viernes, 7 de octubre de 2016

EL TRABAJO DEL PENSAMIENTO: EXTRAER LA QUINTAESENCIA- Capitulo V



EL TRABAJO DEL PENSAMIENTO: EXTRAER LA QUINTAESENCIA- Capitulo V
Hoy querría detenerme sobre la cuestión del trabajo que podéis realizar con el pensamiento.
Sé muy bien que la mayoría de personas no practican esta actividad, no se dedican a concentrarse y a meditar, porque consideran que esto es inútil. ¿Por qué perder un tiempo precioso que podríamos emplear en ocupaciones mucho más importantes? Los seres humanos están tan acostumbrados a trabajar en lo superficial, que resulta difícil dirigirlos hacia otra concepción dela vida. 
No se imaginan que en el trabajo con el pensamiento hay unas posibilidades fantásticas que ninguna otra actividad puede proporcionar.Veamos algunas imágenes. 
Cuando se extrae hierro o cobre de un mineral se necesitan toneladas y toneladas de este mineral para obtener cierta cantidad de metal; el resto es la ganga, la tierra que debemos desechar. Asimismo, para obtener algunos litros de esencia de rosas de Bulgaria,son necesarios vagones de pétalos. 
Por consiguiente, es tan preciosa, que un litro de esencia de rosas vale una fortuna. En cierta manera todos los trabajos de los seres humanos consisten, en general, en remover la ganga, la materia más basta, mientras que el trabajo con el pensamiento permite extraer la quintaesencia. 
Si no sabéis trabajar con el pensamiento para concentraros,controlaros, dominaros, orientar vuestras energías y dirigirlas hacia regiones superiores, todo lo que podréis obtener será parecido a los vagones de material que estorban, y con los que nada puede hacerse mientras no aprendáis a extraer de ellos la quintaesencia.
Por este motivo los Iniciados trabajan tanto para obtener esta quintaesencia, que es algo imponderable que da gusto y sentido a las cosas. Incluso admitiendo que poseéis todas las riquezas de la tierra, si no tenéis esta quintaesencia, que se encuentra en el plano mental, os sentiréis pobres, vacíos, inquietos e insatisfechos. 
No es la cantidad de materia lo que da sentido a la vida, sino su calidad, su quintaesencia. Por desgracia todas las actividades humanas consisten en romper piedras, en acumular mineral, simbólicamente hablando, sin llegar a extraer la quintaesencia, pues para obtenerla es necesario realizar otro tipo de actividad.
Las personas trabajan y ganan dinero, pero por más que hagan siempre se quejan de que falta algo. 
Precisamente lo que les falta es esta quintaesencia, este algo infinitesimal que da sentido a la vida. Se lanzan únicamente sobre la cantidad, mientras que la quintaesencia sobreentiende la calidad. 
Todo el mundo se orienta hacia la cantidad, la producción, el consumo, sin preocuparse de la calidad. 
La cantidad es el mundo físico, las piedras, la tierra. 
La calidad es el mundo espiritual, el mundo divino.
Unicamente en las Escuelas iniciáticas se enseña a los discípulos a buscar la quitaesencia.
Una Escuela iniciática es como una destilería. Y, ¿qué se destila en ella? Todo lo que el hombre ha vivido y ha acumulado en cuanto a pensamientos, sentimientos y sensaciones; todas las experiencias que ha tenido, incluyendo estupideces y sufrimientos. En una Escuela iniciática el discípulo aprende a extraer la quintaesencia de su existencia, es decir, aprende a asimilar unas lecciones, obtener una sabiduría, comprender cómo actúan las leyes y porqué en determinado campo ha conseguido éxitos mientras en otro sólo ha cosechado fracasos.
Un Iniciado es un ser que ha conseguido extraer la quintaesencia de su propia vida. 
Es como si fuera un frasquito del que emana un perfume inagotable. Cuando un Iniciado ha encontrado laquintaesencia de su vida, de su ser, ha encontrado lo más precioso y lo más puro que pueda existir: la quintaesencia de toda la creación, Dios. La quintaesencia es lo más perfecto que podemos encontrar. 
Es una fragancia, algo precioso, que despide olor e irradia de una manera inagotable. Un solo gramo de esta preciosa materia es capaz de esparcir partículas y más partículas por el espacio sin que ella misma disminuya en absoluto. 
La quintaesencia del hombrees su espíritu Los eruditos se maravillan de lo que descubren, pero jamás se han asombrado de ellos mismos... y, sin embargo, constituyen una quintaesencia más preciosa que un trozo de uranio o plutonio. 
Hay que asombrarse y maravillarse de uno mismo sabiendo que ya hace tiempo que somos plutonio o radio, o sea un elemento inestimable que irradia desde hace miles de millones de años y que continuará irradiando durante milenios. 
Qué lástima que sea sólo el mundo externo el que atraiga a los seres humanos: son como niños que no tienen conciencia de su mundo interno y exploran continuamente el terreno a su alrededor.
Cuando el hombre abandona el trabajo del pensamiento, que es el único capaz de ordenar y orientar su vida, poco a poco desciende al Infierno, porque el Infierno también está en él. 
El hombre contiene en sí mismo el Infierno y el Cielo, y de él depende el que vaya hacia uno o hacia otro. ,Pero como el hombre quiere ser libre e independiente porque «quiere vivir su vida», la mayoría de las veces se dirige hacia el Infierno, hacia el desorden y el caos. No os dejéis influir  por todos los ignorantes que quieren alejaros de la vida espiritual, persuadiéndo os de que de este modo seréis felices. ¡Es imposible! 
Escuchad más bien a los Iniciados que os aconsejan orar y meditar cada día. Naturalmente, también tenéis que continuar trabajando en el mundo,desempeñando vuestro oficio, ganando dinero, pero no rechacéis por completo el único medio que puede llevaros a una vida más sensata y más rica.
Continuamente constato que las personas trabajan contra ellos mismos: han suprimido todo lo que es esencial, todo lo que podía orientarlos hacia una vida espléndida al darles sabiduría y control, es decir, el trabajo del pensamiento. 
Para obtener grandes resultados hay que empezar atrabajar desde muy joven en este sentido, con paciencia y con tenacidad.
Removiendo las entrañas de la tierra se extraen miles de toneladas de piedra y de tierra: eso es lo más fácil. 
Lo más difícil es extraer lo que contiene este elemento. 
El trabajo del pensamiento también es difícil. 
La mayoría de la gente se imagina que sus meditaciones darán resultado inmediatamente, pero al no constatar resultados inmediatos, abandonan esta práctica. ¿Por qué tienen tanta prisa? Hace falta tiempo, mucho tiempo, para extraer lo más valioso. Tenéis que comprender bien lo siguiente: desde el preciso momento en que habéis empezado este trabajo ya no debéis deteneros, sino que tenéis que dedicar cada día algunos minutos, como mínimo, a la meditación, y si es posible una hora o dos. En realidad, sería menester poder dedicarle días enteros. Algunos minutos es muy poco, pues, ¿qué quintaesencia puede extraerse en este espacio de tiempo? Observad estos países pobres, incluso desérticos, en los que se han descubierto fantásticas riquezas subterráneas: petróleo, gas natural, oro, diamantes... Del mismo modo, si el más desheredado y desgraciado de los hombres puede comprender estas verdades e inicia en su vida este proceso de selección y destilación, conseguirá sacar de sus fracasos, desgracias y estupidez,una quintaesencia o sabiduría: descubrirá las leyes, comprenderá los designios de la Providencia y encontrará su camino para el futuro. Así pues, creedme: si conseguís extraer la quintaesencia de vuestra vida, os convertiréis en algo valioso. 
