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lunes, 29 de junio de 2015

Meditación con tu Diosa Interior, por Susana López




La desvalorización femenina es un hecho que se remonta a siglos atrás en nuestra historia, las religiones mayoritarias, expulsan a la Diosa Madre para imponer sólo al Dios Padre;
En el Antiguo Testamento (texto sagrado para los cristianos, judíos y musulmanes) retratan a la mujer como culpable, a pesar de que en la historia ambos comen del fruto prohibido, es a Eva a la que le cae el mayor castigo:
“-Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces en razón de tu desobediencia: con dolor darás a luz los hijos”
Esta historia (entre otras) se ha alojado en el inconsciente colectivo haciendo estragos; Se inocula una especie de odio hacia lo femenino, que persistirá a lo largo de la historia hasta nuestros días…
Incluso Buda dijo que las mujeres no podían iluminarse, pues para ello deberían antes reencarnarse en hombres…
Esta es una herencia que estigmatiza universalmente a la mujer, como símbolo de pecado, de inducir al vicio y a la perdición. La desvaloriza.
Desde los tiempos de Moisés se encargaron de despojar de todo valor a la mujer y de desplazar a la Diosa, así que hoy en día cuando pensamos en la Divinidad olvidamos el aspecto femenino que también abarca, por eso es necesario que recobremos a la Diosa, y unifiquemos las energías creadoras Dios-Diosa.
Alejandro Jodorowsky dice en su libro “Manual de Psicomagia”:
“En el inconsciente colectivo la mitología permanece activa y puede actuar, de forma sutil, sobre nuestra realidad. Aunque hayamos olvidado el lenguaje de los símbolos, éstos influyen en nuestro comportamiento.”
Las religiones patriarcales han sido determinantes para extender la idea de que la mujer es inferior al hombre y por ende debe someterse a éste.
Por ejemplo en la Edad Media en Europa la iglesia instauró la inquisición con la finalidad de perseguir a la brujería;
En otras palabras, a causa de ello acabaron exterminando cerca de tres millones de mujeres acusadas de pactar con el maligno, que en realidad eran mujeres espiritualmente sabias, parteras y/o sanadoras que conocían las propiedades curativas y cosméticas de las plantas, de los minerales etc. vivían en sana armonía con la naturaleza, eran consejeras, tenían conocimientos sobre la sexualidad y la reproducción (para conseguirla o frenarla) y brindaban una gran ayuda a la sociedad.
Pero para la iglesia suponían una gran amenaza por sus conocimientos y por ser tan beneficiosas para el pueblo, por lo tanto no podían dejar que éste las tomara como imprescindibles para su bienestar, ese hecho les daría poder a las mujeres, y eso no lo podían permitir los grupos dominantes del medievo, así que optaron por acusarlas de que lo que hacían era cosa del diablo.
La misoginia de la iglesia, jugó un papel decisivo en la creación del mito de la bruja como ser maléfico y propició las persecuciones al exaltar la imagen demoniaca de la mujer e instigar el sentimiento de odio que predominó hacia todo lo femenino. También afirmaba su inferioridad frente al hombre. El poder judicial y el poder religioso no estaban separados, así que si sobresalía alguna mujer sabia, acababa en la hoguera…
Al comienzo la caza de brujas fue dirigida por la inquisición, pero en el siglo XVI estos son reemplazados por los tribunales laicos, o sea, los jueces civiles.
No fue sino hasta 1657, cuando ya habían muerto millones de personas, (Honestamente hablando, la persecución no fue sólo contra las mujeres, pero cabe destacar que la inmensa mayoría de las personas procesadas por brujería fueron mujeres.) que la Iglesia condenó las persecuciones.
Los siglos posteriores no fueron especialmente halagüeños tampoco para la posición de la mujer en la sociedad, relegada al rol de ama de casa, y el de procreadora…
Hubo que luchar mucho para conquistar un lugar digno, que gracias a muchas heroicas mujeres, podemos disfrutar de ciertos derechos y reconocimientos, pero por como yo lo veo, aún hay mucho que trabajar, para llegar a un nivel de igualdad universal.
