domingo, 10 de abril de 2016

Salud y Sanación por Peter Deunov


Si os digo que algún médico puede curar os voy a engañar. El médico no puede curar, él solamente puede aliviarles, puede quitar vuestra carga y ponerles en condiciones más higiénicas. Es la naturaleza quien cura. Es el Señor quien cura.
Si tú alimentas un pensamiento negativo o cualquier odio hacia alguien, quien quiera que sea, - siempre estarás enfermo y difícilmente podrás curarte. Los pensamientos negativos son malos conductores de las fuerzas del hombre.
La infección aparece ahí donde hay sitios obscuros. Las enfermedades se deben a la impureza y a la obscuridad.
Estás enfermo porque has salido fuera del Señor, porque no has guardado las leyes Divinas y las leyes de la naturaleza. Irás al Señor y dirás: “Señor, puesto que no cumplo Tu voluntad, por esto me he enfermado. Ahora la cumpliré para que sane”.
Un día cuando los científicos aprendan las leyes de la luz y del calor, curarán todas las enfermedades con la energía de la luz y del calor. No quedará ni una enfermedad incurable.
En el aire hay un elemento nuevo, que ahora (1931) entra. Él es tan ligero que entra por todas partes pero no se queda en ninguna parte. Con la respiración nueva, nosotros recibiremos este elemento. A través de la respiración nueva, los alquimistas han buscado la manera de alargar la vida. En él debes de detener el aire por largo tiempo y también por largo tiempo debes exhalarlo.
Que todo se haga con amor y con medida, sin forzar, - esto es salud -.
La fe, la humildad y el amor, elevan las vibraciones inferiores, las vibraciones lentas del organismo y son capaces de curar hasta la enfermedad más mala.
El pensamiento humano es capaz de echar fuera del cuerpo cualquier dolor. Hay fuerzas en la mente humana, que son capaces de echar fuera del organismo cualquier infección y enfermedad.
El hombre vanaglorioso está enfermo, incurablemente enfermo. El irritable, el envidioso, el sospechoso, el susceptible - también.
Mejor masajista que los tempranos rayos solares no hay. Cuando te curas con energía solar, pensarás sólo en la Luz. Eso de que tu negocio no va bien, de que alguien está enfermo, de que alguien ha dicho algo acerca de ti, que esto esté lejos de ti, para que aproveches como debe de ser sus cualidades curativas.
Todas las enfermedades de las cuales sufrimos son el acta de acusación contra nosotros.
Con la morfina el dolor desaparece, pero no se cura. La causa de ella viene de otro sitio, pero los médicos no la conocen y por esto no la curan. Ellos logran solamente tapar el dolor.
En el trigo se esconden fuerzas Divinas. El químico no puede encontrar estas fuerzas a través del análisis. Todos los demás alimentos son como un complemento del trigo. Comeréis el trigo y el arroz sin añadir nada. Los animales no sufren de diabetes porque comen mijo, naturalmente, sin mezclas.
El orgullo es la causa de muchas enfermedades. Todas las enfermedades se curan a través de la humildad. El hombre se libera de los estados dolorosos a través de la humildad.
Los hechos correctos aumentan el oxígeno en el cuerpo.
Los sentimientos correctos aumentan el oxígeno en el corazón.
Los pensamientos correctos aumentan el oxígeno en el cerebro.
El virus no es una célula, él utiliza el aparato de la célula para alimentarse y multiplicarse, se hace su amo y ella muere. Luego entra en otra célula. La tranquilidad, la fe, el gozo, el amor, corren los virus, ellos corren el mal.
Hay pensamientos venenosos, pero también hay sentimientos venenosos. Hay pensamientos de los cuales la dosis mínima puede cambiar toda vuestra vida. Hay sentimientos venenosos que una vez entrados en vosotros, serán como un obstáculo durante toda vuestra vida. Hay venenos en el mundo mental, en el mundo espiritual, pero sobre todo en el mundo humano. Estáis nerviosos – esto es un veneno –. La ansiedad y el miedo también son venenos. He aquí de dónde vienen diferentes enfermedades – del alma, del corazón, de la mente y del cuerpo.
Elegiréis tal comida para vosotros que sea la más pura. Guardaos de la comida abundante, pero también de pasar demasiada hambre.
En el cerebro disminuye el fósforo, porque disminuye el amor. Todos los elementos que existen en el plano físico, que deben estar presentes en el cuerpo, se someten al amor. También aquellos elementos de los cuales está formado el mundo espiritual y el mundo mental.
Nosotros guardamos nuestro cuerpo físico – la vestimenta externa –, pero no guardamos los demás cuerpos con los cuales estamos “vestidos”. El corazón y el alma también tienen cuerpos. El hombre vive no solamente con este cuerpo que vemos.
Nunca comáis un alimento que no améis. La fruta que améis actúa curativamente.
El comer mucho hace tropezar la vida espiritual. Cuanto más avanza el hombre, menos come.
El comer poco actúa curativamente.
Tres factores son necesarios para que el hombre sane: la Naturaleza, Dios y el mismo ser humano. El médico es el último que puede curarte. Después de esto viene el medio ambiente. Si estos factores están en una armonía interna, cada enfermedad se puede curar. Para que sanes, muchas criaturas visibles e invisibles deben participar en tu sanación.
Digan a la enfermedad: “¡En el Nombre del Señor, en el Cual creo, te ordeno (a la enfermedad) que salgas de mí!”
Todo lo que fermenta, vida no da. Las cosas Divinas siempre llevan fuerza dentro de sí. Comerás y beberás las cosas que Dios ha creado.
Vosotros os curáis con medicamentos – esto no es curación -. Es un ejercicio. Curación es la del Cristo “¡Levantate y anda!”
Cuando el hombre se infecta, esto muestra que su luz no es tan fuerte, o que su sangre no es tan pura. La infección aparece ahí donde hay sitios obscuros. La salud del hombre en el aspecto físico, espiritual y mental, depende de la luz que brille en él, es decir, de su candelabro. La mente puede obscurecerse y el cuerpo enfermarse. Cada hombre que es codicioso por riquezas, que es avaro, que es envidioso, que teme, tiene una mente obscurecida. Si el alma está llena con amor razonable, Divino, el hombre no puede perder la luz de su mente.
No hay medicación más bella que el agua caliente, pero debéis de saber como hervirla, en qué recipiente y en qué tiempo. El agua es el primer elemento de la vida y su mejor conductor, es el elixir de la vida. Los medicamentos solamente tapan la enfermedad, pero el agua cura. Ella, como también todos los líquidos, debe beberse a tragos. Que el agua se quite del fuego en el momento cuando empiece a hervir - es entonces, cuando se separa su fuerza más grande.
Los baños solares montañosos son preferibles, puesto que el ritmo del Sol no es quebrantado por la nube mental astral que envuelve la ciudad.
La pureza (interna y externa) es el medicamento más bello contra todas las enfermedades. El tono básico de la vida se adquiere a través de la pureza. Ella es conductora del color rojo. Y él, por su parte, trae aquel material del cual se edifica la vida. Este color rojo que vemos es solo una sombra del verdadero. El color rojo introducirá en vosotros alegría, calor, luz y fuerza.
Cuanto más plata tiene el hombre en su sangre, tanto más aprovechará de las energías de la Luna. La plata es su mejor conductor. Estas energías purifican el organismo. Los mismos comportamientos que hay entre la plata y la Luna, existen también entre el oro y el Sol. Si el hombre tiene oro en su sangre, el Sol puede actuar sobre él y curarle.
Si un hombre está sano, si tiene sentimientos frescos, si tiene pensamientos claros, entonces tiene oro dentro de sí. La energía solar crea el oro en el hombre.
Todo lo que se puede tomar y lo que se puede aprovechar es antes y alrededor de la salida del Sol. Cualquier cosa que se tome durante el día son trazas
Pan y agua, paz, amor, buena disposición – esta es la base para que se viva bien –.
Cuando estás agotado y decaído, dí: “Señor, he pecado en el pasado y ahora también he cometido muchos errores, pero Tú Eres Misericordioso, ayúdame a salir de esta dificultad”.
El corazón humano se cura con cariño, con amor, con bondad, con mansedumbre, con templanza, con alimento específico.