De la misma manera, aquel país tan pobre que un día encuentra una mina de diamantes, se vuelve rico gracias al subsuelo, repleto de piedras preciosas. Incluso si vosotros fueseis el ser más abandonado y desgraciado del mundo, podríais volveros archimillonarios, reyes de tal o cual virtud, cualidad o sabiduría.
El pensamiento es el medio más eficaz que existe para vivir la vida divina, pero con la condición,evidentemente, de concentrarse únicamente en cosas positivas. 
Porque todo el mundo piensa, pero, ¿de qué manera? Es como si uno se acerca a un montón de estiércol y empieza a removerlo: entonces éste desprende un olor nauseabundo. 
Los seres humanos a menudo piensan así:
remueven la basura, y ¡todo apesta! Todo el mundo piensa, no existe nadie que no piense. Los humanos, aún cuando no estén concentrados, piensan, pero piensan mal. 
Yo no digo que las personas tengan que esforzarse en pensar, pues ya piensan, porque el pensamiento es lo primero y lo preside todo. 
También piensan los perezosos, pero su pensamiento flota como hoja arrastrada por el viento. Otros piensan en cómo engañar, robar, sisar o asesinar. Seguro que su pensamiento trabaja, pero esto no es verdaderamente pensar. Para pensar de verdad, ante todo hay que saber sobre qué pensar y luego cómo hacerlo. Cuando hablo del pensamiento, hablo de un instrumento que tenemos que utilizar para acercarnos al mundo divino: un mundo de luz, de certeza y de paz. 
Si el pensamiento no nos acerca al mundo divino, nos acercará al Infierno. En realidad el pensamiento está ligado tanto al uno como al otro,y por esto tenéis que esforzaros en arrancarlo de todos los poderes inferiores a los que está sujeto,orientándolo hacia el Cielo. De lo contrario vivís en el Infierno, y aunque consigáis éxitos y seáis bien acogidos en recepciones suntuosas donde os saluden las más grandes personalidades,continuáis viviendo en el Infierno. 
Mientras que si sabéis orientar vuestro pensamiento hacia el mundo divino, aunque estéis aislados, experimentáis una alegría inmensa, porque el cielo y la tierra están en vuestro interior, os pertenecen. Naturalmente, aquél que os vea podrá pensar:«Verdaderamente está loco: no sabe por qué está tan contento». Pero, ¿qué importa lo que digan los demás? 
El hombre ha sido creado para poder vibrar en consonancia con el Cielo y con el Infierno. 
El Señor no lo ha limitado. 
Y cuando hay personas que dicen: «Si Dios existiera impediría que las personas cometieran crímenes», yo les respondo que son unos ignorantes, pues la grandeza de Dios estriba precisamente en haber dado a los seres humanos la libertad de convertirse en malhechores. 
Si El lo hubiera impedido, todos seríamos unos robots, unos autómatas. ¿Cuál sería la grandeza de Dios si no tuviéramos ninguna libertad? Todos cantaríamos la misma canción y ello carecería de interés. Por esto Dios ha dicho: «Sería muy aburrido si los hombres hiciesen siempre las mismas cosas, hagámosles un poco libres». Y ahora, El asiste al espectáculo... 
Sí, porque se trata de un teatro. 
Naturalmente vais a contestarme: «Ud. se contradice, porque nos ha dicho varias veces que el Señor no se fija nunca en lo que hacen los seres humanos». Claro que El no los observa, ya sabe de antemano de lo qué son capaces, entonces, ¿para qué vigilarlos? Conoce tan bien lo que puede esperar de ellos, que no se sorprende en absoluto. 
Nunca se puede sorprender al Señor, ya que sabe con antelación lo que puede pasar. Por esto ha tomado su equipaje y se ha trasladado allá arriba, donde se ocupa de otras recepciones, dejando a los seres humanos en libertad para romperse la cabeza. Bien, dejemos de lado esta cuestión. 
Lo que quiero que comprendáis por encima de todo es la importancia que tiene este hábito de no dejar pasar un solo día sin concentraros en temas elevados, pues en este instante estáis desencadenando fuerzas de orden superior y entráis en comunicación con las regiones más puras, de las que captáis una ayuda, un sostén. ¿Realmente son tan grandes las ventajas obtenidas? Son inmensas. 
En primer lugar mejora vuestra salud, pues dejáis de perder cantidad de energía en peleas externas e internas. 
A continuación, os limpiáis de elementos impuros y os enriquecéis con elementos nuevos, más espirituales. 
Finalmente las entidades que habitan en los planos superiores os conocen más y mejor, porque continuamente estáis proyectando rayos luminosos tan poderosos que estas entidades empiezan a darse cuenta de que, en medio de las tinieblas de la tierra, hay un ser que hace señales, y se sienten obligadas a preocuparse de él. 
Es muy importante que nos acostrumbremos a esta práctica de la meditación. Claro está que no os aconsejo vivir como los yoguis, que meditan todo el día; pero cortar los lazos con el Cielo sólo para ganar dinero, o hacer negocios, tampoco es recomendable. 
Como podéis ver, los consejos que os doy son los mejores. 
Podéis ganar dinero, hacer amistades, y todo lo que queráis, pero dedicad también un poco de tiempo en conseguir la quintaesencia. 
Porque aún admitiendo que poseáis el mundo entero, si no tenéis esta quintaesencia, os preguntaréis: «¿Qué puedo hacer con todo esto? Me siento agobiado», y seréis desgraciados. No os servirá de nada haber conquistado el mundo si no tenéis la quintaesencia.Y recordad que esta quintaesencia sólo se obtiene por medio del pensamiento. 
Por ejemplo,cuando os encontráis en dificultades, sois desgraciados y habéis perdido lo que poseíais, aún os queda el pensamiento. En tal caso, trabajad con él, concentradlo, dirigidlo hacia el Cielo para poneros en comunicación con las entidades superiores, y siempre experimentaréis una mejora.
Por medio de la oración y de la meditación se puede encontrar todo. 
Algunas personas eran tan desgraciadas que querían desaparecer, suicidarse, pero han orado una y otra vez, y con ayuda del pensamiento se han puesto en comunicación con mundos tan extraordinarios, que han comprendido que en realidad no habían perdido nada, y no les habían causado ningún mal. Se sentían de nuevo ricos y dichosos. Poseer la quintaesencia consiste precisamente en esto.
Continua....
(Omraam Mikhaël Aïvanhov) 
http://rosacastillobcn.blogspot.com.es/

miércoles, 5 de octubre de 2016

EL MATRIMONIO, SÍMBOLO UNIVERSAL-Capitulo 4 (Tercer Escrito)


EL MATRIMONIO, SÍMBOLO UNIVERSAL-Capitulo 4 (Tercer Escrito)
«Todo lo que está abajo es como lo que está arriba». 
Estas palabras de Hermes Trismegistonos revelan que el matrimonio antes de existir abajo, entre los seres humanos, ya existía arriba.
Porque arriba, continuamemte se está realizando una unión, un intercambio entre los principios cósmicos masculino y femenino, que en el plano físico se refleja bajo la forma del matrimonio.Esto es lo que nos revela la Ciencia Iniciática. 
En el Génesis se dice: «En un principio Dios creó el cielo y la tierra». El cielo y la tierra son dos símbolos que hay que interpretar, así como la relación existente entre ellos; son los símbolos de los dos principios, emisor y receptor,masculino y femenino. Estos dos principios se unen, y de dicha unión nacen los hijos. 
