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sábado, 13 de junio de 2015

BUSCANDOME




Quien lee esto se encuentra, seguramente, a las puertas de un descubrimiento que se reflejará en un cambio.
Te sugiero que pruebes a repetir lo siguiente: “No voy a hacer lo que hace todo el mundo; voy a emprender el solitario camino de averiguar quién soy yo”, y después decidiré. Voy a la búsqueda de la unión con lo mejor de lo humano y algo de lo divino. La búsqueda de eso que supongo, que intuyo, que espero, o que sé, que realmente soy.
”Hay varios momentos en la vida de cada persona en que ya no puede seguir como ha sido hasta entonces, porque una intranquilidad de nacimiento desconocido le recuerda su verdadera naturaleza, su único destino, lo que tiene de Dios o de distinto, su origen, su esencia… algo le grita constantemente “así no eres tú”… algo le recuerda “tiene que haber algo más, pero… ¿qué es?
Algo le desconforma y le hace un agujero por donde entran nuevas preguntas a sumarse a la cola de las no contestadas, y cada pregunta pare otras en un proceso reproductivo imparable…
De pronto, hay un momento en que uno se queda parado,mirando sin mirar, pensando sin pensar, viviendo sin vivir, y la posibilidad de otra realidad se plantea y busca un hueco.
En el proceso de la Búsqueda Personal hay que tener algunos conceptos muy claros. Uno de ellos es que no se debe tener una relación de rivalidad con la experiencia que se comienza a vivir. Uno no debe ponerse zancadillas,tirar por tierra lo avanzado, auto-castigarse… se deben evitar palabras e ideas como lucha, violencia, meta,guerra, rivalidad, odio…
Para hacer este proceso se necesita AMOR, PACIENCIA Y TIEMPO. Este TIEMPO con letras mayúsculas y con!!!!TIEMPO¡¡¡¡
La estructura que nos contiene, y el espacio por donde se mueve, nos premian y nos castigan con igual desacierto. El primer día que nos damos cuenta de que llevamos tiempo castigándonos sin querer y sin saberlo, nos entra la prisa por solucionar el resto de nuestra vida. Nos prometemos, ingenuos, que todo nuestro esfuerzo será invertido en mejor-vivir, en más-amarnos, en pagarnos-cuanto-nos-debemos, y en encontrar, por fin, donde quiera que se halle, ese motivo que nos lleve hacia adelante, al premio que somos nosotros mismos.Removemos sentimientos, hurgamos en los pasados, nos atiborramos de información, gurús, y mundos falsos. Buscamos algo (no sabemos qué), en algún sitio (no sabemos donde) y, si encontramos, no sabemos que éso aún no es encontrar.
La búsqueda es personal e intransferible, como los partos. Y eso es lo que tienes que pretender: plantar la semilla, regarla, darle un tiempo para el desarrollo, y permitir que salga de dentro de ti el Ser real que eres.Los orientales hablan claramente del ser esencial (el que somos en esencia) y el ser existencial (el que está existiendo). Por supuesto que casi nunca coinciden, pero el trabajo personal consiste en ser y mostrar el esencial,porque es el que realmente somos.
Es importante tener muy claro qué es lo que haces: ¡Te estas buscando!Es importante hacer cursos, pero tras preguntarte ¿Quéhago?, ¿Busco conocimientos o me estoy buscando?Es importante leer libros, pero tras preguntar ¿Qué hago?, ¿Busco frases bonitas?, ¿Busco biografía sin imitables?, o, ¿Me estoy buscando?
Es el momento de la búsqueda. Es el momento de empezar a relacionarse con otra gente distinta que tiene otras inquietudes similares.
Hay un proceso natural selectivo; de pronto, ya no necesitas a algunas personas tan desesperadamente como suponías; de pronto, averiguas que lo que te une a algunas personas es un enorme vacío; de pronto,comprendes que hay algo de renuncia y no pesa renunciar.Buscas conversaciones, acudes a charlas, te presentan aalguien que lo sabe casi todo, lees libros… (yo un día mepregunté: ¿Qué buscas en los libros que no sepas ya queno lo tienes en el corazón? pero habrás de leer muchos libros hasta poder decirlo…).
Comienza una interesante experiencia que hay que observar. Antes de hacer nada con ella hay que observar:una parte de ti dimite y busca nuevos horizontes pero sin poder despegarse de ti y tu atadura; otra parte ansía buscar su origen y sale a su encuentro aun consciente deque le llevará casi toda la vida; otra parte cree que es lo que en este momento está siendo, y se aterra ante nuevas posibilidades que, evidentemente, le obligarían a su muerte y a un cambio; otra parte de ti se confunde y no sabe con qué parte aliarse; otra, es vieja y está cansada; otra, se alegra de la experiencia de la búsqueda y se siente emocionada ante la posibilidad de vivir su autentica existencia… y todas siguen siendo tú, que te desdoblas y te conviertes en nuevas personalidades que,sumadas a las ya existentes, amplían aún más la confusión en la que te encuentras.
No es alentador el paisaje, aunque sí evitable.
En el momento en que uno comienza su búsqueda, y esto puedo garantizártelo, se convierte en imposible dejarlo.Desde el momento en que se manifiesta la sospecha de ser algo distinto, aunque aún no sepamos como llamarlo, ya no hay tranquilidad pura, sólo momentos de aparente descanso, porque la inquietud bulle y, ahora, cualquier palabra, cualquier sueño, cualquier gesto, recuerda el proceso iniciado.
Es importante buscarse como a un desconocido;observarse como a un extraño; enamorarme de sí mismo,querer saberlo todo y todo preguntárselo; es importante saber que nada tiene importancia y que todo tiene un valor ilimitado; es importante saber que muchas respuestas las escriben en el aire, se dejan grabadas en el silencio, o te las dan sin palabras; es importante saber que uno está en todo reflejado, que uno es el niño en su pataleta, el sabio en su enunciado, el místico en su mística, el preso en su cárcel, el cantante desafinado.
El mundo es un gran espejo en el que podemos mirarnos.
Las respuestas están por todos los sitios gritando.
Lo que se nos ha perdido, no se ha perdido fuera; se ha perdido dentro.
Pero la búsqueda tiene que tener bien definido su motivo,porque, si no estás seguro de qué es lo que estás buscando, puede darse el caso de que te conformes con cualquier cosa, con cualquier mínimo descubrimiento que satisfaga a tu conformismo y a tu pereza de seguir buscando.
¿Qué buscas?, ¿La verdad?, ¿Tener razón? Si buscas la verdad tienes que estar abierto, muy abierto, para poder admitir dentro de ti, o por lo menos considerar, una nueva forma de ver las cosas que será en muchos casos distinta de la que crees que es tu verdad, o distinta de la que has venido utilizando durante los últimos tiempos. La verdad te puede romper las uniones con los conceptos e ideas que te han mantenido vivo, aparentemente vivo empiezas a creer ahora, porque si tú no eres tú, si empiezas a descubrir que tus bases no son del todo acertadas, si encima alimentas esta destrucción de tus costumbres y asesinas tus rutinas, te quedas sin algo a lo que agarrarte.
Tony de Mello, de quien supongo habrás oído hablar (sacerdote, profeta, y sanador de almas), contestaba perfectamente cuando alguien le objetaba esto último.
“Cuando la gente me oye hablar de esta manera me dicen: Tony, al oírte hablar así, uno se queda sin nada donde agarrarse… y entonces, yo completo la frase añadiendo en el mismo tono… “así dijo el pájaro justo cuando empezó a volar”
Francisco de Sales
Fuente: Es.scribd

¿CÓMO HAY QUE HACER PARA SANAR?



A menudo, solemos quedarnos "bloqueados" y sin saber qué hacer cuando se trata de sanar emociones, traumas, miedos, etc... Entonces buscamos ayuda y probamos mil y una terápias.
Las terápias van muy bien, pero si éstas no consiguen que logremos sanar aquello que está en nuestro subconsciente y que debemos sanar, va a seguir ahí (en el subconsciente) y en un momento dado, aflorará a la superficie en forma de síntomas o enfermedad.

Sanar no es fácil, pero tampoco es difícil... se requiere de paciencia, constancia y mucha auto-observación.

La misma vida, nos está reflejando constantemente, todo aquello que ya hay en nuestro interior (en nuestro subconsciente). 
Cuando algo no nos gusta de otra persona, o nos molesta o nos causa malestar (irritación, enojo, ira, odio, etc...) no es la otra persona quien nos lo está causando, sino que somos nosotros mismos que vemos reflejado en la otra persona aquello que debemos sanar. 
Vemos en la otra persona algo que no nos gusta, y automáticamente nos sentimos mal.
Cuando estás con alguien y esa persona te hace sentir mal, observa qué es lo que realmente sientes... también observa qué es lo que no te gusta de la otra persona... y observa cómo reaccionas con esa persona... 
Te darás cuenta de que si no te gusta algo de esa persona, la rechazas, te sientes incómodo cuando estás con esa persona, o simplemente evitas estar con ella.
Cuando haces esto, no eres consciente de que esa persona te está reflejando algo que está en ti, en lo más profundo de tu subconsciente, de lo cual no te has dado cuenta, y por tanto, niegas eso... lo rechazas... no lo quieres aceptar y te alejas de esa persona... dejando atrás una oportunidad de poder sanar.

Sanar es más fácil de lo que solemos pensar... 

