Gomez (Redactor GHB) http://hermandadblanca.org

TAO TE KING - Lao Tse -



TAO TE KING - Lao Tse - Comentado
II
Cuando los hombres conocen lo bello como bello
entonces surge lo feo.
Cuando los hombres conocen el bien como bien
entonces surge el mal.
Porque el Ser y el no - Ser se engendran mutuamente
lo dificil y lo facil se complementan reciprocamente
lo largo y lo corto el uno al otro se determinan
lo alto y lo bajo se ubican respectivamente
la voz y el tono se acuerdan entre si
el antes y el después se siguen consecuentemente.
Por esto el Sabio
se atiene al no - obrar
y enseña sin palabras.
Los seres vienen a él
y él no los rechaza.
Él produce y no posee
realiza y no se apropia de nada.
Una vez cumplida su obra
no se la atribuye
y justamente porque no pretende que se le reconozca el mas
antiguas afirman que lo bueno viene a ser la cumbre de lo bello, de lo que cualitativamente no difiere. En todo caso lo que interesa destacar con la mención de lo bello y lo feo, en el contexto de este 
epigrama, es que dicho par de opuestos acentúa la correlación que existe entre el Bien y el Mal. El sentido de este aspecto de la doctrina apunta justamente a denunciar la separación de Bien y Mal en que se funda el orden humano, la cual aparece en el contexto del Tao Te King como una arbitrariedad que violenta la naturaleza de las cosas.
En los versos siguientes Lao Tse sostiene que el orden universal esta constituido por la correlación de todos los pares de opuestos, de modo que las cosas no son sino en relación a otras cosas en cuya referencia quedan definidas.
Establecido así el carácter dialéctico del orden y del acontecer, la
conclusión practica que extrae Lao Tse es el no - obrar, en chino Wu - Wei, como criterio básico de acción, del cual, la enseñanza sin palabras es un aspecto. Este es el primer epigrama en que se menciona el no - obrar que tanta importancia tendrá en el desarrollo de la doctrina expuesta en este libro, el que
básicamente, deriva de la observación del acontecer natural, donde se transparenta la forma como el Tao gobierna el mundo.
El modelo del no - obrar se da en el hecho de que el Tao no actúa y no obstante, su obra, en todo el universo, se realiza en forma perfecta. De ahi la paradojal afirmación de Lao Tse de que no hay cosa que el no - obrar no haga.
Ahora bien, decir que el no - obrar es un criterio de acción parece
contradictorio con lo que la misma expresión no - obrar sugiere, porque en realidad no se trata de un simple abstenerse de actuar. En un sentido este no - obrar es un dejar que las fuerzas creativas de la vida operen por si mismas, pues ningún expediente derivado de la inventiva humana puede substituirlas.
En otro sentido es un obrar, pero en la sola dirección de las fuerzas creativas de la vida, vale decir, sin interferir la influencia del Tao en el mundo.
En los versos que conforman la segunda estrofa, se ilustra este principio fundamental mostrando algunas características de la conducta del Sabio guiada por el no - obrar. Tales características son: no rechazar a nadie, no apoderarse de las cosas ni de las criaturas, no considerarse el autor ni exigir que se le reconozca el merito de lo realizado.
En lo que a la dialéctica universal se refiere, conviene aclarar que Lao Tse, como heredero de la misma tradición antigua que Confucio, concibe esa dialéctica, en una suprema instancia, como constituida por esas dos vigas maestras del mundo manifestado llamadas “lo Luminoso’ y “lo Obscuro” en el Libro de las Mutaciones, las que posteriormente recibieron los clásicos
nombres de Yang y Yin respectivamente.
http://universo-espiritual.ning.com/
erito
es que el merito no puede serle desconocido.