Todo lo que veis, e incluso lo que no veis, es una creación resultante de los dos principios. Todo lo que se produce en la tierra es hijo de esta unión de la tierra y el cielo. 
Si la tierra rompe los lazos y no está unida al cielo, éste no le da su energía ni su impulso, y entonces se convierte en un desierto.
El cielo y la tierra, los principios masculino y femenino, existen ya como realidades en los sublimes reinos de las alturas, y se reflejan a continuación en todas las regiones y en todos los planos, incluso en el plano físico. 
Por todas partes vemos la unión de dos principios, masculino y femenino, y que esta unión origina una fuerza, una energía. Cuando queréis enchufar un aparato eléctrico, utilizáis una toma macho y otra toma hembra, pero, ¿os habéis dado cuenta de que cada una está polarizada? 
Hay dos y dos... Efectivamente, cada cosa, cada ser posee en sí los dos polos. La tierra, el cielo, el hombre, la mujer, tienen cada uno dos polos. Así pues, cuando se unen se convierten en cuatro, lo cual hace que las fuerzas circulen y nazcan los hijos. Pero sin este contacto, sin esta unión, sin esta fusión, sin este intercambio, nada se produciría.
Ahora bien, si trasladamos esta cuestión al campo de la vida interna, nos daremos cuenta de que mientras el hombre no establezca contacto con esa realidad que lo sobrepasa - el cielo, el mundo divino -, permanecerá solo. 
Y si permanece solo, será estéril, improductivo, y un día desaparecerá sin dejar rastro. 
Vosotros podéis replicarme: «Pero si tenemos mujer (o marido), y tenemos hijos...» Pero eso sucede en el plano físico y no basta. El verdadero matrimonio consiste en llegar a conocer la manera de trabajar con los dos principios en todos los campos. Si se han cumplido todas las condiciones en el plano físico y material, naturalmente que se obtienen ciertos resultados: 
una muchedumbre, una gran prole, pero en otros campos somos estériles y estamos solos, porque no hemos comprendido que esta ley del matrimonio hay que realizarla en todas las regiones: en el plano astral, en el mental, etc...
«Todo lo que está abajo es como lo que está arriba, y todo lo que está arriba es como lo que está abajo». 
Arriba está el orden divino, abajo está el plano físico. 
Todo lo que encontramos en el plano material corresponde a una verdad en el plano espiritual. Los Iniciados han ocultado esta verdad bajo el símbolo de la serpiente que se muerde la cola. Este es el símbolo del verdadero matrimonio. 
Y, ¿cómo puede serlo, - diréis -, una serpiente que se traga su propia cola? Pues sí, porque el verdadero matrimonio del ser humano consiste en la fusión de la cabeza y la cola. 
El otro matrimonio no es sino un reflejo de ello.
En su conciencia, el hombre está separado de sí mismo, por consiguiente debe descubrir esta parte que no conoce y unirse a ella. 
Esta idea también está expresada en la frase que encontramos grabada en el frontispicio del templo de Delfos : 
«Conócete a ti mismo», pero muy pocos han comprendido el sentido de esta inscripción. 
Un día leí la explicación que daba un profesor de la Sorbona de ella, y verdaderamente me quedé estupefacto: ni siquiera los más eruditos la comprenden; explican esta frase como si fueran niños, despojándola de su autenticidad, de su profundidad.
Conocerse a sí mismo no significa conocer nuestro carácter, con sus cualidades y sus defectos, o conocer los límites de la condición humana. 
Si sólo fuera esto, incluso los niños serían capaces de conocerse. Así pues, en la frase «Conócete a ti mismo», ¿qué significa este «ti mismo»? ¿Los brazos? ¿Las piernas? ¿El cerebro? No. 
¿Los sentimientos? ¿Los pensamientos?Tampoco. 
Tú mismo, uno mismo es una parte de Dios, una chispa, un espíritu inmortal, algo indefinible, muy lejano, muy alto... 
Aquí es donde el hombre debe encontrarse para conocerse, en esta entidad que es inmortal, que es omnisciente, que es todopoderosa: su Yo superior, que es una parcela de Dios... y tomar conciencia de que depende de El, que forma parte de El, que no existe como existencia y actividad separada de El. Entonces descubre que todo lo que pensaba y sentía era una ilusión, algo irreal, que la realidad es este Yo, este Sí mismo interno que es el propio Dios, y que obtendrá energía, luz y amor del Eterno si se esfuerza por unirse a El, por sentir que forma parte de El, que es uno con El y su conciencia se funde con el Eterno. Entonces ya no se sentirá como algo aislado, pequeño, doliente, sino que se sentirá como Dios mismo.
Ya os he explicado que mientras el hombre se identifique con su cuerpo físico será vulnerable, débil, mortal como el cuerpo físico, y todo lo que le suceda a este cuerpo le afectará.
Pero si deja de identificarse con su cuerpo físico, con sus impulsos instintivos, y se identifica con el centro del universo, con la fuente de la vida, con el Creador, se alejará cada vez más de la debilidad, de la vejez, de la enfermedad y de la muerte, acercándose a Aquél que es inmortal,omnisciente, omnipotente. Por esta razón los Iniciados insisten tanto en este «Ti mismo », pues mientras el hombre se conforme con saber lo que no es, jamás alcanzará lo que aspira: la libertad,la paz, la felicidad. Conocerse es fundirse con la inmensidad de Dios.
Entended bien que cuando los Iniciados de la antigua Grecia decían: «Conócete a ti mismo»,no preconizaban conocer todas nuestras debilidades y limitaciones, pues las debilidades, lagunas y vicios no son «uno mismo». 
Esto es lo que tenemos que tener muy claro.
Evidentemente, esta fusión con Dios no puede hacerse rápidamente. Aún a lo largo de toda una vida algunos no llegan a poseer esta conciencia superior, gracias a la cual sienten que son uno con el Eterno. 
De vez en cuando tienen un destello, una iluminación, pero al día siguiente se sienten de nuevo aislados, débiles, desgraciados. El que ha realizado esta fusión se siente en paz e iluminado, se siente inmortal... 
Ha llegado a un grado de conciencia tan elevado y amplio, que considera a todas las criaturas como si formaran parte de él mismo, y entonces ya no tiene enemigos, no puede hacer daño a nadie, ama a todos los seres porque siente que él mismo es quien vive en todas las criaturas. 
Obedece a una moral superior. Ese también es el sentido de la fórmula «Conócete a ti mismo».
Para llegar a este estado de conciencia se necesita una ascesis. En la India, se le llama Jnaniyoga. 
Para alcanzar la conciencia de su identidad con Dios, los yoguis hindús utilizan la fórmula«yo soy El». 
Meditando largo tiempo sobre esta frase, -el yogui acaba por tomar conciencia deque su yo no existe, que él no es otra cosa que «El», el Señor... 
El es único, todopoderoso, la única realidad.
Profundicemos ahora en el significado de la palabra «conocer». Se puede leer en la Biblia que Adán conoció a Eva, y nació Caín... ¿Acaso no la conocía antes? Abraham conoció a Sarah y nació Isaac... El conocimiento supone un contacto: 
Es la aproximación de los dos polos que quieren fundirse, o, si lo preferís, saborearse. Porque, ¿qué hacen los niños cuando son pequeños?Cogen todo lo que cae en sus manos y se lo ponen en la boca; de esta manera aprenden a conocer las cosas. 
Para el niño, el órgano del conocimiento no es el cerebro sino la boca; quiere probarlo todo. Vosotros mismos, ¿qué hacéis para conocer un olor, un sonido, una imagen o un pensamiento? 
Lo dejáis entrar en vuestra nariz, en vuestras orejas, en vuestros oídos o en vuestra cabeza. 