Debemos prestar atención a esas emociones negativas que "nos causan los demás"... ver qué es lo que no nos gusta de ellos y ser conscientes de que ellos no tienen "la culpa", sino que son un espejo de nosotros mismos para ayudarnos a tomar consciencia de aquello que está escondido en nuestro subconsciente y que no hemos sanado.
Por tanto, cada vez que alguien te haga sentir mal, incómodo, irritado, molesto, enojado, etc... REVISA TU INTERIOR.
pregúntate "¿Qué es lo que hay en mi que me causa malestar?".

Eso mismo que ves en la otra persona, y que no te gusta, es lo que tienes que "trabajar" para sanar.

Por ejemplo, si no me gusta ver a alguien enojado, voy a "trabajar" la paciencia.
Si no me gusta ver a alguien egoísta, voy a "trabajar" la generosidad.
Si no me gusta ver a alguien lleno de ira, voy a "trabajar" la tolerancia.
Si no me gusta ver a alguien que no respeta, voy a "trabajar" la amabilidad y el respeto hacia los demás.

También es importante observar nuestro cuerpo físico. Cuando hay algún síntoma, nos está avisando de que hay algo en nuestro subconsciente que debe ser sanado.
La salud es nuestro estado natural. Cuando estamos en equilibrio, gozamos de buena salud. Pero cuando hay un desequilibrio, ya sea emocional, energético o mental, entonces nuestro cuerpo físico nos avisa.
Practicar meditación y técnicas de relajación y armonización como el yoga, el tai chi, etc.. nos ayuda a lograr equilibrio. 

Así pues, vamos a dejar de ver faltas en los demás y culparlos por sus "errores", y empezamos a darnos cuenta de que ellos son nuestros maestros, que nos están reflejando algo que debemos "trabajar" en nosotros.
Demos gracias a la vida y al Universo por darnos la oportunidad de encontrarnos con esas personas, que nos hacen de espejo y nos ayudan a limpiar, sanar y poder evolucionar.
También demos gracias a nuestro cuerpo físico que nos avisa en forma de síntoma o enfermedad, cuando hay un desequilibrio energético, mental o emocional.
Busquemos siempre el equilibrio, evitando los extremos y manteniéndonos en el camino medio. 
Y esto se logra con auto-observación, meditación, técnicas de relajació, respiración y siendo conscientes para no perdernos en la mente. Vivamos desapegados del "yo".

Libro (EL SECRETO de los SECRETOS Charlas sobre el Secreto de la Flor Dorada (Primer Capitulo Segunda Parte )



