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miércoles, 29 de junio de 2016

Francesco La hora de la amistad




Francesco
La hora de la amistad


Miraste el reloj y viste las manecillas en las once y once. ¿Dé qué te extrañas?

Ésa es la hora en la que apuntamos tus pedidos. ¿Y qué son ustedes cuando aman?

Las personas que se aman, las que se cuidan, los padres e hijos, las parejas, los Maestros y los alumnos, ¡no son todos íntimamente amigos!



Mientras tanto, en el aire del Cielo hay un clima un poco extraño. La madre naturaleza está pidiendo una reunión de almas. Pide ayuda para que socorran a las personas que sufrirán un terremoto en Centroamérica en el término de quince días.

Un espíritu muy nuevecillo que flotaba por las nubes escuchó el tema de la reunión, entonces fue llorando entre una nube y otra hasta que encontró a su Ángel.

Ahí estaba su Ángel descansando panza arriba. Se acercó a él, y le quito la corona que llevaba en la cabeza con un soplido.

—Hola Ángel, te veo muy interesado en el libro que estás leyendo. ¿Puedo saber de qué se trata?

—Si, son los códigos del Cielo y tú ya sabes, las leyes perfectas, el mundo perfecto, sin embargo en estos últimos tiempos algunas leyes cambiaron. Por ejemplo, el Ángel de Rosario pidió irse con el Alma de Francesco, el que ahora se llama Agustín. Y Pancho, el Ángel de Francesco, pidió irse con el Ángel de Rosario.

Cuando un Alma nace los Ángeles salen de su ciudad celestial y van a acompañar todas sus vidas a esa misma persona.

El Ángel y el Alma no cambian, sólo cambian lo cuerpos.

Lo curioso es que estos Ángeles muy disimuladamente se han cruzado de persona.

—¿Salvo que…? — y pensó unos segundos antes de continuar hablando, y se refrescó bajo una nube de lluvia, al volver terminó diciendo—: …salvo que sean Almas Gemelas. Según nuestro código sagrado, ellas son las únicas que pueden intercambiar sus Ángeles de la Guarda.

—¿Tú crees que es posible que sean Almas Gemelas?

—¿Y por qué no?

—Bueno, todo puede ser. Yo a Agustín lo identifico por su color energético, muchas veces su Luz es muy brillante y otras veces se apaga a tal punto que lo pierdo de vista.

—¿Qué estás haciendo? —le dijo el Ángel a un espíritu ansioso que acababa de volver de visitar a su familia en un sueño.

—Hola angelito de la guarda. ¿Serías capaz de responderme un par de preguntas?

Y el Ángel le respondió con su voz de tono grave:

—Seguro que sí.

—Escuché que la madre naturaleza tendría una reunión porque no hay equilibrio en ella. Los vientos hablan de un gran terremoto en el centro del continente americano, otro continente tendrá dos países en guerra.

—¡Cálmate, querido espíritu, mente inquieta! ¿Por qué te sobresaltas? Parece que estás pasando las noticias de los diarios, porque te asombras? ¿Tú no viviste ese tipo de desgracias, no las escuchaste mientras vivías?

—Yo si las he escuchado, y no entiendo por qué si la naturaleza es orden hay tanto caos.

—Escucha, seré muy didáctico al explicarte. La madre naturaleza fue creada por Dios, es el canal por el cual Dios actúa. Es tan perfecta como lo es él, rige el amor y el equilibrio. Ella representa la parte femenina de Dios.

No tiene límites su inmensidad, no tiene límites su diversidad en paisajes, flora, fauna, piedras, colores. Poder observarla no tiene precio. Cualquier persona se siente totalmente chiquita al lado de ella. Pero cuando el hombre la invade, cuando no cuida su medio ambiente, ella no hace más que quejarse y mostrar su desacuerdo ante tanto ensañamiento con ella.

La madre naturaleza tiene sus ayudantes, son los elementales, duendes, silfos, salamandras, etcétera.

Las personas pueden invocar a los elementales cuando necesitan conectarse con ella.

