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miércoles, 27 de abril de 2016

El MECANISMO DE DEJAR IR (Dr. David R Hawkins.)




PAZ
CAPITULO 13 
En la paz, ya no hay ningún conflicto. Hay una ausencia total de negatividad y un cariño que todo lo abarca y que se experimenta como serenidad, tranquilidad, atemporalidad, plenitud, cumplimiento, quietud y alegría. 
Hay silencio interior y luz, un sentimiento de unicidad, unidad y libertad total. La paz es imperturbable. 
Las acciones se vuelven no forzadas, espontáneas, armoniosas, y cariñosas en su efecto. Hay un cambio de percepción del universo y de nuestra relación hacia él. 
El Ser interior prevalece. 
El yo personal ha sido trascendido, con todos sus sentimientos, creencias, identidades y preocupaciones. 
Este es el estado último buscado por todos los buscadores, ya sean religiosos, humanista, o no tengan identificación espiritual o filosófica en absoluto. 
El Profundo Impacto de la Paz Todos hemos tenido momentos de profunda paz, donde el tiempo y el mundo parecieron detenerse de repente, y hemos estado en contacto con lo Infinito. En estos años, se han publicado una serie de libros acerca de la experiencia cercana a la muerte. 
Bajo diversas circunstancias, esta experiencia le ha sucedido a personas que han muerto y luego regresaron al cuerpo. Característicamente, sus vidas han sido transformadas por la experiencia, y nunca la olvidan. Su visión del mundo, su significado, y su significado personal ha cambiado considerablemente. 
En la película, Horizontes Lejanos, una vez que el héroe hubo experimentado Shangri-La, aunque regresó de nuevo al mundo, lo vió de una manera totalmente diferente. 
Deseaba a toda costa, volver a Shangri-La, donde el estado de paz prevalecía. Una vez que la experiencia de la paz se ha producido, ya no somos una víctima del mundo. Ya no estamos en su efecto como una vez lo estuvimos, porque hemos tenido un destello de la verdad acerca de él y de lo que realmente somos. Con la entrega continua, comenzamos a experimentar estos estados de paz cada vez con mayor frecuencia. 
En ocasiones, pueden llegar a ser muy profundos y de mayor y mayor duración. Cuando las nubes se retiran, el sol brilla y descubrimos que en la paz estuvo la verdad en todo momento. La entrega es el mecanismo que desvela la verdadera naturaleza de nuestra existencia. 
Cuando una persona está en el estado de paz, se prueba en fortaleza con la kinesiología, y nada les hace debilitarse, ya sea mental, emocional o físico. 
Ya no se identifica más con el cuerpo como yo, y los trastornos físicos pueden o no ser sanados. 
Somos indiferentes a ellos; los problemas físicos han perdido cualquier significado de importancia. Con la experiencia de la paz interior viene una gran fortaleza. Un campo de energía de paz total es inexpugnable. La persona que ha encontrado la paz interior ya no pueden ser intimidada, controlada, manipulada o programada. En este estado, somos invulnerables a la amenazas del mundo y tienen, por tanto, dominada la vida terrenal. Cuando el estado de la paz se ha establecido, el sufrimiento del común de los mortales ya no es posible debido a que la misma base de que la vulnerabilidad ha sido totalmente abandonada. La Transmisión Silenciosa
Describimos a la persona que ha alcanzado ese estado de paz como "iluminada" y estando en un estado de Gracia. 
Dentro y más allá de esa condición son varios los estados avanzados de la iluminación y los niveles de realización descritos por los místicos, los sabios, los santos y los avatares. Hay un beneficio silencioso, no verbal de la auténtica presencia de un estado iluminado. 
Clásicamente, sería un maestro espiritual avanzado, un santo,
 o un sabio. Los buscadores viajan grandes distancias para estar en la presencia física de este campo de energía. 
El devoto o buscador recibe la transmisión silenciosa de la energía de alta frecuencia del aura del maestro, que se describe como "Transmisión de la No-Mente", "Gracia del Guru" 
o "Bendición del Maestro." Esta transmisión ocurre por si misma y no es personal. 
El estado de paz infinita se irradia incondicionalmente por el propio campo de energía del maestro o santo. 
Cuando el Buda daba a su discípulo una flor, era un símbolo de la transmisión de esa energía. 
Si hemos estado en la presencia de un gran maestro que irradiaba esta energía, nunca seremos el mismo. 
Lo más beneficioso que nos puede pasar es haber estado en la presencia de un gran maestro, porque recogemos la vibración al estar en la presencia física de ese estado de paz y entrega total. La transmisión silenciosa de este estado realizado es un fenómeno no verbal, energético que no depende de la lógica o el lenguaje. La vibración que se encuentra dentro del aura de las funciones avanzadas del maestro en tanto que onda portadora facilitan nuestra comprensión de las palabras que se están pronunciando. Pero es la onda de energía y no las palabras el elemento catalizador. A través de la transmisión silenciosa, la energía del maestro avanzado o santo es incorporada a nuestra aura, a nuestra función cerebral, y a todo nuestro ser. 