Comentario II.
Después de planteadas la trascendencia y la inmanencia del Tao, este segundo epigrama nos introduce en el mundo fenoménico constituido por polaridades y antitesis, poniendo un especial acento en el par de opuestos Bien y Mal. Sobre esta antítesis Lao Tse enseña que sus términos son conceptos correlativos, de modo que no puede haber nada que sea bueno o malo en sentido absoluto. Así, todo lo que los hombres califican de bueno, lo es porque previamente se ha tenido la experiencia de algo que se valora negativamente como malo, de manera que al determinar lo bueno queda determinado igualmente lo malo.
En lo que se refiere a lo bello, no aparecería aquí mencionado solo por via de ejemplo, pues algunas glosa

EL CAMINO UNILATERAL



EL CAMINO UNILATERAL
(Llave de Oro / Siete Portales.)

Paz, esperanza y amor sobre todos los seres.
En la grandiosidad del silencio es donde resuena el concierto de
las almas entregadas a la Divinidad y vuestros amigos del mundo
espiritual recogen vuestro pensamiento y sentimiento para formar la bóveda psíquica que os protegerá.
Os haré el relato sobre el dolor que sufrieron otros, antes que
vosotros, para realizar una obra como ésta.
Después de la muerte violenta de su Maestro, el discípulo que lo
amaba, precipitadamente reunió en una maleta los escritos que tenía,recogió el manto de su Maestro y huyó en el primer barco. Dakthylos iba con aquellos escritos que formaban el archivo del Gran Antulio de la prehistoria y fue en Ática donde desembarcó sin más compañía que su maleta y el manto. Sin saber qué camino tomar, se internó por un vericueto de la montaña donde escondió su tesoro.
Era Dakthylos el discípulo que había sido su secretario íntimo y
que siempre preguntaba: “Señor, ¿qué quieres de mí?”. De pronto,
escuchó el llanto de un niño detrás de una maleza y dirigiéndose hacia ella encontró un niño harapiento y hambriento que lloraba desesperadamente.
Supo por él que era hijo de esclavos y que había otros refugiados
en las cavernas de la montaña. Fue reuniéndolos y se encontró con cinco niños más o menos de igual procedencia, aunque no todos eran hijos de esclavos. Y Dakthylos pensó: “Todos estos niños abandonados es la respuesta que me da el Maestro”.
Ese fue el origen de los Dakthylos del Ática prehistórica, origen
de la Grecia actual ya en decadencia; de la Grecia que dio ejemplo al mundo entero en la ciencia y en las artes.
Os he narrado este relato para que veáis cómo comenzaron las
grandes obras de Dios.
A diferencia de Dakthylos, vosotros sabéis qué es lo que de vosotros se espera. Todos sentís una fuerza oculta que os impulsa y dice: la obra se cimienta sobre los seres, como sobre columnas fuertes y firmes.
No tenéis otra brújula que el amor al Cristo. Yo os aseguro que es
una brújula que no os hará naufragar.
Yo os dicté los Siete Portales. El primero, el del amor fraternal,
ya lo tenéis realizado. El segundo portal es el de la castidad, o sea, el dominio del espíritu sobre la materia.
No es a fuerza de maceraciones que lo realizaréis. La materia
dada por Dios es como un auxiliar del espíritu. No se la domina por brutalidades, se la domina con la grandeza del espíritu, con la inteligencia puesta al servicio de la obra de Dios. Pero nada de ayunos, ni maceraciones que puedan perjudicarla.
Es la oración, la meditación, el huir de sitios y lugares donde los
sentimientos se excitan, el huir de las lecturas perniciosas, eróticas,que enardecen al espíritu llevándolo a desear lo que está prohibido.
Es por la lectura seria y buenas compañías las que le ayudan a llegar a Dios.
Éstos son los medios que se han de tomar para dominar la materia.
No queráis suponer aquí que la Ley Divina sea como lo dicen
las iglesias. La materia, en determinados seres, necesita realizar sus funciones.
Tened en cuenta para juzgar vuestra conducta “no hagas a tu her-
mano lo que no quieres que se haga contigo”, y así en este asunto del que debo hablar veladamente, tened por norma esta frase.
Los que seguimos el camino espiritual de la vida contemplativa,
en escuelas destinadas al cultivo interno del alma, hemos comprendido que nuestro camino es unilateral, como lo llevó el Cristo, desde el comienzo hasta el fin: la fraternidad universal, el amor fraterno por sobre todo las cosas; ese fue el camino del Maestro.
Algunos hacen de los signos del zodíaco la guía de sus fuerzas
espirituales, que toman relacionadas con la humanidad, y están equivocados. Si se preguntaran: ¿Quién soy? ¿Para qué he venido a este mundo?, estarían más acertados.
¿Qué tienen que ver los signos del zodíaco con el cultivo interno
de las almas? Lo mismo sucede con el plenilunio, que tiene influencia sobre la materia pero no sobre el espíritu. Estos conceptos erróneos están desviando casi todas las escuelas, grandes o pequeñas.
Debéis seguir el camino unilateral, para dar lugar a que se cumpla
en vosotros la promesa divina: “Si os amáis los unos a los otros como yo os amo, mi Padre y Yo vendremos a vuestro corazón y haremos en él nuestra morada”.
Ésta es la fuerza que ciertos espíritus han adquirido mediante su
entrega a la Divinidad para acallar los gritos de la materia y también para ayudar a los demás. Por ese camino debéis caminar vosotros.
Nosotros seguimos el camino unilateral en esta Tierra, que va a
ser habitada por seres que ya comprenden la Ley del Amor.
Tened en cuenta que el alma es débil mientras está en la materia.
En la oración buscaréis el conocimiento de vosotros mismos y daréis cumplimiento al segundo portal. En esto quiero que tengáis toda tranquilidad. A las faltas por debilidad en la materia, la Ley Divina no las tiene en cuenta, sólo las tiene en cuenta la propia alma porque ve que retarda el desposorio con la Divinidad y la adquisición de poderes para anular enfermedades, anular las pestes de las plantas, etcétera.
Que mis palabras puedan daros la fe y la confianza de que realizáis una obra de Dios. La realizaréis por el amor al prójimo y el cultivo de vuestro huerto interior.
Hasta siempre.