ADN y Emociones por Gregg Braden


A continuación tres asombrosos experimentos con el ADN que prueban las cualidades de autosanación del mismo en consonancia con los sentimientos de la persona, como fue reportado recientemente por Gregg Braden en su programa titulado Sanando Corazones/Sanando Naciones: La Ciencia de La paz y el Poder de La Plegaria.
Gregg Braden empezó como científico e ingeniero antes de que se formulara las grandes preguntas.

EXPERIMENTO #1

El primer experimento fue realizado por el Dr. Vladimir Poponin un biólogo cuántico. En este experimento se comenzó por vaciar un recipiente (es decir se creo un vacío en su interior) y luego lo único que se dejó dentro fueron fotones (partículas de luz). Se midió la distribución de estos fotones y se encontró que estaban distribuidas aleatoriamente dentro del recipiente. Este era el resultado esperado.
Entonces se coloco dentro del recipiente una muestra de ADN y la localización de los fotones se midió de nuevo. En esta ocasión los fotones se ORGANIZARON EN LÍNEA junto al ADN. En otras palabras el ADN físico produjo un efecto en los no físicos fotones.
Después de esto la muestra de ADN fue removida del recipiente y la distribución de los fotones fue nuevamente medida. Los fotones PERMANECIERON ORDENADOS y alineados en donde había estado el ADN. ¿A que están conectadas las partículas de luz?
Gregg Braden dice que estamos impelidos a aceptar la posibilidad de que existe un NUEVO campo de energía y que el ADN se está comunicando con los fotones por medio de este campo.

EXPERIMENTO # 2

Este experimento fue llevado a cabo por los militares. Se recogió una muestra de leucocitos (células sanguíneas blancas) de un número de donantes. Estas muestras se colocaron en una habitación equipada con un equipo de medición de los cambios eléctricos. En este experimento el donante era colocado en una habitación y sometido a "estímulos emocionales" consistentes en vídeo clips que generaban emociones en el donante. El ADN era colocado en un lugar diferente al del donante, pero en el mismo edificio. Ambos donante y su ADN eran monitoreados y cuando el donante mostraba sus altos y bajos emocionales (medidos en ondas eléctricas) el ADN expresó RESPUESTAS IDÉNTICAS Y AL MISMO TIEMPO. No hubo lapso y tiempo retraso de transmisión. Los altos y bajos del ADN COINCIDIERON EXACTAMENTE con loa altos y bajos del donante.
Los militares querían saber cuan lejos podían separar al donante de su ADN y continuar observando ese efecto. Ellos pararon de hacer pruebas al llegar a una separación de 80 Kilómetros entre el ADN y su donante y continuaron teniendo el MISMO resultado. Sin lapso y sin retraso de transmisión.
El ADN y el donante tuvieron las mismas respuestas al mismo tiempo. ¿Qué significa esto? Gregg Braden dice que esto significa que las células vivas se reconocen por una forma de energía no reconocida con anterioridad. Esta energía no se ve afectada ni por la distancia ni por el tiempo. Esta no es una forma de energía localizada, es una energía que existe en todas partes y todo el tiempo.

EXPERIMENTO #3

El tercer experimento fue realizado por el Instituto Heart Math y el documento que lo soporta tiene este título: Efectos locales y no locales de frecuencias coherentes del corazón y cambios en la conformación del ADN (No se fijen en el titulo, la información es increíble)
Este experimento se relaciona directamente con la situación con el ántrax. En este experimento se tomo el ADN de placenta humana (la forma más prístina de ADN) y fue colocado en un recipiente donde se podía medir los cambios del mismo. Se distribuyeron 28 muestras en tubos de ensayo al mismo número de investigadores previamente entrenados. Cada investigador había sido entrenado a generar y SENTIR sentimientos, y cada uno de ellos podían tener fuertes emociones.
Lo que se descubrió fue que el ADN CAMBIO DE FORMA de acuerdo a los sentimientos de los investigadores.
1. Cuando los investigadores sintieron gratitud, amor y aprecio, al ADN respondió RELAJÁNDOSE y sus filamentos estirándose. El ADN se hizo más largo.
2. Cuando los investigadores SINTIERON rabia, miedo o estrés, el ADN respondió APRETÁNDOSE. Se hizo más corto y APAGÓ muchos de los códigos. ¿Alguna vez se han sentido "descargados" por emociones negativas? ahora saben porque sus cuerpos también se descargan. Los códigos del ADN se conectaron de nuevo cuando los investigadores tuvieron sentimientos de amor, alegría, gratitud y aprecio.
Este experimento fue posteriormente aplicado a pacientes con VIH positivos. Ellos descubrieron que los sentimientos de amor, gratitud y aprecio crearon 300.000 veces mayor RESPUESTA INMUNE que la que tuvieron sin ellos. Así que aquí tenemos una respuesta que nos puede ayudar a permanecer con salud, sin importar cuan dañino sea el virus o la bacteria que este flotando alrededor. Manteniendo los sentimientos de alegría, amor, gratitud y aprecio.
Estos cambios emocionales fueron más allá de ser efectos electromagnéticos. Los individuos entrenados para sentir amor profundo fueron capaces de cambiar la forma de su ADN. Gregg Braden dice que esto ilustra una nueva forma de energía que conecta toda la creación. Esta energía parece ser una RED TEJIDA ESTRECHAMENTE que conecta toda la materia. Esencialmente podemos influenciar esa red de creación por medio de nuestra VIBRACIÓN.