Hay algo que tú ya sabes: así como existe el bien existe el mal.

Los elementales buenos nos cuidan pero los elementales de la oscuridad muchas veces se apoderan de esta fuerza y tratan de destruir con furia y con ensañamiento a la Madre Tierra. Es en esos Segundos donde se hacen estragos y ese lado oscuro se hace presente en la vida. Nuevamente aparece el amor de la madre naturaleza y entonces vuelve la calma, regresa el orden, comienza a salir el sol y de nuevo se vuelve a empezar. Y aunque en esos instantes ya estén partiendo algunas almas, ellas van subiendo de plano sobreponiéndose al susto de fallecer tan repentinamente y luego quedan felizmente viviendo en el lugar más bonito del Cielo.

Ahora tienen de Misión ayudar a los elementales de la naturaleza y rescatar así a los que se encuentran en el medio de los desastres.

—Y ahora, con tantas catástrofes, ¿mandaron ayudas?

—¡Claro que si! Nosotros no perdemos nada de vista, aunque la gente a veces después de estas experiencias se vuelvan descreídas, pierdan la Fe. Aquí en el Cielo llegan muchísimos libros sagrados tirados a la basura.

Pero nosotros tenemos Ángeles recolectores de textos sagrados, medallas, flores, regalos y cosas que tiran las personas cuando su espíritu pierde la paz.

Nosotros tenemos un baúl repleto de cosas.

Esas cosas son las que cada persona creyó haber perdido sin explicación lógica.

—¿Y para que guardan todos esos baúles si lo material no tiene ninguna importancia aquí arriba?

—Lo material no, pero los afectos sí. Los apegos para ellos fueron importantes, todo lo que pierden y no saben dónde está es porque nosotros lo tomamos prestado para tener una guía de esa persona, porque esas personas son elegidas para cumplir misiones especiales,

—Ahora entiendo por qué a Camila cuando era niña le hicimos una travesura. Le quitamos de su clóset a su muñeco preferido, el que ella usaba para disfrazarlo de hijo. Una noche lo dejo castigado encerrado y nosotros lo desmaterializamos, lo trajimos a la ciudad de los recuerdos y entonces ella se levantó y abrió su closet. ¡Imagínate el susto de la niña cuando lo fue a buscar y no lo encontró! La puerta estaba todavía con la misma llave cerrada y el bebé de juguete no estaba.

Nadie pudo entender qué pasó. Quedó como una anécdota sin explicaciones en su familia.

De aquí le mandamos muchos muñecos más pero no pudimos conseguir ninguno más bonito que el de ella, porque ése tenía su energía, su amor. Ella lo había acunado casi todos los días.

De pronto el Maestro, que terminaba la conversación decidió irse flotando por el cálido aire del cielo.

Y el Maestro del Estrés decidió acompañarlo a dar el paseo, pero al verlo pensativo le preguntó:

—Maestro, dime, ¿qué te quedaste pensando?

—Que no es tarea fácil cuando elegimos un ser para que sea nuestro misionero, y aun más difícil todavía cuando en vez de quitarles un juguete les quitamos un ser querido.

Sería tan interesante que ellos supieran con claridad su Misión para que les fuera más fácil entender la vida.

Porque quien es consiente de que puede comprometerse con este camino sabe que se involucra a una vida maravillosamente espiritual y rica, llena de amor y de paz, pero que no va a dejar de ver el dolor y el sufrimiento de los que todavía no entienden el valor de la vida.

—Y el que no está en un camino espiritual, ¿No es digno de vivir bien? ¿No entrará al cielo? ¿A dónde irá a parar?

—¡Oh, mira si eres ingenuo! Dónde irán a parar los demás que no son como uno. ¿Te imaginas un Cielo machista como la Tierra, o un Cielo solamente con gente de un solo color? No entrarían en el Cielo, tantos cielos.

Así que, espíritu inquieto, deja de preocuparte y ocúpate.

