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jueves, 3 de marzo de 2016

El MECANISMO DE DEJAR IR (Dr. David R Hawkins.)



Capitulo III (Segundo Escrito)
LA ANATOMÍA DE LAS EMOCIONES
Comprendiendo las Emociones De acuerdo con los hallazgos científicos, todos los pensamientos son archivados en el banco de memoria de la mente en un sistema de archivo basado en sentimientos asociados y sus finas gradaciones (Gray-Laviolette, 1982).
Son archivados de acuerdo con el tono de sus sentimientos, y no por hechos. En consecuencia, existe una base científica para la observación de que la auto- consciencia se incrementa mucho más rápidamente al observar los sentimientos que los pensamientos. Miles de pensamientos pueden literalmente llegar a ser afectados por un solo sentimiento asociado. La comprensión de la emoción subyacente y su correcto manejo es, por lo tanto, más gratificante y menos consumidora de tiempo que ocuparse de los propios pensamientos. Al principio, si uno no está familiarizado con todo el tema de los sentimientos, es aconsejable a menudo comenzar simplemente observándolos sin ninguna intención de hacer nada con ellos. De esta manera, sucederán algunas aclaraciones sobre las relaciones entre sentimientos y pensamientos.
Después hay más familiaridad, y puede darse luego un poco de experimentación. Por ejemplo, algunas áreas de pensamientos que tienden a repetirse pueden ser atrapados y la sensación asociada a ellos identificarse. Puede entonces trabajarse con la sensación al aceptar primero que está ahí, sin resistirse a ella o condenarla.
Y luego uno comienza a vaciar la energía de la sensación directamente dejándola estar hasta que se agote.
Un poco más tarde, el pensamiento anterior puede ahora ser visto y se observará que sus características han cambiado.
Si las sensaciones han sido totalmente entregadas y apartadas, por lo general todos los pensamientos asociados a ella habrán desaparecido por completo y habrán sido reemplazados por un pensamiento concluyente con el que manejar el tema más rápidamente.
Por ejemplo, está el caso de un hombre que extravió su pasaporte poco antes de ir a un país extranjero. A medida que la fecha de salida prevista se acercaba más y más, su pánico interior se acumulaba. Su mente se aceleró rápidamente, tratando de pensar donde podría haberse perdido el pasaporte. Lo buscó arriba y abajo. Intentó varios trucos mentales en vano. Se reprendía a si mismo : "¿Como pude haber sido tan estúpido de perder el pasaporte? ¡Ahora no hay tiempo para conseguir otro?"
A medida que el fatídico día se acercaba, se enfrentó a un dilema real: sin pasaporte, no hay viaje. Perder el viaje tendría un montón de consecuencias negativas ya que era tanto de negocios como de placer, y hubiera creado una situación difícil. Por último, se acordó de hacer la técnica del dejar ir. Se sentó y se preguntó a si mismo: "¿Cuál es el sentimiento básico que he estado ignorando?" Para su sorpresa, el sentimiento básico que le vino fue el sufrimiento.
El sufrimiento se asoció a no querer separarse de alguien a quien quería mucho. También había un miedo asociado a la pérdida de la relación, o al menos al debilitamiento de la misma debido a su ausencia. Al soltar el dolor y el miedo asociado, de repente se sintió en paz con el asunto.
También llegó a la conclusión de que si la relación no podía manejar una ausencia de dos semanas no valía mucho la pena de todos modos; así que, no había realmente nada que arriesgar.
Tan pronto como se sintió en paz, al instante recordó dónde estaba el pasaporte. De hecho, estaba en un lugar tan sencillo y obvio que sólo el bloqueo inconsciente podía explicar por qué no lo había recordado. Huelga decir que todos los miles de pensamientos acerca de la pérdida del pasaporte, el viaje fallido y las posibles consecuencias al instante desaparecieron. Su estado emocional se convirtió en uno de gratitud y felicidad en vez de la frustración.
El dejar ir puede ser muy útil en las situaciones de la vida cotidiana, pero su uso en las crisis vitales puede ser crucial para la prevención y el alivio de una gran cantidad de sufrimiento.
