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viernes, 22 de abril de 2016

OSHO, ¿Qué sucedío cuando te iluminaste?

OSHO, ¿Qué sucedío cuando te iluminaste?

"Me reí, una risa estruendosa, viendo el completo absurdo del intento de ser iluminado. El asunto entero es ridículo porque nosotros nacemos iluminados, y tratar de hacer algo que ya es el caso, es la cosa más absurda. Si tú ya lo tienes, no puedes lograrlo; solamente pueden ser logradas aquellas cosas que no tienes, que no son partes intrínsecas de tu ser.
Pero la iluminación es tu naturaleza más profunda.
Justo antes del veintiuno de marzo de 1953, siete días antes, dejé de trabajar en mí mismo.
Llega un momento en que vez la completa futilidad del esfuerzo.
Has hecho todo lo que puedes hacer y nada está sucediendo. Has hecho todo lo que es humanamente posible.

Luego ...¿Qué más puedes hacer?

En completa impotencia uno abandona toda la búsqueda.
Y el día que la búsqueda terminó, el día en que no estuve buscando nada, el día en que no estaba esperando que sucediera algo, empezó a suceder.
Una nueva energía despertó fuera de ningún lugar.
No venía de origen alguno. Venía de ningún lugar y de todos los lugares. Estaba en los árboles, en las rocas y en el cielo y en el sol y en el aireestaba por todos lados. Y yo que había estado buscando muy duro, pensaba que se encontraba muy lejos. Y estaba tan cerca y tan junto.

Esa noche…y desde esa noche nunca más he estado en el cuerpo. Yo estoy envolviéndolo, alrededor de él.
Me volví tremendamente poderoso y al mismo tiempo muy frágil. Me volví muy fuerte, pero esa fuerza no es la fuerza de un Mohammed Ali.
Esa fuerza no es la fuerza de una roca, esa fuerza es la fuerza de una rosa ..tan frágil en su fuerza…tan frágil, tan sensible, tan delicada.

"El día en que me iluminé" simplemente significa el día en que me di cuenta de que no había nada que lograr, no hay ningún lugar a dónde ir, no hay nada que hacer. Ya somos divinos y ya somos perfectos tal y como somos. Ninguna mejora es necesaria, absolutamente ninguna. Dios nunca crea alguien imperfecto. Incluso si tú te cruzas con un hombre imperfecto, veras que su imperfección es perfecta. Dios nunca crea algo imperfecto.
Recuerda, desde ese día en realidad nunca he vuelto a estar en el cuerpo; sólo un delicado hilo me une al cuerpo. Y estoy continuamente sorprendido de que de alguna forma el Todo debe estar deseando que permanezca aquí, porque no estoy más aquí con mi propia fuerza, No estoy más aquí por mí mismo. Debe ser el deseo del Todo de mantenerme aquí, de permitirme demorarme un poco más aquí, en esta orilla. Tal vez el Todo quiere que comparta algo con ustedes a través de mí.
Esa noche yo me convertí en vacío y me llené. Me convertí en no existencial y me convertí en existencia.

Esa noche morí y renací.

Pero el que ha renacido no tiene nada que ver con el que murió, es algo discontinuo. En la superficie parece continuo pero es discontinuo. El que murió, murió totalmente; nada de él ha quedado.
Créeme, nada de él ha quedado, ni siquiera la sombra. Murió totalmente, profundamente. No es que yo haya sido modificado, transformado, una forma transformada, la forma trasformada de la anterior. No, no ha habido continuidad. Ese veintiuno de marzo, la persona que había vivido por muchas muchas vidas, por milenios, simplemente murió. Otro ser, absolutamente nuevo, no conectado en absoluto con el anterior, empezó a existir.
Esa noche la muerte fue total.
Fue una cita con la muerte y con Dios simultáneamente.
OSHO
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