Llave de Oro/Siete Portales/Los Maestros/
Josefa Rosalía Luque Álvarez
http://universo-espiritual.ning.com/

PARA OBTENER SALUD Y VITALIDAD (PARAMAHANSA YOGANANDA.)



PARA OBTENER SALUD Y VITALIDAD
BUSCARE HOY LA VITALIDAD DIVINA EN EL SOL Y
DEJARE QUE SU LUZ BAÑE MI CUERPO,A FIN DE APRECIAR
EL DON DE LOS RAYOS ULTRAVIOLETAS DEL SEÑOR,
DON QUE DA VIDA Y DESTRUYE LA ENFERMEDAD.
PADRE CELESTIAL,LAS CELULAS DE MI CUERPO ESTAN
HECHAS DE LUZ,LAS CELULAS DE MI CUERPO ESTAN HECHAS
DE TI.PORQUE TU ERES ESPIRITU,SON ESPIRITU,
PORQUE TU ERES VIDA,SON INMORTALES.
LA LUZ DE TU PERFECTA SALUD INUNDA TODOS LOS
OSCUROS RECODOS DE MI ENFERMEDAD CORPORAL.
TU LUZ CURATIVA BRILLA EN TODAS LAS CELULAS DE MI
CUERPO.MIS CELULAS ESTAN COMPLETAMENTE SANAS,
PUES TU PERFECCION ESTA EN ELLAS.
RECONOZCO QUE MI ENFERMEDAD ES EL RESULTADO
DE MIS PROPIAS TRANSGRESIONES A LAS LEYES
DE LA SALUD.POR MEDIO DE LA DIETA CORRECTA,DEL
EJERCICIO Y DEL RECTO PENSAR,REPARE EL MAL
CAUSADO.
AL CONFIAR EN MI PADRE,VEO COMO LAS SOMBRAS
DE LA ENFERMEDAD SE DESVANECEN AHORA Y
PARA SIEMPRE.TOMO PLENA CONCIENCIA DE QUE SU
LUZ EXISTE ETERNAMENTE.Y COMPRENDO QUE LA
OSCURIDAD QUE HE CREADO NO PUEDE ABRUMARME
SINO CUANDO CON OBSTINACION CIERRO LOS OJOS DE
LA SABIDURIA.
PADRE,AYUDAME A ADQUIRIR,DE FORMA FACIL,
NATURAL Y ESPONTANEA,EL HABITO DE COMER CORRECTAMENTE.
NO PERMITAS JAMAS QUE ME CONVIERTA EN
VICTIMA DE LA GLOTONERIA Y, EN CONSECUENCIA,
ME DAÑE A MI MISMO CON SUS PERJUDICIALES EFECTOS.
PADRE CELESTIAL,COLMA MI CUERPO DE TU VITALIDAD,
MI MENTE DE TU PODER ESPIRITUAL Y MI ALMA
DE TU GOZO E INMORTALIDAD.
PADRE CELESTIAL,HAZ QUE TUS INVISIBLES RAYOS
CIRCULEN POR MIS VENAS Y ME HAGAN FUERTE
E INCANSABLE.
DETRAS DE MIS OJOS SE HALLA EL OJO QUE TODO
LO VE.MIS OJOS VEN BIEN,PORQUE ERES TU QUIEN
VE A TRAVES DE ELLOS.
PARAMAHANSA YOGANANDA.