RESUMEN:

¿Que tiene que ver los resultados de estos experimentos con nuestra situación presente? Esta es la ciencia que nos permite escoger una línea de tiempo que nos permite estar a salvo, no importa lo que pase. Como Gregg explica en su libro El Efecto de Isaías, básicamente el tiempo no es solo lineal (pasado, presente y futuro) sino también profundidad. La profundidad del tiempo consiste en todas las líneas de tiempo y de oración que puedan ser pronunciadas o que existan. Esencialmente, sus oraciones ya han sido respondidas. Simplemente activamos la que estamos viviendo por medio de nuestros SENTIMIENTOS.
ASÍ es como creamos nuestra realidad, al escogerla con nuestros sentimientos. Nuestros sentimientos están activando la línea de tiempo por medio de la red de creación, que conecta la energía y materia del universo.
Recuerda que la ley del Universo es que atraemos aquello en lo que nos enfocamos. Si te enfocas en temer cualquier cosa sea la que venga, estas enviando un fuerte mensaje al Universo para que te envíe aquello a lo que le temes. En cambio si te puedes mantener con sentimientos de alegría, amor, aprecio o gratitud y enfocarte en traer mas de eso a tu vida automáticamente vas a evadir lo negativo.
Estarías escogiendo una LINEA DE TIEMPO diferente con estos sentimientos.
Pueden prevenir el contagiarse de ántrax o cualquier otra gripe o virus, permaneciendo en estos sentimientos positivos que mantiene un sistema inmune extraordinariamente fuerte.
Así que esta es una protección para lo que venga: Busca algo por lo cual estar alegre todos los días, cada hora si es posible, momento a momento, aunque sea unos pocos minutos. Esta es la más fácil y mejor de las protecciones que puedes tener.
Gregg Braden es el autor de "The Isaiah Effect" and "Awakening to the Zero Point" y Despertando al Punto Cero)
Fuente: greggbraden.com/
Traducción Abjini Arraíz.

