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lunes, 2 de mayo de 2016

El MECANISMO DE DEJAR IR (Dr. David R Hawkins.)





LOS BENEFICIOS DE DEJAR IR 
CAPITULO 16 
El Crecimiento Emocional 
El efecto más obvio y visible al dejar ir los sentimientos negativos es la reanudación del crecimiento psicológico y emocional y la resolución de problemas, que a menudo han permanecido durante mucho tiempo. 
Se da un placer y satisfacción a medida que empezamos a experimentar los poderosos efectos de eliminar los bloqueos hacia el logro y la satisfacción en la vida. Pronto descubrimos que los pensamientos limitantes y las creencias negativas, que habíamos mantenido ingenuamente como verdad, eran simplemente el resultado de la acumulación de los sentimientos negativos. Cuando la sensación se deja, entonces, cambia el patrón de pensamiento del "no puedo" al "puedo" y "soy feliz de hacerlo". 
Áreas enteras de la vida pueden abrirse. 
Lo que solía ser embarazoso o no expresado puede llegar a hacerse sin esfuerzo y alegremente vivido. 
Ilustra esta progresión la experiencia de un hombre inteligente, exitoso, de mediana edad y profesional que toda su vida había sido incapaz de bailar. 
Quería bailar fuera como fuera, y en varias ocasiones había asistido a clases de baile. Pero cada una de ellas, se encontró rígido, torpe y tímido. Por pura fuerza de voluntad, ensayaba para seguir todos los pasos en la pista de baile, pero nunca lo disfrutaba y siempre me sentí incómodo. 
Sus movimientos se sentían rígidos y calculados, y toda la experiencia estaba carente de satisfacción, no haciendo nada bueno por su auto-estima. 
Después de un año trabajando con el mecanismo de la entrega, estaba en una fiesta con alguien que insistía en que se levantara y bailara. "Sabes que no puedo bailar", dijo. "Ah, ven e inténtalo", suplicó. Ella insistió y dijo: "Olvídate de tus pies. Sólo mírame y haz lo que mi cuerpo haga". 
De mala gana, aceptó, y se mantuvo dejando ir sus sentimientos de resistencia y ansiedad. 
En la pista de baile se soltó por completo. En un instante, su sensación interior ascendió en la escala de la apatía al amor y, para su sorpresa, ¡de repente empezaron a bailar como siempre habían soñado y envidiado! ¡La realización de "puedo hacerlo!" le invadió, y fue del amor, a la alegría, e incluso al éxtasis. 
Su deleite se irradiaba a todo el mundo. Los amigos se pararon a mirar. Desde un estado de elevada alegría, de repente entró en la experiencia de la unidad con su pareja de baile. De repente vio a su propio Ser viendo por sus ojos y se dio cuenta de que en realidad había sólo un Ser detrás de todos los seres individuales. Él y ella se conectaron telepáticamente. 
Conocía cada paso una fracción de segundo antes de que ella lo diera. Estaban en perfecta armonía y bailaban como si hubieran practicado y bailaran juntos durante años. 
Él apenas podía contener su alegría. Bailaba sin esfuerzo y comenzó a pasar por su propia cuenta, sin  ningún pensamiento consciente por su parte. 
Cuanto más tiempo bailaron, más energía sentían. 
Fue una experiencia cumbre que estaba cambiando la vida de este hombre. Se fue a casa esa noche y bailó un poco más. 
El baile disco de estilo libre siempre le había aterrado más que ningún otro porque no había forma de ser memorizado. Necesitaba espontaneidad y sensación de libertad, que era justo lo que había sido específicamente incapaz de experimentar previamente. 
En casa puso la música disco y comenzó a bailar durante horas. Se miraba en el espejo, fascinado por la entrega del cuerpo y la sensación interior de libertad. De repente, se acordó de una vida anterior en detalle. 
Había sido un gran bailarín durante esa vida, y ahora empezaba a recordar las instrucciones específicas que le habían dado a él sus maestros en esa vida. 
Cuando siguió sus instrucciones, ¡los resultados fueron sorprendentes! Descubrió que había un centro de equilibrio gravitacional vertical dentro de sí mismo, y comenzó a girar alrededor de él en un equilibrio perfecto. 
El movimiento era sin esfuerzo, y se convirtió simplemente en el observador del baile. Ya no había ninguna sensación de "Yo". Había sólo alegría y el propio baile. Al instante comprendió ahora la base misma de la danza Sufí del baile de los derviches. Su capacidad para girar y girar sin mareos ni fatiga -que cierto estado de conciencia- producían a partir de la entrega del yo individual. El avance que este hombre experimentó en la pista de baile luego se transfirió a otras áreas previamente bloqueadas de su vida. 
Donde habían habido limitaciones, ahora había una rápida expansión. Estos cambios fueron muy obvios para sus amigos y familiares, cuya respuesta positiva aumentó su autoestima y su deseo de seguir dejando ir los sentimientos y pensamientos negativos que habían bloqueado la experiencia de la alegría de la vida. Esta experiencia ha sido citada con cierto detalle por varias razones. 
Ilustra la escala de conciencia que hemos presentado en el capítulo anterior. Durante cincuenta años, este hombre había estado en el extremo inferior de la escala en esta área de su vida, con la creencia acompañada del, "no puedo". 
La inhibición menguó su autoestima y dio lugar a la evitación. Durante años, se las arregló para evitar los asuntos sociales en los que hubiera baile. Estaba enfadado consigo mismo por su inhibición, y se enfadaba cuando alguien trataba de hacerle bailar. En cuestión de segundos y minutos, experimentó cada una de las emociones de la escala y recorrió todo el camino hasta la cima. 
