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miércoles, 14 de septiembre de 2016

La alegría, la sonrisa y la gratitud. II



La alegría, la sonrisa y la gratitud. II

Pregunta:

¿Me hablas todavía un poco más de la sonrisa?

Respuesta:

“La sonrisa será la Gran Luz que irradiarás, será alimento para tu corazón, para las Almas que encontrarás.

La sonrisa te ayudará a vivir la gran exposición de tu Esencia, porque con la sonrisa no temerás nada, sentirás aquel desapego que lleva al intocabilidad.

Con la sonrisa recordarás más fácilmente que eres un Alma que está yendo hacia la paz, el Amor, la Luz, y olvidarás de ser un ‘Corazón’ ansioso.

La sonrisa creará un escudo indispensable para todas las dificultades, lo sentirás como una protección.

Si la sonrisa estuviera en tu rostro, si el Credo será sellado en tu corazón, los acontecimientos no te tocarán y quién podría herirte reconocerá tu Luz, sentirá tu intocabilidad.

Dónde puedas, ayuda, entrega tu mano, entrega una semilla tuya, contiene, sana.

Dónde no puedes hacer todo esto, sonríe, porque la sonrisa ya es de por si un regalo, una ayuda, una sanación, una perla.

Aquel ‘Corazón’ así tocado por tu sonrisa que tendrá a su vez grandes oportunidades para aprender, la importancia de la sonrisa. Esta es la verdadera enseñanza, el verdadero donar, el ser testigo, despertadora.”


Comentario

Aquí están algunos juegos para experimentar cuánto sugerido por los Ángeles:


Juego nro 1

- Ponte delante del espejo en plena luz.

- Obsérvate.

- Haz una expresión neutra: obsérvate y siente qué sucede dentro de ti.

- Entristece un poco el rostro: obsérvate y siente qué sucede dentro de ti.

- Entristece el rostro un poco más: obsérvate y siente qué sucede dentro de ti.

- Ahora realiza todas las expresiones que puedes tener cuando encuentras y vives dificultades: dureza, firmeza, autoridad, rabia, cuando te sientes ofendida, amargada, triste, etc., y con cada una obsérvate y siente qué sucede dentro de ti.

- Vuelve a hacer una expresión neutra.

- Ahora comienza a sonreír un poco, luego cada vez más, hasta sonreír completamente, hasta cuando también tus ojos sonreirán: obsérvate y siente qué sucede dentro de ti.

No podrás que alegrarte por la belleza que hay en tu rostro cuando sonríes, por el atractivo que emanas, por la Luz que tus ojos expresan.


Juego nro 2

Siéntate en posición cómoda, cierra los ojos y repite este juego en todas sus fases, sintiendo qué sucede dentro de ti, qué vibra dentro de ti.


Te darás cuenta de cuánto obscurecerse lleva a sufrir y sonreír en cambio lleva a alegrarse; cuánto, volviéndote sombra, se lleva pesadez al corazón y sonriendo se lo aligera.


Juego nro 3

Pide a un amigo de jugar contigo, siéntate de frente y haz que haga este juego de cambiar expresión, para comprender en él cuánto la falta de sonrisa vuelve feo, mientras la sonrisa adorna, hasta volvernos resplandecientes, encantadores, brillantes.

Luego haz tú este juego para él, hasta que pueda probar, sentir, comprender la necesidad, la indispensabilidad de la sonrisa.

Este es un hermoso regalo que ofrecer.


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Si, una vez realizados estos juegos, eliges expresar siempre la sonrisa, ayúdate con este otro juego que hacer durante el día:


En lo que sea que hagas, cada tanto detente repentinamente y pregúntate:

- ¿Estaba sonriendo? -

No cuentes cuántas veces tendrás que responderte que no, no te amargues… en ese preciso momento inicia a sonreír…

Y con alegría en el corazón y la sonrisa sobre la cara será natural

vivir en la gratitud


Pregunta:

Tengo dificultad para expresar la gratitud, porque me faltan muchas cosas que deseo.

Respuesta:

“La llave es la gratitud misma.

Comienza por expresarla, comienza a usar esta llave y verás cuántas puertas se abrirán.

Cada día expresa a alta voz la gratitud por quién eres, por ser un Alma en viaje que está viviendo una aventura maravillosa, dónde puede recoger muchos, muchos regalos, muchos tesoros.

Expresa a alta voz la gratitud por cualquier cosa te ocurre, por cada cosa que recibes, por cada situación que vives, en cualquier lugar te encuentres, con cualquier persona tú estés, porque todo está colaborando para hacerte llegar a la meta que has elegido.

Si en algún momento la fuerza no tienes, expresa a alta voz la gratitud, esto te ayudará a permanecer humilde, esto te donará la ocasión de conocer la fuerza que t infundiré en ti, si Me lo pides.

