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martes, 2 de febrero de 2016

LAS SIETE MARAVILLAS DE MUNDO




Estamos recorriendo un camino, estamos transitando un momento.
Viviendo encarnados un tiempo, un tiempo, en la eterna eternidad.
Ninguno de nosotros sabe cuando dejara el cuerpo que hoy le permite interactuar en este plano, y generalmente vivimos sin ser consientes que esto es así, que es un paso lo que estamos dando y que de este paso solo nos llevaremos aquello que dejemos.
Si mi espíritu dejara este cuerpo en este día dejaría algunas cosas materiales, todas se degradarían con el tiempo, todas llegarían a donde deben llegar, pero nada de ellas es eterno, algún día formaran parte de la tierra, y sobre ellas, nuevas creaciones serán.
Nadie recordará que ese fue mi auto, o que en esa casa viví yo.
Seguramente en mi trabajo pondrán a alguien que hará mi tarea, quizás alguien me recuerde, quizás alguien no.
Pero las vibraciones que dejamos en los seres que nos acompañan, las energías sutiles que vibran en nuestras palabras, en nuestras acciones quedaran grabadas por siempre, y en sus energías será siempre nuestra presencia.
Esto es eterno, ya que nacen de la eternidad y vuelven a la eternidad, incluso si se trata de algo aparentemente negativo, todo tiene su polaridad, y en toda polaridad siempre hay algo positivo.
Sin embargo podemos elegir que dejar, podemos programarnos y elegir que dejar al momento de dejar. Es más, lo hacemos, aunque a veces no somos consientes de eso, y quien decide es nuestro ego.
Hoy te propongo ser.
Ser, quien realmente eres.
Eres un fruto del amor.
Una partícula de Dios.
Una creación perfecta.
Una armonía integral.
Todos vamos a dejar el cuerpo, por lo cual ¿Que pueden importar las cosas materiales?
Deja de darle valor al mundo de la materia, y el universo espiritual te llenara de bendiciones.
Hace tu tarea, que no es más que dejar amor, tu amor reflejado en los actos de tu vida y nada te faltará.
Ya no luches.
Tu guerra no es con otros, es con tu ego.
El guerrero espiritual lucha contra sus propias carencias, y recorre su camino conociendo el destino.
Ya no luches. Porque en la lucha podes salir herido, o lastimar a otros, que en definitiva es lo mismo.
Ya no luches, porque solo el amor repara, y la única lucha que se gana es contra uno mismo.
Amate, reconocete divinidad encarnada, y ya no necesitaras nada.
Dios ya te ha dado todo.

Ana Mariia Cantos Torres@
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