Nadie puede llegar con una verdad a medias. Y la persona que recorra tan solo la mitad del camino no pertenecerá ni a este mundo ni al otro. Estará en un limbo, y esa es una situación muy extraña: pierdes lo viejo y no ganas lo nuevo; te vuelves un caos. El orden antiguo se ha ido y el nuevo no ha sucedido. Te vuelves una nube, te vuelves confusión. En vez de volverte más claro, en vez de estar más vivo, en vez de llenarte más de luz, tu vida se convierte en un conflicto entre dos polaridades. Estás dividido, empiezas a estar hecho pedazos. La mitad de ti pertenece a la tierra y la otra mitad pertenece al cielo. No estás en ninguna parte. No eres nadie. Esto puede crear locura. De modo que, durante siglos, El secreto de la Flor Dorada solo se transmitió oralmente. En segundo lugar, con la tradición oral el libro permanece siempre vivo. Así es como se convirtió en una síntesis. Básicamente, nació en el ambiente taoísta de China. Pero luego Bodhidharma llegó a China... Un nuevo maestro con un mensaje nuevo desde India, el mensaje de Buda. Y las personas que seguían El secreto de la Flor Dorada eran personas muy abiertas; no formaban parte de ninguna iglesia establecida. Vieron inmediatamente que Bodhidharma también lo había alcanzado; era muy palpable, muy obvio. Permitieron que las enseñanzas de Bodhidharma formaran parte de su enseñanza. Y lo mismo sucedió con los maestros zoroastristas, con los cristianos nestorianos: una y otra vez, algo llegaba a China, y si merecía la pena, era incorporado. Y la enseñanza oral permanece viva, creciendo, como un río. Llegan nuevas corrientes de agua y se vuelven parte de ella. Una vez que una enseñanza está escrita, ya no puede incorporar nada. Entonces se vuelve rígida, pierde fluidez; se vuelve muerta, es un cadáver. Ahora El secreto de la Flor Dorada no está creciendo; no ha crecido durante siglos. Desde que fue escrito, no ha crecido. ¿Por qué he elegido hablar de él? Para que aún pueda crecer. Es un mensaje tan hermoso para el mundo, que no debería morir. Me gustaría revivirlo. Y ahora puedo hablar a personas que son discípulos, que han venido a mí y que están dispuestas a morir para renacer, que están dispuestas a morir para florecer. La semilla tiene que morir, solo entonces puede crecer; la semilla tiene que desaparecer, solo entonces puede suceder el árbol. Os hablaré de este pequeño pero inmensamente valioso libro para que el libro pueda volver a estar vivo. Puede volver a estar vivo entre tú y yo. Puede empezar a fluir de nuevo. Y tiene algo de inmensa importancia. Si lo comprendes y lo practicas, te beneficiarás. Pero lo primero que hay que comprender es: recuerda que has sido hipnotizado y que tienes que pasar por un proceso de des-hipnotización. Recuerda que has sido condicionado y que tienes que ser des-condicionado. Recuerda que la muerte se está acercando. No pienses que no va a suceder hoy; puede suceder en cualquier momento. De hecho, todo lo que sucede siempre sucede ahora. La semilla muere ahora, el capullo se convierte en flor ahora, el pájaro empieza a cantar su llamada ahora. Todo lo que sucede en algún momento sucede solo en el espacio que provee el ahora, este momento. Nunca sucede nada en el pasado y nunca sucede nada en el futuro. Todo lo que sucede siempre sucede en el presente; ésa es la única manera en que suceden las cosas, porque el presente es el único tiempo que existe. El pasado es tan solo tu recuerdo y el futuro es tan solo tu imaginación. Pero has sido hipnotizado para vivir en el pasado y has sido hipnotizado para vivir en el futuro. Elige: o pasado o futuro. Pero ninguna sociedad te permite vivir en el presente. Los cristianos, los hindúes y los mahometanos... te condicionan para que vivas en el pasado. Su edad de oro fue en el pasado. Los comunistas, los socialistas, los fascistas... te condicionan para que vivas en el futuro; su edad de oro es en el futuro. La utopía está llegando: cuando llegue la revolución, entonces podrás vivir de verdad, entonces será una edad de oro. Has tomado el pasado, que es falso, o el futuro, que también es falso. Ninguna sociedad te dice que vivas en el presente, en el aquí-ahora. Ser un sannyasin, ser alguien que busca de verdad, significa vivir aquí- ahora..., y no existe otra vida. Pero para eso tendrás que des-automatizarte, tendrás que volverte un hombre y no una máquina. Tendrás que volverte un poco más consciente. No eres consciente. Una vez, estaba sentado junto a un hombre moribundo; era un profesor en la misma universidad en la que yo era profesor. Estaba en la cima de su carrera y entonces tuvo un ataque al corazón..., que siempre llega cuando estás en la cima. El éxito siempre viene seguido de un ataque al corazón. ¿Qué más puede venir después? Así que tuvo un ataque al corazón y se estaba muriendo. Fui a verlo. Estaba muy triste —¿quién quiere morirse?— y sentía mucha desesperación y angustia. Le dije: «No necesitas preocuparte. No vas a morir.» Él dijo: «¿Qué estás diciendo? Pero los médicos... Todos los médicos dicen que no tengo ninguna posibilidad de sobrevivir. ¿Por qué dices que no voy a morir?» Le dije: «En primer lugar, no puedes morir porque nunca has vivido. No has cumplido el primer requisito para morir. Durante estos cincuenta y cinco años has estado como un sonámbulo; has estado soñando; no has vivido. Te he observado durante años.» Se quedó pasmado. Se enfadó; se enfadó tanto que por un momento se olvidó completamente de la muerte. Tenía los ojos inflamados de rabia y dijo: «¿Es ésta la manera de tratar a un moribundo? ¿No puedes ser un poco amable? ¿Por qué eres tan duro conmigo? Me estoy muriendo y tú me vienes con semejante filosofía: "Nunca has vivido". ¿Es éste el momento de decir tales cosas?» Le escuché en silencio. Me quedé completamente en silencio. Entonces la ira desapareció y empezó a llorar, y sus ojos se cubrieron de grandes lágrimas. Me tomó la mano con mucho amor y luego dijo: «Quizá tengas razón. Nunca he vivido. Puede que no estés siendo grosero, sino simplemente sincero. Y sé que nadie más me diría esto.» Y entonces, una gran gratitud; y por un momento se volvió tan consciente que se podía ver la luz en su rostro... Estaba allí; era todo aura. Y me dio las gracias. Esa noche murió. Permanecí con él hasta el último momento. Y dijo: «Si no hubieras estado aquí, me habría perdido también mi muerte, igual que me he perdido mi vida. Pero estoy muriendo conscientemente. Al menos estoy contento con una cosa: no estoy muriéndome inconscientemente.» Y su muerte fue hermosa. Murió sin ningún pesar, murió de una manera relajada. Su corazón casi le dio la bienvenida a la muerte. Murió lleno de gratitud. Murió piadosamente. Su próxima vida tendrá una cualidad diferente. Si la muerte es tan hermosa, te trae una nueva vida. Pero hay que vivir cada momento, ya sea de vida, de amor, de ira, de muerte. Sea lo que sea, hay que vivir cada momento tan conscientemente como sea posible. Un campesino, llevado por su imaginación, se encontró en un huerto robando pepinos. «Me llevaré este saco de pepinos», pensó, «y con el dinero que obtenga por ellos me compraré una gallina. La gallina pondrá huevos, se sentará sobre ellos y empollará una nidada de polluelos, y alimentaré a los polluelos hasta que crezcan; luego los venderé y me compraré un lechón. Alimentaré al lechón hasta que se convierta en una gran cerda, la preñaré y tendrá una camada de cerdos, y los venderé. Con el dinero que consiga por los cerdos me compraré una casa con jardín; plantaré pepinos en el jardín y no dejaré que nadie me los robe; los vigilaré. Contrataré a un vigilante fuerte, y de vez en cuando saldré al jardín y gritaré: "¡Eh, tú! ¡Pon cuidado!"». El campesino estaba tan embelesado por este pensamiento que gritó con todas sus fuerzas. El vigilante le oyó y vino corriendo. Pilló al campesino y le dio una buena paliza. Pero así es como vive el hombre: en sueños, en su imaginación, en proyecciones. Así es como vives tú, y ésa no es la manera de vivir esta vida tan hermosa, tan tremendamente valiosa; eso es un desperdicio total. Tienes que estar más atento al momento, al presente. Tienes que unificar tu consciencia. La consciencia es tu tesoro, y todos los métodos que se han inventado, que se han concebido a lo largo de los siglos, no son más que formas de crear más consciencia en ti, de crear más fuego en ti, de hacer que tu vida sea apasionada, como una llama. La gente vive vidas insulsas. La gente vive distraídamente. La gente vive sin prestar atención. ¿Cómo puedes vivir con tanta falta de atención a tu alrededor? La falta de atención es oscuridad; la atención es luz. Y este tratado te enseñará a crear más luz en ti, para que un día... la flor dorada... Dos psiquiatras se encontraron en la calle. «Tú estás bien», dijo uno. «¿Qué tal estoy yo?» Las personas se preguntan unas a otras. Nadie sabe cómo está, todos miran a los ojos de los demás, recogiendo