Así pues, el conocimiento no es otra cosa que dejar penetrar en nuestro órgano el objeto que queremos conocer. 
La misma ley se aplica para el nacimiento de los hijos. 
El conocimiento se realiza, pues, mediante la penetración: algo nos penetra para fusionarse con nosotros.
Al fusionamos con un objeto o con un ser, vibramos en armonía y en la misma longitud de onda que él. 
Supongamos que tenéis dos diapasones de la misma longitud. Cuando hacéis vibrar uno de ellos, el otro responde porque vibra en la misma longitud de onda. Pues bien, para conocerse a sí mismo, para conocer este ser divino que está en nuestro interior, hay que llegar a vibrar en la misma longitud de onda que él. 
Esta condición es indispensable para que haya conocimiento.
Tomemos de nuevo el símbolo de la serpiente que devora su cola; ello significa que ha unido los dos polos, el masculino y el femenino, porque quiere conocerse. 
Pero imaginad que las erpiente es muy larga: 500, 1000, 10000 metros... Un día, mientras se pasea, se encuentra con una cola, se pregunta qué puede ser, y la muerde.
 ¡Y queda muy sorprendida al descubrir que es su propia cola! Al igual que los gatitos, los cuales juegan con su propia cola y cuando la muerden chillan, porque se dan cuenta de que es la suya. El hombre es un ser cuya realidad sobrepasa en mucho la apariencia física: lo que deambula por aquí abajo, por la tierra, es su cola, pero su cabeza, ¿dónde está? 
Mientras que los dos polos - la cabeza y la cola - permanezcan separados en su interior, tendrá que conformarse con reptar por el suelo. La cola debe encontrar la cabeza y unirse a ella; la cola, el yo inferior, debe unirse a la cabeza, el Yo superior, que está arriba, en el cielo. En este momento se establece el contacto y se origina una circulación armoniosa y constante de energías. En el hombre encontramos la serpiente en la columna vertebral, es la serpiente Kundalini, la cual, una vez despertada, asciende a lo largo de la columna vertebral. Cuando finalmente se reúnen los dos polos, es decir, cuando Kundalini, que está abajo, se ha unido en lo alto con el espíritu universal, Shiva, el hombre se conoce a sí mismo y alcanza la plenitud.«Conócete a ti mismo». «A ti mismo» no es la cola que se mueve demasiado en el plano físico, sino que es la cabeza, el espíritu que está en lo alto. 
El auténtico matrimonio es el verdadero conocimiento. 
Pero el hombre todavía no ha realizado esta unión en sí mismo; sólo la realiza en cuanto a su parte externa: por todas partes establece conexiones, lazos, coloca circuitos en las fábricas, en las administraciones, en la política, en la economía, por todos lados excepto en su fuero interno, al que no sabe conectar nada, y por esto se siente incompleto.
La mayor realización a la que puede aspirar el ser humano es la de unir el yo inferior con el Yo superior, la cola con la cabeza. Indudablemente la cola posee algunas cualidades, cuanto menos tiene la facultad de moverse. 
Pero la cabeza tiene mucho más: los ojos, las orejas, la boca,la nariz, el cerebro. Por consiguiente, si podemos unimos a nuestro Yo superior que posee estas facultades tan desarrolladas, conoceremos todo lo que él conoce, veremos lo que él ve, oiremos lo que él oye y seremos perfectos. 
Pero mientras continuemos separados y sólo seamos una cola que se mueve, estas riquezas nos estarán vedadas.
Hay que unir la cola a la cabeza, es decir, unir «los dos extremos». 
Los Iniciados desde hace siglos han lanzado esta fórmula al mundo, pero los hombres no han comprendido el sentido; sólo
lo aplican en el aspecto material, y cuando a final de mes el dinero empieza a escasear, comentan que no pueden unir los dos extremos. En realidad estos dos extremos son la cola y la cabeza de la serpiente. 
Poder unidos es conseguir desarrollar sucesivamente todos los chacras, desde el chacra Muladara, el más bajo, hasta el chacra Sahasrara, el más alto, a fin de conseguir la unidad.
Mientras no consigamos unir ambos extremos, continuaremos en la miseria y sufriremos privaciones. Y esto es tan cierto en el plano espiritual como en el físico.
Todos los poderes de la creación se encuentran en el matrimonio. ¿Acaso habéis visto algún hombre o alguna mujer que hayan alumbrado solos un niño? No, porque se necesitan dos. Por este motivo todos aquellos que no se casen con el Cielo, no podrán ser nunca creadores y se quedarán solteros. 
Hay que casarse, pero con el Cielo, para tener muchos niños. En el Génesis se dice: «Creced y multiplicaos» Lo que sucede es que los hombres sólo han comprendido esta prescripción en el plano físico. 
Cada mandato tiene como mínimo tres interpretaciones, pero los seres humanos se conforman con conocer sólo las cosas en el plano físico, y ahí está el error: no querer ir más lejos. 
Hay que crecer y multiplicarse en el mundo de los pensamientos y de los sentimientos, para poder poblar la tierra día y noche de pequeñas criaturas luminosas y aladas que influirán en el mundo entero para la realización del Reino de Dios...Hay que pensar en el matrimonio, pero allá arriba. 
Esta es la nueva filosofía, la nueva comprensión.
Si vamos a la salida del sol por la mañana, es porque el sol es un centro, el centro de nuestro sistema solar, y mirándolo nos dirigimos hacia nuestro propio centro. 
Nuestro Yo, nuestro verdadero Yo, no vive aquí; está muy lejos de nuestro cuerpo, habita en el sol. Pero mantiene lazos con nuestro yo ilusorio, aquí, en la tierra, y si conseguimos establecer conscientemente comunicación entre ellos, nuestro pequeño yo resulta atraído por el sol, y enconces vive gozoso,en la luz. Por eso, recordadlo, os he dado determinados ejercicios para que los practiquéis a la salida del sol. 
Os imagináis, por ejemplo, que estáis en el sol y que desde allá arriba miráis hacia la tierra, y sonreís, diciendo: 
«Estás allá, mi pobre amigo, ¡si supieras lo bien que se está aquí!»De esta manera se establece un vínculo entre vuestro yo inferior y vuestro Yo superior, con lo cual restablecéis la conexión con vosotros mismos, reencontrándoos. 
Si hacéis este ejercicio durante años, conseguiréis recibir las cualidades de vuestro Yo superior. 
Y puesto que vuestro Yo superior es inmortal y conoce la historia del mundo, podrá comunicárosla. 
Al ser libre, os dará sus poderes. Al estar sumergido en un océano de felicidad, os dará una felicidad indescriptible.
Cuando los hombres y las mujeres se funden, sienten una inmensa alegría, pero no alcanzan a saber lo que significa esta alegría. Pero, precisamente, esta alegría es un testimonio de la veracidad del método: «unir los dos extremos». 
Cuando el hombre ha conseguido unir los dos extremos, ha conseguido reencontrarse, se siente colmado. 
Y entonces le invade una alegría, una dilatación de una naturaleza mucho más sutil. 
Se trata del éxtasis del que hablan los santos, los yoguis, los Iniciados que han conseguido alcanzarlo.Ved que, en pocas palabras, os he transmitido el secreto del matrimonio. 
Debéis casaros, pero no solamente con criaturas externas a vosotros, porque entonces perderéis vuestras energías.Debéis casaros con vosotros mismos, para que vuestras energías se multipliquen.
Continua....
