lunes, 29 de junio de 2015

Las emociones no se superan desde la negación



Las emociones no se superan desde la negación, o al menos eso pienso yo.
Callar nos convierte en seres amargados cohibidos y frustrados. Seres limitados en nuestro lenguaje psico-emocional. Algo imprescindible para llegar a ser adultos sanos de mente cuerpo y espíritu.
Frases como.
-No sufras.
-No llores.
No estés triste.
No te enfades.
¡¡O no estés mal!!.
Ninguna emoción esta mal ¿o si?.
Frases como, "los hombres no lloran" nos han hecho mucho daño tanto a ellos como a ellas, que hemos pensado que los hombres son duros y sin corazón y ellos que serian hombres menos hombres si llegaran expresar alguna debilidad considerada , "como cosas de mujeres" durante mucho mucho tiempo.
Causa o responsabilidad la hay, cierto, pero ya esta hecho.
¿Quien nos devuelve los momentos de no comprensión hacia el otro?
No se trata de que ahora de que busquemos culpables, sino de que seamos conscientes de si estamos manifestando nuestras emociones o las estamos reprimiendo.
Palabras que nos dicen desde pequeños siempre que nos impiden comunicarnos y dar rienda suelta a nuestro interior, a nuestros estados de animo que consideramos negativos.
Fíjense que digo, consideramos negativos, ¿porque realmente son negativos?.
O lo que sucede es que nuestra mente las evalúa o interpreta así.? ¿Es cierto lo que nos parece percibir siempre?, o a veces ¿malinterpretamos los sucesos según la forma en la que se mire? o nuestra forma de analizar.
Que bueno seria permitirse llorar. Estar hoy triste porque así me siento.
Ser libre de sentir lo que quieras sin que ello moleste incomode o haga sentir mal al otro.
Uno de los motivos por los que no expresamos lo que sentimos es para evitar conflictos. Hay quien cree que así evita hacer daño a otra persona, y no se da cuenta de que el daño se lo hace al reprimirse.
Otra razón puede ser el miedo a sentirse rechazado o creer que no le van a entender. Esto se soluciona mejorando la autoestima y comunicándose de forma asertiva.
Además, la sociedad nos dice que hay ciertas emociones que debemos controlar.
Están mal vistos los celos, los enfados, la rabia, la ansiedad, la depresión… vamos, lo que algunos llaman las emociones negativas.
¡Basta ya! Señores: no hay emociones positivas ni negativas, y no debemos aprender a controlarlas sino a gestionarlas.
Cuantas madres de familia me dicen en mis privados que se tragan el dolor, de por ejemplo alguna desgracia en sus vidas, delante de sus hijos, marido, o familiares, Por no hacerles daño, para que no sufran dicen.....
Y que pasa con su dolor,? lo callas, lo anulas para que se quede dentro y se infecte dando lugar a la epidemia del siglo XI, la depresión.
¿Daño?¿Como puede mi emoción hacerte daño a ti si es mi emoción.?
Porque me quieres y quiero no verte triste enfadada, melancólica etc,...
¿Me quieres realmente?
¿Sabes realmente lo que me pides?....
Me pides que sea una persona sin emociones y esto es un precio muy alto que me debo plantear si debo o quiero pagar.
Si me aguanto mis emociones, me estoy cohibiendo, me estoy forzando a no escuchar mi interior, para vivir solo lo de fuera. No expresando lo que realmente siento estoy viviendo a medias, o al menos así lo interpreto yo.
Expresar aquello que nos gusta, lo que nos da miedo, decir las cosas que nos generan alegría, las que percibimos con asco, expresar nuestro agradecimiento o mostrar muestras disculpas es lo que nos ayuda a liberar y a compartir nuestros sentimientos, y es la mejor manera de sentirnos bien.
En definitiva me estoy ANULANDO. Estoy dejando de SER.
Es duro esto... verdad?
Reprimir los sentimientos puede enfermarte.
Las personas que reprimen constantemente lo que sienten, bien sea por vergüenza, por timidez o por miedo, acaban enfermando.
Existen algunas enfermedades directamente relacionas con la incapacidad de expresar emociones y sentimientos: los dolores de estómago, las úlceras, los infartos, la hipertensión y el síndrome del colon irritable son algunos ejemplos.
Pero además de lo que nos puede ocasionar a nivel físico, vivir guardando nuestros sentimientos puede llegar a deteriorar seriamente las relaciones con las personas que queremos.
Saber cuánto queremos a los demás no es suficiente: lo importante es que ellos se den cuenta. Estamos acostumbrados a dar por sentado que los demás saben lo que sentimos, o aún peor, tendemos a querer que lo adivinen.
Ésta es la razón por la que muchas parejas se pelean a diario.
Si realmente quieres a esa persona, ¡díselo! No esperes una ocasión especial: busca cualquier excusa para decirlo lo que sientes.
Puede que te parezca una tontería, pero eso hará que siempre lo tenga presente, que no tenga que imaginarlo, y ayudará a mantener vivo ese sentimiento.
Abrazos y bendiciones a todos.
Autor : Marisol Cano

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