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jueves, 28 de mayo de 2015

EL PERDÓN



¿Deseas la PAZ?
Comienza por mira
r en tu baúl.
¿Encuentras algún hecho que no te deje dormir?
¿Tienes cambios bruscos de humor?
¿Te desprecias?
¿Te desahogas descargando tu ira en los demás?
¿Te sientes inferior a otros?... ¿Superior?
¿Cuando miras el espejo sólo te ves a ti?
¿Tu tiempo, a quién se lo dedicas, cómo lo repartes?
¿Vives en una nube de algodón?
¿Has maltratado a otros? Y…, ¿a ti?
¿Has herido a alguien?
¿Robado?
¿Estafado?
¿Matado?
¿Cuántos pensamientos, sentimientos y actos borrarías de tu memoria?
¿No puedes?
Quizás no te perdonan, ni te perdonas y vives en una pesadilla que te amarga la existencia.
¿No es hora ya de acabar con este infierno?
Si quieres, de pie, sentado, arrodillado, tumbado,
en la calle, en tu habitación, en el campo o en un templo,
donde y como desees
cierra los ojos y con humildad
OFRÉCELO TODO a la VIDA (según tu creencia o ausencia de ella).
Ten paciencia (la ciencia de la paz).
Recibirás una grata sorpresa y...
descubrirás una parte de ti, que tenías escondida...
¡BUEN VIAJE!
Ángel Hache
http://escrito-en-el-viento.blogspot.com.es/

Abuela Margarita: ‘Cuando quiero algo me lo pido a mi misma’ [reposición]