En ese momento, hubo la aparición de una conciencia superior de súbita consciencia espiritual de un orden muy elevado. 
Con la elevación de la conciencia llegó la comprensión y la liberación de las capacidades psíquicas (la comunicación telepática, la sincronicidad y el recuerdo de vidas pasadas). Como resultado de ello, su vida mostró un cambio de comportamiento, y se aceleró la eliminación de las interminables series de bloqueos y limitaciones. 
Hubo una respuesta social positiva, y la retroalimentación positiva reforzó la motivación hacia el crecimiento que ya estaba en marcha. 
La tasa de crecimiento emocional reportada por aquellos que utilizan el mecanismo de la entrega se relaciona con la consistencia con la que renuncian a sus sentimientos negativos, y no hay ninguna relación con la edad. 
El mismo beneficio obtienen los individuos en el rango de edad de la adolescencia que los de ochenta años. 
Los sentimientos reprimidos y suprimidos requieren de una contraenergía para mantenerlos sumergidos. 
Se necesita energía para mantener controlados nuestros sentimientos. 
A medida que estos sentimientos son abandonados, la energía que había estado retenida por la negatividad está ahora liberada para usos constructivos. 
Como consecuencia del dejar ir, se da un incremento de la energía disponible para la creatividad, el crecimiento, el trabajo y relaciones interpersonales. 
La calidad y el disfrute de estas actividades se incrementa. 
La mayoría de la gente está demasiado cansada como para inducir una elevada cualidad a sus experiencias a menos que los programas negativos que se oponen a ella hayan sido resueltos. Resolución de Problemas La eficacia del mecanismo del dejar ir en la resolución de problemas a menudo es bastante sorprendente. Comprender el proceso implicado aquí es muy importante, ya que es muy diferente al de los métodos habituales del mundo. 
El acercamiento que da resultados rápidos y fáciles es el siguiente: No busques respuestas; sino deja los sentimientos tras las preguntas. Cuando hemos entregado los sentimientos tras la pregunta, podemos dejar cualquier otra sensación que también parezca que tenga que ver con el problema. 
Cuando por fin hemos entregado totalmente todos los componentes, la respuesta estará allí esperándonos. 
No tendremos que buscarla. Considera lo simple y fácil que es, en comparación a las largas y prolongadas resoluciones de problemas habituales de la mente, y los intentos ineficaces. 
Por lo general la mente busca y picotea sin parar, probando a trompicones con la primera de las respuestas posibles y después de esa, con otra. La razón por la que la mente no puede decidir es porque está buscando en el lugar equivocado. 
Vamos a ver cómo funciona el sistema con un ejemplo cotidiano común. Digamos que estamos en desacuerdo con nuestra pareja sobre qué película ver. Veamos cuál es el sentimiento que está detrás del problema. 
En este caso, digamos que nos encontramos con sentimientos de ira y resentimiento, en concreto nos sentimos resentidos por no compartir suficiente tiempo romántico juntos. 
Lo que realmente queremos esta noche es pasar juntos el tiempo cariñosamente. A medida que nos permitimos estar bien con nosotros mismos, lo que realmente queremos es la unión afectiva, y de repente caemos en la cuenta de que no queremos para nada ir a ver una película. Sólo queremos estar juntos. 
O lo contrario podría suceder también. Podríamos encontrar que el sentimiento detrás del querer ir a ver una película es el miedo, porque queríamos evitar tener que pasar la noche hablando y estando junto a nuestra pareja. 
Vemos que los sentimientos que se han acumulado son desagradables. 
Estamos resentidos, de manera que dejamos de querer modificar ese sentimiento, y sólo lo dejamos estar ahí. 
Es aceptable tener ese resentimiento. 
A medida que entregamos nuestra resistencia a la sensación de resentimiento, nos sentimos menos culpables; admitimos ante nuestra pareja que hemos estado resentidos. El diálogo empieza a fluir, y los sentimientos de la otra persona también se aclaran. Ambos nos sentimos aliviados y más próximos, y entonces decimos: "Al diablo con el cine. Nos quedaremos en casa, haciendo el amor, e iremos a dar un paseo bajo la luna." 
Este enfoque es gratificante en la toma de decisiones. 
Cuando primero limpiamos los sentimientos subyacentes, las decisiones son más realistas y sabias. Piensa en cuántas veces hemos cambiado de opinión y lamentado decisiones del pasado. Eso se debe a que hubo un sentimiento no reconocido y no rechazado detrás de la decisión. 
Cuando la acción que se decidió adoptar fue tomada, los sentimientos subyacentes cambiaron. Entonces, desde el punto de vista de la nueva área de sentimientos, la decisión resulta ser equivocada. Esto sucede con tal regularidad que la mayoría de las personas desarrollan un miedo a la toma de decisiones, debido a que resultaron ser errónea a menudo en el pasado. Utilizar el mecanismo de la entrega para la resolución de problemas puede ser a menudo tan rápido como un rayo incluso con problemas largamente mantenidos. 
Para descubrir lo rápido que puede funcionar, probémoslo. Toma varios problemas largamente mantenidos y deja de buscar respuestas. Mira a ver que sentimiento subyacente es el que produjo la pregunta en primer lugar. Una vez que se deja ir ese sentimiento, la respuesta se presentará por si misma de forma automática.
Dr. David R Hawkins
http://rosacastillobcn.blogspot.com.es/
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