información sobre sí mismos de los demás. Por eso se ha vuelto tan importante la opinión de los demás. Si alguien dice que eres tonto, te enfadas. ¿Por qué? O te pones triste. ¿Por qué? Te abrumas. Pensabas que eras sabio porque otros te habían dicho que eras sabio. Dependías de la opinión de los demás. Ahora otra persona dice que eres tonto. Puede quebrantar tu sabiduría con facilidad, con mucha facilidad. Ha tirado una piedra y tú habías hecho un castillo con naipes. Ahora se ha colapsado. Por eso te enfadas tanto, te da tanta rabia, te pones tan violento y te quedas tan preocupado, tan ansioso. Estás siempre al acecho de lo que piensan los demás, porque solo sabes lo que los demás piensan de ti; no sabes nada sobre ti mismo. Pero ¿qué tipo de situación es ésta? Si yo no puedo saber nada acerca de mí mismo, ¿quién más puede saber algo sobre mí? Nadie puede percibirme desde fuera; no estoy accesible de esa manera. Desde fuera solo se puede percibir mi cuerpo. Desde dentro puedo conocer mi consciencia. Incluso cuando estás ante un espejo, solo ves tu cuerpo; no ves tu consciencia en el espejo. Ni siquiera tú puedes verla en el espejo..., tu propia consciencia. Tienes que verla directamente. Nunca se refleja, nunca se reflecta en nada; es invisible. Tienes que cerrar los ojos y serla. Y ésa es la única manera de conocerla. Pero la gente vive tan inconscientemente... Viven simplemente por la opinión de los demás. Lo que dicen los demás se convierte en su alma. Los demás pueden quitársela en cualquier momento. La gente sigue siendo mendiga. ¿Has sabido algo acerca de ti mismo directamente? ¿Te has encontrado alguna vez contigo mismo directamente, sin meter en ello la opinión de los demás? Si no lo has hecho, aún no has vivido. La vida comienza solo al encontrarte a ti mismo, al verte a ti mismo directamente, inmediatamente. La vida existe solo cuando eres capaz de verte tal como eres, no como los demás piensan sobre ti. ¿Qué pueden pensar sobre ti? ¿Qué pueden decir sobre ti? Pueden ver tu conducta, no pueden verte a ti. Si quieres verte a ti mismo, solo tú puedes hacerlo, nadie más. No pueden hacerlo los sirvientes, no puedes delegarlo a nadie más. Tampoco pueden hacerlo los expertos. Pero estamos muy interesados en las opiniones de los demás porque estamos absolutamente ausentes; no hay nadie despierto en nuestro interior. Profundamente dormidos, estamos roncando en nuestro interior. El profesor distraído fue a que le cortaran el pelo. Se sentó en la silla del peluquero, pero no se quitó el sombrero. «Me temo que tendrá que quitarse el sombrero», dijo el peluquero. «¡Oh, lo siento!», dijo el profesor. «No sabía que había señoras presentes.» Observa tu propio despiste. Observarlo creará atención en ti. Observa lo que está sucediendo en tu interior: pensamientos que pasan, recuerdos que surgen, una nube de ira, una noche oscura de tristeza o una hermosa mañana de alegría. Observa todo lo que pasa en tu interior, vuélvete cada vez más atento. Poco a poco, te volverás una atención integrada. Y el método que se enseña en El secreto de la Flor Dorada es cómo integrarte en tu luz interna. Ésta es la historia de este libro antes de que entremos en los sutras. El libro viene de un círculo esotérico de China. Se dice que el fundador de este círculo esotérico fue el conocido experto taoísta Lu Yen. ¿Dónde obtuvo Lu Yen esta enseñanza secreta? Él la atribuye al Maestro Kuan Yiu-hsi, para quien, según la tradición, Lao Tse escribió su Tao Te Ching. Lao Tse nunca escribió una sola palabra en toda su vida. Se negó una y otra vez a escribir algo. Comunicó a sus discípulos lo que había llegado a saber, pero no estaba dispuesto a escribir porque decía: «El Tao que puede ser dicho no es el verdadero Tao.» El Tao que puede ser expresado ya está falsificado. Solo puede aprenderse en contacto íntimo con el maestro. No hay otra manera de comunicarlo. Solo puede aprenderse en una comunión profunda en la que confluyen el discípulo y el maestro, en la que el discípulo no se reserva nada, en la que el discípulo y el maestro se superponen, en la que sus conciencias se funden. El Tao solo puede comunicarse en semejante encuentro, en semejante comunión. De manera que se negó una y otra vez. Tuvo una vida muy larga. Pero cuando iba a morir, se fue de China montado en un búfalo de agua. ¿Por qué un búfalo de agua? Toda su enseñanza había sido la enseñanza del camino de la corriente de agua. Decía: hay que ser como el agua...: fluida, líquida, fresca; siempre yendo hacia el océano..., y deberías ser como el agua: suave, femenina, receptiva, amorosa, no-violenta. No deberías ser como una roca. La roca parece muy fuerte, pero no lo es; y el agua parece muy débil, pero no lo es. No te dejes engañar nunca por las apariencias. Al final el agua vence a la roca, la roca se destruye, se convierte en arena y va al mar. Al final la roca desaparece... contra la suave agua. La roca es masculina; es la mente masculina, es la mente agresiva. El agua es femenina, suave, amorosa; no es agresiva en absoluto. Pero lo no agresivo vence. El agua siempre está dispuesta a rendirse, pero con esa rendición conquista... Ése el método de la mujer. La mujer siempre se rinde y conquista con ello. Y el hombre quiere conquistar y el resultado final no es más que una rendición. Por eso, Lao Tse eligió un búfalo de agua cuando abandonó el país. ¿Adonde iba? Iba a los Himalayas para morir en esa belleza eterna.
Un hombre verdadero sabe vivir y sabe morir. Un hombre verdadero vive con totalidad, muere con totalidad. Un hombre verdadero vive con bendición y muere con bendición. Iba a la soledad absoluta de los Himalayas, pero le pillaron en la frontera. Y el hombre que dio con él en la frontera era el Maestro Kuan Yiu-hsi. Era guarda en el último puesto de la frontera china. Lao Tse tenía que pasar por ese puesto; no había otra manera de salir del país. Y Kuan Yiu-hsi le persuadió: «Te vas a morir, estás abandonando el país para siempre, y pronto dejarás el cuerpo. Por favor, escribe unas pocas palabras. No te permitiré salir del país si no las escribes. Tienes que pagar este precio.» Y Lao Tse tuvo que sentarse en la cabaña de Kuan Yiu-hsi durante tres días, y allí escribió el Tao Te Ching. Se dice que la tradición de El secreto de la Flor Dorada se originó con Lu Yen. El propio Lu Yen la atribuye al Maestro Kuan Yiu-hsi, para el que, según la tradición, Lao Tse escribió su Tao Te Ching. Kuan significa «el paso fronterizo Hanku»; por eso se le llama Maestro Kuan, es decir, «maestro del paso Hanku». Y debió de ser un gran conocedor, de lo contrario le habría resultado imposible convencer a Lao Tse para que escribiera; se había negado toda su vida. No pudo rehusar la invitación de este hombre. Este hombre debía de tener algo a lo que ni siquiera Lao Tse pudo decir que no. Así es como la tradición de La Flor Dorada se conecta con Lao Tse. Pero no comenzó con Lao Tse. El propio Lao Tse dice que todo lo que él dice ya ha sido dicho antes, una y otra vez, a lo largo de los siglos. No está trayendo una nueva verdad al mundo, sino solo una nueva expresión. Siempre es así: la verdad es la misma, solo las expresiones son diferentes. Lo que dijo Lao Tse es lo mismo que había dicho Krishna antes que él. Lo que dijo Krishna es lo mismo que dijo Buda después. Lo que dijo Buda es lo mismo que han dicho Mahoma, Jesús, Zaratustra, aunque sus expresiones son tan diferentes que necesitarás una gran inteligencia para llegar hasta el núcleo mismo. La estructura es diferente, el lenguaje es diferente, sus maneras de decirlo son diferentes; es natural, porque son personas diferentes, individuos diferentes, con su propia unicidad. Pero la verdad no es nueva ni vieja, y donde está la verdad, es eterna. El libro El secreto de la Flor Dorada es una de las fuentes eternas en las que uno puede volver a estar vivo, uno puede volver a encontrar la puerta a lo divino. Los sutras: El Maestro Lu-Tsu dijo: A lo que existe por si mismo se le llama el Camino, Tao. La palabra Tao significa esencialmente «el Camino». No se puede decir nada sobre la meta. La meta permanece esquiva, inexpresable, inefable. Pero se puede decir algo acerca del Camino. Por eso, los taoístas nunca han usado las palabras «Dios», «verdad», «nirvana»; no, simplemente usan la palabra «Camino». Buda dice: «Buda sólo puede mostrarte el Camino. Si sigues el sendero, llegarás a la verdad.» La verdad tendrá que ser tu propia experiencia. Nadie puede definir la verdad, pero se puede definir el Camino, se puede clarificar el Camino. El maestro no puede darte la verdad, pero el maestro puede darte el Camino. Y una vez que tienes el Camino, lo único que hay que hacer es andarlo. Eso tiene que hacerlo el discípulo. Yo no puedo andar por ti y no puedo comer por ti. No puedo vivir por ti y no puedo morir por ti. Estas cosas tiene que hacerlas uno mismo. Pero te puedo mostrar el Camino, he andado el Camino.