Abuela Margarita: ‘Cuando quiero algo me lo pido a mi misma’ [reposición]
“Cuando quiero algo me lo pido a mí misma”
La Abuela Margarita, curandera y guardiana de la tradición maya, se crió con su bisabuela, que era curandera y milagrera. Practica y conoce los círculos de danza del sol, de la tierra, de la luna, y la búsqueda de visión. Pertenece al consejo de ancianos indígenas y se dedica a sembrar salud y conocimiento a cambio de la alegría que le produce hacerlo, porque para sustentarse sigue cultivando la tierra. Cuando viaja en avión y las azafatas le dan un nuevo vaso de plástico, ella se aferra al primero: ‘No joven, que esto va a parar a la Madre Tierra’. Rezuma sabiduría y poder, es algo que se percibe con nitidez. Sus rituales, como gritarle a la tierra el nombre del recién nacido para que reconozca y proteja su fruto, son explosiones de energía que hace bien al que lo presencia; y cuando te mira a los ojos y te dice que somos sagrados, algo profundo se agita.
Ella nos dice: ‘Tengo 71 años. Nací en el campo, en el estado de Jalisco (México), y vivo en la montaña. Soy viuda, tengo dos hijas y dos nietos de mis hijas, pero tengo miles con los que he podido aprender el amor sin apego. Nuestro origen es la Madre Tierra y el Padre Sol. He venido a la Fira de la Terra para recordarles lo que hay dentro de cada uno.’
-¿Dónde vamos tras esta vida?
-¡Uy hija mía, al disfrute! La muerte no existe. La muerte simplemente es dejar el cuerpo físico, si quieres.
-¿Cómo que si quieres…?
-Te lo puedes llevar. Mi bisabuela era chichimeca, me crié con ella hasta los 14 años, era una mujer prodigiosa, una curandera, mágica, milagrosa. Aprendí mucho de ella.
-Ya se la ve a usted sabia, abuela.
-El poder del cosmos, de la tierra y del gran espíritu está ahí para todos, basta tomarlo. Los curanderos valoramos y queremos mucho los cuatro elementos (fuego, agua, aire y tierra), los llamamos abuelos. La cuestión es que estaba una vez en España cuidando de un fuego, y nos pusimos a charlar.
-¿Con quién?
-Con el fuego. ‘Yo estoy en ti’, me dijo. ‘Ya lo sé’, respondí. ‘Cuando decidas morir retornarás al espíritu, ¿por qué no te llevas el cuerpo?’, dijo. ‘¿Cómo lo hago?’, pregunté.
-Interesante conversación.
-’Todo tu cuerpo está lleno de fuego y también de espíritu -me dijo-, ocupamos el cien por cien dentro de ti. El aire son tus maneras de pensar y ascienden si eres ligero. De agua tenemos más del 80%, que son los sentimientos y se evaporan. Y tierra somos menos del 20%, ¿qué te cuesta cargar con eso?’.
-¿Y para qué quieres el cuerpo?
-Pues para disfrutar, porque mantienes los cinco sentidos y ya no sufres apegos. Ahora mismo están aquí con nosotras los espíritus de mi marido y de mi hija.
-Hola.
-El muertito más reciente de mi familia es mi suegro, que se fue con más de 90 años. Tres meses antes de morir decidió el día. ‘Si se me olvida -nos dijo-, me lo recuerdan’. Llegó el día y se lo recordamos. Se bañó, se puso ropa nueva y nos dijo: ‘Ahora me voy a descansar’. Se tumbó en la cama y murió. Eso mismo le puedo contar de mi bisabuela, de mis padres, de mis tías…
-Y usted, abuela, ¿cómo quiere morir?