(Omraam Mikhaël Aïvanhov) 
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Los Secretos Del Libro de La Naturaleza - Capitulo-4º (Segundo Parte)


EL MATRIMONIO, SÍMBOLO UNIVERSAL-Capitulo 4 (Segundo Escrito)
El matrimonio es una cuestión muy amplia que podemos estudiar por todas partes en la naturaleza. 
Así la química, la física, la astronomía, la botánica, la anatomía, la psicología, etc.,nos hablan sin cesar del matrimonio. 
Tomemos por ejemplo el agua, que es un elemento indispensable para la vida en el universo. 
El agua no es otra cosa que el hijo nacido de la unión de un padre, el oxígeno, y de una madre, el hidrógeno: H 2 O. ¿Por qué la unión del 1 (O) Y del 2(H2)...? Porque el 1 es el número del principio masculino y el 2 del femenino.Consideremos también el ejemplo de la palabra. ¿Cómo se produce en el hombre la palabra: por medio de sus brazos, piernas, orejas, nariz, vientre? No; se produce mediante la boca, y está formada por la lengua y por los labios; y cuando la lengua y los dos labios se ponen en movimiento, producen la palabra articulada. 
La lengua es el principio masculino y los dos labios el femenino. 
De esta manera el principio masculino y el principio femenino alumbran un hijo: la palabra. ¡Ved la fantástica ciencia que encierra esta página del gran libro de la naturaleza viviente!
Si los filósofos hubieran reflexionado sobre los mecanismos de la palabra, sobre los elementos que entran en juego para que el hombre pueda proferir sonidos articulados, habrían podido descubrir, por analogía, en primer lugar que Dios encierra en sí los dos principios por medio de los cuales ha creado a su Hijo, el Verbo, y que este Hijo ha puesto en movimiento todas las criaturas. 
Porque la palabra no es insensata, la palabra no existe sin razón, está destinada a alguien con algún objeto. 
San Juan dijo: «En un principio era el Verbo». El Verbo representa el movimiento, el hijo.
Ahora quiero explicaros lo esencial de lo que quiero que comprendáis. Así como Dios ha creado el mundo por medio de la Palabra, de la misma manera los hombres crean la vida en el plano físico, es decir, abajo. En la boca los dos principios siempre están juntos. 
Para poder hablar es preciso que los dos labios y la lengua estén juntos para producir sonidos. 
No conseguiréis articular palabra alguna sin poner la lengua y los labios en movimiento. En Dios los dos principios están juntos, unidos; nunca están separados, y por esto Dios crea continuamente.
Mientras que los seres humanos actúan como si los dos principios estuviesen separados, poseyendo los hombres Únicamente el principio masculino y las mujeres el principio femenino; pero como quiera que para crear la vida es preciso unirlos, de ahí se derivan todas las dificultades y complicaciones.
Aquellas criaturas que no desarrollan en sí mismas los dos principios masculino y femenino,no están hechas realmente a imagen de Dios, y no alcanzan la plenitud. Evidentemente no me refiero a la posesión de los dos principios en el plano físico, sino en el espiritual: el principio del amor y el principio de la sabiduría unidos simultáneamente. 
Sólo tienen la verdad y poseen la fuerza aquellos seres que han realizado la unión de los dos principios en sí mismos. 
Y, ¿quiénes son estos seres? Son los verdaderos Maestros, los verdaderos Iniciados que han comprendido la santa trinidad del Amor, la Sabiduría y la Verdad. 
Estos seres se manifiestan realmente como representantes y guías de Dios, y viven plenamente. Estos son los modelos a seguir.
La palabra que no está llena de amor y de inteligencia no puede realizar absolutamente nada,no puede actuar sobre la materia para darle forma. Las palabras vacías, sin sentido, el hablar por hablar, no pueden dar ningún fruto. 
Todo esto nos obliga a estudiar y a esforzamos para que nuestras palabras afecten al mundo entero, a toda la creación, al mundo visible y al invisible, y pongan en movimiento a los hombres, a los ángeles, a los arcángeles, a los espíritus y a los
elementos. 
Por consiguiente, es necesario que en esta palabra exista tanto la inteligencia y la luz,como el calor y el amor, la plenitud del amor. 
En este preciso momento las palabras se vuelven poderosas. 
El hecho de que al hablar a vuestros amigos, a vuestro marido o a vuestra mujer, o bien a vuestros hijos, no obtengáis resultados, quiere decir simplemente que vuestras palabras no son suficientemente cálidas y luminosas.
Todos vosotros, todos nosotros llevamos en nosotros mismos, en nuestra boca, símbolos de una importancia cósmica. 
Todo el mundo tiene boca, pero la utilizamos continuamente para quejarnos en lugar de utilizarla para dar gracias día y noche de poseerla. 
Además, esta boca tiene una lengua, y hay que esforzarse y no hacer tonterías con ella, porque se dice que aunque no tiene huesos, los tritura. Cuando no se es inteligente, ni sabio, ni razonable, ni bueno, machacamos los huesos de los demás mediante nuestra lengua; basta con mover la lengua para desunir familias,ahorcar personas, masacrarlas. ¡Esto es lo que sucede con la boca y con la lengua!
Ha llegado el momento de tomar conciencia de que al darnos la boca y la lengua, Dios nos ha dado algo precioso, y tendríamos que decirle: «Señor Dios, perdóname por no haber comprendido hasta ahora los tesoros que Tú has puesto en mi boca, por no haber comprendido que al pronunciar palabras puedo imitarte, volverme como Tú, y ser cada día un reflejo de Ti. No me he dado cuenta y, por consiguiente, con mis palabras he sido torpe: he dicho cosas insensatas, he herido a las personas, los he trastornado y, precisamente, lo he echado todo a rodar con este instrumento que Tú me has dado. 
En lugar de hacer el bien, de consolar, de aliviar, de dirigir y guiar a los demás, en lugar de vivificarlos y resucitarlos, de elevarlos y proyectarlos hacia Ti, el Señor, el Creador, los he puesto por los suelos y los he envilecido. Perdóname, Señor, y enséñame a utilizar mi boca y mi lengua para hacer el bien, iluminar y dar calor a los demás, y no utilizarlas sólo para comer, beber y decir tonterías sin ton ni son.
»La boca es un órgano tan extraordinario y poderoso que tenemos que cuidar de no dejar escapar palabras venenosas, sino que éstas deben ser constructivas, educativas, vivificantes.
E incluso si regañáis o fustigáis a alguien, debéis hacerlo sólo con la finalidad de iluminar y ayudarle. 
De esta manera os creáis un porvenir indescriptiblemente hermoso.
En los Evangelios está escrito: «Por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado», es decir, tu porvenir será bueno o malo, luminoso o tenebroso, celestial o infernal,según las palabras que hayas proferido durante tu existencia.
Así pues, las palabras son tan importantes para la construcción de nuestro porvenir, que es necesario reflexionar y meditar toda la vida sobre este tema. 
Hay que tener en cuenta la importancia de la palabra, y, al abrir la boca, cuidar de que siempre sea para bien.
Aún puedo ir más lejos al profundizar en esta idea para enseñaros que todo está íntimamenterelacionado, que en el universo existe una ley de correspondencia absoluta. El sol habla..., y su verbo es la luz que se derrama sobre la tierra, sobre las plantas, sobre los animales y las personas.Porque el sol invisible que actúa sobre el sol visible produce la luz y ésta se transforma en calor.
Supongamos ahora que la lengua corresponde al padre, los dos labios a la madre, y la palabra al niño; entonces, lo que el padre da a la madre, es el verbo que vitaliza, que anima. 