Anótate como ejército de salvación en catástrofes. Habrá varios niños que quedarán atrapados entre los escombros de una torre que se derrumbará, tómalos en sus brazos para que no caigan fuerte al suelo. Hay otro niño que dice su Ángel que no le da respiro. Pídele más información sobre ese niño índigo que desea estar todo el tiempo llamando la atención de su familia. Apúrate, debes llegar a tiempo. Abre tus alas y transfórmate en un haz de Luz para que puedas atravesar las nubes que están más densas. ¿Sabes distinguirlas cuando el Cielo anuncia un terremoto?

—¡No! No lo sé.

Mira las nubes entrecortadas, parece que forman un cuaderno con renglones sin dejar espacio alguno.

Eso es una señal que la madre naturaleza le da a las personas para avisarles que habrá una tempestad o un terremoto. Pero las grandes catástrofes nunca vienen con aviso previo.

Ellos hoy tienen máquinas, que según dicen no pueden fallarles, estudian los planetas, y las condiciones del tiempo. Sin embargo fes fallan y quedan sorprendidos ante la fatalidad.

Quienes colocan bombas, hacen guerras, provocan caos, nunca avisan, porque la maldad no se hace ver como maldad, la maldad es obvia, para que puedas caer en ella se disfraza de astucia.

La madre naturaleza siempre nos ama, por eso responde a la gente que la cuida con amor. Este sentimiento es recíproco en todos los órdenes de la vida.

Los hombres necesitan acercarse a ella si desean tener una vida sana y larga.

Las personas están contentas porque creen que han alargado su vida, porque viven más tiempo, pero si quieren sentirse bien, van a tener que salir a caminar entre árboles, bosques, arroyos o jardines de flores. Y si no les es posible hacerlo, entonces solamente les bastará con imaginar un paisaje.

—Están tocando las campanas de cristal, esto nos dice que hay que partir. Vamos, cada uno a su Misión.

— ¿Que hora es en la tierra?

—Pregúntame mejor, en qué lugar de la Tierra son las once y once. ¿Sabes por qué te lo pregunto?

—Si, ya lo sé.

Es la hora en que apuntamos los pedidos y los agradecimientos de todas las personas que se acuerdan que hay un Cielo que los sostiene.

Y cuando en cada país es esa hora, nosotros festejamos la hora de la amistad, donde los amigos por más lejos que estén pueden pensarse y atraerse con el corazón.

Muchas personas a esa hora se les ocurren casualmente por mirar el reloj.

—¡A mí, el ritual de la amistad me encanta! Es maravilloso sentir el calor que brinda la amistad en el Universo.

—Y los seres que se fueron y ocupan nuestro Cielo en esas horas, le tiran rosas de sus jardines a sus .seres queridos. Ése también es un bonito espectáculo.

—También hay otras tareas. Imagina que mucha gente se quedó enojada con quien partió y no supo que la otra persona se iba a morir y se quedó sin decirle cuánto la quería o sin que le pidiera perdón. En esos momentos ellos reciben esos pensamientos de perdón y de arrepentimiento y entonces se acercan a esa hora esas personas y ellos le limpian el campo áurico, en el espacio que rodea su piel, y como un rayo de Luz dorada recorren lodo su cuerpo dándole Luz y pidiéndole al Maestro del Olvido que dure el tiempo.

Este Maestro es el más sabio de todos los Maestros, es el que sana las heridas, nosotros le decimos en el Cielo que a él nadie lo quiere porque nadie quiere esperar nada. Toda vez que les digas que deban esperar a las personas les parece una eternidad, algunas personas viven en el mundo de la ansiedad.

Los espíritus que están elevándose con el Arcángel Gabriel de un plano a otro, están todos admirados por tanta inmensidad. Se siguen sintiendo pequeños en comparación de la naturaleza que se observa desde arriba, se ven los mares, los recortes geográficos, montañas y colores varios forman al redondo planeta, desde lejos se puede escuchar que ella emite un sonido particular.

—¿Qué es ese ruido tan agudo? —preguntó el espíritu de Florencia que pascaba por el Cielo.

—Es el sonido que emite la Tierra al girar sobre su eje. Cada planeta emite un sonido, el de la Tierra es el de la nota musical Si.