Libro (EL SECRETO de los SECRETOS Charlas sobre el Secreto de la Flor Dorada) Introduccion y Primer Capitulo )



Introducción
¿Revelaré el secreto de los secretos justo al principio de este libro? ¿Te lo contaré ahora, incluso antes de haber empezado? Muy bien, aquí está: el secreto de los secretos no se encuentra en las palabras escritas en estas páginas ni en la hermosa técnica de meditación que Osho ofrece en una de estas charlas. No, amigo mío; siento tener que decirte que un secreto tan profundo no puede descubrirse tan fácilmente; de otro modo, este pobre mundo nuestro ya se habría convertido en un paraíso. Sin embargo, el secreto de los secretos puede ser tuyo. Porque es posible que, mientras lees este libro, de pronto sientas que te escurres entre las palabras, que caes en huecos secretos y desapareces en un espacio dulce y medio olvidado que hay dentro de ti y que apenas te atreves a creer que existe. Sí, Osho tiene la facultad de hacer esto, esa delicada facultad de una rosa mística, la facultad de llevarte a lo profundo de ti mismo e introducirte en tu propio ser, devolviéndote a ti mismo... Un regalo inconmensurable. Y esto no son meramente buenos deseos. Es mi experiencia personal. Éste es el misterio y la magia. Éste es el secreto de los secretos. Lo único que se necesita por tu parte es un poco de apertura, un poco de receptividad y un poco de inocencia... Y, ya ves..., este viaje ha comenzado. Con gran gratitud y amor sincero, ANAND SUBHUTI.
Capítulo 1 El secreto de la magia de la vida Osho, el Maestro Lu-Tsu dijo: A lo que existe por sí mismo se le llama el Camino, Tao. El Tao no tiene nombre ni forma. Es la esencia única, el espíritu primordial único. La esencia y la vida no pueden verse. Están contenidas en la luz del cielo. La luz del cielo no puede verse. Está contenida en los dos ojos. El Gran Uno es el término otorgado a lo que no tiene nada por encima de sí. El secreto de la magia de la vida consiste en usar la acción para alcanzar la no-acción. La Flor Dorada es la luz. Se usa la Flor Dorada como símbolo. La frase «El rastro de la región del agua tiene solo un sabor» se refiere a ella. El trabajo relacionado con la circulación de la luz depende enteramente del movimiento que fluye hacia atrás, a fin de que los pensamientos converjan. El corazón celestial yace entre el sol y la luna. El Libro del castillo amarillo dice: «En el ámbito de un centímetro cuadrado de la casa de un metro cuadrado, se puede regular la vida.» En medio del metro cuadrado reside el esplendor. En la sala púrpura de la ciudad de jade reside el Dios del Vacío Supremo y la Vida. Por tanto, cuando circula la luz, las energías de todo el cuerpo aparecen ante su trono, igual que, cuando un rey sagrado ha establecido la capital y ha dictado las reglas fundamentales del orden, los sirvientes y las criadas obedecen sus órdenes por voluntad propia, y todos hacen su trabajo. Por tanto, solo tienes que hacer que circule la luz; ése es el secreto más profundo y más maravilloso. La luz es fácil de mover, pero difícil de fijar Si se hace que circule el tiempo suficiente, se cristaliza. Es la condición de la que se dice: «Vuelas hacia arriba silenciosamente por la mañana.»
Al poner en práctica este principio fundamental, no necesitas buscar otros métodos, sino que simplemente debes concentrar tus pensamientos en él. Recogiendo así los pensamientos, uno puede volar y nacerá en el cielo. La Flor Dorada es el Elixir de la Vida, Aunque actúa con mucha precisión, es tan fluida que requiere una inteligencia y una claridad supremas, así como la absorción y tranquilidad más completas. Las personas sin este grado más alto de inteligencia y entendimiento no encuentran el camino; las personas sin esta capacidad suprema para la absorción y la tranquilidad no pueden adherirse a ella rápidamente.
El secreto de la magia de la vida Una parábola. HABÍA UN MAGO MUY RICO que tenía muchísimas ovejas. Pero al mismo tiempo este mago era muy tacaño. No quería contratar pastores ni tampoco construir una cerca en torno a los pastos en los que pacían sus ovejas. En consecuencia, las ovejas a menudo entraban en el bosque, se caían por barrancos y así sucesivamente, y sobre todo se escapaban, porque sabían que el mago quería su carne y sus pieles, y eso no les gustaba. El mago al fin encontró un remedio. Hipnotizó a sus ovejas y les sugirió, para empezar, que eran inmortales y que no se les hacía ningún daño cuando se las desollaba, sino que, por el contrario, eso era muy bueno para ellas e incluso agradable. En segundo lugar les sugirió que el mago era un buen amo que amaba a su rebaño tanto que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por él. Y en tercer lugar les sugirió que si les iba a pasar algo, no iba a suceder entonces; en cualquier caso, no en ese día, y, por tanto, no necesitaban pensar en ello. Además, el mago sugirió a sus ovejas que no eran ovejas en absoluto. A algunas de ellas les sugirió que eran leones, a otras que eran águilas, a otras que eran hombres y a otras que eran magos. Y después de esto se acabaron todas sus preocupaciones concernientes a las ovejas. Nunca volvieron a escaparse, sino que esperaban calladamente el momento en que el mago requería su carne y sus pieles. A George Gurdjieff le encantaba esta parábola. Toda su filosofía está contenida en esta pequeña parábola. Y esta parábola representa al hombre en el estado de inconsciencia corriente. Es una de las ilustraciones más bellas del hombre tal como es: el hombre es una máquina. El hombre no ha nacido para ser una máquina, pero el hombre vive como una máquina y muere como una máquina. El hombre tiene la semilla de un gran florecimiento de la conciencia; el hombre tiene la posibilidad de convertirse en Dios. Pero no sucede. No sucede porque el hombre ha sido hipnotizado... por la sociedad, por el estado, por la iglesia organizada, por los intereses creados. La sociedad necesita vuestra carne y vuestras pieles, y naturalmente eso no le gusta a nadie. Así, pues, todo el proceso de socialización, de civilización, no es otra cosa que una hipnosis profunda. El hombre está siendo hipnotizado desde el momento mismo en que nace. Está siendo hipnotizado: que la sociedad existe en su favor, por su bien. Eso es totalmente incorrecto. Está siendo hipnotizado: que es inmortal. No lo es. 
Puede 5 serlo, pero no lo es. Y si la hipnosis persiste, el hombre nunca será inmortal. Solo vives como ser mortal porque vives en el cuerpo. El cuerpo va a morir. Lo que nace tiene que morir; el nacimiento es el comienzo del cuerpo y la muerte, el fin. ¿Conoces algo más en ti que el cuerpo? ¿Has experimentado algo más elevado que el cuerpo, más profundo que el cuerpo? ¿Has visto algo en ti que ya existiese antes de que nacieras? Si has visto eso, entonces eres inmortal. Si conoces tu rostro, tu rostro original, el rostro que tenías antes de nacer, entonces sabes que también seguirás existiendo después de la muerte; si no, no. El hombre puede ser inmortal, pero el hombre vive rodeado de muerte porque vive identificado con el cuerpo. La sociedad no te permite que conozcas más que el cuerpo. A la sociedad solo le interesa tu cuerpo; a tu cuerpo se le puede sacar partido; tu alma es peligrosa. Un hombre con alma siempre es peligroso, porque un hombre con alma es un hombre libre, no puede ser hecho esclavo. Un hombre que tiene un alma inmortal tiene un compromiso más hondo con la existencia misma, con Dios mismo. No le importan en absoluto las estructuras artificiales de la sociedad, la civilización y la cultura; esas cosas son cárceles para él. No existe como cristiano o hindú o mahometano. No puede formar parte de una multitud. Existe como individuo. El cuerpo forma parte de una multitud, pero tu alma no. Tu alma es profundamente individual. Su sabor es el de la libertad. Pero a tu alma no se le puede sacar partido en el mercado. La sociedad solo necesita tu cuerpo. Y para la sociedad es muy peligroso que empieces a poner empeño en tu alma, porque entonces cambias de interés. De ser extrovertido pasas a ser introvertido; empiezas a ir hacia dentro. La sociedad está fuera, la sociedad quiere que sigas siendo extrovertido —interesado en el dinero, el poder, el prestigio y todo eso— para que tu energía siga yendo hacia fuera. Si empiezas a ir hacia dentro, eso significa que te has vuelto un marginado, que ya no formas parte del juego que se juega en el exterior. Ya no le perteneces. Empiezas a sumergirte en lo profundo de tu propio ser. Y ahí está la fuente de la inmortalidad. La sociedad impide que vayas hacia dentro. Y la mejor manera de hacerlo es darte la idea falsa de que estás yendo hacia dentro. El mago les dijo a las ovejas que eran leones, les sugirió que eran inmortales, las hipnotizó para que creyeran que no solo eran hombres, sino grandes magos. Cuando vas a la iglesia no estás yendo hacia dentro; cuando vas al templo no estás yendo hacia dentro. Pero la sociedad te ha hipnotizado para que creas que si quieres ir hacia dentro tienes que ir a la iglesia. Pero la iglesia está tan fuera como todo lo demás. La sociedad te ha hipnotizado para que creas que si quieres ir hacia dentro tienes que ir al sacerdote. Y el sacerdote es un agente del estado y la sociedad. El sacerdote siempre ha estado en contra de los místicos, porque si vas a un místico empezarás a ir hacia dentro. Un místico vive de una manera totalmente diferente. Su energía tiene una gestalt distinta: su río va hacia dentro. De modo que alguien que va a un místico y se armoniza con el místico, comenzará a ir hacia dentro de forma natural, sencilla, espontánea. Ése es todo el propósito de estar con un maestro, con un místico. Este libro. El secreto de la Flor Dorada, es uno de los tratados más esotéricos del mundo. Te mostrará el camino para llegar a ser más que el cuerpo. Te mostrará la forma de ir más allá de la muerte. Te mostrará el camino para florecer, cómo no seguir siendo una semilla, sino convertirte en una flor dorada; lo que en India hemos llamado el loto de mil pétalos, en China lo llaman la flor dorada. Es un símbolo. La flor representa la perfección, la totalidad. La flor representa la expresión primordial del potencial, la actualización del potencial.
La flor representa la belleza, 6 la grandeza, el esplendor de ser. Y a menos que te hayas vuelto un loto de mil pétalos o una flor dorada... Recuerda, tienes que llegar lejos. Recuerda, tienes que salirte de las trampas que la sociedad ha puesto a tu alrededor. Recuerda que aún no has hecho el trabajo para el que has venido a la Tierra. Recuerda que eres solo una semilla, que aún no eres un alma. Este tratado. El secreto de la Flor Dorada, es muy antiguo, posiblemente uno de los tratados más antiguos del mundo; con certeza, veinticinco siglos de antigüedad, aunque es muy posible que sea aún más antiguo. Pero se le puede seguir el rastro veinticinco siglos con mucha facilidad. Y este tratado es también una gran síntesis de todas las grandes religiones. Eso es excepcional, único. La Biblia pertenece a los cristianos, el Talmud pertenece a los judíos, los Vedas pertenecen a los hindúes, el Dhammapada pertenece a los budistas, el Tao Te Ching pertenece a los taoístas. Pero este pequeño libro, El secreto de la Flor Dorada, no le pertenece a nadie en particular, o les pertenece a todos. Está hondamente basado en las enseñanzas taoístas; es un florecimiento del enfoque taoísta de la vida y la existencia. Pero no es solo eso: Zaratustra también ha tenido su papel; se han incorporado en él las enseñanzas de Zaratustra. También se han incorporado en él las enseñanzas budistas, y una cierta escuela esotérica de los cristianos, los nestorianos, también han tenido su papel. De manera que también el cristianismo y el judaísmo se han vuelto parte de él. Es uno de los enfoques más sintéticos. Combina todo lo que es bello en todas las tradiciones del mundo. Durante siglos, solo se transmitió oralmente y el libro permaneció esotérico. No estaba disponible al público porque enseñaba algo muy secreto; solo estaba disponible a los discípulos. El maestro se lo decía al discípulo tan solo cuando consideraba que había llegado el momento, porque te ofrece un secreto tan potencial que si no lo comprendes correctamente, si haces algo erróneo con él, con seguridad se producirán efectos dañinos. Hay que comprenderlo correctamente, y solo se debe poner en práctica en presencia de un maestro. Es un método poderoso; es tan poderoso como la energía atómica. Los secretos de la energía atómica permanecen ocultos al gran público. Si empiezan a filtrarse al público, habrá un gran peligro. Si la gente puede elaborar bombas atómicas en privado, se producirá un gran caos. La investigación atómica se mantiene rodeada de un gran secreto. Exactamente de la misma forma, este libro te enseña uno de los métodos más potenciales de explosión interna. Durante siglos se guardaron los secretos; solo se ofrecían a los discípulos en privado, en la intimidad, y las personas que seguían esta particular escuela esotérica resistieron todas las tentaciones de escribir el libro. De hecho, todas las religiones del mundo se han resistido durante mucho tiempo a escribir sus enseñanzas espirituales. Tiene una cierta belleza que algo sea transferido oralmente. Para empezar, está vivo; el maestro está tras ello. No es palabra muerta; la palabra tiene alma, alas. La experiencia del maestro la sustenta; el maestro es su testigo. No es solo especulación, no es solo una filosofía, sino algo existencial, experimentado, vivido. Y el maestro ha recorrido el camino, conoce los peligros del camino, conoce los escollos, conoce los puntos en los que se pierde la gente, y pondrá todo su cuidado para que el discípulo no se descamine. Cuanto más te acercas a la verdad, mayor es la posibilidad de que te descamines, porque cuando te acercas a la verdad, te vuelves muy egoísta. Piensas: «Ahora sé»; piensas: «Ahora soy.» Y si el ego saca provecho de la situación, volverás a caer a tu viejo valle oscuro, perderás la cima. Cuando te acercas a la verdad, surge un gran deseo de compartirla con la gente. Pero aún no la has alcanzado en su totalidad y es peligroso compartir verdades a medias, 7 porque las verdades a medias son más peligrosas que las mentiras, ya que son poderosas. Las mentiras son impotentes. Tarde o temprano, la gente descubrirá por sí misma que es una mentira. Pero una verdad a medias puede persistir durante siglos, puede tener efectos durante siglos.

OSHO EL SECRETO de los SECRETOS Charlas sobre el Secreto de la Flor Dorada (Capitulo Primero- Tercera Parte)