Si en algún momento conoces la sed, expresa tu gratitud a alta voz, así comprenderás cuál dono precioso es el agua.

Y así es por todo.

Se agradecida por tu cuerpo, por tu Esencia luminosa, por tu Camino de Luz.

Pero se aún más agradecida, expresa aún más la gratitud a alta voz, cuando no recibes lo que has pedido, cuando no te ocurre lo que has deseado, cuando tu corazón o tu cuerpo sufren, cuando no sientes Amor, no ves la Luz, has perdido la paz.

No te preguntes enseguida el porqué de todo esto, sencillamente y ante todo expresa gratitud en voz alta.

Sucederán alquimias, tendrás nuevas comprensiones, darás más espacio a Nosotros y a Nuestras ofrendas.

Pero la gratitud tiene que ser la gratitud del corazón, del Alma, del Amor, no de la mente, no de palabras, aunque pronunciada con las palabras.

Nada y nadie te impida expresar en voz alta la gratitud: también esto es transformar, también esto es crear, también esto es ayudar.”


Comentario

Querida Alma Luminosa, a medida que reconocerás tu belleza y la belleza que te rodea, sentirás una inmensa gratitud y el deseo de expresarla continuamente.

A menudo pasamos años tratando de sobrevivir a las muchas cosas que ahogan la voz del Alma que, reducen el espacio del corazón.

Tanto alrededor nuestra es dificultad, sufrimiento, falta de libertad y no sabemos cómo salir de todo esto, y nuestra mirada está dirigida exclusivamente a lo que nos molesta, nos falta, nos limita, nos entristece.

Perdemos la conexión con nosotros mismos y creamos espacio en el corazón a aquellos sentimientos, a aquellas sensaciones que como un remolino nos alejan de la alegría, del Amor, del entusiasmo, de la gratitud.

A menudo tenemos lo que no queremos, nos falta lo que deseamos.

Pero si volvemos la mirada hacia nosotros mismos y hacia aquellas cosas que quizás damos por descontadas, nace la gratitud.

Incluso si el corazón no es alegre, no es libre, tiene sentimientos que lo turban, sensaciones que lo angustian, igualmente vuelve la mirada hacia ti para recordar quién eres, tu Luz, tus bellezas.

Dirige la mirada a tu alrededor para observar cuantas cosas bonitas te circundan.

Dirige la mirada hacia arriba para recordarte que hay una ‘Casa’ que te espera, tu Ángel que te quiere, te ayuda, te protege.

Entra en contacto con la Naturaleza para saborear las maravillosas expresiones de Amor que te ofrece.

Recuerda que tienes un cuerpo que ‘funciona’ perfectamente.

Escucha tu respiración, la circulación de la sangre, cada órgano, observa tu capacidad de caminar y por lo tanto de poder ir a cualquier lugar que desees, la capacidad de ver, la posibilidad de tocar, de acariciar, de tomar en brazo.

Así podrás sentir gratitud hacia tu cuerpo, hacia ‘Quién’ te lo ha donado: ello acompaña el Alma en su maravilloso viaje.

En medio de la Naturaleza es aún más fácil sentir gratitud: por el árbol que dona la savia, el oxígeno, por el cielo que nos hace soñar, fantasear con sus nubes, por la tierra que nos sustenta.

Sentirás gratitud por la flor que te consagras su perfume, por la hierba que crea una suave alfombra, por la playa, por el mar que te consagra una música siempre nueva.

Cuándo regresas a casa, siente gratitud por tener la posibilidad de refugiarte, de descansar, de calentarte, de lavarte, de recibir a quién amas.

Y continuando con estas atenciones, te percatarás que hay infinitas razones por las cuales estar agradecida.

A menudo se ‘escubre’ el propio cuerpo y lo que ello permite sólo después de una enfermedad; se aprecia lo que la casa dona sólo después de haber estado en un lugar dónde las personas están sin una casa, sin nada, y se ha experimentado vivir en penurias.

Se aprecian más estas cosas si uno experimenta dormir a la intemperie, el no poder ducharse, el no poder lavar las propias prendas o el tener sólo las ropas que se llevan puestas.

Más se experimentan las faltas, más se tiene la posibilidad de darse cuenta de los inmensos dones que se poseen ya.

También yo he experimentado la enfermedad y ahora, cada mañana, agradezco mi cuerpo y estoy agradecida a la Gran Luz por tener la posibilidad de levantarme y de hacer todo lo que antes daba por descontado.

He estado en estrecho contacto con quién, incluso no teniendo nada, siempre tiene el rostro radiante y el corazón preparado para amar.

Ahora mi casa, por cuánto simple, es un palacio real, porque me refugia, porque puedo encender la luz, tengo agua para lavarme, una cama en la cual descansar, porque allí puedo tener mi intimidad.

