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miércoles, 29 de junio de 2016

Los milagros y los pensamientos siempre van de la mano. (Francesco)



Los milagros y los pensamientos siempre van de la mano.

Los milagros y los pensamientos siempre van de la mano. Uno atrae al otro.

Milagros acción a los que los humanos no se acostumbran, lo pronuncian descreídos y como si el milagro sólo fuera un efecto asombroso y desconocido.
“Milagro”, palabra que tendría que ser tomada con la cotidianidad que tienen las palabras madre y padre. Anímate, busca tus milagros.
El Maestro del Tiempo.

Tan asombrada como la familia, Camila quedó paralizada. Los otros médicos que la estaban ayudando a asistir a Damián tampoco entendían nada. Todos sus síntomas parecían haber desaparecido. Entonces se acercó a su paciente y le entregó un regalo pequeño envuelto en un papel rústico. Estiró la mano, se lo entregó y abrazó efusivamente a su paciente preferido, sin siquiera pensar en su cuerpo debilitado.

Ella le miró los ojos y las mejillas, quedó admirada de los buenos colores que reflejaba la cara de Damián.

Ella se quedó junto a su familia conversando con él hasta que sus seres queridos salieron a tomar un café, seguramente para reponerse de tanta emoción.

Camila estaba feliz y se alegraba de verlo tan repuesto,

—¡Hola Docl —dijo el muchacho.

—¡Hola Damián! Se te ve muy bien. Yo debo estar muy ojerosa, he viajado muchísimas horas y casi no descansé. Te he traído algo. Quiero que rompas el papel, dicen que trae suerte.

—Guau, qué bonito. ¿Es de madera?

—Sí, es de madera de Sándalo. Dicen que los adornos tallados con esta madera están repletos de bendiciones.

—¡Ah, me hubieras traído uno más grande entonces!

—No digas eso, porque la próxima vez me acompañarás y elegirás el que más quieras.

—Sabes, quisiera que este último tramo pase volando. Estoy cansado de tanto aburrimiento y quiero irme a mi casa.

—Dime, Damián, ¿no crees que no hay nada más lindo que dormir en tu propia cama? Te lo comento ya que pude estar en los mejores hoteles, en las mejores casas con la gente más linda, pero uno no tiene su casa, su cama, su baño. Me imagino lo que debe ser estar tanto tiempo internado.

—Sabes, a todo te acostumbras. Primero te enojas, luego lloras, después te aguantas, y después ves este lugar como tu propia casa. No puedo salir corriendo y escaparme de mi propio cuerpo. Así que lo único que me queda es esperar. Sabes, todos los que vinieron a verme me dijeron "te vemos bien, ya saldrás, te repondrás pronto". Solamente mi abuela fue la más sabia de todas las visitas, me dijo tocándome los labios: hijo, debes tener paciencia, paz más ciencia. Y esas palabras que nunca nadie me había dicho me sirvieron para acostumbrarme y no desesperarme.

—Es que cuando eres pariente de un enfermo, no sabes qué decirle para darle ánimo y terminas fingiendo sonrisas y hasta contándole tus propios problemas para que el otro no se sienta solo en las desgracias.

—Sí. Ja, ja, ja, ja. Tienes razón, algunos quieren que yo les dé ánimo. ¿Y qué crees? ¡Se los doy! Entonces salen reconfortados porque me ven bien y además se sienten mejor. ¿Qué te parece, no es increíble? ¡El muerto se ríe del degollado!

—¿Qué sientes? ¿Qué te está pasando? ¿Por qué estás subiendo el tono de tu voz, te estás poniendo pálido, te sientes bien?

—No lo sé, desde que me enfermé nunca me he sentido totalmente bien. Sólo algunas horas, nunca días entero, hasta llegué a tener envidia de los demás que estaban sanos. Mis preguntas eran: ¿por qué yo?, ¿por qué a mí? Ya sé que dirás que tengo que preguntar ¿para qué? También pensé la respuesta y será para ser mejor todos los días. Sin embargo, yo me considero de muy buen corazón y si fuera así, los malos estarían todos muñéndose.

No te niego que a veces he sentido rencor por alguna tontería de la vida, me pude haber enojado con la vida en algún momento, eso casi no lo recuerdo. De lo que estoy seguro es de que ahora sí la vida se enojó conmigo.

¿Qué te parece si cambiamos de tema? ¿Cómo te ha ido a ti en tus vacaciones?

—Fue hermoso. Yo siempre digo que lo que es perfecto no se puede describir con palabras. Todavía es muy sutil mi experiencia, me siento muy movilizada por todo lo sucedido. Sólo se puedo decir que en la India se respira amor.

Me hubiera gustado haberme quedado más tiempo pero no me fue posible. Tuve la buena suerte de que me acompañara una buena amiga. Quizá sola no me hubiera atrevido a ir.

—¿Y qué más?

—Te contaré luego, ahora déjame tomarte unas muestras de sangre.

Damián estiró el brazo mientras miraba a Camila y observó un brillo especial en la mirada de ella. Se expresó con mucho amor y confianza y sin timidez le preguntó:

—¿Te has enamorado de tu gurú?

—No, nada que ver. Puede ser que me haya ayudado. Él recibió una carta en la cual también pedía por ti.

—Y ¿Qué te dijo?

—Nada, no dijo absolutamente nada. Pero pude sentir que me hablaba con sus ojos, realmente es un placer haber estado en ese lugar.

—Dime, Camila, además de las charlas silenciosas con tu gurú, ¿Qué otras experiencias has tenido?

—Pude ir de compras, hacer dos o tres excursiones, hablar con la gente. Conocí otra cultura y otra religión, todo esto es maravilloso y enriquecedor.

También conocí a un hombre en un aeropuerto que me encantó. Es comisario de abordo. En el primer golpe de vista creí que lo había conocido en alguna otra parte, pero luego traté de quitarme esa idea de la cabeza. Me llamó muchísimo la atención su mirada, el brillo que despedía. La verdad, Damián, creo que me enamoré.

—¿Y estás de novia?

—¡No! ¿Qué crees?, ni siquiera nos dimos los teléfonos.

—Me parece que tendrás que volver a ver a tu gurú. Pídele un conjuro con alguna fórmula que te despierte un poco. ¿Por qué no le preguntaste cuál era su teléfono?

—No, nunca hubiera hecho eso.

—¿No te arrepientes?

—¡Claro que sí!

—Entonces eres una tonta. Quizás alguna vez vuelvas a encontrártelo.

—Quizás.

Y Camila suspiró. Damián captó al instante el suspiro y suspiró él también como un modo de acompañarla en la conversación.

—Hablando de encuentros, ¿a que no te imaginas quién me estuvo visitando todas estas tardes? Es un joven delgado, rubio, que cuando entraba a mi habitación lo hacía traspasando el tragaluz de la ventana.

Yo creo que es Dios.

—Me parece que la fiebre está distorsionando la realidad, y además, si viniera a visitarte tu Dios, tendría que ser Buda. Tú me has contado que perteneces a esa religión, —le dijo Camila mientras le arreglaba las almohadas.

—Bueno, a Buda no se parece.

—Te quiero decir que tuve ese tipo de visita y cuando atravesaba la ventana del tragaluz, él se aparecía en la habitación y esta se iluminaba. Entonces, me miraba y me preguntaba: ¿Estás preparado para partir?

Yo interpretaba que él me querría decir que me tenía que ir, pero a mi me daba miedo y le respondía que todavía no estaba Preparado. Entonces hacía una señal con su mano y del centro de su palma salía una aroma muy fuerte a azahares. Eso me daba paz.

Mientras mi Alma saltaba de alegría. Yo tiemblo de frío cuando él está frente a mí, siento que se me hiela la sangre y comienzo a castañetear los dientes.

—¿Te hago una pregunta?, puedes no responder si así lo deseas. ¿El te visitó hoy?

—Sí, apenas llegaste él se acababa de ir por la misma ventana. ¿Por qué lo preguntas?

—Porque sentí el perfume del que hablas en la habitación. Creí que te habían traído flores pero no las vi. Luego pensé que era el perfume de alguna niña bonita que te había venido a visitar.

—Hoy no vinieron más que amigos y además mis amigas no huelen a azahares.

—Tienes razón, no dudes que te creo, sólo que no es común lo que me cuentas. Y lo que no es común es raro, y lo raro es único. Explícame un poco, ¿Alguien más lo vio entrar?

—El jamás entró cuando me encontraba acompañado. Pero, ¿sabes una cosa? Hoy me dijo que me decidiera pronto porque no me quedaban demasiadas alternativas para elegir. Y mientras atravesaba la ventana seguí con la mirada los destellos que despedía su Luz, lo llamé y él se volvió hacia mí. Luego le dije que tenía mucho miedo de marcharme y a la vez tenía la certeza de que irme con él era la mejor opción para mi.

Dijo que a las dieciocho horas vendría a buscarme, que me preparara, que tenía escrito en el libro de mi vida con quién estaré en el último suspiro y que había elegido estar muy bien acompañado.

—¿Te puedo pedir un favor? Dile que es injusto que te vayas tan joven.

—Pero yo ya se lo dije y parece que no quiso responder. Sólo dijo: yo sé muy bien lo que es mejor para ti.

—Pero mira tu reloj —le dijo Camila a Damián—. ¿Qué tienes?

—¡Las dieciocho treinta! ¡Qué gusto me da darme cuenta de que las dieciocho ya pasaron!

Y de pronto sus padres, que regresaban de la capilla del hospital, se acababan de enterar de lo mal que se había puesto su hijo v de su pronta y milagrosa recuperación:

—¿Qué ha pasado, Damián? —le preguntó el papá, maravillosamente sorprendido.

—Nada papi, me siento muy bien, siento que me he sanado.

En ese instante los médicos se miraron y sintieron una inmensa emoción. ¡Por fin se hacían presentes los milagros en el hospital! Claro que para la medicina los milagros no entran dentro de la ciencia. Uno más uno no es dos, así que lo que no tiene explicación quizás sea algo que la medicina todavía no puede hoy por hoy descubrir.

Camila quedó con la boca abierta y lloraba de la emoción.

No dejaba de agradecerle a Dios y a sus guías semejante fenómeno.

—Parece que te dejaron plantado —le dijo al oído a Damián y guiñándole un ojo le comentó —, después hablaremos. Te dejo con tu familia.

Extracto de "Francesco decide volver a nacer de Yohana Garcia"
 

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Vive los milagros con fe. (Francesco)


Vive los milagros con fe.


Podríamos definir la vida como un parque de diversiones. Muchas veces anhelas subirte a un juego pero te da miedo.

Otras te quedas mirando cómo los demás se divierten. Un parque de diversiones tiene la particularidad de nunca parecerte igual.

Nada que le ocurra al otro será igual a lo que te pueda ocurrir a ti.

Camila entró a la cocina del hospital, exaltada, contando con pasión cómo había vuelto a la vida mágicamente el muchacho.

—Sólo necesitamos terminar algunos estudios para confirmar que ya está sanado.

—¿Y tú, Camila, qué crees que lo ha sanado?, —le preguntó una enfermera, compañera del hospital—. Todavía no están listos todos los resultados, ¿qué te hace pensar tan positivamente?

—No lo sé, quizás sea un presentimiento. Hoy pude ver cómo le había cambiado el semblante. Y además cuando me vio lo primero que me dijo fue "¡ya me curé!".

La enfermera gorda del hospital preparó dos cafés, le invitó a Camila y, mientras la miraba con mucha pena, le dijo:

—Es hora de que dejes de hacerte ilusiones, las desilusiones pesan cuando se caen.