Tao significa simplemente «el Camino». A lo que existe por sí mismo se le llama el Camino. Y la definición es bella. Lu-Tsu dice: «Lo que existe por sí mismo, lo que no necesita el apoyo de nadie, lo que siempre ha existido camines por él o no...» No importa que alguien camine por él o no; siempre existe. De hecho, toda la existencia lo sigue sin darse cuenta. Si puedes seguirlo dándote cuenta, tu vida se convierte en una gran bendición. Si lo sigues sin darte cuenta, entonces seguirás andando dando traspiés; entonces no podrás disfrutarlo como debería ser disfrutado. A un hombre se le puede llevar al jardín y puede ser inconsciente; puede que esté borracho o puede que esté en coma o bajo el efecto del cloroformo. Se le puede llevar al jardín; está inconsciente. Sus oídos oirán las canciones de los pájaros; pero él no lo sabrá. La fragancia de las flores llegará a las ventanas de su nariz traída por la brisa; pero él no lo sabrá. El sol brillará sobre él e irradiará su luz sobre él; pero él no lo sabrá. La brisa le acariciará; pero él no lo sabrá. Puedes ponerle bajo la sombra de un gran árbol y de su frescor; pero él no lo sabrá. Así es el hombre. Somos el Tao porque ¿dónde, si no, podemos estar? Vivir es estar en el Camino. Vivir es vivir en Dios, respirar es respirar en Dios. ¿Dónde, si no, podemos estar? Pero igual que el pez vive en el océano y no se da cuenta en absoluto del océano, nosotros vivimos en el Tao y no nos damos cuenta en absoluto del Tao. De hecho, es tan obvio... Por eso no nos damos cuenta. El pez conoce el océano tan bien... El pez nace en él, el pez nunca ha estado fuera de él, el pez lo da por supuesto; por eso el pez no es consciente de él. Nosotros estamos en el Camino, estamos en Dios, vivimos en el Tao, a través del Tao; pero no somos conscientes de él. El Tao existe porque sin el Tao los árboles no crecerían, y las estrellas no se moverían, y la sangre no circularía, y la respiración no entraría. La vida desaparecería. La vida solo es posible si hay una ley fundamental que la mantenga. La vida solo es posible si hay algo que la sustente. Observa el orden inmenso de la existencia. No es un caos; es un cosmos. ¿Qué hace que sea un cosmos? ¿Por qué hay tanta armonía? Debe de haber una ley que hace que la armonía se mantenga, fluyendo; que hace que todo siga concertado. Pero no lo conocemos. No sabemos nada acerca de nuestro propio ser, y estamos unidos mediante nuestro ser con el Tao. El Tao no tiene nombre ni forma. Es la esencia única, el espíritu primordial único. Es el océano de la vida que nos rodea, está dentro y fuera..., la esencia pura. Es la existencia, es el espíritu primordial. Ningún nombre puede contenerlo. Todos los nombres son su nombre. Y no tiene ninguna forma particular, porque todas las formas son formas del Tao. El Tao existe en millones de formas. En el árbol es verde, en la flor es rojo, en el hombre es hombre, en el pez es pez. Es la misma ley. Puedes poner la palabra «Dios» en vez de «Tao» y será lo mismo. Lo que los cristianos y los mahometanos llaman Dios los taoístas lo llaman Tao, los budistas lo llaman hamma, los judíos solían llamarlo logos; pero todos quieren decir lo mismo. Ningún nombre puede contenerlo, o bien cualquier nombre puede expresarlo La esencia y la vida no pueden verse. Están contenidas en la luz del cielo. La luz del cielo no puede verse. Está contenida en los dos ojos. Puedes ver la forma, puedes ver el cuerpo —el cuerpo es la forma, la sustancia que rodea a la esencia—, pero no puedes ver la esencia. La esencia es invisible para los ojos, inasequible para los sentidos. Hay que sentirla directamente, no a través de ningún medio. Tú ves mi cuerpo, yo veo tu cuerpo: sucede a través de un medio. Mis ojos me están diciendo que estás aquí, tus ojos te están diciendo que estoy aquí; pero ¿quién sabe?... Puede que los ojos estén engañando; a veces engañan. Por la noche, en la oscuridad, ves una cuerda como si fuera una serpiente, y cuando la ves como una serpiente, te afecta como una serpiente: tienes miedo, echas a correr. O en el desierto puedes ver un oasis que no existe, que es tan solo un fenómeno proyectado, porque tienes tanta sed que quieres que exista, de manera que lo creas. Los ojos engañan a veces, así que ¿quién sabe?... Si la verdad se conoce a través de un medio, entonces siempre permanecerá sospechosa, dudosa; no puede tener ninguna certeza, no puede tener certeza absoluta. Y una verdad que no es absolutamente certera no es una verdad en absoluto. La verdad tiene que ser absolutamente certera; no puede ser solo aproximadamente certera. Así que solo hay una manera: hay que conocerla sin ningún medio, hay que conocerla directamente, inmediatamente; hay que conocerla sin los sentidos. Y así es como se conoce: no puedes ver la vida, pero puedes sentirla. Es una experiencia subjetiva, no un objeto. La esencia y la vida no pueden verse. Están contenidas en la luz del cielo. La luz del cielo no puede verse. Está contenida en los dos ojos. Tienes estos dos ojos. Para los taoístas, estos dos ojos son muy significativos. Solo la ciencia moderna ha sido capaz de ver la verdad de esto. Estos dos ojos no son solo los ojos visibles. Estos dos ojos representan lo masculino y lo femenino que hay en ti. Ahora, la ciencia moderna dice que la mente del hombre está dividida en dos hemisferios, y un hemisferio es masculino, el otro es femenino. La parte derecha de tu mente es femenina y la parte izquierda es masculina. De modo que uno de tus ojos representa a lo masculino que hay en ti y tu otro ojo representa a lo femenino que hay en ti. Y cuando tus partes masculina y femenina se encuentran dentro de ti, a ese encuentro se le llama cielo..., a ese encuentro, esa comunión interna de tus partes masculina y femenina. Jesús dice: «Cuando tus dos ojos se vuelvan uno, habrá luz.» Está hablando como un alquimista taoísta: cuando tus dos ojos se vuelvan uno, habrá luz. Cuando tus dos ojos se vuelven uno, cuando tus partes masculina y femenina desaparecen la una en la otra..., ésa es la experiencia orgásmica suprema. Cuando tienes ganas de hacer el amor con una mujer o con un hombre, es solo un atisbo de ello, un atisbo muy fugaz. Es tan momentáneo que para cuando tomas consciencia de ello, ya se ha acabado. Tomas consciencia de ello solo en el pasado; es muy fugaz. Pero es un atisbo, un atisbo del encuentro del hombre y la mujer. Esto es un encuentro externo. Es un milagro que suceda incluso un solo momento. Pero hay una posibilidad profunda, y ése ha sido el trabajo del Tantra, del Tao, del yoga y todas las grandes enseñanzas secretas del mundo: ayudarte a tomar conciencia de tus partes femenina y masculina en tu interior, lo que los tántricas llaman Shiva y Shakti, y lo que los taoístas llaman yin y yang. La polaridad, lo positivo y negativo dentro de ti, el día y la noche dentro de ti..., tienen que encontrarse ahí.
La luz del cielo no puede verse. Está contenida en los dos ojos. Pero a menos que se vuelvan uno, no serás consciente de ella. Está contenida en los dos ojos. Pero no puedes verla a menos que se vuelvan uno. Entonces se libera, entonces hay una gran explosión de luz. Zaratustra lo llama «explosión de fuego», Lao Tse lo llama «explosión de luz». Es lo mismo. Seguro que conoces la frase de Juan el Bautista. Solía decirles a sus discípulos: «Yo os bautizo con agua. Después de mí vendrá uno que os bautizará con fuego.» Eso es lo que quería decir: «Después de mí vendrá uno que os bautizará con fuego»... El bautismo del agua es un bautismo externo; para Juan el Bautista, el agua representa el flujo hacia afuera. Recuerda esto: que hacia afuera y hacia abajo son sinónimos, y hacia arriba y hacia dentro son sinónimos; lo que va hacia abajo también va hacia fuera, y lo que va hacia arriba también va hacia adentro, y viceversa. El agua siempre va hacia abajo; por eso representa el flujo hacia afuera, se aleja de sí misma; su viaje es un viaje exterior. El fuego va hacia arriba, siempre hacia arriba, y hacia arriba es sinónimo de hacia dentro; su viaje es siempre interior. Juan el Bautista está diciendo: te bautizo con agua, te doy el cuerpo externo de la religión. Después de mí vendrá Cristo, que te dará el bautismo interno, el bautismo de fuego. El propio Jesús dice una y otra vez: «Arrepentíos. ¡Arrepentíos!», y la palabra ha sido mal interpretada por los cristianos. Han hecho un arrepentimiento de faltas. No tiene nada que ver con faltas. La palabra «arrepentir» en realidad significa regresar, entrar, volver. Significa retomar: restaurar tu originalidad. La palabra «arrepentir» significa metanoia, retornar: un giro de ciento ochenta grados. Si continúas fluyendo hacia afuera, sigues siendo agua. Si vuelves hacia dentro, te vuelves fuego. Y cuando los dos ojos, cuando estas dos llamas, cuando estos dos hemisferios de tu conciencia se unen, se unifican absolutamente y te vuelves una llama; esa única llama es lo que Plotino denomina el «vuelo de lo uno a lo uno». El Gran Uno es el término otorgado a lo que no tiene nada por encima de sí. Y si te vuelves ese uno, te has vuelto el Gran Uno. Ésta es la manera taoísta de decir algo sobre Dios sin usar la palabra Dios: si te vuelves uno, te has vuelto Dios. El secreto de la magia de la vida consiste en usar la acción para alcanzar la no-acción. Estas son palabras potenciales. ¿Cuál es el secreto de hacer de estos dos ojos uno? ¿Cómo hacer que lo masculino y lo femenino sean uno en ti? ¿Cómo dejar que tu mujer y tu hombre se disuelvan el uno en el otro para que ya no haya una dualidad, para que ya no seas una casa dividida, contra ti mismo, para que ya no haya ningún conflicto ni tensión, para que todo sea uno? En esa unidad está el gozo, porque desaparece toda la tensión, desaparecen todos los conflictos, desaparece toda la ansiedad. ¿Cómo volverse ese uno?