La ley es idéntica: de la misma manera que el sol invisible actúa sobre el sol visible, el cual a su vez actúa sobre la tierra para fertilizarla, de la misma manera que el hombre fertiliza a la mujer, así también la palabra fertiliza las almas y los corazones. Se trata de la misma ley. 
Así pues, el que habla se convierte en el padre, el que escucha en la madre, y así nacen los hijos....Llegados a este punto, diréis: «Entonces, ¿pueden los hombres convertirse en madres? Naturalmente, porque aquél que escucha es como si fuera una mujer. 
Basta un cambio de polarización. 
Cuando una mujer habla a su marido, está adoptando la polaridad masculina, y el marido que la escucha toma la polaridad femenina, y así nacen los hijos. Los hijos son los sentimientos, las emociones, las decisiones y los actos. 
El mismo principio se aplica en cualquier circunstancia, en cualquier nivel y en todos los planos. Infaliblemente siempre se trata de la misma ley. 
Hay que saber hacer malabarismos entre uno y otro plano.
Tenéis que intentar ampliar un poco vuestra manera de ver las cosas. Si os quedáis cristalizados en ciertos conceptos, jamás comprenderéis la plenitud de la vida, pues todo está interrelacionado. 
«Lo que está abajo es como lo que está arriba, y lo que está arriba es como lo que está abajo».
Muchos espiritualistas repiten esta frase sin comprenderla realmente, porque desconocen a qué corresponden las palabra «abajo» y «arriba». Para comprenderlas es necesario reemplazarlas por otras que representen imágenes, criaturas, existencias o mundos... 
¿Qué podemos poner en lugar de la palabra «abajo»? 
Abajo, por ejemplo, puede ser el sexo, la tierra, la mujer, la materia o el infierno, y arriba, el cerebro, el cielo o el sol, el hombre, el espíritu... Lo que sucede es que Hermes Trismegisto ha mantenido el secreto, no lo ha precisado, y a nosotros nos corresponde encontrarlo.
Pero lo más extraordinario de todo esto es que ha añadido:
«Para hacer el milagro de una sola cosa». Efectivamente, «Lo que está abajo es como lo que está arriba, lo que está arriba es como lo que está abajo, para hacer el milagro de una sola cosa». Así pues, abajo y arriba producen algo conjuntamente, producen «una única cosa», el hijo y, ¿qué es esta única cosa? 
Hermes Trismegisto tampoco lo ha explicado. 
La lengua y los dos labios son dos cosas que se unen para hacer el milagro de una única cosa, que puede ser el Verbo. 
Pero lo que sí es cierto es que se necesitan dos para producir esta única cosa: el principio masculino y el femenino, lo que está arriba y lo que está abajo. Cuando un hombre y una mujer quieren tener un hijo, es necesario que uno se coloque arriba y el otro abajo. 
El que está debajo es como aquél que está arriba; la diferencia estriba en la posición. Y, ¿para qué? Para producir el milagro de una sola cosa: el hijo. Así pues, reflexionad sobre esas cosas e intentad no pasaros la vida sin comprender nada,inmersos en el sueño de la inconsciencia. 
A partir de ahora vivid una vida sensata, abandonando todo lo que os ata a las regiones inferiores, todas estas sensaciones y ocupaciones que no os aportan nada. Tomad lo esencial y ¡poneos a trabajar!
Continua....
(Omraam Mikhaël Aïvanhov) 
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Los Secretos Del Libro de La Naturaleza - Capitulo-4º (Primera Parte)


EL MATRIMONIO, SÍMBOLO UNIVERSAL-Capitulo 4
Tanto el cine como el teatro, las novelas, las canciones o la poesía, tratan siempre del amor.Del amor y del matrimonio. 
Sobre este tema no hay discusión: los hombres y las mujeres llegan a la tierra con la necesidad de amar y, además, la mayoría de ellos sienten la necesidad de unirse en matrimonio con la persona que aman. Evidentemente, amor y matrimonio no van siempre juntos;a veces hay amor sin matrimonio, y otras, matrimonio sin amor. 
Sin embargo, y de una manera general, un hombre y una mujer que se aman tienden a casarse para vivir siempre juntos y cuidarse mutuamente. 
Así pues, normalmente, los hombres y las mujeres se aman y se casan.
Ahora planteo esta pregunta: «Está claro que vuestra principal preocupación es el amor y el matrimonio, pero, ¿cómo lo habéis comprendido? ¿Porqué tenéis que casaros?.. O, más bien, sin tener en cuenta el matrimonio, ¿por qué pensáis que tenéis que establecer contacto con otro ser,uniros a él y, aunque sólo sea durante unos segundos, formar un solo ser con él?...» ¿Quién sabrá responder? 
Muy pocos. Pocos se plantean este dilema; ya que es así, no hay que romperse la cabeza. Pero, he aquí que los Iniciados, que tienen la costumbre de reflexionar sobre todas las manifestaciones de la existencia profundizando en ellas, han descubierto que esta tendencia tan natural y extendida de buscar a otro ser para unirse a él, encierra uno de los grandes secretos del universo. 
El hombre sería una divinidad si comprendiera el significado de esta tendencia y supiera utilizarla en sus trabajos espirituales.
La tradición nos enseña que en el origen el ser humano fue creado macho y hembra. Así pues,el hombre es al mismo tiempo hombre y mujer, y toda mujer es, a la vez, mujer y hombre. 
Ser hombre o ser mujer es solamente la mitad, y cada uno tiene que encontrar su otra mitad complementarla. ¿Dónde? Dentro de uno mismo, y esto es lo que ignoramos. Para cada hombre y para cada mujer, el verdadero matrimonio es la unión interna con la otra mitad de su ser, y no la unión externa con otra mujer u otro hombre. 
Este es el verdadero matrimonio: encontrar la otra mitad de sí mismo, atraerla, fusionarse con ella y convertirse finalmente en un ser completo para realizar el trabajo mágico.
La mayoría de matrimonios que se realizan en la tierra no son más que experiencias o ensayos con más o menos éxito, mientras estamos esperando poder realizar el verdadero matrimonio que es de orden espiritual. Este verdadero matrimonio está representado en la India mediante el símbolo del «lingam». Ya conocéis este símbolo, el cual nos enseña que los dos principios - el masculino representado por la línea vertical, y el femenino por la base horizontal - jamás deben estar separados en el ser humano. 
Cada hombre y cada mujer tienen que llegar a realizar interiormente la unión de estos dos principios. 
Naturalmente, ello es muy difícil y la mayoría de las veces, cuando el hombre y la mujer se unen físicamente, en realidad están separados: en su alma, en su cabeza, están separados. 
El hecho de que estén físicamente separados no tiene importancia; lo importante es que cada uno realice en símismo el matrimonio de los principios masculino y femenino.
Si sois capaces de comprender los misterios del matrimonio, comprenderéis todos los secretos de la vida. El matrimonio está muy extendido, pero muy pocos conocen su sentido profundo. 
La gente se casa para distraerse, porque se aburre, porque ansía placeres, porque es pobre y desea enriquecerse, o porque es incapaz de desenvolverse en la vida cotidiana y necesita una criada o una ayuda de cámara que le asista. ¿En qué han convertido los seres humanos el matrimonio? Es mejor olvidarlo. 
Para mí el matrimonio es un acto tan sublime que no estoy muy seguro de haberlo profundizado totalmente. Lo que sí sé es que el matrimonio espiritual permite realizar grandes cosas. 
El hombre posee la fuerza y la quintaesencia, pero mientras no esté casado internamente,
no puede condensar esta quintaesencia para hacerla visible, tangible y real en el campo físico: le falta el factor capaz de proporcionar la materia para realizar las cosas, el principio femenino. 