-Como mi maestro Martínez Paredes, un maya poderoso. Se fue a la montaña: ‘Al anochecer vengan a por mi cuerpo’. Se le oyó cantar todo el día y cuando fueron a buscarle, la tierra estaba llena de pisaditas. Así quiero yo morirme, danzando y cantando. ¿Sabe lo que hizo mi papá?
-¿Qué hizo?
-Una semana antes de morir se fue a recoger sus pasos. Recorrió los lugares que amaba y a la gente que amaba y se dio el lujo de despedirse. La muerte no es muerte, es el miedo que tenemos al cambio. Mi hija me está diciendo: ‘Habla de mí’, así que le voy a hablar de ella.
-Su hija, ¿también decidió morir?
-Sí. Hay mucha juventud que no puede realizarse, y nadie quiere vivir sin sentido.
-¿Qué merece la pena?
-Cuando miras a los ojos y dejas entrar al otro en ti y tú entras en el otro y te haces uno. Esa relación de amor es para siempre, ahí no hay hastío. Debemos entender que somos seres sagrados, que la Tierra es nuestra Madre y el Sol nuestro Padre. Hasta hace bien poquito los huicholes no aceptaban escrituras de propiedad de la tierra. ‘¿Cómo voy a ser propietario de la Madre Tierra?’, decían.
-Aquí la tierra se explota, no se venera.
-¡La felicidad es tan sencilla!, consiste en respetar lo que somos, y somos tierra, cosmos y gran espíritu. Y cuando hablamos de la madre tierra, también hablamos de la mujer que debe ocupar su lugar de educadora.
-¿Cuál es la misión de la mujer?
-Enseñar al hombre a amar. Cuando aprendan, tendrán otra manera de comportarse con la mujer y con la madre tierra. Debemos ver nuestro cuerpo como sagrado y saber que el sexo es un acto sagrado, esa es la manera de que sea dulce y nos llene de sentido. La vida llega a través de ese acto de amor. Si banalizas eso, ¿qué te queda? Devolverle el poder sagrado a la sexualidad cambia nuestra actitud ante la vida. Cuando la mente se une al corazón todo es posible. Yo quiero decirle algo a todo el mundo…
-¿…?
-Que pueden usar el poder del Gran Espíritu en el momento que quieran. Cuando entiendes quién eres, tus pensamientos se hacen realidad. Yo, cuando necesito algo, me lo pido a mí misma. Y funciona.
-Hay muchos creyentes que ruegan a Dios, y Dios no les concede.
-Porque una cosa es ser limosnero y otra, ordenarte a ti mismo, saber qué es lo que necesitas. Muchos creyentes se han vuelto dependientes, y el espíritu es totalmente libre; eso hay que asumirlo. Nos han enseñado a adorar imágenes en lugar de adorarnos a nosotros mismos y entre nosotros.
-Mientras no te empaches de ti mismo.
-Debemos utilizar nuestra sombra, ser más ligeros, afinar las capacidades, entender. Entonces es fácil curar, tener telepatía y comunicarse con los otros, las plantas, los animales. Si decides vivir todas tus capacidades para hacer el bien, la vida es deleite.
-¿Desde cuándo lo sabe?
-Momentos antes de morir mi hija me dijo: ‘Mamá, carga tu sagrada pipa, tienes que compartir tu sabiduría y vas a viajar mucho. No temas, yo te acompañaré’. Yo vi con mucho asombro como ella se incorporaba al cosmos. Experimenté que la muerte no existe. El horizonte se amplió y las percepciones perdieron los límites, por eso ahora puedo verla y escucharla, ¿lo cree posible?
-Sí.
-Mis antepasados nos dejaron a los abuelos la custodia del conocimiento: ‘Llegará el día en que se volverá a compartir en círculos abiertos’. Creo que ese tiempo ha llegado.
liberacionahora.wordpress.com