Dialogando con nuestra propia sombra



Por el padre Eduardo Casas
1. Habitar la propia sombra.
Muchas veces encontramos en nosotros mismos –en nuestra vida cotidiana, en nuestra relación con los demás o en el ejercicio de la propia introspección- una serie de imperfecciones que se van acumulando como esas diminutas suspensiones de polvo que sólo se ven flotar cuando las atraviesa un rayo de luz.
Esas realidades -que están en nosotros mismos y ejercen su propia influencia y que no siempre vemos sino solamente cuando existe alguna luz interior que las ilumina- es lo que la psicología y la espiritualidad llaman “la sombra”.
Reflexionar acerca de nuestra “sombra” es otra manera de hablar de nosotros mismos. La sombra que tenemos y que proyectamos es también la sombra que somos. No es algo extraño y ajeno. No es algo exterior. Al contrario, es interior a nosotros mismos y a nuestra conciencia.
En la vida espiritual y en la madurez humana, el encuentro con uno mismo -generalmente iniciando del proceso- comienza dialogando con la propia sombra. La sombra es un pasadizo, una puerta estrecha, un espacio subterráneo y oculto, un sótano oscuro. Al bajar a ese pozo hondo y húmedo, siempre se siente el dolor y el esfuerzo del estrechamiento y angostamiento que implica cruzar esa puerta y descender a ese túnel. Sin embargo, es absolutamente necesario aprender a conocerse uno mismo. Por sorpresa, lo que se encuentra somos nosotros mismos en uno de nuestros rostros menos conocidos o el que menos queremos ver y reconocer: una vasta extensión de incertidumbres, con un sin número de enigmas por resolver y muchas preguntas que se han quedado sin contestar.
Cada uno habita su propia sombra. Cada uno la tiene. Cada uno “es” una y muchas sombras a la vez. Nuestro lado sombrío no siempre necesariamente es un “lado oscuro”. La oscuridad y la sombra son diferentes. La oscuridad es negación de luz. La sombra -en cambio- requiere de luz. Sin ella, la sombra no existe, no puede marcar su contraste. Esto que sucede en el ámbito físico también acontece en el plano psicológico y espiritual. La sombra sólo queda expuesta cuando irrumpe la manifestación de la luz. Para que exista la percepción de la sombra es siempre necesaria la exposición de la luz. Sin luz, no hay sombra.
Incluso para la fe, la oscuridad y la sombra son distintas. La oscuridad es signo de mal, de pecado y de muerte. La sombra, en cambio, mezcla de luminosidad y de opacacidad, es signo sólo de imperfección. Es el “otro lado” de las cosas, su reflejo velado y sin brillo. Sólo quien ha descubierto la luz puede contemplar -en paz- su propia sombra. Hay que seguir buscando dentro. Nada, ni nadie es perfecto. Todo tiene su mezcla de luz y sombra, de sombra y luz. A veces es eso todo lo uno puede dar. Sólo basta encontrar y cuidar esa pequeña luz de la vida. No hay que dejarla apagar, aunque esté sostenida por la fragilidad del amor.
2. El umbral.
En el plano psicológico, la sombra es una especie de umbral entre lo consciente y lo inconsciente. Los contenidos de la sombra pueden ser positivos o negativos aunque siempre son ocultos, silenciados, reprimidos, rechazados o postergados. En su mayor parte –psicológicamente hablando- la sombra está compuesta de deseos, impulsos o motivaciones no permitidos, fantasías, resentimientos, miedos y heridas. También entran en la sombra, los talentos, dones, capacidades, potencialidades que han sido anulados, postergados o negados por alguna razón. Uno a veces oculta dones y cualidades por vergüenza, prudencia, pudor o recato. La sombra en su potencial positivo y en su capacidad de crecimiento creativo y constructivo se llama “la Sombra Blanca”.
La sombra son todos los aspectos ocultos o inconscientes, tanto positivos como negativos que conscientemente se han reprimido o no se han reconocido, cualidades y atributos desconocidos o poco trabajados. A menudo representan nuestros impulsos más primitivos y elementales.
Los contenidos de la sombra -si bien son reprimidos y negados- no por eso son aniquilados. No desaparecen totalmente. Están ocultos y pueden ser registrados a través de mecanismos de proyección cuando los percibimos en los otros, en los que nos desagrada de los otros o nos resulta insoportable o censurable. El otro es un espejo en el cual nos reflejamos.
El encuentro con nuestra sombra genera siempre resistencias. Nos cuesta reconocer su existencia. Nos sentimos amenazados por ella. Cuando la reconocemos, crecemos en humildad, sinceridad, honestidad, autenticidad, modestia, sencillez, veracidad y franqueza.
La sombra asumida y aceptada nos capacita para relacionarnos con los demás de otra manera. Comenzamos a ser más tolerantes y comprensivos, habiendo pasado por nuestra propia imperfección y vulnerabilidad. Nuestra aceptación nos ayuda a la aceptación de los demás.
El viaje espiritual no consiste en llegar a nuevos destinos o transformarnos en lo que no somos. Consiste en disipar la ignorancia sobre uno mismo y eso se logra, en gran medida, enfrentándose a la propia sombra y a la multiplicidad de sus rostros.
Podemos entrar en el mundo de la sombra cuando nos detenemos en el contenido de nuestros propios sueños nocturnos o cuando hacemos ejercicios conscientes de imaginación activa, cuando “soñamos despiertos” o nos expresamos a través del arte. Algunos desequilibrios o perturbaciones físicas, psicológicas o espirituales, revelan el costado más insano y patológico de la sombra.
Es necesario integrar la sombra y potenciarla saludablemente para el crecimiento. La sombra es compleja y ambigua. Nos puede ayudar o desintegrar. Depende cómo la “elaboremos”. Para integrarla, lo primero necesario es saber que existe. Conocer que la tenemos y, por lo mismo, aceptarla.
La sombra es la totalidad del inconsciente aunque no forma parte de la imagen consciente que tenemos de nosotros mismos. Se oculta en los umbrales del inconsciente y actúa en forma indirecta, por eso debemos aprender a verla sólo cuando aparece como “por detrás”. Hay que iniciar con ella un diálogo y un contacto más fluido que nos permita conocerla y conocernos mejor. Es preciso dialogar con la propia sombra. Hacernos amigo de ella. Reconciliarnos. No alcanzamos la madurez fantaseando sobre la luz sino haciéndonos consciente de la propia sombra. Hay que procurar el devenir consciente de la sombra. Todo lo que no se hace consciente, se manifiesta en nuestras vidas como “destino”, algo determinado, impuesto y fatal. Si se hace consciente, libremente lo podemos asumir, intervenir, conducir, y moldear responsablemente.
Es preciso que la sombra se convierta en nuestra amiga, que deje de ser una enemiga hostil y se transforme en “nuestra hermana sombra”. Ella no es siempre es una contrincante, ni una adversaria. En esta lucha de fuerzas, a veces hay que resistir, otras veces hay que ceder.
La sombra cumple también una función positiva. Genera impulsos de creatividad y originalidad, nos pone en crisis que pueden ser regeneradoras. A veces -como en el caso de Adán frente a la Serpiente, Jesús ante la tentación en el desierto, Edipo ante la Efigie, o Sigfrido frente al Dragón- la Sombra cumple un papel pedagógico: nos confronta con nuestros límites y alcances; nos enseña a través de una experiencia; nos reta a crecer.
¿Vos cómo te llevás con tu propia sombra?, ¿sos más propenso a ver su lado oscuro o su lado luminoso, los aspectos negativos o los positivos?; ¿te asusta la sombra de los demás?, ¿cómo vivís la sombra que ves en la noche del mundo?
3. La dimensión social de la sombra.
En el marco social, la sombra –en su aspecto más oscuro- da forma a la discriminación, la marginación y la violencia. Es también la causante de muchísimos conflictos políticos, sociales y religiosos; la división y la agitación están llenas de proyecciones de la sombra que apuntan hacia el enemigo, el adversario, el traidor, el victimario, el que no piensa igual, el distinto pretendiendo que los otros sean los culpables de todo. La sombra siempre adopta una determinada configuración cultural. Cada pueblo elige determinados contenidos sociales, tabúes o traumas colectivos para que vivan en el espectro de sus propias sombras.
La psicología emplea diversos mecanismos para el reconocimiento de la sombra: la proyección, la negación, la represión, la somatización y la identificación. Es preciso atravesar el desierto de la propia sombra si queremos integrarla en nuestro crecimiento y madurez. Hay que reconocerla como propia, sabiendo que todos poseemos una cierta ambigüedad. Todos tenemos dos polaridades que nos enfrentan. Hay que armonizar esas oscilaciones y sus contrarios que batallan en nosotros.