—¡Ahora la negativa eres tú!

—Deja que te muestre en estos días sus estudios y haré que la Fe se te instale en el corazón como un sello grabado a fuego.

—¿Y cuánto crees que puede ser de importante mi Fe para ti?

—¿Por qué quieres ayudar a tanta gente?

—¿Qué culpa quieres pagar dando todo lo que tienes adentro?

—Sabes, no creo en eso de que uno da porque se siente culpable. Si de algo estoy segura es de que uno tiene que dar sin esperar nada.

—Dime, querida compañera, ¿Qué pasaría si en vez de enfermarte como le pasó a Damián a ti te llamara por teléfono la vida?

—Qué ocurrencias tienes. Me haces reír. Ji, ji, ji. Te diré, le diría que me dejara en paz, que me dejara de traer problemas.

—Ah, entonces no tienes que hablar con la vida sino con la muerte, porque en el único lugar donde no hay problemas es en el cementerio.

—Sabes, soy pobre, trabajo más de catorce horas, mis hijos están la mayoría del tiempo solos y apenas gano para darles de comer. ¿Tú crees que puedo ser agradecida?

—¡Tus hijos están sanos! Nadie que se va de aquí se lleva algo material, ni siquiera te llevarás un diez por ciento de tu sueldo, así que también puedes elegir no trabajar, mendigar o robar.

—No, ¡Eso nunca!

—Entonces no te quejes, porque vives de acuerdo a tus valores y eso está muy bien.

Eres rica en valores morales y no hablo de esa moralidad tiene que ver con hacer juicios, sino de la que tiene que ver con el amor.

—Mira, Camila, ¡tú sí que eres especial! Eres tan positiva que ni te imaginas cuánto te admiro.

—Bueno no me admires tanto, también tengo mis momentos no tan buenos y lo que aprendí es a hacerlos durar menos tiempo y hacer más extenso los tiempos de los buenos momentos.

En India aprendí un ritual para que crezca dentro de cada persona todo lo positivo, para que tengas montañas de logros y sabiduría.

Por favor, respira profundo y lleva el aire a la parte superior del pecho, exhala, empieza a recordar los momentos buenos que hay en tu corazón, esos momentos de amor, de alegría y de regocijo. Mira por dentro con los ojos del Alma cada sensación positiva, haz de cuenta que estás mirando una película pero ésta es la tuya. Mira qué colores predominan en la pantalla que estás mirando. Si escuchas sonidos, o voces, fíjate qué temperatura sientes, que hay en esa escena, qué sensaciones recorren tu cuerpo. Ahora transforma en colores toda la sangre que recorre tu cuerpo, colores que juegan, que van y vienen por todo tu cuerpo. Ahora cierra un puño de cualquier mano y dice tres veces la frase, “voy por más…”, repite… “¡voy por más!”. Cada vez que te suceda algo digno de recordar, diciéndote estas palabras te sentirás espléndida y esta frase te funcionará como el abracadabra de los magos.

Y pasaron los días y a Damián le dieron el alta en el hospital, —No existe ninguna enfermedad en tu cuerpo, ¡Es un milagro! Pero cuídate, tienes que venir a controlarte al principio cada meses y luego cada año.

Y Damián contestó:

—¿Tu quieres que sienta que tengo una bomba de tiempo en el cuerpo?

La doctora jefa de la sección lo miró a los ojos y le tomó la mano helada. Luego le dijo:

—¡No! Esa es la interpretación de muchos, sólo que es bueno cuidarse y no temerle a los estudios. Todo estará bien.

—Gracias, Doc, ¿No sabe dónde se encuentra Camila?

—Hoy no la he visto, es su día libre, pero si deseas te pasaré su celular. Aprovecha tu libertad, querido, te voy a extrañar y eso me alegra. No quiero volver a verte salvo para esos estudios de los que te hablé.

Damián se fue repleto de bendiciones, poco a poco retomará su ritmo, volverá a la facultad y hasta podrá practicar su deporte preferido. Sólo era necesario dejar que los días pasen un poco más para que el muchacho recupere kilos y fuerzas.

Extracto de "Francesco decide volver a nacer de Yohana Garcia"
 

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Francesco (Eres lo que dices. Creas lo que te dices.)


Francesco
Eres lo que dices. Creas lo que te dices.


Ahora es atardecer en el Cielo, los colores amarillos y anaranjados definen todo el firmamento. En el cuarto Cielo existe un hermoso mar que representa el poder de la verdad, en esas aguas mansas y cálidas siempre hay enormes cruceros repletos de globos de colores. Esos colores que sólo existen en el Cielo. En ese mar navegan los barcos que representan las verdades que construye cada persona. Cada persona que en la Tierra dice una de las verdades transforma en Luz esa, energía. Y esa Luz forma un globo de color y éstos vienen a pasear por el mar. Luego caen como gotas de rocío sobre el cuerpo de las personas. Por eso cuando se dice la verdad muchos sienten que se sacaron un peso de encima. Pero luego con estos globos como bendiciones, la gente se siente reconfortada. Claro que la verdad casi nunca es linda… pero qué bien hace. La verdad te hace libre siempre.


Y este lugar de verdades me hace recordar un cuento que me regaló un espíritu que acaba de volver a nacer.

—¿Quieres que te lo cuente? —dijo el Maestro del Estrés al Maestro del Tiempo.

Claro que si, sabes que los cuentos me relajan —dijo el Maestro riéndose.

—Había una vez un hombre que caminaba por un bosque.

Mientras iba caminando encontró una mujer muy fea, tan fea que hasta se asustó al verla. Ella estaba sentada y cuando el hombre pasó por su lado ella le pidió que extendiera la mano y el hombre lo hizo, aunque realmente le seguía impresionando su apariencia ¿Quién eres?, le preguntó el peregrino a la mujer.

Soy la verdad, pero te pido un favor, no cuentes que soy tan fea.

—¿Me escuchaste? —dijo el Maestro que acababa de citar el cuento—, parece que no me prestaste atención. Dime la verdad.

—¿De que verdad hablas?

—¡No me escuchaste!

—Si sabes que nosotros no necesitamos escuchar, sólo que ese cuento ya lo sabía.

—No podrías haber disimulado, aunque sea haber hecho como si estuvieras interesado en la historia o hubieras hecho vibrar la Luz de tu cuerpo etérico. Entonces yo hubiera creído que me estabas prestando atención y entonces no me sentiría tan tonto hablando solo.

—Bueno, no te enojes conmigo, me temo que tenías razón con el cuento, la verdad realmente es fea. Ahora me pides que te mienta, pero no lo haré, ¿sabes por qué? Porque al final la verdad resulta hermosa cuando te llega el momento de verla, sólo que debemos estar preparados para que cuando se haga notar en vez de asustarnos y salir corriendo la admiraremos.

La verdad es bonita por donde la mires.

Sólo que no es tonta.

—A ver —dijo el Maestro del Tiempo—, déjame ver qué es ese libro negro que tienes entre tus alas.

—Ah… es el libro donde anoto a todas las personas que se estresan. Pero eso es un trabajo imposible de hacer.

—¿Tú crees? Para mí no es tan difícil.

—Cómo que no, si la mayoría de las personas están estresadas.

—Cuando haces a un lado las nubes para ver el mundo, no creas todo lo que ves.

Las personas aprendieron la palabra estrés y no dejan de repetirla como si fuera un mantra y la alaban como si fueran las palabras mágicas para disculparse de todo olvido o desatención con el otro. Para todo la usan, para no responsabilizarse de una situación, para terminar con una pareja, para no estudiar, para enfermarse.

Yo no escribo tanto en mi libro, así que verdaderamente enfermos de estrés no tengo tantos.

Los que tú crees que están enfermos de estrés, están enfermos de otra enfermedad.

La enfermedad de la actitud desgastante.

Una actitud temerosa ante la vida.

Para no tener estrés, deberían olvidar la palabra. Cuanto más la repitan, más la sentirán en el cuerpo.

Aquí estamos haciendo un nuevo diccionario para que en algún momento en la Tierra ese diccionario se utilice y dé mejores resultados.

—Pero, Maestro, ¿No es al revés?, tiene estrés el que más trabaja.

—No, querido amigo, te vuelvo a repetir: tiene más estrés el que se dice una y otra vez que lo tiene.

El verdadero estrés no existe.

Sólo inventan palabras. A algunas les dan más poder que a otras, ellos necesitan bautizar todo lo que inventan.

Ya se les ocurrirá algo más para que vivan entretenidos.

De pronto el Ángel Cupido apareció muy exaltado y contento, se le acercó al Maestro del Estrés y le dijo:

—¡Mira lo que traje! Encontré el Libro de la Vida de Rosario. ¿Recuerdan que me lo habían pedido? Pude leer que ahora sus padres la llaman Camila.

—¡Excelente! Por la tarde, cuando me detenga a descansar, lo veré; espero que sea interesante. Ella es ahora una persona muy amada por su Ángel y por el Ángel que tenía Francesco. Bueno, él ahora se llama Agustín. Déjame contarte algo. Claro, de vez en cuando su color con él la identifica, desde ahí la puedo ver. El color de su Alma me ayuda a identificarla entre tanta gente, a veces su Luz se vuelve muy brillante. Eso significa que está bien conectada con el Cielo, aunque la mayoría de las veces su Luz se apaga y la vuelvo a perder. Tengo la sensación que no está cumpliendo con su tarea y eso es una verdadera pena.

—¡Eso crees! Sin embargo tiene muchísima Luz. Mira, ahí está. ¿Es ella, verdad?

Sin embargo que esté rara no significa que no este haciendo su parte.

—Abreme su libro, ¡Lo quiero leer!



Extracto de "Francesco decide volver a nacer de Yohana Garcia"

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Francesco La hora de la amistad




Francesco
La hora de la amistad


Miraste el reloj y viste las manecillas en las once y once. ¿Dé qué te extrañas?

Ésa es la hora en la que apuntamos tus pedidos. ¿Y qué son ustedes cuando aman?

Las personas que se aman, las que se cuidan, los padres e hijos, las parejas, los Maestros y los alumnos, ¡no son todos íntimamente amigos!



Mientras tanto, en el aire del Cielo hay un clima un poco extraño. La madre naturaleza está pidiendo una reunión de almas. Pide ayuda para que socorran a las personas que sufrirán un terremoto en Centroamérica en el término de quince días.

Un espíritu muy nuevecillo que flotaba por las nubes escuchó el tema de la reunión, entonces fue llorando entre una nube y otra hasta que encontró a su Ángel.

Ahí estaba su Ángel descansando panza arriba. Se acercó a él, y le quito la corona que llevaba en la cabeza con un soplido.

—Hola Ángel, te veo muy interesado en el libro que estás leyendo. ¿Puedo saber de qué se trata?

—Si, son los códigos del Cielo y tú ya sabes, las leyes perfectas, el mundo perfecto, sin embargo en estos últimos tiempos algunas leyes cambiaron. Por ejemplo, el Ángel de Rosario pidió irse con el Alma de Francesco, el que ahora se llama Agustín. Y Pancho, el Ángel de Francesco, pidió irse con el Ángel de Rosario.

Cuando un Alma nace los Ángeles salen de su ciudad celestial y van a acompañar todas sus vidas a esa misma persona.

El Ángel y el Alma no cambian, sólo cambian lo cuerpos.

Lo curioso es que estos Ángeles muy disimuladamente se han cruzado de persona.