Y la mujer que tiene todos los materiales, si no está casada interiormente, no tiene la llama, la chispa capaz de abrasarlo todo; por mucha materia que posea, si no le prende fuego está muerta y estancada, pues le falta el espíritu. Esto no lo olvidéis nunca.
Continua....
(Omraam Mikhaël Aïvanhov) 
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domingo, 2 de octubre de 2016

Los Secretos Del Libro de La Naturaleza - Capitulo-3º


LA FUENTE Y LA CIÉNAGA- Capitulo 3
Escuchad a la diminuta fuente cuando nos dice: «Sed como yo, vivos, burbujeantes, y no osconvirtáis en ciénagas ». 
Hay que escucharla porque si nuestra fuente interna se agota, se producen fermentaciones, y cuando éstas existen, aparecen los mosquitos, las moscas y toda clasede bichos, y entonces no se puede hacer nada porque, aunque intentéis espantarlos, se reproducen continuamente. 
La única solución consiste en desecar la ciénaga y dejar que la fuente mane, porque allí donde fluye una fuente no existe putrefacción, todo es vivo y puro.
Os he hablado a menudo de la fuente, y no sólo del pequeño manantial de las montañas, sino también de otra mucho más poderosa: el sol, la única fuente. 
Desgraciadamente, cuando observamos a los seres humanos, y según se desprende de sus razonamientos y actitudes, nos damos cuenta de que nunca se han preocupado de la fuente, de este punto que vibra, que brota,que proyecta. 
No comprenden lo que puede aportarles el estudiar la imagen de la fuente. Dirán:«Pero, ¿qué puede aportarnos el pensar en esa imagen de la fuente?» ¡Desgraciados! Pueden ser grandes eruditos, pero no se han dado cuenta de lo esencial. 
Tampoco han entendido que toda la orientación de su existencia y de sus actos depende de la imagen que se hayan formado en su cabeza. ¿Han elegido imágenes vivas y burbujeantes como la fuente, o muertas como la ciénaga?
En mis observaciones diarias he descubierto que todo depende de la elección que el hombre haya hecho, simbólicamente, entre la fuente y la ciénaga; esta elección revela su comprensión de la vida. A menudo oímos quejarse a las personas de que todo les va mal. ¿Y por qué todo les va mal?
Porque no han entendido que deberían dar preponderancia en su intelecto y en su alma a lo que es más puro y más divino, es decir, a la fuente, para que ésta al fluir los purifique y haga crecer todas las simientes divinas. 
Sin embargo, en sus pensamientos y deseos los hombres no sienten esta necesidad esencial de un centro, de una fuente, de un sol, de un espíritu o de un amor. 
Se han obsesionado con cosas insignificantes y no pueden ni quieren comprender. Chapotean sin cesar en aguas estancadas y polucionadas, repletas de toda clase de bichos, y se burlan de la filosofía de los Iniciados, la cual hace hincapié continuamente en la importancia mágica de esta unión con la fuente. 
¿Cómo pueden pensar que les va a ayudar todo aquello que se pudre, enmohece o disgrega?
Algunos se preguntan por qué contemplamos la salida del sol. Es un símbolo para hacernos comprender que en todos los ámbitos de la vida tenemos que unirnos al sol, es decir, a la fuente. Pero, ¡Intentad convencer a todos estos seres «inteligentes» de que vayan a contemplar la salidadel sol! Tienden naturalmente hacia todo lo que está muerto, estancado, polucionado, y cuando llegan las desgracias, no entienden por qué. Y eso les sucede porque no han tomado la fuente como modelo, porque han retenido las impurezas dentro de ellos.
Cuando pregunto a alguien si ha visto una fuente y qué es lo que sucede en sus proximidades,me contesta que sí, naturalmente, que la ha observado, cuando en realidad no se ha fijado enabsoluto. 
Por este motivo me gusta formular las siguientes preguntas: «¿Qué hay alrededor deuna fuente?  Plantas, vegetación. ¿y qué más? - Insectos, pájaros, animales. - ¿Alguna otracosa? - También hay hombres que se han instalado junto a ella. 
Muy bien, pero, ¿qué sucede cuando la fuente se seca? 
En primer lugar desaparece la hierba, luego los animales, y mucho más tarde los hombres. 
Los últimos en desaparecer son los árboles. 
¿Habéis comprendido el significado de todo este proceso? Naturalmente, es muy sencillo.
 Entonces, ¿por qué habéis dejado agotar vuestra fuente? 
 ¿Qué fuente?, no lo comprendo...»Ya lo veis, siempre creemos comprenderlo todo, pero sólo se trata de una ilusión. 
Y todavía puedo continuar preguntando: 
«Os hablo de la fuente que fluye en vuestro interior, ¿por qué la
habéis dejado secar? Pero, ¿de qué fuente se trata? 
Yo no he dejado secar ninguna fuente.
Sí,habéis dejado secar vuestra fuente: ya no sentís amor. Alguien os ha humillado, herido, robado o engañado un poquitín, y vosotros habéis exclamado: «¡Basta! 
No vale la pena ser bueno,generoso y caritativo, los hombres no lo merecen». 
Por consiguiente vuestra fuente ya no fluye, y pensáis haber ganado porque ya nadie puede engañaros o heriros, cuando en realidad lo habéis perdido todo. 
Si es necesario, dejaos engañar, pero, ¡que la fuente no se seque jamás! Y aunque alguien os humille, engañe o robe, no es nada en comparación con la bendición de poseer una fuente que, al fluir, nos lo da todo, lo limpia todo, lo repara todo».
Los seres humanos necesitan de esta filosofía de la fuente, que es la más maravillosa y verídica de todas la filosofías. 
Cuando un individuo decide no amar nunca más porque ha sufrido una pequeña injusticia, se puede decir que ya está acabado, que está muerto. 
Y si está muerto,¿qué ha ganado? ... ¡El razonamiento de los seres humanos es fantástico! ¿Y ellos tienen que instruirme? ¿Qué puedo aprender? Prefiero instalarme junto a una fuente y permanecer horas enteras escuchándola, mirándola, tocándola, hablándole. 
Después pensaré en esa otra fuente que es el sol, y en todas las fuentes del universo, hasta llegar a la única y verdadera fuente que es el mismo Dios, y finalmente intentaré unirme a ella para comprender lo esencial, porque junto a una fuente se puede llegar a comprender todo.
Meditad intensamente sobre esta metáfora a fin de estructurar vuestra vida en esta única fuente que es Dios y su más perfecto representante en la tierra, el sol. 
Trabajad cada día sobre esta imagen e imitad esta fuente, el sol, para poder alimentar, dar calor, vivificar y resucitar a todas las criaturas. 
Y no me digáis que es imposible, irrealizable e incluso estúpido, porque si pensáis así es que no habéis entendido nada. 
Lo importante no es que vuestro ideal sea realizable,sino que al hacer este trabajo interno se producirán grandes transformaciones en vosotros. 
El sol es inmensamente grande y poderoso y el hombre no puede se da tanto como él, pero en su ámbito,a otro nivel, también puede convertirse en un sol. 
En lugar de tomar constantemente, de ser como un agujero, como un pozo sin fondo, una ciénaga, llevando la descomposición a todas partes, el hombre podría dar, purificar y vivificar. 
Realmente es un ideal realizable, pero hay que querer estudiarlo, experimentarlo, verificarlo.
Desgraciadamente cuanto más avanzo, más constato que los seres humanos no han comprendido el aspecto mágico, el poder y la extraordinaria ciencia que encierra la fuente. 