Percibir la sombra es mirarse en el espejo que muestra los recovecos de nuestro inconsciente. Es reconocer nuestro lado más vulnerable. Cuando la sombra no ha sido integrada, origina una multitud de proyecciones. Ella es la causante de la gran mayoría de los actos cotidianos de acusación de los defectos de los demás. Fallas que -a menudo- nosotros mismos tenemos y que no nos gusta reconocer.
Es preciso también aceptar un poco más la sombra ajena y querernos un poco más a nosotros mismos tal cual somos. El amor así mismo integra la aceptación de la propia sombra. Vivir con uno mismo requiere una serie de virtudes: paciencia, amor, respeto, comprensión, tolerancia, prudencia, esperanza y humildad. La asunción de la propia sombra supone –además- “no tomarse tan en serio", no ser tan formales y solemnes, no “creernos” tanto. Es preciso tener un sano sentido del humor. Reírse un poco de sí y de las propias debilidades. Hay que lograr que la sombra sea nuestra compañera.
Sin el combate continuo con ella, la vida pierde su gimnasia. ¡Cuántas veces nos cansamos de aburrirnos y nos aburrimos de cansados! Preocupados de vivir, vivimos preocupándonos sin nunca ocuparnos. La sombra no es el espejo del llanto. Ella también nos puede mostrar alguna belleza. Sólo nos hace falta luz y ojos que puedan ver, aún en la oscuridad. Así entonces comprenderemos que estamos en el juego del encuentro, en el baile de las luces y las sombras. Muchos sueños despiertan desde el despojo de la sombra. Los sueños nos hacen falta. No dañan. Hace fiestas en el corazón. Sólo se puede vivir de verdad, si se puede cambiar. También para eso está la sombra.
4. El complejo de "Peter Pan".
En los sueños y pesadillas nos encontramos con una gran cantidad de imágenes que expresan la sombra: la serpiente y el dragón, los monstruos y demonios, brujas y brujos, Satán y Mefistófeles, el viaje nocturno por el mar y el camino por oscuras plagadas de peligros, el palacio de los espejos y los fantasmas, la obsesión de sentirnos perseguidos y amenazados, el reflejo de nuestra imagen deformada en la fuente o en el pozo de agua, la visita a la casa abandonada, el sótano o el castillo embrujado, el cementerio donde encontramos una tumba vacía o un cadáver que tiene nuestro rostro, el descenso al mundo de los muertos, el encuentro amenazante con el “doble”, igual a nosotros y distinto, etc.
En la vida consciente la sombra aparece a través de sensaciones y sentimientos como el temor, el miedo, la obsesión, la angustia, la ansiedad y la perturbación.
La contraposición entre lo luminoso y bueno -por un lado- y lo oscuro y malo –por otro- se ha representado generalmente en el eterno conflicto entre el bien y el mal, el héroe y el villano. Incluso hasta la misma religión muchas veces se ha presentado antagónicamente así: Jesús representa el bien y su opositor, el Diablo, el mal.
La sombra nos ayude a ver que en la realidad –tanto objetiva como subjetivamente- no existen las polaridades absolutas y extremas: lo “blanco” y lo “negro”, “lo bueno” y “lo malo”, “lo santo” y “lo pecador” químicamente puro. La sombra es una mezcla de luz y oscuridad. Es un “gris” con muchos matices.
El mismo Jesús dice –nada menos que del Reino de Dios- que es como un campo en el cual se ha sembrado tanto trigo como cizaña o una red que contiene peces buenos y malos. El Reino de Dios tiene la composición de una extraña mixtura. El corazón humano es así también: tiene esa polaridad, ambigüedad y dualidad. El conflicto moral y existencial del bien y del mal se resuelve personal y socialmente en la integración de la sombra, en esa conjunción de opuestos y contrarios en los cuales los elementos positivos equilibran y compensan los negativos.
Forma parte del camino cristiano intentar ser un buen guía de la sombra. La redención y la gracia integran la sombra y la debilidad, la fragilidad y la vulnerabilidad. El camino espiritual comienza por ellas. El camino de la luz empieza tomando conciencia de la presencia -siempre viva y actuante- de la sombra. La propia y la ajena. Cuando la sombra es integrada pierde gran parte de su oscuridad y se vuelve luminosa en una forma nueva.
Quien no integra la propia sombra cae en lo que la psicología llama el “síndrome o complejo de Peter Pan”. El cual siempre estaba luchando con su propia sombra y su proyección. Quien quiera anular su sombra definitivamente, también se niega a crecer. No puede ser conciente de aquello que requiere ser integrado en la propia maduración.
El trastorno de Peter Pan es una inmadurez emocional narcisista generalmente de personas adultas que no quieren crecer y adoptan un comportamiento infantil. No desean asumir responsabilidades ya que el modelo internalizado de su yo es el de la infancia o la adolescencia. Asumen actitudes de rebeldía, cólera, dependencia y negación del envejecimiento, entre otras cosas. En ocasiones -los que padecen este síndrome- acaban siendo solitarios y con poca capacidad de apertura afectiva sobre todo al mundo adulto.
En la vida no hay que ser Peter Pan. Hay que tener, reconocer e integrar la propia sombra. Sólo vemos nuestra propia sombra cuando nos acercamos a la luz de ese Sol interior que es Dios. Los santos en la medida en que más se acercaban a Dios, más humildemente cobraran conciencia del cúmulo de sus imperfecciones. A mayor luz, mayor percepción de la sombra. Esto que ocurre como ley física es también una ley espiritual. La ley del crecimiento, de la humildad y integración.
Siempre habrá alguna sombra. Siempre proyectamos alguna a los demás. Lo importante es darnos cuenta, ser agradecidos y seguir transmutando la densidad de la sombra en una radiante claridad. En la medida en que caminamos en el amor, todo comienza a brillar a nuestro alrededor. El amor siempre es luz: ilumina, brilla y nos hace brillar.
5. El laberinto de la propia sombra.
Hace mucho tiempo, en una ciudad griega de la isla de Creta, un rey mandó construir un intrincado laberinto para encerrar en su centro a una criatura monstruosa llamada Minotauro. La construcción era enorme, algunos decían que resultaba infinita. Sólo un héroe pudo resolver el enigma del laberinto, gracias al ingenio de una mujer.
El minotauro era un monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro. Fue encerrado en un laberinto hecho expresamente para retenerlo. Por muchos años, hombres y mujeres eran llevados allí para ser sacrificados convirtiéndose en alimento para la bestia. En una ocasión, un joven llamado Teseo se ofreció voluntariamente como víctima, con la intención de matar al Minotauro y liberar a la ciudad de su cruel destino. Con la ayuda de Adriadna, la hija del rey, que se había enamorado de él, logro su propósito. Antes de internarse por las sinuosidades del inmenso laberinto, Adriadna le ofreció a Teseo un ovillo de hilo que le había dado el arquitecto del laberinto. Lo ató en la entrada y siguiendo el hilo por los intrincados vericuetos del laberinto, Teseo pudo, efectivamente, encontrar la salida.
Cada uno de nosotros también tiene -en su propio interior- a un rey que construye un laberinto para guardar toda su energía que, con el tiempo, y a fuerza de luchar, se distorsiona, se malogra y va agigantando -cada vez más- su fuerza y monstruosidad.
El esfuerzo que nos demanda mantener y agrandar continuamente el vallado para contener esa gigantesca sombra innombrable, consume casi la totalidad de la energía disponible. Quizás, si toda la sombra fuese puesta a la luz, dispondríamos de más energía para ser más auténticamente nosotros mismos.
Cada uno es su laberinto y su propio monstruo. No podemos salir de nosotros mismos y -aunque a veces nos sintamos atrapados y asfixiados- cada uno es también su propio héroe liberador, el que llega al centro de su laberinto. Cada uno tiene el acceso y la posibilidad de la salida. Todos tenemos el hilo de Ariadna en nuestras manos, aunque no lo veamos. Los laberintos no poseen llave porque no la necesitan.
El laberinto es metáfora de nuestro interior: corazón de luz y sombra, hay un eco que te nombra.
6. Sombra y máscara. 
El escritor y ensayista escocés Robert Louis Stevenson (1850 –1894) es autor de algunas de las historias fantásticas y de aventuras más populares, como La isla del tesoro y El extraño caso del doctor Jekyll y míster Hyde. Muchas de sus obras han sido llevadas varias veces al cine en el siglo XX. Una vez escribió un poema para niños llamado “Mi Sombra” (My Shadow), en el que describe –desde la mentalidad de un niño- la extraña y misteriosa figura que siempre nos acompaña.