—¿Salvo que…? — y pensó unos segundos antes de continuar hablando, y se refrescó bajo una nube de lluvia, al volver terminó diciendo—: …salvo que sean Almas Gemelas. Según nuestro código sagrado, ellas son las únicas que pueden intercambiar sus Ángeles de la Guarda.

—¿Tú crees que es posible que sean Almas Gemelas?

—¿Y por qué no?

—Bueno, todo puede ser. Yo a Agustín lo identifico por su color energético, muchas veces su Luz es muy brillante y otras veces se apaga a tal punto que lo pierdo de vista.

—¿Qué estás haciendo? —le dijo el Ángel a un espíritu ansioso que acababa de volver de visitar a su familia en un sueño.

—Hola angelito de la guarda. ¿Serías capaz de responderme un par de preguntas?

Y el Ángel le respondió con su voz de tono grave:

—Seguro que sí.

—Escuché que la madre naturaleza tendría una reunión porque no hay equilibrio en ella. Los vientos hablan de un gran terremoto en el centro del continente americano, otro continente tendrá dos países en guerra.

—¡Cálmate, querido espíritu, mente inquieta! ¿Por qué te sobresaltas? Parece que estás pasando las noticias de los diarios, porque te asombras? ¿Tú no viviste ese tipo de desgracias, no las escuchaste mientras vivías?

—Yo si las he escuchado, y no entiendo por qué si la naturaleza es orden hay tanto caos.

—Escucha, seré muy didáctico al explicarte. La madre naturaleza fue creada por Dios, es el canal por el cual Dios actúa. Es tan perfecta como lo es él, rige el amor y el equilibrio. Ella representa la parte femenina de Dios.

No tiene límites su inmensidad, no tiene límites su diversidad en paisajes, flora, fauna, piedras, colores. Poder observarla no tiene precio. Cualquier persona se siente totalmente chiquita al lado de ella. Pero cuando el hombre la invade, cuando no cuida su medio ambiente, ella no hace más que quejarse y mostrar su desacuerdo ante tanto ensañamiento con ella.

La madre naturaleza tiene sus ayudantes, son los elementales, duendes, silfos, salamandras, etcétera.

Las personas pueden invocar a los elementales cuando necesitan conectarse con ella.

Hay algo que tú ya sabes: así como existe el bien existe el mal.

Los elementales buenos nos cuidan pero los elementales de la oscuridad muchas veces se apoderan de esta fuerza y tratan de destruir con furia y con ensañamiento a la Madre Tierra. Es en esos Segundos donde se hacen estragos y ese lado oscuro se hace presente en la vida. Nuevamente aparece el amor de la madre naturaleza y entonces vuelve la calma, regresa el orden, comienza a salir el sol y de nuevo se vuelve a empezar. Y aunque en esos instantes ya estén partiendo algunas almas, ellas van subiendo de plano sobreponiéndose al susto de fallecer tan repentinamente y luego quedan felizmente viviendo en el lugar más bonito del Cielo.

Ahora tienen de Misión ayudar a los elementales de la naturaleza y rescatar así a los que se encuentran en el medio de los desastres.

—Y ahora, con tantas catástrofes, ¿mandaron ayudas?

—¡Claro que si! Nosotros no perdemos nada de vista, aunque la gente a veces después de estas experiencias se vuelvan descreídas, pierdan la Fe. Aquí en el Cielo llegan muchísimos libros sagrados tirados a la basura.

Pero nosotros tenemos Ángeles recolectores de textos sagrados, medallas, flores, regalos y cosas que tiran las personas cuando su espíritu pierde la paz.

Nosotros tenemos un baúl repleto de cosas.

Esas cosas son las que cada persona creyó haber perdido sin explicación lógica.

—¿Y para que guardan todos esos baúles si lo material no tiene ninguna importancia aquí arriba?

—Lo material no, pero los afectos sí. Los apegos para ellos fueron importantes, todo lo que pierden y no saben dónde está es porque nosotros lo tomamos prestado para tener una guía de esa persona, porque esas personas son elegidas para cumplir misiones especiales,

—Ahora entiendo por qué a Camila cuando era niña le hicimos una travesura. Le quitamos de su clóset a su muñeco preferido, el que ella usaba para disfrazarlo de hijo. Una noche lo dejo castigado encerrado y nosotros lo desmaterializamos, lo trajimos a la ciudad de los recuerdos y entonces ella se levantó y abrió su closet. ¡Imagínate el susto de la niña cuando lo fue a buscar y no lo encontró! La puerta estaba todavía con la misma llave cerrada y el bebé de juguete no estaba.

Nadie pudo entender qué pasó. Quedó como una anécdota sin explicaciones en su familia.

De aquí le mandamos muchos muñecos más pero no pudimos conseguir ninguno más bonito que el de ella, porque ése tenía su energía, su amor. Ella lo había acunado casi todos los días.

De pronto el Maestro, que terminaba la conversación decidió irse flotando por el cálido aire del cielo.

Y el Maestro del Estrés decidió acompañarlo a dar el paseo, pero al verlo pensativo le preguntó:

—Maestro, dime, ¿qué te quedaste pensando?

—Que no es tarea fácil cuando elegimos un ser para que sea nuestro misionero, y aun más difícil todavía cuando en vez de quitarles un juguete les quitamos un ser querido.

Sería tan interesante que ellos supieran con claridad su Misión para que les fuera más fácil entender la vida.

Porque quien es consiente de que puede comprometerse con este camino sabe que se involucra a una vida maravillosamente espiritual y rica, llena de amor y de paz, pero que no va a dejar de ver el dolor y el sufrimiento de los que todavía no entienden el valor de la vida.

—Y el que no está en un camino espiritual, ¿No es digno de vivir bien? ¿No entrará al cielo? ¿A dónde irá a parar?

—¡Oh, mira si eres ingenuo! Dónde irán a parar los demás que no son como uno. ¿Te imaginas un Cielo machista como la Tierra, o un Cielo solamente con gente de un solo color? No entrarían en el Cielo, tantos cielos.

Así que, espíritu inquieto, deja de preocuparte y ocúpate.

Anótate como ejército de salvación en catástrofes. Habrá varios niños que quedarán atrapados entre los escombros de una torre que se derrumbará, tómalos en sus brazos para que no caigan fuerte al suelo. Hay otro niño que dice su Ángel que no le da respiro. Pídele más información sobre ese niño índigo que desea estar todo el tiempo llamando la atención de su familia. Apúrate, debes llegar a tiempo. Abre tus alas y transfórmate en un haz de Luz para que puedas atravesar las nubes que están más densas. ¿Sabes distinguirlas cuando el Cielo anuncia un terremoto?

—¡No! No lo sé.

Mira las nubes entrecortadas, parece que forman un cuaderno con renglones sin dejar espacio alguno.

Eso es una señal que la madre naturaleza le da a las personas para avisarles que habrá una tempestad o un terremoto. Pero las grandes catástrofes nunca vienen con aviso previo.

Ellos hoy tienen máquinas, que según dicen no pueden fallarles, estudian los planetas, y las condiciones del tiempo. Sin embargo fes fallan y quedan sorprendidos ante la fatalidad.

Quienes colocan bombas, hacen guerras, provocan caos, nunca avisan, porque la maldad no se hace ver como maldad, la maldad es obvia, para que puedas caer en ella se disfraza de astucia.

La madre naturaleza siempre nos ama, por eso responde a la gente que la cuida con amor. Este sentimiento es recíproco en todos los órdenes de la vida.

Los hombres necesitan acercarse a ella si desean tener una vida sana y larga.

Las personas están contentas porque creen que han alargado su vida, porque viven más tiempo, pero si quieren sentirse bien, van a tener que salir a caminar entre árboles, bosques, arroyos o jardines de flores. Y si no les es posible hacerlo, entonces solamente les bastará con imaginar un paisaje.

—Están tocando las campanas de cristal, esto nos dice que hay que partir. Vamos, cada uno a su Misión.

— ¿Que hora es en la tierra?

—Pregúntame mejor, en qué lugar de la Tierra son las once y once. ¿Sabes por qué te lo pregunto?

—Si, ya lo sé.

Es la hora en que apuntamos los pedidos y los agradecimientos de todas las personas que se acuerdan que hay un Cielo que los sostiene.

Y cuando en cada país es esa hora, nosotros festejamos la hora de la amistad, donde los amigos por más lejos que estén pueden pensarse y atraerse con el corazón.

Muchas personas a esa hora se les ocurren casualmente por mirar el reloj.

—¡A mí, el ritual de la amistad me encanta! Es maravilloso sentir el calor que brinda la amistad en el Universo.

—Y los seres que se fueron y ocupan nuestro Cielo en esas horas, le tiran rosas de sus jardines a sus .seres queridos. Ése también es un bonito espectáculo.

—También hay otras tareas. Imagina que mucha gente se quedó enojada con quien partió y no supo que la otra persona se iba a morir y se quedó sin decirle cuánto la quería o sin que le pidiera perdón. En esos momentos ellos reciben esos pensamientos de perdón y de arrepentimiento y entonces se acercan a esa hora esas personas y ellos le limpian el campo áurico, en el espacio que rodea su piel, y como un rayo de Luz dorada recorren lodo su cuerpo dándole Luz y pidiéndole al Maestro del Olvido que dure el tiempo.

Este Maestro es el más sabio de todos los Maestros, es el que sana las heridas, nosotros le decimos en el Cielo que a él nadie lo quiere porque nadie quiere esperar nada. Toda vez que les digas que deban esperar a las personas les parece una eternidad, algunas personas viven en el mundo de la ansiedad.

Los espíritus que están elevándose con el Arcángel Gabriel de un plano a otro, están todos admirados por tanta inmensidad. Se siguen sintiendo pequeños en comparación de la naturaleza que se observa desde arriba, se ven los mares, los recortes geográficos, montañas y colores varios forman al redondo planeta, desde lejos se puede escuchar que ella emite un sonido particular.

—¿Qué es ese ruido tan agudo? —preguntó el espíritu de Florencia que pascaba por el Cielo.

—Es el sonido que emite la Tierra al girar sobre su eje. Cada planeta emite un sonido, el de la Tierra es el de la nota musical Si.

Todos los planetas forman diferentes notas, todas están en el Universo, por eso dicen que la música es el idioma universal y que todos formamos parte de una melodía perfecta. Cuando tú estabas con vida y decías la palabra sí, estabas haciendo sintonía con la Tierra. Si había algo que deseabas la Tierra vibraba junto contigo, y los dos conspiraban para que el Universo los escuchara y entonces lo que pedían llegaría.

—Entonces mientras nos elevamos lo que oímos es el sonido de la Vía láctea. Hasta estando en este estado nos sentimos inmensamente pequeños al lado de tanta inmensidad.

—Es hermoso. ¿Todo esto es el Paraíso?

—Esto es sólo una parte —dijo el Arcángel—, las personas de la Tierra tienen lugares que son verdaderos paraísos.

El Arcángel siguió con su ala a la cual iba elevando cada tanto, mostrando por los agujeros que debían pasar entre las nubes las almas que se elevaban para ascender de planos. Alzando su voz de espíritu dijo:

—Muchas personas saben leer el Cielo. ¿Sabes cómo se hace? Cada lugar en donde ves nubes blancas que forman un círculo en forma de espiral muestra el camino por el cual las almas van ascendiendo. Ellas siempre me tienen a mí para que las guie.