CRISTO REVOLUCIONARIO




Hace dos mil años, en una sociedad donde unos pocos tienen el control económico, político, social, religioso –léase romanos y sus lacayos: la jerarquía religioso-política judía–, la libertad se limita hasta tal punto en que ésta consiste en conseguir el sustento diario y con el gravamen de la entrega de gran parte de la riqueza generada a quienes detentan el poder, tanto en tributos, como en especie.

Jesús se decantó por denunciar la opresión a que su pueblo era sometido, lo que le granjeó la enemistad del poderoso y la confusión entre aquellos que le escucharon y siguieron. Gran parte de ellos le veían como un líder que les llevaría a la victoria frente a sus opresores. La espada colgaba de la cintura de muchos de ellos, algo que Jesús consintió, ¿por qué?
Sabía el contexto en el que vivía el pueblo judío y su labor educativa nunca pasaba por la imposición de ninguna pauta, ni siquiera que dejaran sus armas, apelaba a un trabajo de transformación que demandaba un gran esfuerzo por parte de sus seguidores y, ello, requería tiempo, mucho tiempo…

Cuando los hablaba de libertad, lo hacía de la que los emancipa de sus propios “demonios”. Si la jerarquía judía cometía todo tipo de injusticias, abusos, no les exoneraba a ellos de tales tentaciones cuando tuvieran la mínima ocasión. Si Él, tal como pedían muchos, se convirtiera en rey de los judíos, no por ese hecho y por arte de magia, su mundo sería de la noche a la mañana un paraíso. Al contrario, a la mañana siguiente todo seguiría igual. El trabajo que Él solicitaba era un cambio de dirección en sus corazones, sin este cambio todo estaría condenado al fracaso. Este cambio implicaba al otro como a un igual.


Ni siquiera le gustaba el papel que le estaban dando de “maestro” pues apuntaba una y otra vez a que ellos mismos eran sus propios maestros. No los dejó nada escrito ni fundó ninguna organización: la semilla que dejó germinaría con lentitud en su interior. Y, ésta, no era nada con la que se pudiera mercadear, dogmatizar, aprisionar... Sólo podría eclosionar. El Espíritu del que Él los hablaba les habitaba desde siempre. Su “Padre” no era más que ese Espíritu, y únicamente requería su reconocimiento, su consciencia en sus mentes y corazones de dicha existencia. La Hermandad, era una consecuencia lógica de dicho descubrimiento.

La muerte de Jesús en la cruz era resultado del temor del poderoso ante la posible pérdida de sus privilegios. Dicho acto, fue “aprovechado” por Él para acabar con el mayor temor de la humanidad: la extinción de la vida. El cuerpo físico fue fusionado con la semilla que le habitaba, “El Padre”, a un punto tal que nunca antes había sido alcanzado en este mundo. “Naciendo” de nuevo a la vida en un cuerpo de luz que sus seguidores pudieran visionar. Y se mostró ante éstos: “Mi Padre y Yo somos Uno”. Abrió de este modo la puerta certera a la Eternidad de toda la humanidad.