Mi sombra

Mi sombra no es muy grande y va siempre conmigo,
¡qué hacer con ella, yo nunca lo he sabido!
Es idéntica a mí, mide lo mismo de alto,
y salta -junto a mí- cuando en la cama salto.
Lo más raro que tiene es que crece a su modo,
no como hacen los niños, que es siempre de a poco.
A veces se estira, como si fuera de goma,
y es tan pequeña -a veces- que se esfuma y se borra.
No tiene noción de cómo juega un niño.
Encuentra mil maneras de ponerme en ridículo.
Se nota que es cobarde porque a mí se me pega,
pero yo hago igual que ella: ¡me pego a mi niñera!
Un día, muy temprano, antes de verse el sol,
salí al jardín: brillaba el rocío en cada flor.
Mi sombra vaga, dormida y haragana,
no vino conmigo: se quedó en la cama.
A veces la propia sombra nos causa temor y para poder ser socialmente aceptados nos ponemos diferentes “máscaras”. Nos armamos de un “personaje” que toma algo de nosotros. Esos “maquillajes” y disfraces sociales que nos ponemos, nos hacen cumplir un determinado rol o función y -a menudo- terminan siendo pesadas armaduras y esclavitudes que nos autoimponemos para que nos aceptan o para mostrar aquello que nos gustaría ser pero que, en realidad, no somos. La sombra inventa caras y máscaras para resguardarse. A propósito Gilbert Brensón afirma:
“Cada vez que me pongo una máscara para tapar mi realidad -fingiendo ser lo que no soy- lo hago para atraer a la gente. Luego descubro que sólo atraigo a otros enmascarados, alejando a los demás, debido al estorbo de la máscara.
Uso la máscara para evitar que la gente vea mis debilidades; luego descubro que al no ver mi humanidad, los demás no me quieren por lo que soy sino por lo que aparece.
Uso la máscara para preservar mis amistades; luego descubro que si pierdo un amigo por haber sido auténtico, realmente no era amigo mío sino de la máscara.
Uso la máscara para evitar ofender a alguien y ser diplomático; luego descubro que aquello que más ofende a las personas con las que quiero intimidar es la máscara.
Uso la máscara, convencido de que es lo mejor que puedo hacer para ser amado. Luego descubro la triste paradoja: lo que más deseo lograr con mis máscaras es precisamente lo que impido con ellas”.
7. La sombra de Dios.
No existiría la sombra si no existiera la luz. Existe la sombra como proyección opaca de la luz en las formas de las cosas. La sombra alude a la ausencia del color. La luz es la condición indispensable para la manifestación cromática, para la revelación de los colores de las cosas. La luz es la fuente de la belleza y la sustancia del color. Ella es la mayor sutileza que se encuentra en la naturaleza visible y corpórea de las cosas creadas. La luz se relaciona con el color y con el calor. Emana de una fuente de energía.
Color y calor, esplendor y resplandor, brillo y fulgor, transparencia y diafanidad son todas manifestaciones del universo de la luz.
La Biblia nos dice que Dios mismo es Luz y que en Él no hay tiniebla alguna (Cf. 1 Jn 1,5) y que también nosotros debemos “caminar en la luz” (1,7) como “hijos de la luz” (Flp 2,15), dando “frutos de luz” (Ef, 6, 19).
Jesús dice de sí: “Yo soy la Luz del mundo quien me sigue no caminará en las tinieblas” (Jn 8,12). El comienzo del Cuarto Evangelio nos habla de la lucha original entre la luz y las tinieblas y nos recuerda que en la Palabra -que es Dios- “estaba la vida y la vida era la luz de los hombres” (Jn 1, 4-6).
Si bien Dios es el “Esteta” del color y del esplendor, Belleza luminosa y suprema, Luz pura sin mezcla de tiniebla alguna; sin embargo, en nuestra vida espiritual también descubrimos, muchas veces, la inmensa gravidez de la sombra de Dios en nosotros.
El misterio de Dios no posee tiniebla pero sí tiene sombra. La sombra no tiene que ver con la oscuridad de la tiniebla sino con esa combinación armoniosa que se da entre la luz y la falta de luz.
Hay tiempos espirituales en que Dios se nos revela como una “sombra” en nuestro solitario desierto. Dios es una sombra entre las sombras que habitan el recóndito hueco del alma. El lado sombrío de Dios recorre nuestro cielo. Cuando la luz de Dios se nubla, aparece su sombra. Ella también es una revelación. No todas las expresiones de Dios tienen que ser necesariamente luminosas. Hay señales humildes, pequeñas, casi insignificantes y hasta deslucidas. Signos precarios e indicaciones sombrías de Dios entre la bruma y la niebla.
Dios se nos regala como una “Noche oscura del alma”. Su misterio no es sólo luz y día. Es también sombra y noche. Son los dos lados del misterio de Dios, necesarios para el alma. Así como el cielo tiene sol y luna, luz y sombra que se alternan fraternal y continuamente en el tiempo de una jornada; de manera similar, en el cielo del alma es necesario el sol y la luna, la luz y la sombra, el Día resplandeciente y la Noche oscura.
La sombra de Dios nos revela algunos secretos. Hay lecciones de la sabiduría de Dios que sólo se imparten en la oscuridad, en la noche y en la sombra. En los cielos más oscuros, brillan las estrellas más hermosas. Para contemplar mejor esas luces, hay que mirar más en esa profunda oscuridad. Captar la sombra nos enseña a descifrar la otra cara de las cosas.
Todos tenemos un lado sombrío -que no necesariamente es la parte perversa- sino sencillamente el lado más vulnerable, débil y frágil. El lado menos trabajado que se sumerge y que emerge del inconsciente, el impulso ciego de los instintos y el remolino caótico de las pulsiones.
Jesús también conoció “el lado sombrío” de Dios. Ese costado penumbroso se manifestó en el silencio de los cuarenta días de su ayuno en el desierto; en la agonía del Getsemaní entre sudor de sangre y lágrimas y finalmente en el desamparo de la Cruz, gustando el abandono de Dios hasta el final. La sombra silenciosa de Dios lo cubrió hasta el último respiro, hasta el último desgarro, hasta el último grito. Su muerte no fue una muerte en paz. Fue un clamor que le rompió el alma y la garganta.
También nosotros -en el encuentro con nuestra sombra- tenemos que descubrir la poderosa sombra de Dios, esa Sombra que todo lo abarca. Cuando nuestra sombra se encuentra con la de Dios, entonces es posible que el alma cegada y purificada pueda estar capacitada para ver la incandescente e inextinguible luz.
Muerte y Resurrección, luz y sombra son dimensiones del misterio de Dios y de la Pascua de Jesús. Sólo el que pasa por la sombra podrá ver -con nitidez- la luz. Hay que pedirle al Señor iluminado ese don que no se apaga, ni se eclipsa. Hay que decirle simplemente: dame luz.
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viernes, 8 de abril de 2016

LA SENSIBILIDAD HUMANA (2ª PARTE)