PRINCIPIO DE GENERACIÓN: 3ª y última parte.


PRINCIPIO DE GENERACIÓN: 3ª y última parte.
NUESTRA FUNCIÓN EN EL PLANETA
El Universo está en contínua expansión y crecimiento. Dios nos creó como una extensión de Sí Mismo, con la finalidad de que, a la vez, nosotros continuáramos creando. Tal como lo hemos estudiado, para poder crear debemos equilibrar nuestras energías masculinas y femeninas adecuadamente.
Una manera práctica de hacerlo es la siguiente: busca una posición adecuada para tu cuerpo, ya sea sentado o acostado, respira profundamente tres o cuatro veces, aflojando cualquier tensión en los músculos. Una vez que te sientas cómodo, formulas las siguientes preguntas a tu Yo Superior: ¿Cómo está mi balance Yin/Yan hoy? ¿Cuál es el porcentaje Yin? ¿Cuál es el porcentaje Yang?
¿Qué color necesito para equilibrar mi aura? Una vez que recibas en tu mente el color que necesitas, vas a imaginarte que cubres todo tu cuerpo con él. De esta manera, elevarás tu frecuencia vibratoria y equilibrarás tu aura. Luego, respiras profundamente una vez más y abres los ojos.
Un metafísico puede llegar a transformar una situación indeseable elevando el nivel vibratorio y generando la energía del polo opuesto hasta encontrar el equilibrio. Aunque el símbolo del Yin-Yang se representa solamente con los colores blanco y negro, nuestra mente puede indicarnos la necesidad de utilizar algún otro color para lograr el equilibrio energético.
Seguramente, te estarás preguntando ¿cuál es su función? y eso es muy válido. Hay ciertas características que definen al propósito divino de tu existencia. La más importante es que dicha función será siempre tu felicidad. Contrario a las ideas impuestas por ciertas religiones o sociedades, Dios no quiere sacrificios sino nuestra propia felicidad. En pocas palabras, todas las actividades que te dan placer son aquellas que forman parte de tu misión.
En la mayoría de mis alumnos existe una gran resistencia a aceptar esto último, debido a que han crecido escuchando que:"Es difícil vivir de lo que a uno le gusta hacer" o "En la vida hay que sacrificarse para lograr lo que se quiere". Nada más lejos que esto. Todo lo que corresponde al Mundo de Dios es fácil y fluye con libertad.
Otra característica importante es la pérdida de la noción del tiempo. Cuando te encuentras sumido completamente en una actividad y luego descubres con asombro que han pasado horas, cuando, en realidad sientes que sólo fueron minutos, estás vibrando con tu Espíritu.
En ese momento el tiempo humano se altera y uno se conecta con lo eterno.
La vida organizada nos lleva a pensar que nuestro talento nos tiene que dar dinero, fama o cierto mérito social. Sin embargo, en el mundo espiritual no es así. A veces, la misión de algunos es servir a otros para que alcancen fama y reconocimiento. En otros casos, la misión es cuidar, alimentar o educar a los demás. Cualquiera sea la forma que tome la misión, siempre será nuestra felicidad, nos dé o no dinero. Cuando cumplimos con nuestra misión, toda la vida se nos facilita; llegan a nosotros los medios para sustentarnos económica y emocionalmente.
EJERCICIO: ¿CÓMO DESCUBRIR EL PROPÓSITO DIVINO DE TU EXISTENCIA?
Este ejercicio escrito te será muy iluminador. Para eso sigue los siguientes pasos:
1) Escribe una lista de las características más positivas de tu personalidad y luego selecciona según tu criterio las cuatro mejores. Enuméralas en orden de importancia.