En una crisis vital por lo general hay un desbordamiento de las emociones. La crisis ha tocado una de nuestras principales áreas de sentimientos suprimidos o reprimidos. En esta situación, el problema no es el de identificar la emoción, sino cómo manejar el agobio.
Manejo de Crisis Emocionales Debido a que este es un problema muy difícil para la mayoría de la gente, se requieren algunos detalles. Hay varias técnicas que ayudan a moverse a través de los desastres emocionales mucho más rápidamente, y con un mejor resultado final, que permitirán que fluyan por si mismo. Recordemos los mecanismos habituales que la mente consciente utiliza para manejar las emociones, que son la supresión (o represión), la expresión y el escape.
Estos son sólo perjudiciales cuando se usan sin intención consciente. En un apuro, a menudo es aconsejable utilizarlos, pero haciéndolo conscientemente. El propósito de esta maniobra es reducir la enorme cuantía abrumadora de la emoción misma a fin de que pueda ser desarmada y dejada punto por punto y por partes (este proceso es descrito mas adelante).
Así, en este caso, es correcto conscientemente desprenderse de tanta emotividad como seamos capaces en ese momento.
La emoción puede ser reducida en intensidad al compartir el sentimiento con amigos o mentores.
Al expresar simplemente la sensación, algo de la energía tras ella se reduce.
También es correcto en estas circunstancias conscientemente utilizar los mecanismos de escape, tales como salir de una situación social para tomar distancia de una ofensa, jugar con el perro, ver la televisión, ir al cine, escuchar música, hacer el amor, o cualquiera de los hábitos de uno bajo estas circunstancias.
Cuando el sentimiento se ha reducido a su pura cantidad e intensidad, lo mejor es empezar a dejar ir los pequeños aspectos de la situación en lugar de toda la situación en su conjunto y la emoción que la acompaña en sí misma.
Para ilustrar este punto, tomemos el ejemplo de un hombre que pierde su trabajo después de muchos años con una compañía, y ahora está en una abrumadora desesperación. Al utilizar los tres mecanismos ya descritos, algo de la emotividad puede ser reducida. Lo que puede ver, entonces, son algunas de las pequeñas trivialidades sobre el trabajo.
Por ejemplo, ¿podría dejar de querer almorzar donde siempre ha almorzado con su colega del trabajo? ¿Podría dejar de querer aparcar su coche en la plaza de aparcamiento que siempre tuvo en el pasado? ¿Podría dejar de querer ir a montar en el mismo ascensor? ¿Podría dejar el apego a sus trajes? ¿Podría dejar de querer el apego a su secretaria y su simpatía hacia ella? ¿Podría dejar el apego a su ordenador? ¿Podría dejar de ver al mismo jefe todos los días? ¿Podría dejar de lado sus sentimientos de familiaridad con los ruidos de fondo en la oficina?
El propósito de entregar estos aspectos menores de perder un trabajo, que pueden parecer triviales, es el de poner la mente en modo dejar ir. El modo del dejar ir nos lleva hasta el nivel del Coraje; los sentimientos negativos han sido reconocidos y trabajados; en consecuencia, han perdido su carga.
De pronto, existe la consciencia de que tenemos el coraje de enfrentar la situación, reconocer nuestros sentimientos, y hacer algo al respecto. A medida que las trivialidades son entregadas, curiosamente, el suceso principal se vuelve menos y menos opresivo. La razón de este fenómeno es que, cuando utilizamos el mecanismo de la entrega en una emoción, estamos entregando todas las emociones al mismo tiempo.
Es como si todas las emociones tuvieran la misma energía subyacente, de modo que al entregar en una dirección entregamos los sentimientos que parecen, en la superficie, estar en una dirección opuesta.