De esos barros vinieron estos lodos… puesto que hoy en día la ONU sigue recabando datos sobre la discriminación de la mujer:
“Las desigualdades entre el hombre y la mujer están muy arraigadas en las sociedades.
Las mujeres están mal representadas en los Gobiernos, los Parlamentos y los consejos de administración de las empresas. Tampoco tienen acceso a un trabajo decente, se enfrentan a la segregación ocupacional y sufren diferencias por su sexo.
A veces también se les niega el acceso a la educación básica y a los servicios de salud y, en todas las regiones del mundo, son víctimas de la violencia y la discriminación.”
Y esto es lo que dice la UNESCO:
“Muchas sociedades siguen teniendo patrones de desvalorización hacia la mujer: La igualdad de género es fundamental para la realización de los derechos humanos de todas las personas.
Sin embargo, las leyes discriminatorias contra las mujeres aún persisten en todos los rincones del mundo.
En todas las tradiciones jurídicas existen muchas leyes que continúan institucionalizando la condición de segunda clase para las mujeres y las niñas. Estas formas de discriminación menoscaban el empoderamiento de la mujer.
En la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW)
El artículo 15(1) establece de manera explícita que los Estados que han ratificado la Convención deben reconocer a la mujer la igualdad con el hombre.
Treinta años después de que la Convención entró en vigor, el reconocimiento de los derechos de igualdad respecto al hombre todavía continúa siendo ilusorio para millones de mujeres en todo el mundo.”
Esto es bastante palpable para millones de mujeres tanto de occidente donde se supone que hemos alcanzado derechos de igualdad, que a mi juicio y como hemos visto, más sobre el papel que en la realidad, como del resto del mundo, donde se vulneran por sistema los derechos humanos fundamentales de las mujeres y niñas.
Son alarmantes los casos de violencia machista, y asesinatos de mujeres a manos de sus parejas. La explotación sexual. La cosificación de la mujer en los medios de comunicación… Sueldos inferiores… Etcétera.
Sin mencionar ciertos países en vía de desarrollo, así como de los países orientales, donde en nombre de las leyes machistas, de la religión y/o la tradición, se practican barbaridades, como la mutilación genital, casamientos concertados con niñas, etcétera.
Podríamos estar hablando, sin temor a equivocarnos de un auténtico holocausto femenino…
¡Siglos y siglos de odio!
Al final todo ese odio ha provocado auto-odio en las mujeres inoculado por tantas generaciones de infravaloración deslizándose en el inconsciente femenino…
Toda esa energía negativa luego repercute en las mujeres en forma de enfermedades, en neurosis de fracaso y de rechazo inconsciente a ser mujer.
Por ejemplo en la antigüedad, la menstruación -sin duda alguna, función biológica esencialmente femenina-, hay muchas creencias en las que se pone de manifiesto que la menstruación era algo impuro, sucio y debían someterse a rituales varios de limpieza y purificación. 
En el Antiguo Testamento habla de que las mujeres eran impuras mientras menstruaban y no podían acercarse a los templos y tampoco podían tocar objetos sagrados.
Hoy en día quizás de un modo distinto se sigue viviendo como algo sucio, impuro, algo que hay que esconder… muchas son las mujeres que se quejan de ésta como un “castigo divino”, expresando la suerte que tienen los hombres de no tener que pasar por el “calvario” del sangrado mensual…
Louise L. Hay, en su libro “Usted puede sanar su vida” en el apéndice del significado emocional de las enfermedades en el apartado de “Problemas con la menstruación” esto es lo que dice que significa:
  • Rechazo de la propia feminidad.
  • Culpa, miedo.
  • Creencia en que los genitales son pecaminosos o sucios.
Son millones las mujeres que acusan intensos dolores menstruales, síndromes premenstruales con un amplio catálogo de síntomas: desde la hinchazón, pasando por fiebre, irritabilidad, etc. hasta a padecer microdepresiones, por citar algunos… Son muchas las que acaban pasando por cirugía para extirpar miomas uterinos, endometriosis, cáncer de útero u ovarios… etc.