Una de las almas pregunto algo que tenía en su campo mental:

—Una vez en una reunión de amigos ellos comentaron que el día que muñera tendrían que colocarme en una mano una vela para alumbrar mi camino y en la otra una rama con espinas para espantar los malos espíritus. Ahora me río porque todo eso era mentira, porque no he visto ningún infierno, no he sentido miedo ni ningún tipo de espanto. ¿Por qué no he visto nada que me haya asustado?

—¡Eso es parte del folklore humano! —dijo Gabriel muy seriamente—. Miren hacia atrás, ahí esta el Arcángel Miguel custodiando el camino. El nos limpia de las energías que no nos corresponden.

Pero si quieres preguntar si no hay forma de encontrarse con espíritus molestos, te diré que cada uno encuentra en este camino lo que se imagina encontrar.

Si mientras vivías le temías a la envidia y a la traición, lo más posible es que la atrajeras y la tuvieras como una amenaza permanente sobre tu nuca.

—¿Por qué sobre tu nuca y no sobre tus hombros?

—Porque la energía negativa, la que desgasta tu campo áurico, se encuentra en la segunda vértebra debajo de tu cabeza

Y cambiando de tema el Maestro preguntó:

—¿Cómo se sienten? Observen que ahí viene una ráfaga de viento fuerte, déjense llevar por él, cuando éste pase volverán a estar juntos.

Y el viento se hizo presente.

—¡Qué maravilla! —gritaron los espíritus—. ¡Qué tal si bailamos un rock con la música que emite el viento furioso que hoy nos hace bambolearnos tanto!

—Claro que sí, ¡bailemos! Mira cómo el viento me hace girar y a girarse ha dicho. A que te pongas espíritu abajo espíritu arriba, ¡esto es súper divertido!

¡Ahí viene una nube de agua y otra más!, vayamos bajo las nubes de agua para refrescarnos. Mira qué linda es la lluvia desde aquí. ¡No necesitas paraguas!

—Mira lo que dices, si llevaras paraguas parecerías Mary Poppins.

—¡Uy, mira, viene un avión! Nunca había visto un avión desde el Cielo. ¡Parece mentira que vuelen con tanto peso encima!

Sabes, cuando yo vivía y viajaba en avión le hablaba tu Dios porque creía que estaba mas cerca de él. Entonces estaba más seguro de que él me escucharía como si le estuviera hablando al oído.

—¡Qué grande tu imaginación! Mira si Dios escuchara sólo los ruegos de los que viajan por el aire.

Vamos, sigamos ascendiendo, tenemos que llegar en el momento en que las compuertas del sexto Cielo se encuentren a punto de cerrar. Los ancianos que cuidan ese lugar son muy estrictos, no quieren que falte el orden.

Extracto de "Francesco decide volver a nacer de Yohana Garcia"
 

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sábado, 25 de junio de 2016

La enfermedad a la luz de la Ley del Amor.PARTE 2ª



La enfermedad a la luz de la Ley del Amor. II

¿Pero qué se puede aprender de esto?

A sensibilizarse con el sufrimiento propio y el de los demás, porque seguramente en otra vida esas mismas personas que sufren han causado un sufrimiento semejante en los demás y no han querido ser conscientes del daño que estaban haciendo. Este es el primer paso para amar, tomar conciencia de que los demás sienten igual que nosotros y sufren por lo mismo que sufrimos nosotros.

¿Y cuál es el significado espiritual de una enfermedad congénita, si es que lo tiene?

En este caso, la enfermedad es un proceso mediante el cual el espíritu transfiere al cuerpo físico los tóxicos psíquicos que le impiden elevarse hacia mayor grado de evolución espiritual. El cuerpo, a través de la enfermedad, absorbe el impacto del tóxico psíquico y realiza como una especie de drenaje, como si fuera una esponja que lo absorbe, contribuyendo así a su eliminación. Es decir, el espíritu transfiere la carga tóxica al cuerpo físico, que actúa como una especie de paño que absorbe la suciedad. Esta “suciedad” es la que provoca la enfermedad a nivel físico, pero contribuye a limpiar los cuerpos más sutiles, al igual que si de un sistema de alcantarillado se tratara. También hay espíritus que eligen utilizar la enfermedad en su vertiente de sistema de drenaje de tóxicos en la parte final de su vida.

Es decir, aunque no hayan sufrido ninguna enfermedad grave durante la vida, cuando se acerca el momento de la desencarnación, puesto que ya no van a utilizar más ese cuerpo, aprovechan para transferirle una parte de la carga de tóxicos psíquicos que acumulan en los cuerpos más sutiles, y así se limpian. Este caso es muy frecuente y, por mucho que se intente hacer por evitar la desencarnación, es totalmente imposible, ya que no se trata de ningún conflicto emocional en marcha, sino de una depuración espiritual.

Y si el espíritu comete un acto contra la ley del amor, ¿vendrá en la vida siguiente obligado a pasar por una enfermedad?

No. Como he dicho, hay diversas formas de eliminar el tóxico psíquico. Con los actos de amor, empezando por la reparación del mal que se hizo, se elimina el tóxico del espíritu sin necesidad de pasar por una enfermedad. Por eso dije antes que si el causante de la enfermedad es el egoísmo, el amor es el antídoto y el remedio de todos los males. Por tanto, no tiene que ser necesariamente a través de las enfermedades como uno se deshaga de ellos. Pero debido a que ésta es una forma rápida de desprenderse de ellos, muchos espíritus la eligen. Lo que está claro es que mientras no se haga algo por eliminarla, la carga tóxica sigue ahí, obstaculizando el progreso del espíritu hacia mayores cotas de amor y felicidad.

Has dicho también que hay enfermedades que son una mezcla de componente emocional y susceptibilidad genética.

Sí.

¿Te podrías explicar mejor?

Hay espíritus que vienen a afrontar ciertas pruebas. Para evitar dejarse llevar por el materialismo y recodar el propósito espiritual que les llevó a encarnar, utilizan la enfermedad como recordatorio. Es decir, la enfermedad se activa sólo si el espíritu se desvía del camino que previamente se ha trazado, como si se tratara de las bandas sonoras que hay al lado de la carretera, que sirven para avisar al conductor de que se está saliendo de su carril. Mientras que otras personas en sus mismas circunstancias no desarrollarían una enfermedad importante, la persona con susceptibilidad o predisposición genética a una determinada enfermedad, tiene un umbral de activación más bajo, es decir, que un estímulo emocional de menor intensidad es suficiente para activar la enfermedad.

Pues si, como dices, la enfermedad es causada, bien por conflictos emocionales de esta vida, y se resuelve en este caso con la solución del conflicto, bien por enfermedades congénitas si se trata de un proceso depurativo, y no se puede curar la enfermedad, me pregunto: ¿los tratamientos farmacológicos que se utilizan actualmente, por ejemplo para el cáncer, sirven para algo?

Los tratamientos actuales, es decir, la quimioterapia y la radioterapia, intentan eliminar el síntoma, que es la proliferación celular, pero no atajan la enfermedad, porque no actúan sobre el origen. Al dañar el ADN generan lesiones celulares muy profundas que en muchos casos son permanentes y no se pueden regenerar. Es difícil entender cómo si creéis que el cáncer se origina por las alteraciones genéticas, utilizáis como tratamiento para el mismo agentes que provocan tales alteraciones.

¿Quiere decir esto que los fármacos son malos?

No todos. Pero sí los que son agresivos, porque provocan más perjuicios que beneficios. Por ejemplo, los antinflamatorios, los corticoides y algunos inmunomoduladores pueden ser útiles en determinados momentos. La farmacología bien utilizada puede ayudar tanto a la recuperación de la salud en los casos en que la enfermedad viene de esta vida, y por tanto es curable, como a aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida en las enfermedades que no tienen curación.

¿Y los que se curan de un cáncer después de un tratamiento farmacológico?

Si se curan es porque han resuelto el problema emocional que le dio origen, o porque en realidad la enfermedad era benigna, no porque se elimine el síntoma. Si el mal emocional o espiritual persiste, el cáncer reaparecerá, aunque sea en otro lugar cercano, si se le ha extirpado el primer tejido afectado.

¿Qué aconsejas a nivel físico para tratar un cáncer?

Alimentación frugal, vegetariana y muchas vitaminas. Mucho descanso y tranquilidad que permitan al cuerpo concentrarse en la eliminación de las células anormales, y utilizar terapias no agresivas, que no ataquen al organismo sino que le ayuden a recobrar la normalidad.

Si, como dices, el cuerpo astral se desvitaliza a raíz de la persistencia en los egosentimientos y esto a la larga provoca la enfermedad física, ¿se podría limpiar energéticamente el cuerpo astral para que mejore la salud?

Sí. A través de la realización de determinados ejercicios (Yoga), mediante la aportación energética canalizada por otra persona (Reiki) o de algún aparato emisor de bioenergía, se pueden drenar los fluidos malos y aportar energía vitalizada. El tratamiento energético actúa terapéuticamente a nivel del cuerpo energético, contribuyendo a la restauración de flujo energético, mediante el drenaje de la energía gastada y la aportación de energía renovada a las zonas. El tratamiento bioenergético contribuye a la recuperación de la enfermedad y a aliviar los síntomas. Pero si la persona persiste en sus malos hábitos psíquicos, el desequilibrio en el cuerpo astral volverá a producirse y, por tanto, la enfermedad física volverá a manifestarse. Por ello, es necesario abordar la sanación de forma global: espiritual, mental, energética y física.

¿Puedes exponer qué es el “Reiki”?

El Reiki es un método de sanación natural que utiliza la energía vital universal, la cual ayuda a sanar enfermedades, físicas y mentales. Reiki es el nombre que le puso el sacerdote japonés que lo redescubrió y significa energía vital universal. Aunque ahora se ha popularizado con este nombre o con el nombre de bioenergética, la transmisión de energías para mejorar la salud se ha utilizado desde hace miles de años con diversos nombres, como pase magnético o prana. Es la imposición de manos de Jesús, la “cura de gracia”.

¿En qué se basa el Reiki?

La práctica del Reiki se fundamenta en un emisor o canal que, mediante sus manos, es capaz de transmitir energía vital a un receptor, que puede ser él mismo u otro ser vivo (humano, animal o planta) con el fin de paliar o eliminar molestias y enfermedades. El Reiki actúa a nivel del cuerpo astral, contribuyendo a eliminar bloqueos energéticos provocados por los malos hábitos psíquicos, pero también en el caso de molestias de origen enteramente físico como traumatismos e intoxicaciones, reactivando el flujo energético en las zonas dañadas y contribuyendo a paliar los dolores, y a acelerar el proceso de regeneración del tejido. El conocimiento de la constitución del cuerpo astral, los flujos de energía, los chakras y las relaciones entre los problemas emocionales y el lugar físico que se ve afectado, ayuda a colocar las manos en la posición correcta para que el flujo energético en las zonas dañadas se reactive.

Pero la energía curativa, ¿de dónde proviene, del emisor, del Universo?

La energía vital se encuentra en todos los rincones del Universo y el pasador de Reiki intenta concentrarla y dirigirla hacia la persona que la necesita. A veces, el pasador, si por alguna razón no la consigue movilizar de su entorno, puede ceder su propia energía vital. También hay que tener en cuenta que muchas personas cuentan con la ayuda de entidades espirituales concretas que les ayudan en la transmisión de energías, potenciando enormemente su capacidad. Se puede decir aquí que el trabajo más consciente lo hacen los espíritus y que el pasador de Reiki actúa como un instrumento para que los espíritus terapeutas puedan acceder al plano físico-energético.

¿Y qué razones puede haber para que uno dé su propia energía?