Este es un tema de la experiencia clínica; debe ser intentado personalmente para creerlo. Después de utilizar estos cuatro métodos anteriores (supresión, expresión, escape, entrega de los pequeños aspectos), un quinto método se hace evidente ahora. Cada emoción fuerte es en realidad una combinación de varias emociones subsidiarias y el complejo emocional total puede ser desarmado. Así, por ejemplo, el hombre que ha perdido su empleo inicialmente tiene un sentimiento de desesperación; pero, a medida que él comienza a entregar lo periférico, y a medida que disminuyen sus agobio a través de conscientemente utilizar la fuga, la supresión, y la expresión, ahora se da cuenta que también hay ira. Ve que la ira está asociada con el orgullo.
Hay una gran cantidad de ira en forma de resentimiento.
No es auto-invalidación, lo que es una forma de ira expresada en contra uno mismo. También hay un temor considerable. Así, estas emociones asociadas, ahora se pueden abordar ahora directamente.
Por ejemplo, puede empezar a dejar ir el temor de que no va a encontrar otro trabajo. Cuando ese miedo se reconoce y se aparta, todas las posibilidades alternativas que existen se volverán evidentes para él. Y, a medida que entrega el orgullo, pronto verá que no está afectado por un desastre económico, como había pensado.
Por lo tanto, a medida que desarma el complejo emocional se aparta cada una de las partes que lo componen, cada componente tiene ahora menos energía y puede ser entregado individualmente. Al salir del agobio, se recordará que una cierta parte de la emoción fue suprimida intencionalmente o escapada. Ahora puede volverse a examinar, de modo que ya no haga un daño residual, como el terminar en amargura, culpa inconsciente, o disminuir la autoestima. Los fragmentos del complejo emocional pueden repetirse durante un período de tiempo, incluso años, sin embargo, debido a que son ahora pequeños fragmentos, cada uno puede ser manejado a medida que se presenta.
Por lo menos la situación de crisis habrá sido pasada de forma segura y consciente. Manejar una crisis a nivel emocional y no intelectual reduce su duración de forma espectacular.
En el caso de una persona que pierde su trabajo, manejarlo desde el nivel intelectual producirá miles de pensamientos y escenarios hipotéticos. La persona sufre muchas noches sin dormir debido a los pensamientos acelerados con los que la mente revisa la situación una y otra vez. Todo esto es inútil.
Hasta que la emoción subyacente no sea entregada, los pensamientos se generarán indefinidamente. Todos sabemos de personas que han sufrido una crisis emocional hace muchos años y, todavía hoy, no se han recuperado.
Han coloreado su vida, y han pagado un alto precio por su falta de saber-hacer en el manejo de las emociones subyacentes.
Existen numerosos beneficios al manejar una crisis vital con éxito. Por un lado, la cantidad de emoción suprimida o reprimida es ahora mucho menor. La crisis ha obligado a renunciar a ella y, por lo tanto, la cantidad que queda almacenada es mucho menor.
Hay una mayor sensación de autoestima y confianza, porque existe la consciencia de que uno puede sobrevivir y manejar lo que la vida le traiga. Hay una reducción general del miedo a la vida, una mayor sensación de dominio, una mayor compasión por el sufrimiento de los demás, y una mayor capacidad para ayudarles a superar circunstancias similares. Paradójicamente, después de una crisis vital, a menudo se da un período de duración variable de paz y tranquilidad, a veces acercándose al nivel de la experiencia mística.
La "noche oscura del alma" con frecuencia precede estados de consciencia acrecentada. Uno de los ejemplos más conocidos de esta paradoja es ilustrado por las personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte.
En la actualidad hay muchos libros sobre el tema que revelan algo en común. Una vez que el peor de todos los miedos posibles, el miedo y la conmoción de la muerte, ha tenido que ser enfrentado, es sustituido por una profunda sensación de serenidad, paz, unidad, e inmunidad al miedo.
Muchas de esas personas desarrollan habilidades extraordinarias, convirtiéndose en sanadores, desarrollan la consciencia psíquica, y los estados avanzados de la iluminación espiritual.
Experimentan saltos importantes en el crecimiento y la súbita aparición de nuevos talentos y capacidades. Así, cada crisis vital lleva consigo las semillas de un cambio, una renovación, una expansión, un salto en la conciencia, y un dejar ir lo viejo y el nacimiento de lo nuevo.
Dr. David R Hawkins.
http://universo-espiritual.ning.com/
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