A mi juicio es importante conocer el origen de las cosas, pues al igual que las enfermedades corporales es importante detectar qué fue lo que provocó tal situación para sanarlas desde la raíz, es bueno saber la historia para conocer el origen de esta neurosis colectiva que arrastramos generación tras generación. En algún momento ha de cesar este statu quo y sanar de una vez por todas, esta grave situación. Sé que aunque tenga buenas intenciones, yo sola, o con una mera meditación, no voy a cambiar el mundo pero me inspiro en el siguiente cuento:   
“En un lugar de oriente, había una montaña muy alta que con su sombra tapaba una aldea y los niños crecían raquíticos. Una vez un viejo, el más viejo de todos, salió de la aldea con una de esas cucharitas chinas de porcelana en la mano. Los vecinos le dijeron: – ¿Adónde vas, viejito? – Voy a la montaña. Respondió.– ¿Y a qué vas?– Voy a mover la montaña.– ¿Y con qué las vas a mover? – Con esta cucharita. –Jajaja, Viejo loco… ¡Nunca podrás! – Sí, nunca podré, pero alguien tiene que comenzar a hacerlo.”

Esta es una meditación que ha sido canalizada a través de los Registros Akáshicos, preguntando por una meditación que pudiera ayudar a un gran número de personas, mis Maestros y Guías de Luz me comunicaron esta meditación alegando que era preciso sanar el lado femenino en nuestro planeta, que era urgente comunicar y reconectar con la energía de la Diosa…
Así nace este mensaje de amor, sanador, con la misión de ser compartido y expandido lo máximo posible, para ayudar a recordar el valor de lo femenino.
Al hacernos conscientes de esta desvalorización que ha permanecido durante siglos hasta nuestra actualidad, podemos empezar a actuar en el presente para sanarla. Para que podamos empezar a reconciliarnos con nuestra feminidad, reconocer nuestro valor, aceptar con amor nuestra naturaleza cíclica, y darnos nuestro legítimo lugar, en armonía y sano equilibrio con todo. Recobrar el orgullo de ser mujeres, y cesar el castigo que nos implantaron en lo más profundo de nuestra psique.
Al mismo tiempo, también puede ser una buena herramienta para todos aquellos hombres que quieran explorar su lado femenino y conectar con la energía de la Diosa. Para poder sanar e integrar lo femenino, aceptando a la mujer como su igual y reconociendo su valía.
El video es modesto y lo he hecho lo mejor que he podido con los medios que tengo, pero lo importante es el mensaje de salud y amor hacia la feminidad que tanta falta hace en esta sociedad patriarcal.
Si te resuena y te resulta útil por favor, compártela con las mujeres que creas que les puede ayudar esta meditación, y también con los hombres que estén interesados en conectar con su parte femenina, pues lo que das te lo das.
Namaste, Susana López.

Las emociones no se superan desde la negación



Las emociones no se superan desde la negación, o al menos eso pienso yo.
Callar nos convierte en seres amargados cohibidos y frustrados. Seres limitados en nuestro lenguaje psico-emocional. Algo imprescindible para llegar a ser adultos sanos de mente cuerpo y espíritu.
Frases como.
-No sufras.
-No llores.
No estés triste.
No te enfades.
¡¡O no estés mal!!.
Ninguna emoción esta mal ¿o si?.
Frases como, "los hombres no lloran" nos han hecho mucho daño tanto a ellos como a ellas, que hemos pensado que los hombres son duros y sin corazón y ellos que serian hombres menos hombres si llegaran expresar alguna debilidad considerada , "como cosas de mujeres" durante mucho mucho tiempo.
Causa o responsabilidad la hay, cierto, pero ya esta hecho.
¿Quien nos devuelve los momentos de no comprensión hacia el otro?
No se trata de que ahora de que busquemos culpables, sino de que seamos conscientes de si estamos manifestando nuestras emociones o las estamos reprimiendo.
Palabras que nos dicen desde pequeños siempre que nos impiden comunicarnos y dar rienda suelta a nuestro interior, a nuestros estados de animo que consideramos negativos.
Fíjense que digo, consideramos negativos, ¿porque realmente son negativos?.
O lo que sucede es que nuestra mente las evalúa o interpreta así.? ¿Es cierto lo que nos parece percibir siempre?, o a veces ¿malinterpretamos los sucesos según la forma en la que se mire? o nuestra forma de analizar.
Que bueno seria permitirse llorar. Estar hoy triste porque así me siento.