Sobreesfuerzo. Falta de concentración, falta de relajación, falta de voluntad desinteresada de ayuda, malos hábitos psíquicos y físicos. Si así ocurre después de una sesión de Reiki, el pasador se encontrará abatido, falto de energía e incluso podrá reproducir algunos de los síntomas del malestar del receptor.

¿Qué se necesita para poder practicar Reiki?

Mirad, lo más importante para que el Reiki funcione es la voluntad del emisor en ayudar a sus semejantes y un nivel vibratorio del cuerpo astral elevado, que se consigue con la practica del amor. También es importante la buena predisposición del receptor a recibir energía y esto se basa en la confianza y la sinceridad. Si una persona no está predispuesta a recibir la energía, porque no cree que sea posible o desconfía del emisor, o porque no está dispuesto a hacer cambios en pro del amor y en renuncia del egoísmo, sus chakras estarán cerrados y, por muy potente que sea el emisor, la energía no penetrará. Es semejante a lo que ocurre con la radio, que para poder escuchar un programa hace falta una buena emisora con potente señal, pero también que encendamos el receptor de radio y lo sintonicemos en la frecuencia correcta. A partir de ahí, y como ocurre con el deporte, la práctica continuada va haciendo que cada vez la capacidad de transmisión de energía aumente y sea de mayor vibración.

Con la voluntad de ayuda desinteresada siempre se consiguen los mejores resultados. Además, también la limpieza a nivel físico, contribuye a que la energía no disminuya su vibración cuando pasa por el canal. Ello implica una dieta vegetariana, y la ausencia de consumo de substancias perniciosas para el organismo como alcohol, tabaco y cualquier otro tipo de droga.

¿Es verdad que para poder transmitir energía te tiene que haber abierto los chakras algún maestro iniciado en Reiki?

No. La capacidad de transmisión depende de la capacidad evolutiva del espíritu, de su voluntad de ayudar a los demás y de la práctica. Cuanto más desinteresadamente actúe, mayor ayuda de parte del mundo espiritual tendrá. La función de un maestro es la de ayudar a que el alumno desarrolle sus potencialidades, pero también uno puede ser autodidacta. Como en el deporte, con la práctica se aumenta la capacidad, y con la voluntad de ayudar a los demás se recibe la ayuda del mundo espiritual que necesita, ya que es en el mundo espiritual donde están los auténticos maestros de la transmisión de energías.

Pues he oído hablar de que existen cursos que te cobran por adquirir niveles de Reiki. ¿Qué opinas al respecto?

Que es un negocio como lo fue la bula de indulgencias, que te prometía un lugar en el cielo con escritura y todo a cambio de dinero. ¿Por qué si el primero que lo redescubrió (Usui) lo hizo gratis, los que vinieron después de él se pusieron a cobrarlo? Lo repito, no hace falta que nadie te inicie para empezar a hacer Reiki, y menos alguien que te pide dinero a cambio, por mucha pompa y renombre que tenga, porque si trata de ganar dinero con ello no es alguien tan elevado como dice ser. Un maestro verdadero no cobra por algo que no le pertenece, sino que es su transmisor, ni se hace llamar maestro, porque es humilde. Ahí tenéis el ejemplo de Jesús, que sanó a mucha gente con la energía y enseñó a hacerlo a sus discípulos y jamás le cobró a nadie.

¡Pero además hay gente que cobra, ya no por los cursos, sino por las sesiones de Reiki! ¿Qué opinas al respecto?

Lo que a uno se le da gratuitamente, es decir, la energía universal, que no es patrimonio del que la transmite, y se le permite utilizar sin cobrarle, lo ha de dar de la misma manera. Los que cobran por el Reiki contarán con su energía y la que consigan reunir de su entorno con su propio esfuerzo. Pero que no esperen la ayuda de entidades espirituales de alta vibración, porque para sintonizar con ellas hace falta limpieza de corazón y voluntad desinteresada de ayudar al prójimo, y el que cobra por el Reiki ya no tiene voluntad desinteresada, sino interesada en sacar partido económico de su práctica.

Bueno, pero muchos dicen que no es por ganar dinero sino que, al dedicar tiempo para el Reiki, se lo quitan al trabajo remunerado y necesitan vivir de algo.

Pues entonces que no intenten vivir de la transmisión de energías. Se puede tener un trabajo remunerado en otra actividad que sirva para mantenerse económicamente y luego practicar Reiki en el tiempo libre. Es cuestión de voluntad. Pero además ocurre que muchos de los que cobran por el Reiki no buscan sólo mantenerse, sino enriquecerse a su costa, porque tienen unas tarifas que más que limpiar el aura, limpian el bolsillo a los incautos que caen en sus manos. Como el propio Jesús dijo: “Dad a Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César”. Si necesitáis manteneros materialmente buscad hacerlo con un trabajo material, no con un trabajo espiritual. No mezcléis el dinero con la espiritualidad porque la ensuciáis. ¿O acaso los guías espirituales os cobran a vosotros por la ayuda que os prestan? Pues si ellos no lo hacen, seguid su ejemplo, y no lo hagáis vosotros tampoco.

Y si creéis que tenéis licencia para cobrar porque la capacidad procede de vosotros mismos, pues eso es lo que tendréis, que contaréis sólo con vuestra propia energía. Tenedlo claro, “no se puede servir a Dios y al dinero al mismo tiempo” o, traducido al lenguaje actual, no se puede servir al amor y al egoísmo al mismo tiempo, porque son conceptos antagónicos e incompatibles.

También hay otros que dicen que se trata de un intercambio y a cambio de recibir energía uno ha de dar algo a cambio, sea dinero u otra cosa.

Entonces son personas que no conocen o no quieren conocer el amor incondicional, el dar a cambio de nada. No son buenos ejemplos a seguir, aunque se intenten revestir externamente de apariencia espiritual. Si este tipo de cosas no se tienen en cuenta, al final, con el movimiento de resurgimiento espiritual pasará lo mismo que ocurrió con el cristianismo, que unos cuantos se autoerigirán en sumos maestros de los demás y empezarán a controlar y manipular las enseñanzas para satisfacer sus ansias de riqueza y poder.

¿Pero entonces el Reiki de pago funciona o no?

Puede funcionar, pero siempre se conseguirán resultados mucho más pobres que con el Reiki gratuito. Depende de la voluntad de ayudar. En la mayoría habrá una mezcla de sentimiento, voluntad de ayudar a los demás y de egoísmo, querer hacerlo a cambio de algo. Lo bueno que se gana por el sentimiento se pierde por el interés. Tened clara una cosa: el egoísmo no es curativo, porque busca recibir antes de dar. Las personas entregadas al egoísmo no pueden ayudar a los demás simplemente porque no quieren. Que analicen si lo que hacen es por ayudar a los demás o simplemente quieren utilizar a los demás para engrandecerse ellos mismos, o para solventar sus necesidades o expectativas materiales. ¿Por qué creéis que Jesús era tan buen pasador de energía y podía conseguir resultados tan formidablemente potentes y rápidos que fueron considerados milagros?

Porque era un espíritu que había llegado a sentir el amor incondicional, y la manifestación de ese amor en el plano energético es la energía de alta vibración, que tiene el poder de sanar las heridas físicas y espirituales. A muchos les gustaría poder llegar a hacer lo que Jesús hizo, pero les falta lo esencial: amar incondicionalmente, renunciar al egoísmo, a la vanidad, al orgullo, a la soberbia. ¿Queréis hacer lo que Jesús hacía? Entonces dejad de pasar el plato cada vez que hagáis algo por los demás. Si Jesús hubiera cobrado por hacer lo que hacía, sencillamente no lo hubiera podido hacer, porque ni hubiera sido un ser elevado ni hubiera tenido la asistencia de espíritus elevados.

¿Alguna consideración final respecto a la enfermedad y su significado?

Sí, que la enfermedad no es ni una fatalidad del destino ni un castigo de Dios, sino que es una herramienta de crecimiento espiritual. Las enfermedades adquiridas (de esta vida) vienen como consecuencia de no saber o no querer asumir las pruebas que nos ha tocado vivir en esta encarnación, o porque se ha reprimido el interior espiritual, no actuando ni viviendo de acuerdo con los sentimientos.

En este caso, la enfermedad física actúa como una alarma de la enfermedad del interior que nos motiva a cambiar. En el caso de enfermedades congénitas o kármicas, su origen se encuentra en los actos que realizamos en otras vidas. Son pruebas para eliminar deudas acumuladas, en un proceso mediante el cual el espíritu transfiere al cuerpo los tóxicos psíquicos que le impiden elevarse hacia un mayor grado de evolución espiritual.

LAS LEYES ESPIRITUALES
Vicent Guillem
http://lasleyesespirituales.blogspot.com
 

La enfermedad a la luz de la Ley del Amor.PARTE 1ª



La enfermedad a la luz de la Ley del Amor. I
Has mencionado en diversas ocasiones que hay enfermedades físicas que tienen que ver con determinados sentimientos o con su represión. Me gustaría profundizar ahora en ello.

Sí. Existe mucha gente enferma del espíritu precisamente porque han anulado sus sentimientos, y cuando el espíritu enferma también lo hace el cuerpo, ya que está íntimamente ligado a él.

¿Quieres decir entonces que una enfermedad física puede tener un origen emocional?

Efectivamente. La represión de los sentimientos es la mayor causa de enfermedad en vuestro mundo, tanto de enfermedad psicológica como física.

Esto lo puedo aceptar respecto a las enfermedades mentales... Pero, ¿y el cáncer? ¿Acaso no ha demostrado la ciencia que el cáncer se produce debido a alteraciones genéticas?

Las alteraciones genéticas están en todos los casos, pero en muchos de ellos no son la causa primera.

¿Y cuál es la causa primera?

Como te he dicho, la causa es anímica y tiene que ver con la represión del interior espiritual. Ocurre que cuando la persona no actúa ni vive de acuerdo con sus sentimientos, se produce un malestar interno profundo en la persona que lo padece. Eso genera egosentimientos psíquicamente dañinos como miedo, rabia, odio, tristeza etc, que son los causantes de la enfermedad. Este malestar puede ser estimulado por una causa externa, algún tipo de circunstancia en la vida que a la persona le resulte realmente difícil de afrontar. Llamémosle a esta circunstancia conflicto emocional.

¿Y cómo se transmite el malestar emocional al cuerpo físico para acabar generando una enfermedad?


Cuando la persona se encuentra mal emocionalmente existe un cortocircuito entre los niveles espiritual y mental que se transmite al cuerpo energético o astral, de modo que éste sufre una alteración en su configuración, un descenso en el nivel vibratorio, una “bajada de energía”, que afectará a una región concreta del cuerpo astral, como una especie de apagón que afectará a una parte del tendido eléctrico, la cual deja de vitalizar correctamente la zona del cuerpo a la que está conectada. La falta de energía vital provoca una desconexión de la región desvitalizada respecto al resto del cuerpo y, como consecuencia de ello, el tejido desvitalizado deja de actuar en armonía con el resto. Al perder su patrón energético, el funcionamiento normal de las células se ve afectado y comienzan a aparecer alteraciones genéticas que pueden, o bien destruirlas, provocando así una enfermedad degenerativa, o bien hacer que empiecen a crecer descontroladamente, provocando así un cáncer.