He tenido la suerte de tener mucho, pero la suerte más grande ha sido perder todo, deber vivir sin nada, sin lo indispensable.

De estas experiencias estoy infinitamente agradecidas, porque aunque si antes igualmente agradecí (mis padres ya me habían enseñado la gratitud) ahora vivo en la gratitud, y esto es bien diferente.

Espero que muchos ‘Corazones’, muchas Almas puedan vivir en la gratitud sin tener que parar por la experiencia del sufrimiento, de las privaciones.

Si sufrimientos, privaciones, llegan, agradece, porque te llevan no sólo a aprender la importancia de la gratitud, sino a vivir en la gratitud. Así tu corazón será ininterrumpidamente feliz, enamorado de todo lo que lo circunda.

Siente que no te faltará nunca aquello que es realmente necesario para ti. Y se feliz por ello, se agradecida de ello.

En mi vida he realizado tantos sueños, he tenido muchos deseos y la mayor parte de ellos han quedado tales.

Pero ahora puedo decir gracias por aquellos sueños realizados, por lo que he pedido y no he recibido, por cuánto he deseado y no ha llegado.

Esto puede parecerte imposible, pero para mí es sencillamente la constatación que todas aquellas cosas me habrían impedido ser como soy, de vivir como estoy viviendo.

Si mis sueños se hubieran realizado, si mis deseos hubieran sido cumplidos, quizás no hubiera descubierto quien soy, no habría encontrado los tanto ‘Maestros' que la vida me ha hecho encontrar (y no han sido sólo personas...), no viviría en la gratitud incesante, no apreciaría como ahora aprecio el Todo y las pequeñas cosas que cada día tengo, que cada día vivo.

A la mañana no me sentiría dichosa de poderme levantar, de poder caminar, mirar, oír, sentir, alegrarme y amar.

A lo largo del camino he experimentado muchas veces que lo que creí justo e indispensable por mí, no lo era para nada, más bien era lo opuesto.

Así he aprendido siempre a agradecer y en todo caso, sabiendo que todo está bien para mí, incluso si en el momento en que vivo una determinada situación no siempre la comprenda.

Cualquier cosa ocurre, sé que me llevará a un crecimiento, a una conquista, me dará una enseñanza, un regalo.

Al principio no es simple usar esta llave, vivir en la gratitud incesante por todo lo que ocurre o no ocurre, por lo que se tiene o no se tiene, por lo que se vive o no se puede vivir.

Pero basta con iniciar y se obtienen enseguida confirmaciones, luego se convierte en natural, espontáneo.

Amo la alegría, elijo cada día de vivir con alegría, de estar junto a los ‘Corazones’ que me permiten alegrarme, en los lugares que más me donan alegría.

Pero si dirijo la mirada al pasado, no puedo que serle agradecida, aunque si hecho sobre todo de sufrimiento, de privaciones, de enfermedades, de soledad, de faltas, de lutos, de dolor.

En la enfermedad he aprendido a apreciar la salud.

En la falta de Amor, a amar primero.

En el sufrimiento, a comprender, intuir, sentir, la profundidad del corazón de quien encuentro.

En los lutos he comprendido cuánto cada relación debe ser vivida intensamente.

En las faltas materiales he aprendido a sentirme ininterrumpidamente dichosa por aquellas cosas que primero di por descontadas, creí indispensables, reconociendo que nada es indispensable.

En la soledad he aprendido a vivir sola sin sentirme jamás sola.

De la ingratitud he aprendido a amar, a donar sin nada que esperar.

Y no puedo qué decir:

“Gracias vida tormentosa que me has enseñado:

a refugiarme en la Luz;

a encontrar la paz en el Amor, la alegría en mí Camino;

a sentirme infinitamente agradecida por lo que tengo, por lo que está a mí alrededor, por quien se acerca a mí;

gracias porque me has confirmado cuánto soy amada, totalmente protegida, continuamente ayudada por la Gran Luz, por los Ángeles;

gracias para haber sellado que nada realmente me faltará de lo que es necesario para mi corazón, para mi Alma; gracias porque me has donado muchas experiencias qué ahora puedo compartir.

Gracias olas fuertes que me habéis enseñado a navegar, a tomar el timón de mi vida, pero también a dejarlo, para que los Ángeles puedan soplar sobre la vela, empujarme hacia la dirección justa.

Gracias vientos fuerte que me habéis doblado, porque me habéis vuelto un árbol que no se desarraigará más, porque mis raíces están hundidas en el Amor, mis ramas están tendidas hacia la Luz.

Estoy segura que el Amor y la Luz siempre me darán la fuerza necesaria para continuar el camino, me donarán lo que es necesario para el Alma.



Extraído del libro: Tu mano en la Mía
Autora: Satya
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