Ser libre de sentir lo que quieras sin que ello moleste incomode o haga sentir mal al otro.
Uno de los motivos por los que no expresamos lo que sentimos es para evitar conflictos. Hay quien cree que así evita hacer daño a otra persona, y no se da cuenta de que el daño se lo hace al reprimirse.
Otra razón puede ser el miedo a sentirse rechazado o creer que no le van a entender. Esto se soluciona mejorando la autoestima y comunicándose de forma asertiva.
Además, la sociedad nos dice que hay ciertas emociones que debemos controlar.
Están mal vistos los celos, los enfados, la rabia, la ansiedad, la depresión… vamos, lo que algunos llaman las emociones negativas.
¡Basta ya! Señores: no hay emociones positivas ni negativas, y no debemos aprender a controlarlas sino a gestionarlas.
Cuantas madres de familia me dicen en mis privados que se tragan el dolor, de por ejemplo alguna desgracia en sus vidas, delante de sus hijos, marido, o familiares, Por no hacerles daño, para que no sufran dicen.....
Y que pasa con su dolor,? lo callas, lo anulas para que se quede dentro y se infecte dando lugar a la epidemia del siglo XI, la depresión.
¿Daño?¿Como puede mi emoción hacerte daño a ti si es mi emoción.?
Porque me quieres y quiero no verte triste enfadada, melancólica etc,...
¿Me quieres realmente?
¿Sabes realmente lo que me pides?....
Me pides que sea una persona sin emociones y esto es un precio muy alto que me debo plantear si debo o quiero pagar.
Si me aguanto mis emociones, me estoy cohibiendo, me estoy forzando a no escuchar mi interior, para vivir solo lo de fuera. No expresando lo que realmente siento estoy viviendo a medias, o al menos así lo interpreto yo.
Expresar aquello que nos gusta, lo que nos da miedo, decir las cosas que nos generan alegría, las que percibimos con asco, expresar nuestro agradecimiento o mostrar muestras disculpas es lo que nos ayuda a liberar y a compartir nuestros sentimientos, y es la mejor manera de sentirnos bien.
En definitiva me estoy ANULANDO. Estoy dejando de SER.
Es duro esto... verdad?
Reprimir los sentimientos puede enfermarte.
Las personas que reprimen constantemente lo que sienten, bien sea por vergüenza, por timidez o por miedo, acaban enfermando.
Existen algunas enfermedades directamente relacionas con la incapacidad de expresar emociones y sentimientos: los dolores de estómago, las úlceras, los infartos, la hipertensión y el síndrome del colon irritable son algunos ejemplos.
Pero además de lo que nos puede ocasionar a nivel físico, vivir guardando nuestros sentimientos puede llegar a deteriorar seriamente las relaciones con las personas que queremos.
Saber cuánto queremos a los demás no es suficiente: lo importante es que ellos se den cuenta. Estamos acostumbrados a dar por sentado que los demás saben lo que sentimos, o aún peor, tendemos a querer que lo adivinen.
Ésta es la razón por la que muchas parejas se pelean a diario.
Si realmente quieres a esa persona, ¡díselo! No esperes una ocasión especial: busca cualquier excusa para decirlo lo que sientes.
Puede que te parezca una tontería, pero eso hará que siempre lo tenga presente, que no tenga que imaginarlo, y ayudará a mantener vivo ese sentimiento.
Abrazos y bendiciones a todos.
Autor : Marisol Cano

MANTÉN TU VISTA EN EL PREMIO



Publicado por Julieta Herrera en Universo Espiritual Comunidad.
http://universo-espiritual.ning.com/
Las Verdaderas Nuevas Más Allá del Terror 
por Jeff Foster
Una bomba en una mezquita, sangre corriendo durante la oración. Una masacre en una playa repleta de turistas. La transmisión de gente decapitada en alta definición a través de la Internet. Tortura, violación, asesinato; impactantes violaciones de los derechos humanos. Gente lastimando gente en nombre de dioses e ideologías. Un día común y corriente en este antiguo planeta.
¿Acaso llegó el momento de darnos por vencidos?