El secreto de la magia de la vida consiste en usar la acción para alcanzar la no-acción. El hombre representa la acción, la mujer representa la no-acción. Tienes que usar la acción para alcanzar la no-acción, tienes que hacer esfuerzos para llegar a un estado sin esfuerzo. Tienes que ir y poner todas tus energías, tienes que volverte tan activo que no quede nada atrás: toda la energía está involucrada en esa creatividad; y entonces, de pronto, cuando toda la energía está involucrada, sucede una transformación. De igual manera que a los cien grados el agua se evapora, cuando la acción se vuelve total se evapora y queda la no-acción. Primero tienes que aprender a bailar, y tienes que poner todas tus energías en el baile. Y un día sucede esa extraña experiencia en la que de repente el que baila desaparece en la danza y la danza sucede sin ningún esfuerzo. Entonces es inacción. Primero tienes que aprender la acción para llegar a la inacción. De eso es lo único de lo que trata la meditación. La gente viene y me pregunta por qué enseño meditaciones activas. Porque ésa es la única manera de encontrar la inacción: baila con absoluta totalidad, baila con frenesí, baila como loco. Y si toda tu energía está involucrada en ello, llega un momento en que de pronto ves que la danza está sucediendo por sí sola, no hay ningún esfuerzo en ella: es acción sin acción. La Flor Dorada es la luz. Se usa la Flor Dorada como símbolo. La frase «El rastro de la región del agua tiene solo un sabor» se refiere a ella. La flor dorada es un símbolo, el símbolo de cuando tus energías ya no son duales y se han vuelto una: se libera una gran luz, y la luz es dorada. Es como si se hubiera abierto en ti una flor de luz dorada. Y no es solo un símbolo. Es un símbolo, pero es casi literalmente cierto; sucede exactamente así. Ahora mismo existes como oscuridad, como una noche oscura. Entonces existes como un amanecer. No puedes ver el sol en ninguna parte, pero la luz está ahí. No tiene fuente: es una luz sin fuente. Pero una vez que has conocido esa luz dorada en ti, te has vuelto inmortal. Entonces no hay muerte porque la luz nunca muere. Toda la vida, toda la existencia consiste en nada más que luz: todo son formas de luz. Puedes preguntarles también a los físicos modernos, y la física moderna está en perfecto acuerdo con el Tao, que todo es luz; las formas siguen cambiando, pero la luz continúa. La luz es eterna. Muchas escrituras del mundo comienzan con la palabra «luz». «Al principio Dios dijo: "Hágase la luz".» Ése es el principio. Si alguna vez hubo un principio, no puede ser de otra forma; tuvo que haber sido con la luz. Pero nunca ha habido un principio; ¡eso es solo una parábola! La luz ha existido siempre. El Corán dice que Dios es luz. Uno de los nombres de Dios dados por los sufíes es Noor. Noor significa luz. Y el sabor es el mismo: suceda en mí o suceda en ti, el sabor es el mismo. El gusto del estado búdico es el mismo. Buda ha dicho: «El sabor del estado búdico es como el océano. Puedes probarlo en el norte o en el sur, o en esta parte o en esa otra, en la orilla o en el medio; pero el sabor del océano es el mismo. Así es el sabor del estado búdico.» En el momento en que una persona alcanza esta luz eterna, su vida tiene un sabor único. Ese sabor lo contiene la consciencia absoluta: su inconsciente ha desaparecido, ya no hay ninguna parte oscura en su ser. Si un freudiano observa a semejante hombre, solo encontrará consciencia, solo consciencia; no encontrará el inconsciente. Si un freudiano te observa a ti, solo una parte es consciente. Frente a esa parte hay nueve partes que son inconscientes: solo una décima parte de tu mente es consciente. Un buda es cien por cien consciencia. El trabajo relacionado con la circulación de la luz depende enteramente del movimiento que fluye hacia atrás, afín de que los pensamientos converjan. El corazón celestial yace entre el sol y la luna. De nuevo, recuerda que el sol representa la energía masculina y la luna representa la energía femenina. Y el corazón está entre los dos. El corazón no es ni masculino ni femenino, y ésa es la belleza del corazón: el corazón es divino, ni masculino ni femenino, y está exactamente entre los dos. Si te inclinas demasiado hacia la energía masculina, eres demasiado activo y no sabes ser pasivo. Eso es lo que ha sucedido en Occidente: Occidente es solar; demasiada actividad. La gente se está volviendo loca con tanta actividad. Demasiada velocidad: todo hay que hacerlo inmediatamente; no hay paciencia, no hay espera. Han olvidado cómo ser pasivos, cómo ser pacientes, cómo esperar a las cosas. Han perdido toda su capacidad de estar inactivos. No saben cómo ir de vacaciones. Incluso si se van de vacaciones, están más activos que nunca. En Occidente, las personas tienen ataques al corazón los domingos más que ningún otro día, porque es fiesta y la gente está demasiado ocupada. Trabajando toda la semana piensan que descansarán cuando llegue el día de fiesta, y cuando llega el día de fiesta tienen mil y una cosas que hacer. No es que tengan que hacerlas, no son necesarias —no, en absoluto—; pero no pueden vivir descansando. No pueden tumbarse simplemente en la hierba y estar con la tierra; no pueden sentarse simplemente en silencio bajo un árbol y no hacer nada. No, empezarán a hacer mil y una cosas por la casa. Repararán esto y desmontarán aquello; abrirán el motor de su coche y empezarán a hacer cosas en él. Harán algo, pero permanecerán activos. Durante toda su vida, la gente piensa que cuando se jubile disfrutará. Pero no pueden disfrutar, no pueden descansar. La gente se muere rápidamente cuando se jubila. Los psicólogos dicen que se mueren diez años antes porque no saben qué otra cosa hacer. La muerte parece ser la única manera de librarse de una vida que se ha vuelto sin sentido, que nunca ha tenido sentido, que ha sido solo un ajetreo. La gente se apresura, sin saber adonde va. Lo único que saben es que tienen que ir cada vez más y más deprisa sin preocuparse nunca: ¿adonde vas exactamente? Puede que estés corriendo en círculos. Eso es exactamente lo que está sucediendo: la gente está corriendo en círculos. Occidente es solar, Oriente es lunar. Oriente se ha vuelto demasiado pasivo, demasiado fatalista: «No hay que hacer nada. Simplemente espera. Dios lo hará.» Éste es otro tipo de tontería y estupidez. Oriente es pobre, holgazán, piojoso, y la gente no se preocupa por nada. Hay miseria por todas partes, pobreza, mendigos, enfermedad... Nadie se preocupa, todo se acepta. «¿Qué vas a hacer? Es la voluntad de Dios. Tenemos que aceptarlo. Solo hay que esperar. Cuando todo sea demasiado, vendrá Dios. ¿Qué otra cosa podemos hacer?» Ésta es la mente femenina. El secreto de la Flor Dorada dice que tienes que estar exactamente en el medio: ni masculino ni femenina, sin inclinarte a ningún extremo; entonces hay equilibrio. Entonces eres activo y, sin embargo, permaneces inactivo en lo hondo de ti; entonces eres inactivo y, sin embargo, permaneces activo por fuera. Por fuera eres solar, por dentro eres lunar. Deja que el sol y la luna se encuentren dentro de ti y quédate justo en el medio. Y en el medio está la trascendencia.
El trabajo relacionado con la circulación de la luz depende enteramente del movimiento que fluye hacia atrás, a fin de que los pensamientos converjan. El hombre es un centro y también una circunferencia. Si vas hacia la circunferencia tendrás muchos pensamientos. La circunferencia consta de muchos, el centro es uno. Si vas hacia el centro los pensamientos empiezan a desaparecer. En el centro mismo todos los pensamientos desaparecen: solo hay consciencia. Eso es lo que dice este tratado secreto: ... a fin de que los pensamientos converjan. La luz tiene que ir hacia dentro. Cuando miras un árbol tus ojos lanzan su luz sobre el árbol: la luz va hacia afuera. Cuando cierras los ojos la luz empieza a ir hacia dentro: metanoia, arrepentimiento, retorno. Y cuando la luz recae sobre tu propio ser hay autoconocimiento, te conoces a ti mismo. Y ese autoconocimiento te da libertad: libertad de todas las ataduras, libertad de todos los enmarañamientos, libertad de la muerte, libertad del cuerpo. Crea el alma en ti. Eso es lo que Gurdjieff solía decirles a sus discípulos: que no naces con un alma, sino que tienes que crearla con metanoia. El libro del Castillo Amarillo dice: «En el ámbito de un centímetro cuadrado de la casa de un metro cuadrado, se puede regular la vida.» En este pequeño templo de tu cuerpo se puede regular la vida. En medio del centímetro cuadrado reside el esplendor. En la sala púrpura de la ciudad de jade reside el Dios del Vacío Supremo y la Vida. Observa la contradicción: el vacío y la vida. La vida es masculina, el vacío es femenino. La vida y el vacío: ambos son aspectos del Dios interno. Cuando no has elegido a uno en detrimento del otro, cuando no has elegido en absoluto —has sido simplemente un observador— te vuelves ese Dios del que un aspecto es la vida y el otro aspecto es la muerte; del que un aspecto es la perfección y el otro aspecto es la nada. Por tanto, cuando circula la luz, las energías de todo el cuerpo aparecen ante su trono... Y cuando la luz va hacia dentro y circula dentro de tu ser, porque no hay ningún drenaje..., eso es la meditación, eso es lo que hacía Buda bajo el árbol bodhi: te sientas en silencio, cierras todas las puertas y la luz circula por dentro. Entonces, por primera vez, tomas consciencia del cuerpo y de todo lo que contiene el cuerpo: todos sus misterios. Este pequeño cuerpo contiene todos los misterios del universo. Es un cosmos en miniatura. Por tanto, cuando circula la luz, las energías de todo el cuerpo aparecen ante su trono, igual que, cuando un rey sagrado ha establecido la capital y ha dictado las reglas fundamentales del orden, todos los estados vienen con tributos; o como, cuando el amo está callado y en calma, los sirvientes y las criadas obedecen sus órdenes por voluntad propia, y todos hacen su trabajo.