“Ama a Dios –tu Padre, tu Espíritu–, sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”. Con este sencillo mensaje abrió una brecha en los duros corazones de quienes le escucharon. Iba más allá de una rebelión ante el poder opresor externo. No es sólo cuestión de cambiar a un tirano por otro en nombre de una supuesta liberación patriótica. Llegaba a la raíz del problema que se haya en todo ser humano y al que él no era ajeno. Pero él supo verlo y trabajó hasta sublimar la materia con la que estaba hecho su cuerpo. El amor era y es su mensaje de liberación. Por eso no distinguía entre judíos y gentiles, sabía lo que le hermanaba con ellos, lo cual no le hizo ser un fiel súbdito resignado y silencioso. Su vida no estaba encauzada a “vegetar” sino a revolucionar el alma colectiva humana. El sufrimiento llevaba, y aún lleva, instalado en demasía en este mundo.

Su mensaje revolucionario está hoy más vivo que nunca. Hay tiranía y esclavitud. Hay luchadores blandiendo aún la espada en alto. Hay confusión y pesimismo. También hay esperanza y, quienes están trabajando en sí mismos, están resquebrajando el duro corazón colectivo, estableciendo puentes por encima de cualquier limitación entre unos y otros, pues en todos habita la Semilla de la Vida… aunque para algunos sea sólo una utopía.

El paraíso del que Él hablaba está aquí, en el alma que ha encontrado la paz, aunque siga siendo un peregrino en el sendero al infinito. “Por sus frutos los conoceréis”.
Ángel Hache.
http://escrito-en-el-viento.blogspot.com.es/

CARTA ABIERTA A EL SER UNO…



Saludos Ser Uno, mi pregunta es la siguiente: ¿Si yo tengo la capacidad de observar mis pensamientos, mis emociones, mi cuerpo y mi entorno… quiere decir que el que observa está separado como un testigo de todo lo que acontece, por lo tanto yo soy el que observa todo y quién es ese yo, mi conciencia, mi alma, mi Espiritu? Gracias por toda la información y conocimiento que he recibido a través de los libros… Francisco.
RESPUESTA: Estimado Francisco… EL SER UNO nos transmite en su conocimiento que nosotros estamos compuestos de tres cuerpos: Cuerpo físico = Materia / Cuerpo psíquico = Alma / Cuerpo Mental = Espíritu. Nos dice también, que el cerebro funciona a través de energías-pensamientos (alma) y que estas energías de pensamientos grabados, radican y se distribuyen en las nueve zonas del cerebro y dependiendo a que cuerpo pertenecen, harán su trabajo. Las nueve zonas del cerebro se dividen de esta manera: Las cinco primeras zonas pertenecen a la Realidad Inferior de grados, planos y dimensiones y en las otras cuatro zonas, existen las energías-pensamientos de la Realidad Superior de grados, planos y dimensiones.
Todo dependerá del ser y con qué energías-pensamientos su cerebro trabaja. Si el ser funciona con las energías-pensamientos de los tres primeros grados de sus zonas cerebrales, su forma de vida estará abocada a la materialidad, o en caso negativo, al materialismo. Si funciona con las cuatro y cinco primeras zonas, entonces su forma de vida estará abocada a la materialidad por necesidad, ya que sus energías-pensamientos serán conscientes del dominio del materialismo y al estar despierto y consciente, el ser no se someterá jamás a la densidad y oscuridad de esos pensamientos. Significa que sus energías-pensamientos las direccionará hacia la elevación de su energía y pensamiento. Entrará por madurez energética al conocimiento de su existencia y sabrá a ciencia cierta, que esta realidad es un pasaje, una estación en el camino infinito y eterno.
Conforme va entrando a la zona cuatro y cinco del cerebro, sus energías pensamientos van elevando, permitiendo con ello la comunicación o interacción con energías-pensamientos desencarnadas (almas) que se encuentran en el mismo grado de elevación, consiguientemente se convierten en “Maestros del Ser”, son la voz sabia e interior, que los ayuda en el camino de regreso. Lo conocemos como: MEDIUMNIDAD. Estas entidades-energías-pensamientos-elevadas que se comunican con el ser se le conoce como: EL YO SUPERIOR”. El Yo Superior son energías-pensamientos (Almas y Espíritus elevados) que fluctúan en las zonas superiores del cerebro, viven dentro del ser, pero en grados y planos superiores de existencia. Pueden ser almas-elevadas del mismo planeta Tierra, que desencarnaron y que se encuentran en la Ciudad Interna o pueden ser Espíritus que se encuentran en realidades paralelas, los cuales pueden pertenecer a otros mundos, otros planos y dimensiones.
Si el ser continúa elevando sus energías-pensamientos, va a alcanzar y pasar a la zona seis del cerebro, entonces su energía-pensamiento va a entrar a la frecuencia y vibración de los grados y planos de la Realidad Superior, donde EL YO SUPERIOR se convierte en EL YO DIVINO… Al igual que las explicaciones anteriores, los Seres Energéticos (espíritus) que existen en esa realidad, se convierten en “Maestros de su Ser” en este caso ya no se puede catalogar como Mediumnidad sino como: CANALIZACIÓN O TELEPATÍA. La voz del YO SUPERIOR de almas y Espíritus de otras realidades elevadas se convierten en el YO DIVINO del ser, mejor conocido como: LA VOZ DE LA CONSCIENCIA.
El cerebro del Ser-Humano es un recipiente de Energías-Pensamientos (almas) y esto es posible, porque las almas desencarnadas necesitan de la electricidad que el cerebro emite, es la fuente de energía que el pensamiento precisa para continuar. Lo podríamos comparar con lo siguiente: Si deseamos escuchar una música necesitamos el aparato que permita al CD funcionar y emitir la música. El aparato es el cerebro-materia, el CD es el Alma y la música que está grabada es el Espíritu. La Energía-pensamiento no puede funcionar sola, necesita la materia para poder realizarlo. En el tercero, cuarto y quinto grado, plano y dimensión de la Energía-Pensamiento, es la “Electricidad” la que va a permitir al pensamiento subsistir. Pasando al sexto, séptimo, octavo y noveno grado, plano y dimensión, es la “Vibración” lo que va a permitir al pensamiento-Idea existir y ésta energía ya no necesita de un cerebro (aparato) para emitir su frecuencia, puesto que la vibración al ser parte del magnetismo cósmico, se alimenta eterna e infinitamente de la Mente Universal… Camino del Ser.