¿Será éste el momento de cantar con más fuerza nuestras canciones de amargura, derrota y rabia desenfrenada? ¿Es el mundo un error insensato, una aberración de la consciencia, una pérdida de tiempo para todos? ¿Al final del camino, la filosofía nihilista estaba en lo correcto?
Cuando nos enfrentamos a noticias como éstas a menudo podemos sentirnos tan impotentes, tan decepcionados, tan asustados, tan inseguros; como si estuviéramos viviendo en un mundo que se ha vuelto loco, desquiciado, fuera de control. Todo parece como una pesadilla, como si una especie de fuerza oscura o maligna estuviera asumiendo el control. Algunos comienzan a hablar de la llegada del Apocalipsis. Ciertamente, se puede sentir como el fin del mundo de cuento de hadas en el que algún día creímos.
En medio de la devastación buscamos respuestas, causas, algo o alguien a quien culpar, una forma de dispersar nuestra tensión, una salida para toda esa rabia, dolor y confusión, un escape de esa energía de vida no procesada. ¿Culpamos a los asesinos? ¿A sus padres? ¿A la sociedad en general? ¿Al cerebro humano? ¿A la comida que consumimos? ¿A los químicos? ¿A las estrellas? ¿A nuestros gobiernos? ¿A las religiones? ¿Cosificamos a los asesinos como enfermos, retorcidos, locos, malditos? ¿Nos ponemos en guerra con ellos como lo han hecho ellos con nosotros, deseando más muerte y destrucción sobre ellos y sobre sus hijos, sus madres, sus amantes? ¿Nos adentramos en la milenaria historia del bien contra el mal, de nosotros contra ellos? ¿Consolidamos aún más nuestra identificación con un irreflexivo sentido de yo construido por la mente? ¿Acentuamos las divisiones?
En nombre de la paz, ¿nos convertimos a nosotros mismos en terroristas?
¿Maldecimos a Dios y al universo, y deseamos nunca haber nacido? ¿Tratamos de adormecernos a nosotros mismos, distraernos de esas noticias, con alcohol, drogas, sexo, trabajo, compras, comodidades mundanas? ¿Desestimamos los horrores, retiramos nuestros corazones de los corazones de nuestros hermanos y hermanas en otras regiones del planeta, le damos la espalda a su triste situación, murmurando para nosotros mismos, mientras leemos el periódico en la mañana, lo “fea” y “terrible” que está la situación, sin hacer nada para generar un cambio y una sanación real?
¿Nos encargamos de difundir el problema, pero nos damos por vencidos cuando se trata de ser parte de la solución?
¿Acudimos a maestros espirituales para que nos consuelen con una charla sobre la naturaleza ilusoria de la vida y la irrealidad de la que todos somos testigos? ¿Regurgitamos frases vacías como ‘nada importa’, 'todo es un inocente juego de maya,’ y 'de cualquier forma, nadie tiene elección’? ¿Calificamos lo que vemos como 'irreal’ o 'ilusión’ para alejarnos del dolor de tener que confrontar todo el lío y la aparente falta de control de esta manifestación relativa e impermanente? ¿Pretendemos que los acontecimientos del mundo no tienen nada que ver con nosotros, que todo es independiente y que somos personas separadas? ¿Caemos en el solipsismo? ¿En la anarquía? ¿Cerramos nuestros corazones con más fuerza, construimos nuestros muros aún más altos y vivimos en un estado protegido, impregnado de miedo? ¿Rechazamos este mundo y soñamos con una perfecta vida después de la vida?
¿Utilizamos la 'realidad’ de las noticias como una excusa para darnos por vencidos, para cerrarnos, para olvidar lo que realmente somos? ¿Dejamos que los 'terroristas’ ganen abandonando nuestro camino y viviendo una vida de terror nosotros mismos, y aterrorizamos a otros que etiquetamos como 'malos’? ¿Nos sumamos a los problemas que vemos?
¿O utilizamos la aparición de los problemas para vernos más profundamente a nosotros mismos y a la forma en que vivimos y como tratamos a los demás? ¿Vemos la locura como un llamado a la claridad? ¿A la violencia como una invitación al amor? ¿Al dolor como un llamado a la compasión? ¿Al terror como una invitación a recordar y expresar con más profundidad y con más convicción la infinita inteligencia que somos?