LA SENSIBILIDAD A LAS COSAS
Como comprenderán, el acercamiento humano vino precedido por un acercamiento instintivo a las cosas de la vida.
Desde un principio de los tiempos el hombre se sintió impelido a la acción social, aunque condicionándola siempre al afán o al deseo de lo inmediato. Esta sensibilidad a las cosas creó el Maya de su propia vida, las raíces del Karma, el apego a los valores materiales, el desarrollo de los sentidos y el surgimiento de la mente razonadora.
El intelecto, tal como lo conocemos actualmente, es un efecto superior de la sensibilidad a las cosas que desarrolló el hombre primitivo, y que aun perdura en nuestra sociedad moderna.
Los motivos del deseo, el incentivo de la conquista de lo inmediato y la acumulación de los valores materiales crearon aquella conciencia o sentido de “yo” que propició el surgimiento de la mente en lo profundo del cerebro embrionario del hombre primitivo.
Los pequeños puntos de luz o de fuego que iban encendiéndose dentro de aquellos cerebros rudimentarios crearon las bases de un acercamiento natural a la luz del entendimiento que los Ángeles solares, o los Prometeos del Cosmos, guardaban celosamente en los elevados niveles del Plano mental para concederla a todos aquellos seres humanos que realmente estuviesen preparados para contenerla y que hubiesen pronunciado, esotéricamente hablando, determinada nota invocativa de carácter espiritual.
Cuando en los estudios esotéricos se nos habla de la obra mística de los Ángeles solares, se nos dice que su misión es iluminar el camino de los hombres hasta que éstos sean capaces de valerse por sí mismos y de evocar su propia luz por efecto de un creciente acercamiento causal, y esta realidad viene corroborada por la verdad’ reconocida de que “sensibilidad, luz y acercamiento humano” son términos sinónimos que deben ser convenientemente interpretados, a medida que vayamos introduciéndonos en zonas cada vez más profundas de nuestra naturaleza psicológica.
Iremos observando, mediante este proceso de intravisualización, que todo es luz, conciencia y sensibilidad en la vida del Universo y que a cada expresión de sensibilidad le corresponde una zona específica de luz y un motivo creador a desarrollar.
La estructura de la conciencia humana se levanta pues sobre una base de sensibilidad, pudiendo señalarse así, de acuerdo con la enseñanza esotérica, que la sensibilidad a las cosas produce la luz de la mente y que la sensibilidad a los demás seres humanos determina la luz del corazón, aquel tipo de luz cósmica que es el fundamento del amor tal como se expresa en nuestro Universo.
La conciencia humana podría expresarse simbólicamente como una esfera luminosa con tres tipos de luz: una demostrando la luz de la mente, otra demostrando la sensibilidad del corazón y la tercera, que emana del centro superior de la cabeza, cuya misión es unificar las dos luces anteriores de la mente y del corazón, creando una nueva modalidad de luz que sólo está al alcance del perfecto Iniciado. A partir de este punto estamos introduciéndonos ya en una zona de alta sensibilidad espiritual, estamos penetrando en los llamados “Misterios del Reino” y en la comprensión real del destino divino del hombre aquí en la Tierra.
LA SENSIBILIDAD AL YO ESPIRITUAL
Se trata del descubrimiento de los lazos místicos de unión que vinculan a Dios, el Creador, con esta expresión de conciencia en el Universo que llamamos “ser humano”. Se pretende, esotéricamente hablando, introducir nuevos valores en la Ciencia Psicológica de nuestros días, elevando el concepto de sensibilidad a las altas Fuentes universales de procedencia y poner en actividad ciertos definidos centros dentro del mecanismo humano, que deberán relacionar en un futuro más o menos lejano la estructura psico-física de su constitución material con la esencia espiritual de su vida, es decir, establecer una línea luminosa de vinculación entre aquellos dos elementos dentro de la entidad humana que místicamente denominamos “Cáliz y Verbo” y esotéricamente
“El Alma y su Mecanismo” abriendo así el camino a los campos fecundos de la Psicología esotérica que constituye la meta inmediata de nuestra Psicología moderna.
El mágico contacto del “Yo espiritual” con sus vehículos de expresión y la respuesta de éstos a la Vida divina que se expresa por medio de este Yo, toma, como Uds. saben, el término místico de Sendero. Todo ser humano capaz de expresar siquiera en una débil medida conciencia y sensibilidad se halla ubicado en un determinado estadio de este místico Sendero que conduce a la Iniciación y que debe crear una nueva conciencia social, con la participación consciente de lo divino en el seno de la sociedad humana. Se trata, también, tal como, anteriormente hemos apuntado, del contacto realizado por las energías que se expresan por medio del centro cardíaco con las del centro del entrecejo, con su consecuente resultado del desarrollo de los mil pétalos místicos que constituyen la expresión oculta del centro coronario.
Vean ustedes como la Ciencia del Yoga en cada uno de sus aspectos característicos es la expresión de los tramos que se van construyendo dentro del cerebro para constituir aquel sutilísimo puente de luz que llamamos “Antakarana” el cual, si bien lo observan, es otra forma de expresar el significado místico del Sendero. Como siempre, el supremo dictado de la analogía hermética marca la pauta de nuestra investigación esotérica.
Y ya para terminar nuestra conversación de hoy debería decirles quizás que toda vida poseyendo un alma y una forma de expresión, en no importa qué Plano, dimensión o Reino de la Naturaleza, es sensible y es precisamente por el desarrollo de esta sensibilidad que toma contacto con la Vida de Dios. Siempre será esta respuesta sensible al gran Aliento vital de la Naturaleza la que motivará que las formas expresivas sean más o menos sutiles; de ahí que a partir del Reino mineral en donde las formas han alcanzado su grado máximo de condensación hasta el sutilísimo e ignorado mundo de los Arcángeles, cuyos Cuerpos están constituidos por éteres de la más elevada sublimidad, todo el contenido universal se mueve según el ritmo que señala el principio de sensibilidad, siendo la conciencia resultante la que condicionará la potencia vibratoria,
la estructura molecular y la belleza de las formas con que se revestirán durante el curso de sus particulares o específicas evoluciones.
Pregunta: Según usted todo en la vida es sensible y todo tiene una conciencia. ¿Puede aplicarse este principio de sensibilidad a la suma inmovilidad de una roca, por ejemplo?
Respuesta: Tal como acabo de decir todos los Reinos, aún el Mineral, son sensibles a la Vida y poseen una conciencia de acuerdo con esta sensibilidad.
En realidad, todo es energía espiritual más o menos condensada. En el Reino mineral, insisto en lo dicho anteriormente, esta condensación ha llegado a sus extremos límites.
De ahí su expresión pesada y tosca, pero en ciertos estratos o niveles de este Reino existen la belleza y la sensibilidad a la luz tal como lo demuestran las piedras preciosas.
Tenemos también, dentro del Reino mineral, algunos elementos de tipo radioactivo, tales como el radio, el uranio, el plutonio, etc., conteniendo una sensibilidad a la luz y al fuego eléctrico de la Naturaleza (Kundalini) realmente impresionante. Vea, si no, el testimonio vivo de la energía solar generada por una explosión nuclear a partir de estos elementos ...
Pregunta: Comprendo el principio de sensibilidad, tal como usted lo ha explicado. ¿Podríamos suponer entonces que la evolución de la humanidad sería acelerada elevando el índice de sensibilidad a la luz y a la belleza, por medio del Arte creador? ¿Qué opina usted?
Respuesta: Pues que está usted en lo cierto y esta verdad la habían comprendido perfectamente los griegos anteriores a la Era cristiana.
Mediante la evolución de las artes, que expresaban sensibilidad a la belleza de la Forma y de los conceptos filosóficos que trataban de adueñarse del secreto de la Luz, Grecia adquirió un tipo de sensibilidad realmente insuperable. En realidad, pudieron alcanzar en momentos de su historia la visión y la representación objetiva de un Arquetipo, entendiendo por Arquetipo el Modelo que la Mente de Dios ha ideado como meta de una civilización, de un Arte, de una Cultura o de una condición social. En definitiva, el ser humano está tratando constantemente de conquistar y revelar un Arquetipo, o un grupo de arquetipos menores, y esta tendencia innata que es esencialmente sensibilidad marca el ritmo de la evolución universal.
Pregunta: ¿Cómo adquirir sensibilidad? ¿Hay algún sistema para lograrlo?
Respuesta: Pues sí, habida cuenta que sensibilidad y conciencia vienen engarzadas en la doble cadena de la Vida y de la Forma.
Son como las dos caras de la misma moneda, y en lo que al ser humano se refiere, aspectos vivos de una misma función psicológica y social. Por lo tanto, si se aviva la conciencia por el estímulo intelectual del conocimiento y del discernimiento aumenta el ritmo de la sensibilidad. De idéntica manera, cuando la entidad psicológica se hace sensible a los múltiples aspectos de la Naturaleza, va adquiriendo proporcionalmente las capacidades de conciencia y de integración mental.
Como verá, se trata de un fenómeno conexo realmente consubstancial, no se puede evolucionar en un sentido sin que se evolucione automáticamente en el otro. Esta verdad nos impulsará quizás, caso de que sea reconocida, a realizar unos renovados esfuerzos por adquirir más luz de entendimiento y más sensibilidad de corazón...
Pregunta: Entonces... ¿es muy importante, según usted, ser conscientes y ser sensibles al propio tiempo a la Vida y a sus múltiples expresiones?
Respuesta: Tan necesario le es al ser humano ser consciente y ser sensible a las cosas de la vida como el comer y el respirar.
Sólo la entidad humana plenamente sensible a la vida y profundamente consciente de sus múltiples expresiones naturales o las que surgen de las reacciones de sus propios ambientes sociales, podrá triunfar de todas las dificultades y de todos los problemas que surgen del cotidiano vivir, pues habrá alcanzado un verdadero equilibrio de su personalidad psicológica. Pero, este equilibrio exige mucha atención, un gran control y un profundo discernimiento, es decir, un esfuerzo constante y sostenido.
Pregunta: Esta sensibilidad y esta conciencia... ¿Pueden disociarse en algún sentido? Es decir, ¿puede existir la una sin la otra durante el proceso evolutivo?
Respuesta: Nunca pueden separarse completamente la sensibilidad y la conciencia. Lo que ocurre es que alguno de ambos aspectos puede predominar circunstancialmente según las características particulares que deba desarrollar alguna Raza humana, durante el curso de la evolución planetaria.
Por ejemplo, la Raza Lemur fue especialmente sensible al aspecto material de la vida, con una extensa gama de sensaciones a educir y un aspecto de conciencia casi completamente obscurecida.
La Raza Atlante fue muy sensible al aspecto psíquico o astral, pero demostró también un gran tecnicismo científico.
La Raza actualmente de ser sensible a la vida espiritual. En todas las Razas, como en todos los hombres, hallaremos siempre esta condición psicológica que unas veces les hace más sensibles y otras más conscientes. Llegará una etapa, sin embargo, en que la sensibilidad y la conciencia se integrarán o fusionarán en un todo mayor y mas incluyente y llegarán a un perfecto estado de equilibrio.
Según hemos aprendido esotéricamente tal estado de fusión recibe el nombre de SAMADHI, o, dicho en términos más asequibles a nuestra mente occidental, de Liberación, de perfecta identificación con el Espíritu divino que alienta por doquier.
Vicente Beltrán Anglada
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LA SENSIBILIDAD HUMANA (1ª PARTE)