CÓMO ABRIR TU CORAZÓN




Publicado por Julieta Herrera en Universo Espiritual Comunidad.
http://universo-espiritual.ning.com/
No trates de abrir tu corazón en este momento. Eso sería un sutil movimiento de agresión hacia tu experiencia encarnada inmediata.
Nunca le digas a un corazón cerrado que debería abrirse un poco más; se cerrará con más fuerza para protegerse, al sentir tu resistencia. Un corazón se despliega sólo cuando las condiciones son adecuadas; tu exigencia de abrirse invita a que se cierre aún más. Esta es la suprema inteligencia del corazón.
En su lugar, honra al corazón en su presente estado. Si está cerrado, deja que así sea; santifica que esté cerrado. Hazle sentir que está a salvo, a salvo incluso para sentirse en completo peligro. Confía en que, cuando el corazón esté listo, y ni un minuto antes, se abrirá como una flor ante la calidez del sol. No hay ninguna prisa para el corazón.
Confía en su apertura y en su cerrazón, también; en la expansión y en la contracción; esta es la forma en la que el corazón respira; en la seguridad, en la inseguridad, en la seguridad, en la inseguridad; en la preciosa fragilidad del ser humano; y todo es bienvenido en el amor más perfecto.
- Jeff Foster

EL AMOR NUNCA LE DA LA ESPALDA AL DUELO




Publicado por Julieta Herrera en Universo Espiritual Comunidad.
http://universo-espiritual.ning.com/
Y estamos aquí, mientras los sueños se desmoronan a nuestro alrededor. Nos mantenemos muy cerca, muy cerca del suelo, del suelo al que todos los sueños están regresando ahora, de la fuente que dio lugar a los sueños, antes de que siquiera supiéramos que eran sueños. Su muerte no es inherentemente negativa, y no está trabajando en contra de nosotros; tiene que haber una amorosa muerte mientras el corazón se abre a más vida, a la alegría, a la compasión, a la gratitud, a nuevos comienzos, a misteriosos mañanas.
El amor implica duelo, si ha de ser amor verdadero, porque siempre hay esta aguda consciencia de transitoriedad, saboreando la belleza de cada encuentro, la cristalina fragilidad de los momentos que nos son dados, el asombroso regalo de la vida. Así como todo converge, todo se viene abajo. Así como todo vuelve a la totalidad, todo se desmorona. Lo que se puede tener, se puede perder, se puede consumir en el fuego del tiempo, y el amor nunca se da la espalda a sí mismo, ni a ninguna parte de sí mismo. El amor no puede olvidar. Nunca olvidará.
Un corazón roto es un corazón abierto a las llamas, un corazón oxigenado, un corazón que no se aferra a los sueños, sino que se inclina ante ellos conforme se van consumiendo, les agradece, los libera, los santifica, los deja ir. Cuando penetramos los ojos de un amigo, de un amante, de un padre, de una flor, de nuestro hijo, de nuestra querida mascota, nos reconocemos a nosotros mismos, y reconocemos que no podemos aferrarnos, porque no existe ninguna entidad llamada 'yo' a la que podamos asirnos, no hay nada ni nadie de lo que nos podamos apropiar. Sólo amor. Los amantes, los amigos, la familia, todos ellos se irán, cambiarán, nos dejarán, volverán, nunca volverán, se olvidarán, recordarán. Sus cuerpos se romperán, eventualmente; su forma está sujeta a leyes antiguas, y ninguna forma ha escapado de ser forma ni ha trascendido la forma. Sólo lo que no tiene forma, su presencia, nuestra sola presencia, es inmutable aquí, independientemente de los cambios del día; inamovible, a pesar de los sueños; así que debemos lamentar la muerte de la forma, sí; amar la muerte de la forma, sí; celebrar la muerte de la forma, sí; la muerte de una dulce parte de nosotros, y volver cada momento a la quietud, al silencio, a la presencia, al suelo, al amor mismo, no a nuestros sueños acerca del amor, que son hermosos, pero que no nos ofrecen seguridad, ni oxígeno, ni descanso.
Manteniéndonos cerca del suelo, con nuestros corazones encendidos, caminamos o no, nos sentamos, nos acostamos, nos dormimos, forjando un camino hacia lo desconocido, momento a momento sagrado, con la gratitud como nuestra única guía.
Si es algo menos que la totalidad, por favor, no lo llames amor, porque así no es como lo entiendo.
- Jeff Foster

ORACIÓN DE PARAMAHANSA YOGANANDA




¡Oh infinito insondable, sin nacimiento ni principio! Aunque remoto e inaccesible a los mortales, estas sin embargo cerca de ellos y te aman en tu aspecto de forma y término: la madre naturaleza, a través de cuyos ojos refulgentes el hombre puede asomarse al umbral de tu inocente misterio.

¡Oh Señora de gracias! Tus amplios ropajes celestes, no son jamás los mismos: tenue luminiscencia de la alborada; deslumbrantes rayos del mediodía. Miro extasiado tu rostro resplandeciente en el día por la fuerza vivificante del sol, y apacible en la noche, concediendo miradas serenas de luz de luna. En el hálito del viento mezclo mi aliento al tuyo. Siento tu cósmica energía en cada pulsación de mi ser y escucho tus pasos trabajando en la ley de la gravitación y reflexiono asombrado en tus actividades con las ondas electromagnéticas. Contemplo los poros de los cielos que, a causa de tu vida fatigosa, sudan copiosas lluvias; y miro la corriente de tu sangre que fluye roja en las cenas del hombre, clara como el cristal en los arroyos y azul transparente en los océanos

¡Oh voz del Espíritu Silencioso! ¡Oh Divino Ventrílocuo! Tu eco llega a mí en el sonido de las caracolas, en el redoble de tambor de los mares en marcha, en el arrullo de los pájaros y en el secreto zumbido de toda vibración. A la manera de oriente, con el debido ceremonial, te rindo culto ¡Oh Diosa de la generosidad inagotable! en el templo de mi mente toco campanas de armonía, pongo flores de devoción en el altar, enciendo cirios benditos de pensamiento y quemo incienso de amor.

¡Oh cósmica Deidad! Coronada diadema del arco iris, engalanada con la guirnalda de perlas de la Vía Láctea y en cuyos dedos brillas los diamantes de los planetas resplandecientes, ¡ante Ti me prosterno!


Paramahansa Yogananda
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