¿Justificamos la matanzas? Absolutamente no. ¿Sentimos el dolor de las víctimas, y la de sus seres queridos? Por supuesto que sí, porque no estamos separados. ¿Haríamos todo lo posible para evitar que este tipo de cosas ocurran de nuevo? Absolutamente. ¿Trabajamos por la justicia? Sí. ¿Nos sentamos tranquilamente y simplemente 'aceptamos’? Si aceptar significa indiferencia y pasividad y soportar, no. Si significa alinearnos profundamente con la vida, sabiendo que el cambio inteligente y la sanación siempre surgen del hecho de sumergirnos en el misterio del momento, entonces sí. La verdadera aceptación y el cambio creativo son amantes.
En Medio Oriente, un judío donó uno de sus riñones a una Palestina enferma, salvando su valiosa vida. En la India hay una mujer que alimenta y baña a los leprosos porque se ha dado cuenta que todos somos expresiones de una misma consciencia y le alegra mucho vivir así, a pesar de lo que los demás digan de ella. En San Francisco, un hijo toma la mano de su anciano padre y de repente se da el perdón, como por arte de magia; en una forma inesperada, el peso de la violencia y el resentimiento de toda una vida se desvanecen, como si nunca hubiera pasado nada.
¿Qué 'nuevas’ les estamos enseñando a nuestros hijos? ¿Les estamos enseñando que han nacido en un mundo esencialmente malo, enfermo y lleno de miedo, y que deben vivir con temor y odio? ¿Les estamos enseñando que la violencia es inevitable y que ya viene 'incluida’ en su naturaleza? ¿O les estamos enseñando que todo el crimen y la tortura que vemos en las noticias diarias surgen del olvido de lo que somos, de una falsa y equivocada creencia en la separación?
¿Cuáles son las verdaderas 'nuevas’ de nuestros días?
¿Les estamos enseñando a renunciar a sus sueños porque hay gente mala allá fuera intentando detenerlos? ¿Los estamos enseñando a renunciar al amor y a la compasión, y al cambio y a la humanidad y a la alegría debido a todas esas 'nuevas’? ¿Les estamos enseñando a enfocarse en lo que está mal en el mundo, a aferrarse a lo 'negativo’, a cantar canciones de derrota y desilusión? ¿Los estamos volviendo ciegos a lo 'negativo’ enfocándolos solamente en lo 'positivo’? O los estamos enseñando a reconocer la violencia en el mundo, el dolor, pero estando conscientes de que todo eso es parte de una imagen infinitamente más grande, una imagen en donde todo está interconectado y todo es importante y todo está en equilibrio y nada está escrito sobre piedra?
No utilices las noticias como excusa para dejar de vivir tu verdad, ni por un solo instante. No creas, ni por un segundo, que hay una fuerza en el mundo llamada 'el mal’ con algún tipo de poder que sea capaz de vencer a la vida.
El terror no puede ganar porque proviene de un craso malentendido acerca de nuestra naturaleza. Solamente nos estamos lastimando, nos estamos apuñalando a nosotros mismos, nos estamos defraudando y en el fondo lo sabemos y siempre lo hemos sabido. Una ola nunca puede separarse del océano, ni tampoco de ninguna otra ola, y más allá de nuestras diferencias de creencias y opinión, todos somos movimientos de la Única Vida, el verdadero Poder, más allá del 'poder’ mundano de las armas de fuego y cuchillos de carne con sangre goteando.
Enséñales a tus hijos las realidades del mundo sí, pero, lo más importante, muéstrales las realidades de sus corazones y de los corazones de aquellos a quienes llaman 'los otros’. Permite que el juego actual de la violencia sirva para profundizar aún más tu convicción en este don eterno, inmutable que es la Presencia, la Presencia que siempre has conocido, y para confirmar nuevamente tu intención de parar toda violencia en ti mismo, para vivir como tú sabes que puedes vivir. No permitas que las noticias, o las historias que selectivamente se te presentan como noticias te distraigan de la Verdad.
Honra a las víctimas. 
Recorre tu camino con coraje. 
Exprésate. Crea. Organiza. 
Apaga tu maldita televisión. 
Mantén tu vista en el premio.
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