Todo esto me recuerda a lo que dice la Dra. en Física Barbara Ann Brenan en sus libros Manos que curan y Hágase la luz respecto a la enfermedad, y que me recomendaste cuando hablamos sobre el cuerpo astral. Según ella, los problemas psicológicos y emocionales se manifiestan en el cuerpo astral como zonas oscuras o de diversos tonos turbios, cuyo origen radica en las ideas negativas que mantiene una persona en un momento dado. Si éstas persisten en el cuerpo astral sin resolverse, tarde o temprano ocasionan una manifestación en el cuerpo físico de la persona y causan una enfermedad. Entonces, ¿está en lo cierto?

Efectivamente, así es.

También me recuerda a los postulados de la Nueva Medicina, que enunció el médico alemán Ryke Geerd Hamer. Según el Dr. Hamer, todo cáncer o enfermedad equivalente al cáncer empieza por un conflicto emocional extremadamente brutal, vivido en soledad. Dependiendo del tipo de conflicto, el cáncer se desarrollará en un órgano u otro. Además, dice que el conflicto emocional afecta primero al cerebro, provocando una especie de cortocircuito, y que la región del cuerpo que está conectada con esa parte del cerebro es la que sufre posteriormente la enfermedad. Postula también que la curación de la enfermedad pasa por la solución del conflicto emocional que la origina. ¿Está en lo cierto este médico?

Lo que dice es bastante correcto, aunque no al cien por cien, porque no todas las enfermedades se originan por conflictos emocionales. Pero sí la mayoría.

¿Y es cierto que si se soluciona el conflicto emocional se puede lograr la curación de la enfermedad?

Sí. Pero para resolver el conflicto debe haber en la persona un cambio bastante profundo, porque si la persona persiste en aferrarse a sus egosentimientos y reprimir sus sentimientos, detrás de una enfermedad vendrá otra, porque aún cuando ciertos conflictos se hayan podido resolver, aparecerán otros que activarán los mismos egosentimientos. Por tanto, llegamos a la raíz del problema: lo que es realmente patogénico y causante de la enfermedad es el egoísmo y sus manifestaciones, y lo que es curativo y saludable es el amor y su expresión. Y esto se cumple siempre.

¿Pero acaso no nos pasa eso a todos en mayor o menor medida? Quiero decir, ¿no nos ocurren a casi todos cosas en la vida que nos generan disgustos de todo tipo, y que nos despiertan rabia, tristeza y agresividad? Porque yo me identifico bastante con la descripción que has hecho respecto a la represión de los sentimientos y sin embargo no tengo cáncer.

Cierto, y por eso casi todos enfermáis de vez en cuando. Pero para que se produzca una enfermedad realmente grave, como el cáncer, debe ocurrir que la persona quede emocionalmente “atrapada” por el malestar emocional, en el sentido de que éste se convierta en una obsesión permanente, que se deje dominar por los egosentimientos y persista en esta actitud durante un tiempo relativamente largo, hasta el punto de que le impida conciliar el sueño durante un periodo prolongado. Se debe dar además que la persona reprima toda forma de desahogo y exteriorización de estos egosentimientos.

¿Entonces existe una personalidad susceptible al cáncer?

Sí. La de aquellas personas que se dejan arrastrar por los egosentimientos (rabia, odio, tristeza, miedo) y/o las que se sienten reprimidas en la percepción y/o manifestación de los sentimientos.

¿Entonces debo llegar a la conclusión de que la enfermedad es un castigo por no hacer bien las cosas?

Un castigo, no. Es una consecuencia del dolor emocional interno. Es la misma persona la que se lo provoca y también la que puede remediarlo, haciendo un cambio en sí misma, del egoísmo hacia el amor, de la represión hacia la exteriorización de su auténtica personalidad espiritual.

¿Y qué sentido tiene que a una persona que está sufriendo ya tanto le venga una enfermedad tan fuerte como esa? ¿Acaso no tenía bastante con lo primero?

Ten en cuenta que el malestar físico es consecuencia del malestar interior. En este caso la enfermedad física actúa como señal de alarma para que la persona se dé cuenta de la enfermedad del interior que padece y la motive a cambiar.

Ya, pero si una persona no asocia que la enfermedad física tiene que ver con la enfermedad del interior ¿cómo la puede ayudar esto a cambiar?

La enfermedad física debilita las barreras mentales que aprisionan la manifestación del interior espiritual y, por tanto, ayuda a adquirir mayor grado de sensibilidad, tanto respecto a nuestros propios sentimientos como respecto a los sentimientos y sufrimientos de los demás. Esto es lo que puede motivar a la persona a cambiar.

Y si cambia, ¿acabaría curándose?

La mayoría sí, pero no en todos los casos. Hay daños a nivel físico que no se pueden reparar.

¿Y los que no se curan pueden llegar a morir?

Sí.

¿Entonces qué sentido tiene la enfermedad, si aunque hagas el cambio no te curas y puedes morir igualmente?

Ten en cuenta que, desde el punto de vista espiritual, la vida física no es más que un instante de la vida real, que la muerte del cuerpo no es el fin, ni algo malo, sino que es una etapa de transición hacia otra existencia menos limitada. La enfermedad es un instrumento de ayuda para la progresión del ser hacia mayor nivel de comprensión, amor y sabiduría. Como ya he dicho antes, la enfermedad física debilita las barreras mentales que oprimen la manifestación de la sensibilidad interior, y esto lo que nos sirve realmente es para evolucionar. El cambio que puedas haber hecho en ti mismo, respecto a la evolución en el amor, no se pierde. Te lo llevas contigo allá donde vayas, y es lo más valioso que puedes sacar de tu vida. Puede ser el objetivo de toda una encarnación, por lo que una vez se ha conseguido, el espíritu puede retornar al mundo espiritual tranquilamente, satisfecho de su trabajo. En realidad, es lo único que nos llevamos cuando morimos, los cambios que podamos haber hecho en nosotros mismos, en n
uestro espíritu, porque todo lo que sea logros materiales se queda en el mundo material. A esto se refería Jesús cuando decía: “No acumuléis para vosotros tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido corrompen, y donde los ladrones se meten y roban. Más bien, acumulad para vosotros tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido corrompen, y donde los ladrones no se meten ni roban. Porque donde esté tu tesoro, allí también estará tu corazón.” (Mateo 6, 19-21).

Ya pero, si la persona se muere, ¿cómo va a poner en práctica lo que ha aprendido?

Ten en cuenta que el espíritu va a continuar viviendo de todas formas, sea ligado al cuerpo, o desligado de éste y, en ambos casos, lo que haya aprendido formará parte de él y le servirá para seguir evolucionando.

Ya pero, ¿y para los familiares y seres queridos? ¿No será un golpe muy fuerte que, después de pasar una enfermedad tan terrible, de haber luchado y cambiado, aun así se pueda perder a la persona querida?

Sea en caso de enfermedad o de muerte natural, la separación de los seres amados es sólo temporal. Todos nos volveremos a reencontrar con los seres queridos al otro lado. Ten en cuenta que cuando alguien nace en el mundo físico también se está separando de los seres queridos que no encarnan en ese momento. Sin embargo, para ellos eso no es un trauma, ya que entienden que es una separación temporal y que el espíritu que encarna lo hace con motivo de progresar espiritualmente. Por ello, no tienen sensación de pérdida, como vosotros. Cuando vosotros queráis interiorizar que la vida no termina nunca y que la muerte del cuerpo físico no es el final, sino sólo un estado de transición para pasar al plano espiritual, muchos de los problemas, traumas y depresiones que son consecuencia de la muerte del ser querido, desaparecerán.

¿Y qué pasa con los que no resuelven su conflicto y mueren a consecuencia de la enfermedad?

Se han estancado espiritualmente, por no haber realizado el cambio que necesitaban para superar su prueba y superarse a sí mismos. Son los que han “tirado la toalla” en el combate por la superación espiritual, es decir, en vista de que no avanzaban espiritualmente, ellos mismos han activado su regreso al mundo espiritual. Vendrán con las mismas pruebas para intentar superarlas en próximas vidas.

Volviendo al tema del origen de la enfermedad, ¿acaso no ocurre que hay personas que no tienen aparentemente ningún conflicto emocional y son relativamente felices, que también padecen enfermedades como el cáncer? ¿Y qué me dirás de un niño recién nacido con una enfermedad congénita, que todavía no tiene conciencia suficiente como para experimentar un trauma emocional?

Muy buena pregunta. Respecto a los recién nacidos, ten en cuenta que a partir de que el espíritu se liga al embrión, siente y percibe todo aquello que ocurre en torno a éste, y también lo que siente la madre y, por tanto, es susceptible de desarrollar un trauma emocional durante el periodo de gestación, que puede ser motivo del desarrollo de una enfermedad física. Pero es cierto que hay enfermedades que no están asociadas a ningún conflicto emocional y, por tanto, no es éste el origen en todos los casos. Son aquellas que llamamos enfermedades congénitas, es decir, que tienen un origen genético, mientras que otras son una mezcla de componente emocional y susceptibilidad genética.

¿De dónde viene en este caso la enfermedad?

Su origen se encuentra en los actos que realizamos en otras vidas. Se trata de pruebas para eliminar deudas acumuladas, actos contra la ley del amor, cometidos por impulso del egoísmo.

No entiendo lo que quieres decir. ¿Qué tiene que ver una enfermedad con un acto del pasado? ¿Cómo se puede transmitir una enfermedad de una vida a otra? ¿Podrías explicarte mejor?

Cuando alguien comete algún acto contra la ley del amor, por la ley de acción y reacción espiritual, este acto queda impregnado en su espíritu en forma de tóxico psíquico, bajando su nivel vibratorio y alterando su configuración.

Esta alteración, por correspondencia vibratoria, acaba alterando también los cuerpos más densos, el cuerpo mental y, por ende, el cuerpo astral, que es el modelo del futuro cuerpo físico. Si el cuerpo astral todavía mantiene esta alteración al encarnar, puede provocar una alteración en el código genético del cuerpo físico y provocar así una enfermedad congénita. Por lo tanto, sigue siendo cierto que el causante de la enfermedad es el egoísmo, aunque sea el egoísmo de una vida anterior.

Ya, pero hay alteraciones genéticas que se sabe que son heredadas, es decir, que ya vienen en la herencia genética de los padres. Por tanto, no parece que sean generadas del cuerpo astral del encarnante. ¿Qué me tienes que decir al respecto?

Es muy cierto que la predisposición a ciertas enfermedades se hereda genéticamente de los padres. Pero sabed que el espíritu encarnante es conocedor de esta circunstancia y lo acepta, sabiendo que es una prueba, la de la discapacidad física o psíquica, que le corresponde pasar, a consecuencia de los actos de otras vidas. También es una prueba para los padres, que también consintieron en su día venir a pasar por este tipo de trances.

Pues creo que si a unas personas que estén viviendo esta situación en ellos mismos o en algún ser querido les dices esto, no lo van a aceptar. Seguramente pensarán: ¿qué he hecho yo, o que hemos hecho nosotros, para merecer esto?

Es muy normal que piensen así, porque para poder comprenderlo en su magnitud primero habría que admitir que existe la vida antes del nacimiento y que durante ese tiempo los espíritus han creado las circunstancias que se encuentran en las vidas siguientes. Al fin y al cabo, se trata de una situación transitoria, porque la vida continúa más allá de esa encarnación, y del trance por el que están pasando se puede sacar un aprendizaje en el amor, que es lo que se pretende.

¿Qué les dirías a unos padres que tienen hijos o familiares con algún tipo de deficiencia psíquica o física que les impide llevar la vida de una persona normal, sea ésta de nacimiento o provocada por alguna circunstancia de la vida, como un accidente?