2) En relación con esas cuatro características, enumera maneras de expresarlas de una forma concreta. Por ejemplo, si una de tus mejores características es tu sentido del humor, piensa de ¿Qué manera te gusta canalizarlo?: escribiendo, bailando, dibujando, enseñando, hablando, etc.
3) Describe en dos o tres oraciones las características de tu mundo ideal.
Finalmente, debes armar un párrafo completando las oraciones con lo que has escrito anteriormente.
"El Propósito Divino de mi existencia es utilizar mi... (1)... a través de... (2)... para que cada uno... (3)..."
Sin importar ¿de dónde venimos?, cada uno de nosotros tiene una misión que cumplir. Además, todos tenemos acceso al mundo de las posibilidades infinitas y la mayoría de las veces accedemos a él de manera espontánea.
Todo lo que se nos revela o llega a nuestra mente es para que lo utilicemos en algún momento. A veces, concebimos ciertas ideas que parecen imposible de realizar; sin embargo, si han venido a nuestra mente es por algún motivo. En mi caso particular, he tomado la costumbre de anotar todas mis ideas en un cuaderno; también anoto sueños o frases que me gustan o que me llaman la atención. Cuando me siento a escribir o a preparar un nuevo proyecto, repaso todo lo escrito en ese cuaderno y entonces las ideas se conjugan y comienzan a tomar forma concreta. He tenido la experiencia de concebir ciertas ideas que parecían muy difíciles de llevar a cabo, y sin embargo, después de tres o cuatro años se hicieron realidad. La vida me ha enseñado que la palabra "imposible" sólo significa que necesito más tiempo.
EJERCICIO: VENTIÚN DÍAS
El Principio de Generación también puede usarse para "crear" alguna conducta nueva en tu personalidad. El proceso de auto-definirse o gestarse a uno mismo no es sencillo; sin embargo, tampoco es imposible. En primer lugar, debes saber que "lo que se repite durante veintiún días en forma consecutiva se incorpora a nuestra Alma". Aquello nuevo que ensayas se convierte en hábito o "nueva creencia". Se debe comenzar practicando una cualidad por vez, como por ejemplo; la paciencia, la perseverancia, ser más ordenado, no criticar, ser más puntual.
La Sabiduría de Dios se manifiesta de una manera muy simple. Las grandes verdades son fáciles de entender. Muchas veces no les prestamos atención precisamente porque nos parecen demasiado sencillas. El verdadero saber se manifiesta en el hombre como sentido común, no como una acumulación de información organizada y clasificada. Esto significa que para funcionar bien en la vida, no es necesario que todo el mundo estudie metafísica.
Con sólo escucharse a sí mismo y seguir los dictados de su Conciencia, cada persona puede saber a cada momento ¿Qué es lo mejor que puede hacer?. El Conocimiento es una gran herramienta que está a nuestra disposición.
La Vida funciona como una computadora. Cuando sabes tocar las teclas adecuadas, obtienes el resultado que deseas. Los siete principios que hemos estudiado hasta aquí son las teclas principales que debes aprender a oprimir para mejorar tu vida. Has dado un paso gigante en tu crecimiento espiritual por haber llegado hasta aquí, y ahora te toca poner en práctica este conocimiento.
MEDITACIÓN FINAL
Reconoce tu Poder personal, agradécelo, bendícelo y comprométete a utilizarlo para hacer el Bien. Renuncia a toda limitación en tu vida y acepta todo lo mejor para ti. Eres Uno con Dios; por lo tanto, nada ni nadie te puede impedir ser feliz aquí y ahora.
Horacio Valsecia.
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