Y cuando esta luz se mueve dentro de ti, el cuerpo se vuelve un sirviente, los sentidos se vuelven criados obedientes; no necesitas tratar de controlarlos. Te siguen por voluntad propia. Ésta es la belleza del Tao: nunca impone nada, no quiere cultivar ningún carácter. Dice: simplemente, llénate de luz y todo lo demás vendrá solo. Por tanto, tan solo tienes que hacer que circule la luz; ése es el secreto más profundo y más maravilloso. La luz es fácil de mover, pero difícil de fijar. Si se hace que circule el tiempo suficiente, se cristaliza. Es la condición de la que se dice: « Vuelas hacia arriba silenciosamente por la mañana.» En este sutra se dice algo muy significativo: «La luz es fácil de mover, es difícil fijarla; así que no trates de fijarla.» Es ahí donde el yoga intenta hacer algo que no se puede hacer fácilmente. De ahí la dificultad, la laboriosidad del yoga: el yoga trata de fijar la luz. Trata también de fijar la luz entre los dos ojos, exactamente entre las dos cejas, en el centro del tercer ojo. El yoga intenta fijarla. Ésa es la diferencia entre el Tao y el yoga: el yoga quiere fijarla... Concéntrate en el tercer ojo. En resumidas cuentas, ésa es toda la filosofía del yoga: si puedes concentrar toda tu consciencia en el tercer ojo, te transformarás, tus dos ojos se volverán uno y estarás lleno de luz. Y más allá del tercer ojo... El tercer ojo es el sexto centro en el mapa de la consciencia del yoga; más allá del sexto está el séptimo. Al séptimo se le llama «el loto de mil pétalos». Si la luz está concentrada en el tercer ojo, cuando sea demasiada saltará al séptimo centro, empezará a ascender como agua en un estanque. Y el salto al séptimo centro abrirá el capullo que ha estado siendo un capullo durante siglos, durante millones de vidas. El Tao trabaja desde una ruta diferente. El Tao dice: fijar la luz es muy difícil; no te preocupes por fijarla; el camino fácil es hacer que circule. La mente siempre encuentra fácil la circulación: la naturaleza de la mente es moverse; a la mente siempre le resulta difícil concentrarse. Por tanto, ¿por qué no usar la capacidad de la mente? ¿Por qué no aprovecharla? El Tao es una ciencia espontánea: no cultives, no fuerces, no te crees problemas innecesarios; utiliza la capacidad natural de la mente: que se mueve, que le gusta el movimiento, que es una vagabunda. Úsala, deja que circule la luz. Más adelante veremos cómo hacerla circular: descubre caminos y deja que circule. Mediante su circulación los taoístas llegaron a descubrir los setecientos puntos de la acupuntura. Circulándola por todo el cuerpo tomaron conciencia de que hay setecientos puntos en los que la luz se vuelve muy, muy ardiente, y los contaron exactamente. Ahora la ciencia lo corrobora: hay exactamente setecientos puntos. Ahora incluso se han inventado máquinas que pueden trazar un esbozo de tus setecientos puntos, y dónde falta luz en tus puntos, dónde no se está moviendo la energía en los meridianos correctos. ¿Cómo llegaron a descubrir esto los taoístas? No tenían máquinas ni tecnología. Su única técnica era entrar en su interior y hacer circular la luz. Veremos el método efectivo: cómo circularla. Esto es solo para crear un contexto para que puedas comprender cuál es exactamente su enfoque. Dicen que si circulas la luz y sigues circulándola, llegado cierto punto se cristaliza por sí sola; no necesitas preocuparte por fijarla. Circula, circula, circula...; en un momento, de repente, te das cuenta de que todo ha parado, y ha sucedido lo que el yoga trataba de hacer que sucediera. En el Tao sucede; en el yoga es un duro y largo viaje de esfuerzo. El yoga es masculino. El Tao no es femenino; el Tao es ambos: una síntesis. La circulación es
energía masculina y la fijación es energía femenina. Alcanza lo no-activo, alcanza lo pasivo a través de la acción; mediante el esfuerzo alcanza el estado sin esfuerzo. Al poner en práctica este principio fundamental no necesitas buscar otros métodos, sino que, simplemente, debes concentrar tus pensamientos en él. Recogiendo así los pensamientos, uno puede volar y nacerá en el cielo. La Flor Dorada es el Elixir de la Vida... Es el secreto de toda inmortalidad. Esto es lo que los alquimistas occidentales llamaban la piedra filosofal, lo que en India se llama amrit, elixir, néctar. Esto es un tratado alquímico: te ofrece los secretos para transformar tu química en alquimia, para transformar el metal base en oro. Ahora mismo eres solo un metal base, pero contienes los secretos. Si se ponen en funcionamiento esos secretos te transformas en oro. El oro es inmortal. La Flor Dorada es el Elixir de la Vida. Aunque actúa con mucha precisión, es tan fluida que requiere una inteligencia y una claridad supremas, así como la absorción y tranquilidad más completas. Las personas sin este grado más alto de inteligencia y entendimiento no encuentran el camino; las personas sin esta capacidad suprema para la absorción y la tranquilidad no pueden adherirse a ella rápidamente. Dos requisitos... Primero, se requiere inteligencia y claridad. No te preocupes por ello. No empieces a pensar que si no eres inteligente, entonces, ¿qué?... Todo el mundo nace inteligente. La inteligencia es una cualidad intrínseca: de igual manera que todo el mundo nace respirando, todo el mundo nace inteligente. La idea de que algunas personas son inteligentes y algunas no lo son es absolutamente errónea y ha deshumanizado a muchísima gente; es muy insultante, degradante. Todos nacen inteligentes, aunque su inteligencia puede diferir en su expresión. Uno es inteligente en la música, otro es inteligente en las matemáticas; pero si haces que las matemáticas sean el criterio, entonces parece que el músico no es inteligente. Si los pones a los dos en un examen en que las matemáticas son el criterio, el músico suspende. Cambia el criterio, haz que la música sea el criterio y ponlos a los dos en un examen en el que la música decidirá; entonces el matemático parece estúpido. Porque hemos elegido ciertos criterios, por eso tantas personas han sido condenadas como estúpidas. No lo son. Nunca he conocido a una sola persona que sea estúpida, no sucede; pero puede que su inteligencia sea un tipo diferente de inteligencia. La poesía requiere un tipo diferente de inteligencia que hacer negocios. Un poeta no puede ser un hombre de negocios y al hombre de negocios le resultará muy difícil ser poeta. Se requiere un tipo de inteligencia para ser político; se necesita otro tipo de inteligencia para ser pintor. Y hay millones de posibilidades. Recuerda: todo el mundo nace inteligente, de manera que eso no es prohibitivo para nadie. Simplemente tienes que encontrar tu inteligencia, dónde está. Y una vez que hayas encontrado tu inteligencia, tendrás claridad. La gente vive sin claridad porque vive con ideas erróneas acerca de sí misma. Alguien te ha dicho —un maestro de tu escuela, el director, una universidad— que no eres inteligente. Pero su criterio es solo un criterio elegido, su criterio no es aplicable a todos. Las universidades todavía no son universales: no permiten todo tipo de inteligencia, no aceptan todas las manifestaciones de la inteligencia. Una vez que hayas aceptado tu inteligencia y empieces a respetarla, tendrás claridad, no habrá problema. El poeta se siente estúpido porque no puede ser un buen hombre de negocios. Esto crea confusión. Se vuelve inferior ante sí mismo, irrespetuoso, reprobador. Intenta tener éxito en los negocios, pero no puede. Esto crea mucho humo a su alrededor. Si comprende simplemente que es un poeta y que no tiene que ser un hombre de negocios, y que triunfar como hombre de negocios será un suicidio para él... tiene que triunfar como poeta. Ésa es su inteligencia, y su inteligencia tiene que florecer a su propia manera. No tiene que imitar a nadie. Puede que la sociedad no le pague por ello, porque la poesía no es tan necesaria como las bombas; el amor no es tan necesario como el odio. Es por eso que se permite el asesinato en las películas, en la radio, en la televisión; no se considera obsceno. Pero no se permite hacer el amor; se considera obsceno. Esta sociedad vive por el odio, no por el amor. Si alguien está asesinando, eso está perfectamente bien. Si alguien te pone una daga en el corazón y la sangre fluye como una fuente, eso está perfectamente bien. Pero si alguien te abraza, te besa, te ama, la sociedad tiene miedo. Esto es extraño: que el amor sea obsceno y el asesinato no, que se condene a los amantes y se premie a los soldados, que la guerra esté bien y el amor esté mal. Si aceptas tu inteligencia, si te aceptas a ti mismo, tendrás claridad, absoluta claridad; todas las nubes desaparecerán. Y lo segundo: necesitas absorción y tranquilidad. La inteligencia y la claridad forman parte de la mente masculina; la absorción y la tranquilidad forman parte de la mente femenina. Solo una mujer puede absorber, por eso se queda embarazada: tiene el útero. Estas dos cosas son necesarias juntas. Si no eres inteligente no serás capaz de comprender lo que se te dice; no comprenderás lo que el maestro te está impartiendo. Y si no eres femenino, no serás capaz de absorberlo, no serás capaz de quedar embarazado de ello. Y se requieren ambas cosas: tienes que ser inteligente, absolutamente inteligente para ver de qué se trata, y tienes que ser absolutamente absorbente para mantenerlo dentro de ti, para que se vuelva parte de ti. Esto es solo el contexto. Poco a poco, nos adentraremos en las técnicas para hacer circular la luz. Escucha con atención, con inteligencia. Absórbelo. Puede que sea una de las experiencias más sobresalientes de tu vida. Suficiente por hoy.
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