Actuad conforme actuarías con un hijo normal, porque lo es. No juzguéis por las apariencias. Ved más allá del cuerpo y encontraréis un alma como todas las demás. Ved en ese hijo, en ese ser querido, no el cuerpo imperfecto sino el espíritu perfecto, y tratadlo conforme lo que es, como un ser completo, puesto que detrás de ese vestido defectuoso hay un ser que vive, siente y percibe igual o incluso de forma más intensa que cualquiera de aquellos que tienen un cuerpo sano. El que sabe de música os dirá que la música no procede del instrumento, sino que nace del alma del músico que lo toca, y que si el violín está desafinado o roto no quiere decir que el violinista no sepa tocar, sino que temporalmente se ve imposibilitado para hacerlo tal y conforme sabe, y que será capaz de aumentar su talento musical independientemente de que el instrumento que se le ponga en las manos esté más o menos desafinado.

De igual manera, no le neguéis al espíritu la posibilidad de captar y expresar la música del alma, que es el amor, sólo porque temporalmente su instrumento sea un cuerpo desafinado. No creáis que es un esfuerzo estéril el hablarle, expresarle y transmitirle los sentimientos y el afecto que daríais a un hijo normal, porque lo que el ser no percibe a través de los sentidos físicos, lo percibe a través de los sentidos del espíritu, que son mucho más sensibles, sobre todo para percibir los actos de amor, y si no os contesta como lo hace alguien con un cuerpo sano, no es porque no lo perciba, sino porque su materia le impide expresarse en el mundo físico conforme su espíritu querría. Nada de lo que hagáis por él desde el sentimiento será vano, porque en el mundo espiritual nada de lo que se hace por amor y con amor se pierde. Ya lo he dicho y lo repito: la deficiencia física o mental es una circunstancia pasajera que concluirá una vez el cuerpo se extinga.

Pero los sentimientos que se hayan despertado y fortalecido a través de esa experiencia, tanto del que la padece, como de las personas de su entorno, perdurarán como un logro del espíritu para siempre, y eso es lo que realmente importa.



LAS LEYES ESPIRITUALES
Vicent Guillem
http://lasleyesespirituales.blogspot.com
 

jueves, 23 de junio de 2016

El miedo.


El miedo.

El miedo es un sentimiento de inquietud, turbación y desasosiego, provocado por la percepción de un peligro, una amenaza que puede ser real o ficticia, contra uno mismo o contra alguien querido. La persona afectada por el miedo se siente muy insegura de sí misma, indefensa, y duda de cada decisión importante que toma porque espera una consecuencia negativa de ella, algún daño emocional o físico. Además ocurre que el miedo alimenta al miedo. Quiere esto decir, que el miedo hiperexcita la mente para que, a partir de situaciones reales, cree situaciones imaginarias en las que aparezca una amenaza que sólo existe en la imaginación, pero que la persona acaba creyendo que es real, incrementándose así su temor, ya no sólo por amenazas reales, sino también por amenazas imaginarias. El miedo también genera preocupación, porque uno intenta anticiparse mentalmente a todas las situaciones amenazantes, buscando la manera de salir indemne en cada una de ellas. 

El terror y el pánico son percepciones de miedo intenso y agudo, altamente traumatizante.

El miedo es uno de los sentimientos más perniciosos para el avance del espíritu, porque impide que se manifieste tal y conforme es. Incluso tratándose de un espíritu bien intencionado y con voluntad de avanzar, si no supera los miedos puede quedarse estancado en su evolución durante bastante tiempo.


Pero, entiendo que no todos los miedos son iguales.

No, claro. Pero, en general, los miedos hacen que el espíritu se reprima, se inhiba de actuar conforme siente, incluso reprima totalmente sus sentimientos, ahogándolos. Por ello se estanca.


Pero, ¿miedo a qué, exactamente?

El miedo más común es el miedo a la reacción negativa de los demás contra uno mismo. Variantes de miedos que entrarían dentro de esta definición serían el miedo a no ser querido, a no ser comprendido, a ser rechazado, a ser despreciado, miedo a la agresividad (violencia física o psíquica), miedo a la soledad. Como digo, el temor a la reacción negativa de los demás contra uno mismo alimenta a su vez el miedo a manifestarse uno tal y conforme es. La persona que se deja llevar por este miedo acaba por amoldarse a una forma de ser que no es la suya, sino que es la que los demás quieren que sea.

Los demás pueden ser personas cercanas, queridas por la persona o al menos personas de las que el espíritu espera cariño, generalmente de la familia (madres, padres, hermanos, pareja, etc), pero también se puede extender en general a cualquier relación humana. Este miedo es muy frecuente que provenga de la infancia, cuando el niño ha sido objeto de maltratos y/o abusos físicos y/o psicológicos, dentro o fuera de la familia.

Otros miedos que no entrarían en la definición anterior serían el miedo a lo desconocido, el miedo a la muerte, y el miedo al sufrimiento (físico o psíquico). El miedo a lo desconocido genera inseguridad porque en lo desconocido uno siempre imagina grandes amenazas y peligros. El miedo a la muerte es en realidad un miedo a lo desconocido, miedo a lo desconocido que pueda venir después de la muerte o a que lo que venga después de la muerte sea lo peor, la nada.

Hay todavía un miedo más, el gran miedo del ser humano, que merece una mención especial, y del cual derivan el resto de miedos, y es el miedo a conocerse a uno mismo, el miedo a descubrir cómo somos realmente, con nuestros defectos y nuestras virtudes.

Tenemos miedo a descubrir nuestros defectos. Creemos erróneamente que si tomamos conciencia de nuestros defectos sufriremos más, porque tenemos grandes problemas en admitir el egoísmo propio, y la mayoría de nuestros males provienen de ese egoísmo. Tomar conciencia hace sufrir a nuestro “amor propio”, que no deja de ser una manifestación de egoísmo, pero no al yo espiritual, que está deseando desprenderse del egoísmo para ser feliz. Y para desprenderse del egoísmo hay que tomar conciencia, primero, de que lo tenemos y segundo, de cómo se manifiesta. No hay que tener miedo de admitirlo, porque todos lo tenemos y estamos en un punto u otro de ese camino de desprendimiento del egoísmo. Pero si, por miedo a conocernos, camuflamos nuestro egoísmo durante mucho tiempo, nos estancaremos y sufriremos mucho más.

También tenemos miedo a descubrir nuestras virtudes o manifestaciones del amor, como el sentimiento, la sensibilidad, la humildad, la ternura, la compasión y el altruismo porque tenemos miedo de sufrir, de que nos hagan daño, de que se aprovechen de nosotros, si las ponemos en práctica. De ahí procede el miedo a la reacción negativa de los demás contra uno mismo. Pero si vencemos ese temor y, a pesar de todo, luchamos por ser nosotros mismos, por despertar nuestro yo amoroso, la felicidad del interior será tan fuerte que podrá con todos los sufrimientos y todos los ataques que podamos recibir del exterior. El miedo a la muerte también deriva del miedo a conocerse uno mismo. Se tiene miedo a la muerte porque se cree que es el final, la aniquilación de nuestro yo, de nuestra conciencia. Si uno pierde el miedo a profundizar en sí mismo, podrá oír la voz del espíritu que le grita desde muy adentro: “¡La muerte no existe! ¡Eres inmortal!” Entonces el miedo a dejar de existir, el miedo a la muerte, desaparecerá.


¿Qué consecuencias concretas tiene el miedo respecto a la evolución del espíritu?

Como ya he dicho, la consecuencia más nefasta del miedo es que el espíritu se inhibe de manifestarse tal y conforme es, de actuar conforme siente. Cuando una persona no es ella misma, no puede progresar espiritualmente, ya que su voluntad está aprisionada. No toma decisiones libremente, sino siempre atenazada por el miedo. El miedo decide por ella. No se atreve a afrontar ninguna circunstancia que le pueda ser útil en su evolución espiritual, porque el miedo le hace creer que no va a poder superarla.

El miedo es el sentimiento a través del cual los poderosos de la Tierra manipulan a la humanidad y la mantienen en un estado de estancamiento espiritual, creando una amenaza, un enemigo imaginario, detrás de todos aquellos retos espirituales que el ser humano quiera emprender, haciendo renunciar a la gente a ellos a cambio de una falsa seguridad que ellos dicen aportar. Y es que ellos también tienen miedo. Miedo a que, por el despertar de la espiritualidad, del amor y la fraternidad humanas, sus abusos sean descubiertos, sus crímenes sean juzgados y condenados, y se vean desposeídos de sus privilegios, de toda su riqueza y su poder conquistado a base de engañar, oprimir y explotar al resto de seres humanos.


¿Me puedes poner algún ejemplo?

Por ejemplo, generan el miedo a todos aquellos movimientos en pro de la fraternidad humana universal, inventando un poder ultramaléfico que se aprovechará de su ingenuidad para crear un régimen de terror. Generan el miedo a la implantación de sistemas políticos y económicos más justos basados en la solidaridad y la cooperación por el bien de la humanidad entera, augurando que tras ellos vendrá el caos, la anarquía, el desorden y la debacle económica. Presagian que la libertad traerá el libertinaje, que el libre pensamiento traerá ideas perniciosas, que el libre sentimiento traerá el vicio, la perversión, la inmoralidad. Tienen miedo de que la humanidad terrestre descubra que existen humanidades en otros planetas que viven en el amor, y que tomen ejemplo de ellas. Por ello ocultan cualquier evidencia de vida extraterrestre y fomentan el miedo al contacto con seres de otros mundos a través de películas en las que se hace ver que los extraterrestres son seres con apariencia abominable (insectos, reptiles, virus)
que se meten dentro de los humanos y que tienen la intención de destruir la humanidad. Tienen miedo a que el ser humano descubra su inmortalidad, y el propósito de la vida, que es el mejoramiento espiritual a través descubrimiento del amor, y comience a trabajar por ello. Por ello niegan cualquier evidencia de la existencia de la vida más allá de la muerte, amparándose en los dogmas de una ciencia materialista y, al mismo tiempo, fomentan el miedo a profundizar en lo que ocurre más allá de la muerte física y al contacto con el mundo espiritual, a través de películas en las que toda la vida después de la muerte aparece como algo espantoso, a través de la creación de personajes terroríficos como fantasmas, demonios, vampiros y zombis sedientos de sangre, que se apoderan de las almas de los vivos para atormentarlos

Al servicio de todo ello, una industria del miedo (cine y televisión), que se encarga de que las más perversas amenazas se transformen en imágenes que sean vistas por casi todo el mundo, para que penetren en la mente de todo ser humano y se conviertan en una realidad en ella. El 90% de todas las películas tiene como temática la promoción del miedo a través de alguna de sus formas, encarnado en la figura de seres perversos de todo tipo: terroristas, asesinos en serie, violadores, narcotraficantes, invasores extraterrestres, muertos vivientes y psicópatas de todas las gamas y colores, de modo que se hiperexcita así la imaginación de niños y mayores para que un montón más de miedos foráneos se añadan a los propios miedos de cada uno.


¿Cómo superar el miedo?