Si lo hubieran comprendido, sabrían extraer de sí mismos algo puro y vivo. Pero los hombres siguen taciturnos, encerrados en sí mismos, crispados, preocupados en resolver sus asuntos con los procedimientos y métodos de la ciénaga..., cuando ésta no puede arreglar nada. 
La ciénaga sólo sirve para prolongar la vida de los renacuajos y de todos los bichos que pululan en sus aguas.
En esta agua que no se renueva nunca, sus desgraciados habitantes se ven obligados a respirar y tragar todos sus desechos. 
Exactamente lo mismo ocurre con los seres humanos, ya que una gran ciudad e incluso el mundo entero no es otra cosa que una ciénaga. Todos los individuos que pululan en su interior se ven obligados a absorber los excrementos de los demás. 
Los que saben librarse de ello, de vez en cuando aspiran un sorbo de pureza, pero los demás se dejan intoxicar,ahogar, envenenar. 
La atmósfera de una ciudad es la de una ciénaga, y si fueseis clarividentes,veríais cómo las personas tragan porquerías, se devoran entre sí, y no saben cómo escapar a todo esto, ni tan siquiera durante unos minutos. 
¡No entiendo cómo pueden burlarse de nuestra filosofía solar! ¿Qué queréis que os diga? Peor para ellos si prefieren quedarse en la ciénaga. Algún día comprenderán.
Después de todo esto, ¿qué conclusión se puede sacar de todo lo que os he dicho? La de que todos los malentendidos, desgracias y sufrimientos se deben a que el hombre no está conectado,
unido al Cielo ni a la fuente, y cuando lo está únicamente lo está durante dos o tres minutos, y luego todo se interrumpe y de nuevo se conecta... a la ciénaga. 
No quisiera molestaros, ya que estoy hablando en general, pero es cierto que en lugar de estar conectados con la fuente que purifica, sana e ilumina, los seres humanos están unidos a la ciénaga – que puede ser un hombre,una mujer o un grupo de personas , y beben de ella. 
La prefieren en lugar de la fuente porque temen su opinión. ¿Qué dirán los renacuajos que viven en la ciénaga? Si alguno de estos renacuajos hablara mal de ellos, 
¿que podría sucederles? Quizás estéis algo molestos por mis palabras, pero no estoy aquí para alabaros sino que debo deciros la verdad. 
Sé muy bien que no es agradable oír semejantes cosas, pero si hoy os sentís apesadumbrados por mis palabras, debéis saber que si no os advierto de estas cosas, sucederá que un día os sentiréis el doble, el triple, o cien veces más afligidos por la realidad. Porque con la ignorancia, las desgracias aparecen por todas partes, mientras que si estáis advertidos e iluminados, al menos podréis escapar por «la escalera de servicio» y vuestros enemigos se marcharán con las manos vacías.
Así pues, reflexionad sobre estas dos imágenes: la de la fuente y la de la ciénaga. Cuando finalmente sintáis el deseo de amar, de sacrificaros, de ayudar a los demás y de dar en lugar de tomar, ello significará que la fuente ya fluye. 
Y una vez que ha empezado a fluir, las flores y los árboles crecen, los pájaros cantan, es decir, que espíritus fantásticos se han instalado en vuestro interior, en vuestro cerebro, en vuestro corazón, en vuestra voluntad, y se alimentan de dicha fuente. En este preciso momento os enriquecéis y vuestra apariencia es la de una región floreciente, con su pueblo y su civilización. 
Sí, y todo ello porque la fuente fluye. Esta imagen simbólica es la que hay que comprender.
A nadie le gusta permanecer junto a una fuente seca. 
Cuando se agota esta fuente en el hombre, entonces no hay creación, ni poesía, ni música, ni alegría, ni nada de nada; es el vacío, el desierto, porque no hay agua ni amor. 
En el mundo, por todas partes sólo vemos desiertos ambulantes...
Así se explica el miserable estado en que se encuentran lo seres humanos, su angustia, su vacío interior. 
Quizás sean muy inteligentes, pero han dejado secar su fuente porque jamás han pensado en dar, irradiar o amar. 
Cuando veo a seres cuya fuente se ha secado o que nunca ha fluído, sé que su destino será miserable, porque nada se aposentará en ellos, ningún ángel,ningún espíritu, ni la belleza, ni esplendor alguno, ¡Nada! 
Bienaventurados aquéllos que han comprendido y se han decidido a cambiar, porque a ellos todo les será explicado, ya que son suficientes las dos imágenes, la de la ciénaga y la de la fuente, para explicarlo todo. 
Si os quedáis estancados, sin ímpetu, sin inspiración ni alegría, sabed que habéis dejado secar la fuente que debía circular en vosotros. Sucede que no os dais cuenta y continuamente estáis criticando a los demás... 
Dejad a los otros en paz, abrid vuestra fuente, limpiadla, y entonces el agua brotará, porque cada criatura ha nacido para ser una fuente. 
Cuando el Señor envió al hombre sobre la tierra, lo preparó para ello, pero éste ha dejado acumular tanta basura en su interior que su fuente está obstruída; por eso reina el desierto, el vacío. y no hay nada peor que el vacío, estar en el desierto o ser un desierto.
¿Empezáis por fin a comprender la imagen de la fuente? 
Esta no es otra que la de la vida y el amor, y el amor es todopoderoso, porque toda inspiración, toda alegría nace de él. No hay mayor verdad. Sé muy bien que muchas personas, a pesar de todas las verdades que escuchan desde hace años, se encuentran en un estado lamentable; y esto les sucede porque no tienen ningún método de trabajo. 
A pesar de lo que se les diga, cual esquema que sean las verdades que pudieran ayudarles, no experimentan nada, no recuerdan nada. 
Si por lo menos se plantearan cada día una verdad para estar finalmente en contacto con ella... Pero no, una hora después todo está olvidado.
Por esta razón, tales criaturas están predestinadas a vivir indefinidamente en ciénagas o desiertos.
Y son los únicos culpables de cuanto les sucede, porque aunque se les diga cómo deben actuar  para desarrollarse, no comprenden ni recuerdan nada.
Reconozco que os he hablado a menudo de la fuente, pero se debe a que necesitáis que os repitan muchas veces las mismas cosas. 
El sol salió ayer, pero era para ayer, y hoy tiene que salir otra vez. El agua que fluye, aparentemente siempre es la misma y, sin embargo, se renueva constantemente. 
Por eso os repito desde hace años que cada día tenéis que lograr que vuestra fuente fluya. Abridla, limpiadla, y os convertiréis en una tierra tan fértil que incluso acudirán reyes a saborear los frutos de vuestro jardín. 
Pero tengo que repetir una y otra vez estos mismos consejos. Después de tantos años, ¿por qué todavía no habéis plantado ni cosechado nada, si vosotros mismos sois un terreno increiblemente rico? 
Vuestro cerebro, ¿qué es vuestro cerebro?Es el terreno más apropiado. Pues bien, precisamente esta tierra es la que tenéis que cultivar, sembrar y regar.
Tenéis que conectar directamente con la Fuente celestial mediante el pensamiento y la oración. 
Puesto que somos una imagen del Señor el microcosmos parecido al macrocosmos ,también poseemos una fuente en nosotros mismos que está esperando que se den las condiciones adecuadas para empezar a fluir. 
Así pues, al unimos a la Fuente celestial ponemos en marcha nuestro propia fuente, con lo cual todas nuestras células son regadas, se vivifican, y fluye la vida divina. 
Gracias a esta fuente que es el amor, que es la vida, que es el agua viva, nos convertimos en un instrumento perfecto en manos del Señor.
Continua....
(Omraam Mikhaël Aïvanhov) 
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