Todos los planetas forman diferentes notas, todas están en el Universo, por eso dicen que la música es el idioma universal y que todos formamos parte de una melodía perfecta. Cuando tú estabas con vida y decías la palabra sí, estabas haciendo sintonía con la Tierra. Si había algo que deseabas la Tierra vibraba junto contigo, y los dos conspiraban para que el Universo los escuchara y entonces lo que pedían llegaría.

—Entonces mientras nos elevamos lo que oímos es el sonido de la Vía láctea. Hasta estando en este estado nos sentimos inmensamente pequeños al lado de tanta inmensidad.

—Es hermoso. ¿Todo esto es el Paraíso?

—Esto es sólo una parte —dijo el Arcángel—, las personas de la Tierra tienen lugares que son verdaderos paraísos.

El Arcángel siguió con su ala a la cual iba elevando cada tanto, mostrando por los agujeros que debían pasar entre las nubes las almas que se elevaban para ascender de planos. Alzando su voz de espíritu dijo:

—Muchas personas saben leer el Cielo. ¿Sabes cómo se hace? Cada lugar en donde ves nubes blancas que forman un círculo en forma de espiral muestra el camino por el cual las almas van ascendiendo. Ellas siempre me tienen a mí para que las guie.

Una de las almas pregunto algo que tenía en su campo mental:

—Una vez en una reunión de amigos ellos comentaron que el día que muñera tendrían que colocarme en una mano una vela para alumbrar mi camino y en la otra una rama con espinas para espantar los malos espíritus. Ahora me río porque todo eso era mentira, porque no he visto ningún infierno, no he sentido miedo ni ningún tipo de espanto. ¿Por qué no he visto nada que me haya asustado?

—¡Eso es parte del folklore humano! —dijo Gabriel muy seriamente—. Miren hacia atrás, ahí esta el Arcángel Miguel custodiando el camino. El nos limpia de las energías que no nos corresponden.

Pero si quieres preguntar si no hay forma de encontrarse con espíritus molestos, te diré que cada uno encuentra en este camino lo que se imagina encontrar.

Si mientras vivías le temías a la envidia y a la traición, lo más posible es que la atrajeras y la tuvieras como una amenaza permanente sobre tu nuca.

—¿Por qué sobre tu nuca y no sobre tus hombros?

—Porque la energía negativa, la que desgasta tu campo áurico, se encuentra en la segunda vértebra debajo de tu cabeza

Y cambiando de tema el Maestro preguntó:

—¿Cómo se sienten? Observen que ahí viene una ráfaga de viento fuerte, déjense llevar por él, cuando éste pase volverán a estar juntos.

Y el viento se hizo presente.

—¡Qué maravilla! —gritaron los espíritus—. ¡Qué tal si bailamos un rock con la música que emite el viento furioso que hoy nos hace bambolearnos tanto!

—Claro que sí, ¡bailemos! Mira cómo el viento me hace girar y a girarse ha dicho. A que te pongas espíritu abajo espíritu arriba, ¡esto es súper divertido!

¡Ahí viene una nube de agua y otra más!, vayamos bajo las nubes de agua para refrescarnos. Mira qué linda es la lluvia desde aquí. ¡No necesitas paraguas!

—Mira lo que dices, si llevaras paraguas parecerías Mary Poppins.

—¡Uy, mira, viene un avión! Nunca había visto un avión desde el Cielo. ¡Parece mentira que vuelen con tanto peso encima!

Sabes, cuando yo vivía y viajaba en avión le hablaba tu Dios porque creía que estaba mas cerca de él. Entonces estaba más seguro de que él me escucharía como si le estuviera hablando al oído.

—¡Qué grande tu imaginación! Mira si Dios escuchara sólo los ruegos de los que viajan por el aire.

Vamos, sigamos ascendiendo, tenemos que llegar en el momento en que las compuertas del sexto Cielo se encuentren a punto de cerrar. Los ancianos que cuidan ese lugar son muy estrictos, no quieren que falte el orden.

Extracto de "Francesco decide volver a nacer de Yohana Garcia"
 

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