Con conciencia y valentía. Primero hay que tomar conciencia de que se tiene miedo y a qué se tiene miedo. Si los analizamos en profundidad, encontraremos que una parte de estos miedos son infundados y no se corresponden con ninguna amenaza real o, al menos, la amenaza no es tan fuerte como nosotros creemos. Los miedos que están fundados en alguna amenaza real se superan enfrentándose con valor a las situaciones y circunstancias que nos activan ese miedo, intentado no dejarse llevar por él a la hora de tomar decisiones. Preguntémonos “¿qué decisión tomaría si no tuviera miedo, si fuera totalmente libre para decidir respecto a lo que siento?” Pues esa es la decisión acertada y la que hay que tomar. Vale la pena intentarlo. Es una lucha continua. A medida que uno se enfrente al miedo y tome decisiones valientes, irá experimentando el progreso interior en sí mismo, y el miedo cederá, dejando paso a la seguridad y la claridad. Hasta el punto de que un día mirará atrás y dirá, “¿cómo pude tener miedo a esto? ¡Que c
laro lo veo ahora!”.


¿Alguna consideración especial respecto a cómo superar el miedo a conocerse a uno mismo?

Sí. Que no hay nada malo en verse a uno mismo tal y conforme es, con sus virtudes y sus defectos. Aceptémonos tal y conforme somos. Admitamos que estamos en proceso de mejoramiento y así no sufriremos decepciones cuando descubramos algo de nosotros mismos que no nos gusta. Aunque el sacar a la luz nuestros trapos sucios, el tomar conciencia de nuestros propios defectos, puede ser inicialmente doloroso o desagradable, merece la pena, porque es el primer paso en el camino de la progresión espiritual y es imprescindible para conseguir tanto la eliminación del egoísmo como el desarrollo del sentimiento. No tengamos miedo a los sentimientos, a manifestarlos, a expresarlos, ni a sentirnos felices cuando lo hacemos. Ya es suficiente con tener miedo de lo malo para que encima tengamos miedo de lo bueno.



LAS LEYES ESPIRITUALES
Vicent Guillem
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Cómo vencer los defectos y sus manifestaciones.



Cómo vencer los defectos y sus manifestaciones.

Me gustaría hacerte algunas preguntas que tal vez ya te he hecho, pero que necesito volverte a hacer a modo de resumen de todo lo que hemos hablado respecto a los defectos y sus manifestaciones, los egosentimientos.

Adelante, pregunta.

¿Cómo hacer, en general, para vencer los defectos y sus manifestaciones?

El primer paso es el reconocimiento. El que ha sido alcohólico sabe que el primer paso para superar su adicción pasa por reconocer que es alcohólico. Del mismo modo, para vencer la vanidad, el orgullo o la soberbia, el primer paso es reconocer el propio egoísmo, a través de la identificación de sus manifestaciones en cada uno de nosotros. Para ello es necesario conocer detalladamente lo que es cada defecto y sus manifestaciones, a lo cual nos hemos dedicado hasta ahora.

Esto lo veo difícil.

No lo es tanto. El propio egoísmo nos lo hace ver difícil. ¿Por qué si nos es tan fácil ver los errores y defectos de los demás, nos cuesta tanto admitir los propios (vemos la paja del ojo ajeno y no la viga del otro)? Si comprendemos que estamos aquí para admitirnos como somos y, a partir de ahí, intentar mejorar, tenemos ya mucho ganado.

¿Y cómo reconocer una manifestación del defecto, si el propio defecto se encarga de confundirnos?

Una táctica a seguir es analizar cierta actuación que ha sido nuestra como si hubiera sido hecha por otro, y nosotros hubiéramos sido los receptores. Es decir, cambiarnos por los demás. Y entones, juzgar. ¿Es un comportamiento justo, honesto? ¿o se ha actuado de forma egoísta? Si opinamos igual de cierto comportamiento cuando lo hacemos nosotros que cuando lo recibimos, estaremos cerca de la objetividad. Pero si disculpamos la misma acción cuando es hecha por nosotros y la condenamos cuando es hecha por otros, estamos siendo injustos, y estaremos dejándonos llevar por nuestro defecto. Por lo tanto, para reconocernos a nosotros en nuestro defecto debemos actuar con la misma objetividad que lo haríamos si el análisis lo hiciéramos de otra persona.

¿Y qué es lo que viene después?

El segundo paso es la modificación de la actitud.

El hecho de adquirir conciencia de nuestro pensamiento egoísta, no implica que vaya a dejar de aparecer. Es importante reconocerlo, admitir que se tiene, pero evitar actuar conforme él quiere, no dejarse arrastrar por él. Dicho de otro modo, hay que decirse a uno mismo: “sé que hay egoísmo dentro en mí, pero voy a intentar que no me condicione a la hora de actuar, sino que voy a intentar actuar desde el amor”. Con este cambio de actitud conseguiremos poco a poco modificar nuestro comportamiento, nuestras acciones, hacia nosotros mismos y hacia los demás. Porque la actitud egoísta daña tanto a uno mismo como a los demás.

¿En qué sentido le daña a uno mismo?

Porque nos impide sentir el amor, que es lo más maravilloso que se puede sentir, y que es lo que realmente nos puede hacer felices de verdad.

El cambio de actitud me parece todavía más complicado que el reconocimiento del defecto. ¿Me puedes dar algún consejo que sirva para ayudar a modificar las actitudes egoístas?

A la hora de actuar, nos podemos ayudar de la siguiente reflexión: ¿qué es lo que yo esperaría de mí mismo si fuera a ser el receptor de dicha acción? ¿Cómo me gustaría que actuara otra persona en mi lugar respecto a mí? Esto nos ayudará a detectar nuestras actitudes negativas hacia los demás, imaginando que los demás somos nosotros mismos, porque rara es la persona que se desee mal a sí misma. En este razonamiento está basada la máxima “ama a tu prójimo como a ti mismo”. Por supuesto que no es fácil. Requiere una disciplina y una voluntad de mejoramiento constante. Pero si se persevera, en poco tiempo comenzará uno a sentirse diferente, más en armonía interior, más feliz, y esto le servirá de estímulo para continuar avanzando.

¿Y qué es lo que hay que hacer para manejar los egosentimientos?

Lo mismo. Primero reconocer que uno los tiene, que todos los tenemos. Que son una manifestación del egoísmo, o de la lucha interior entre el egoísmo y el amor. Y segundo, encontrar la forma de vencerlos, a través del análisis y la reforma interior autoconsciente.

¿Qué quieres decir con reforma interior autoconsciente?

Es la reforma del interior espiritual dirigida por uno mismo, teniendo claro cuál es el objetivo de esa reforma (el avance en el amor y la eliminación del egoísmo), cuáles son los defectos, cómo se manifiestan y cuáles son las herramientas para erradicarlos. Que en ese camino de perfeccionamiento podemos aprender tanto de la observación de nuestras virtudes y defectos, como de las virtudes y los defectos de los demás. Buscad un momento de tranquilidad al día para estar con vosotros mismos, para meditar sobre los defectos, sobre vuestras actitudes del día y sobre las actitudes de los demás, sobre en qué medida habéis actuado por amor y en qué medida habéis actuado por egoísmo. Sobre en qué medida los demás han actuado por amor y en qué medida, por egoísmo. Y entonces, si lo hacéis sinceramente, se os ayudará a encontrar las respuestas que necesitáis para avanzar y se os reconfortará para que afrontéis con mayor entereza vuestras pruebas. Si detectáis actitudes egoístas en los demás, la comprensión de las mismas os hará encajarlas mejor y no despertar actitudes hostiles frente a ellos. Si las detectáis en vosotros mismos y advertís que os habéis dejado llevar por ellas, también será bueno, porque habréis tomado conciencia de ellas. Poneos el firme propósito de que la próxima vez intentaréis sentir y actuar con más amor y menos egoísmo. Así iréis avanzando un poco cada día. Y si sois perseverantes en vuestra reforma interior autoconsciente, llegará el día en que miraréis atrás y no os reconoceréis conforme erais, tomando conciencia entonces del cambio tan enormemente positivo que habéis dado.

Bueno, pero yo tenía entendido que una de las normas para ser buena persona es no juzgar a los demás y ahora tú me dices que para ser mejores personas tenemos que mirar los defectos de los demás, además de los nuestros. ¿No es una contradicción?

Esto me lo dices porque normalmente cuando la gente saca a relucir los defectos de los demás, lo hace para criticar o burlarse. Cuando alguien tiene mala intención suele ser bastante injusto y transforma y exagera la realidad con el objetivo de conseguir echar por tierra a la persona objeto de la burla, sin tener ninguna consideración por ella. Por supuesto que esta actitud es lamentable y el propio Jesús la condenó repetidas veces, diciendo “Veis la paja del ojo ajeno pero no la viga del propio”. Es por esta razón que mucha gente con buena voluntad cree que hablar de los defectos es algo malo.

Pero la intención con la que analizamos aquí los defectos no es criticar, ni burlarnos, ni condenar a nadie, sino que lo hacemos para que nos sirva para comprender cómo actúan los defectos, para mejorarnos a nosotros y para ayudar a los demás a hacer lo mismo. Aquí se trata de ver la realidad tal y como es, sin exagerarla, pero también sin encubrirla. Y la realidad es que la mayoría de la humanidad en este estadio comparte los mismos defectos, y que la eliminación de los defectos forma parte del proceso evolutivo. Porque, ¿cómo se puede modificar una conducta egoísta sin reconocerla primero?

¡Yo tenía entendido que lo que hay que hacer cuando alguien, movido por su egoísmo, te ataca, es perdonarlo!

Para perdonar es necesario comprender y para comprender es necesario profundizar en la causa que motivó el ataque, es decir, la manifestación egoísta que se activó en cada momento. Por ejemplo, una persona que actúa sacando a relucir los defectos de los demás para criticarlos en público y burlarse, está actuando bajo el defecto de la envidia, que suele ser una manifestación de la vanidad. Si uno no comprende el proceso de evolución espiritual, las etapas del egoísmo que se han de superar y cómo se manifiesta ese egoísmo en cada una de las etapas, es muy difícil perdonar actitudes egoístas como la envidia, la burla, la crítica, la calumnia o mucho peores.

Entonces, ¿es posible conocer por uno mismo en qué etapa del egoísmo nos encontramos? Es decir, ¿se puede llegar a saber hasta dónde llegan tus capacidades y tu nivel de desarrollo espiritual?

Sí que lo puedes saber. Si te esfuerzas en conocerte a ti mismo y tienes un interés sincero en desarrollarte espiritualmente sabrás en qué punto estás y cuáles son las asignaturas espirituales de esta vida que debes afrontar. Aquí intentamos dar algunas indicaciones para poder reconocerse uno mismo, tanto en las virtudes como en los defectos. Hacerlo solo, sin ayuda, es bastante difícil. Pero es que no estamos solos en ese camino. Como ya he dicho, cada uno tiene a sus guías que, si uno quiere, le ayudan a ver lo que es difícil de percibir por uno mismo. También hay personas encarnadas que, por su capacidad del interior, pueden echarnos un cable. Pero todo ello depende de la voluntad de uno mismo porque el que está muy atrapado por el egoísmo y no quiere avanzar, no se va a reconocer en sus defectos ni va a admitir que nadie le dé consejos. Por tanto, no va a escuchar ni la ayuda que se le presta del mundo espiritual, ni la de los hermanos más avanzados. Lamentablemente, en vuestro mundo, la mayoría de gente
se encuentra en esa situación, lamentándose de que están ciegos y sordos, pero sin querer quitarse la venda de los ojos ni los tapones de los oídos, ni escuchar a los que les están diciendo “quítate la venda y los tapones, que no estás ciego ni sordo”, es decir, se quejan de su infelicidad pero no quieren renunciar al egoísmo, que es, fundamentalmente, lo que les impide ser felices, ni están dispuestos a recibir la ayuda que necesitan para serlo.


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