Es debido a que esta energía de paz es transmitida del exterior al mundo que la humanidad todavía está viva. 
Esta se habría destruido hace mucho tiempo sin esta energía de contrapeso. Es por eso por lo que nuestra propia evolución interior sirve a toda la humanidad. 
Al alcanzar estos estados elevados del amor y la paz en nosotros mismos, nos convertimos en una presencia salvadora en el mundo. 
Entregar la Realidad Última 
El sello distintivo de este nivel es la ausencia de deseos. 
No hay necesidad de querer nada, porque todo se manifiesta en nuestra vida espontánea y automáticamente, sin voluntad consciente o esfuerzo. 
Los pensamientos mantenidos en la mente a este nivel son muy poderosos y tienden a manifestarse rápidamente. 
El fenómeno de la sincronicidad es continuo. 
Los mecanismos de causa y efecto y el funcionamiento interior del universo se revelan claramente, ya que estamos siendo testigos ahora de la base misma de la propia Realidad. 
Estos estados muy elevados de consciencia suceden espontánea e inesperadamente, y tienden a recurrir y permanecer por períodos más y más largos. 
Una vez que esto ha sido experimentado, nuestra intención se vuelve automáticamente la de hacer el estado de paz permanente. 
Cómo sucede este estado y a que se parece se muestra en el siguiente relato, que describe lo que ocurrió después de tres años y medio de entrega continua. 
Era un día frío de invierno. 
La entrega fue continua durante once días seguidos en un nivel de conciencia que nunca había alcanzado antes, ni siquiera durante el psicoanálisis. 
Tenía que ver con la base misma de la supervivencia del ego y su identificación individual. 
Tenía que ver con la forma en la que experimentamos nuestra propia existencia y el deseo de experimentar nuestro propio ser. A medida que pasaban los días, el proceso parecía no tener fin. Una duda surgió, "¿estaba intentando lo imposible?" 
Quedó claro que el propósito de la propia duda era un mecanismo de defensa; fue abandonado, y la entrega continuó 
a gran profundidad. 
Mas tarde, al entrar en un restaurante aquella tarde fría y lluviosa de domingo, y sentarme solo en la mesa, de repente el mundo se transformó milagrosamente. 
Una profunda sensación de quietud interior y paz se produjo. Fue mayor a la de cualquier cosa imaginable. 
La experiencia estaba más allá del tiempo. De hecho, el tiempo no tenía significado alguno, ni el espacio existía de la forma en que solemos experimentarlo. Todas las cosas fueron conectadas. Había sólo una vida expresándose con un Ser a través de todos los seres vivos. No había ninguna identificación con el cuerpo ni interés en el. Ya no había ningún cuerpo más interesante que otro en la sala. 
Todas las emociones y acontecimientos estaban interconectados, y todos los fenómenos se producían debido a que cada cosa estaba manifestando su propia naturaleza interior espontáneamente, como si el movimiento y el crecimiento fueran el desarrollo espontáneo del potencial. 
Se dio la cualidad dura como una roca de la quietud imperturbable. Era obvio que el Ser real era invisible, -sin principio, sin fin- y que no había habido más que una identificación transitoria con el cuerpo y la historia que tuvo con la identificación como individuo. 
Me pareció muy extraño que uno antes pudiera haber pensado que era un cuerpo aislado y separado de los demás, con un principio y final limitado y finito. La idea parecía absurda. 
Ya no había ninguna sensación de yo separado, y el pronombre "Yo" desapareció y dejó de tener sentido. 
En su lugar, había la consciencia de ser todas las cosas. 
Siempre lo había sido y siempre lo sería. El verdadero ser quedaba fuera del tiempo. El período de tiempo que el cuerpo había estado en la tierra parecía una fracción de segundo durante la cual la verdadera identidad atemporal había sido olvidada, debido a que fue cegado por el pequeño yo. 
Entonces, se reveló cómo había sucedido. 
Hubo la expresión del pensamiento de experimentar una existencia separada, y esta expresión del pensamiento se había manifestado como personalidad individual con una identidad individual y un cuerpo físico que le acompaña. 
La conexión interna de todas las cosas era absolutamente obvia. 
Era el universo holográfico como lo describió el Buda y la moderna física teórica avanzada, ambos están de acuerdo en cuanto a la naturaleza intrínseca del universo. Dado que todo era perfecto, no había nada que querer, nada que desear, nada que crear, y nada en lo que convertirse. 
Sólo había Eso, la esencia misma del Ser de la que surge la existencia. 
Ese Ser es el Origen de la existencia, pero curiosamente no su Causa. 
Dr. David R Hawkins
http://rosacastillobcn.blogspot.com.es/
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