LA SENSIBILIDAD HUMANA
Nuestra conversación de hoy se centrará en el aspecto psicológico de la sensibilidad humana, teniendo en cuenta que siendo esta conciencia psicológica el resultado de las energías provenientes de los tres Planos de vida y existencia conocidos, es decir, el mental, el emocional y el físico, deberá tener también tres zonas bien delimitadas en la vida del ser humano.
Habrá pues una sensibilidad de tipo mental al pensamiento, una emocional en orden al sentimiento y una sensibilidad puramente física que dependerá del correcto funcionamiento de los órganos que constituyen su compleja estructura.
Tenemos así en el ser humano tres amplias zonas de sensibilidad con tres grandes corrientes de energía circulando entre ellas y produciendo en sus diversas interacciones los diferentes tipos psicológicos, así como construyendo las bases del destino humano en sus infinitas modificaciones kármicas. Hay, sin embargo, una cuarta corriente de energía o una nueva zona de sensibilidad abierta para todos los componentes de la Raza, pero que sólo pueden utilizar las personas de mente muy desarrollada y de corazón abierto a las necesidades colectivas o sociales.
Tal corriente de energía y la zona mística en donde converge y se expansiona constituyen aquello que corrientemente denominamos "vida espiritual".
Hay, así, cuatro grandes zonas de sensibilidad humana que deben ser progresivamente conquistadas a fin de consumar lo que en lenguaje esotérico llamamos "un ciclo de evolución mundial", y todos los seres humanos deberán ser conscientemente responsables algún día de sus particulares parcelas de cumplimiento, las que les correspondan dentro de las ilimitadas medidas de sensibilidad que forman parte de la gran conciencia planetaria. Así, por grados de sensibilidad, avanza la humanidad por el Sendero de Cumplimiento, único camino, en verdad, que le capacita para ultimar el proceso de su vida kármica aquí en la Tierra.
Hay un “Centro de Sensibilidad Cósmica” definida esotéricamente EL CORAZÓN DE DIOS, hacia el cual tienden o gravitan aparentemente las humanidades de todos los planetas dentro del Sistema Solar “en donde vivimos, nos movemos y tenemos el ser”, desde donde se proyectan las energías del AMOR, substancia creadora de nuestro Universo de Segundo Rayo.
El motivo esencial de la vida de todo ser humano es este centro cósmico de Amor y la energía que del mismo dimana produce el fenómeno de la SENSIBILIDAD, el estímulo supremo de la evolución; pudiendo ser catalogadas todas las conciencias o almas en evolución dentro del Universo, o del planeta, por su grado de acercamiento a la Vida cósmica, o sea, por su grado de sensibilidad a lo más elevado. En lo que al ser humano concretamente se refiere, la expansión de esta sensibilidad innata del corazón que se propaga o extiende a todo su equipo psicológico y a todos sus niveles de percepción y de contacto, se la define técnicamente como fraternidad, siendo este sentimiento indescriptible de fraternidad la base misma de la Creación del Universo, es decir, que la Creación no es esencialmente mental en lo que a nuestro Sistema solar se refiere, aun cuando sea la Mente la que prepara y confecciona sus ocultos diseños y arquetipos, sino que es la vida del Corazón la que en un potentísimo e incomprensible impulso cósmico de Amor se introduce en la Mente y la capacita para crear. La imaginación creadora, sobre la cual tanto énfasis deposita el hombre intelectual, no es una cualidad de la Mente sino una función viva del Corazón.

De la misma manera, SHAMBALLA, que a la percepción esotérica aparece como el máximo centro de actividad creadora en nuestro planeta y donde son manipuladas las energías ígneas del Primer Rayo no es sino la centralización del más elevado aspecto del Amor, expresándose como Voluntad o como Poder, es decir, el resultado de la recepción y proyección de la Sensibilidad cósmica, o del Amor universal. Igual analogía puede ser aplicada a todos los planetas del Universo, sea cual sea la corriente de energía de Rayo que caracteriza a su Logos regente y condiciona su evolución; el Amor del Corazón que surge de aquel infinito Centro de proyección magnética está en la base de todas sus creaciones, siendo cada uno de los siete Rayos, o corrientes vitales de energía cósmica, solo unas simples modificaciones o cualidades magnéticas que surgen de aquel indescriptible Corazón Logoico que late al impulso supremo del Segundo Rayo de Amor, de Sabiduría y de Sensibilidad.
EVOLUCIÓN DE LA SENSIBILIDAD
La sensibilidad evoluciona, a igual que la conciencia, a la búsqueda de los Bienes inmortales. Su grado de acercamiento a los mismos indica siempre la calidad de un Misterio, siendo éste alguna posible meta iniciática para el ser humano, un objetivo inmediato que ha de ser cumplido y la apertura de un ilimitado campo de observación al final del cual, allá en el lejano horizonte es intuida, más bien que percibida, una meta todavía más lejana y sublime. Por el cumplimiento de la Ley, entendiendo por Ley la observancia del principio causal de Servicio y Sacrificio, se avanza hacia aquella lejana meta y van consiguiéndose todos los poderes imaginables en el orden psíquico y en el espiritual con un creciente desarrollo de la sensibilidad innata y de una condición psicológica de polarización o gravitación hacia algún definido centro creador más elevado.
La Humanidad actual se mueve todavía, desde el ángulo de la evolución, inducida mayormente por impulsos instintivos dictados por las necesidades inherentes a la vida psicológica.
El límite de sus observaciones y las fronteras que limitan la sensibilidad a la vida espiritual crean las necesidades de carácter inmediato. La lucha se centraliza en el campo emocional, en aquellas zonas de actividad en donde la mente y el deseo tratan de resolver el proceso kármico y de hallar adecuadas soluciones a los múltiples problemas que surgen del cotidiano vivir, esotéricamente podríamos decir que se trata de actividades kamamanásicas, es decir, conducidas por la doble motivación de la mente intelectual y por la fuerza incentiva del apremiante deseo de lo inmediato. Un clamor de aspiración se eleva también del centro oculto de la humanidad originando unos remolinos de luz que son observados muy atentamente por los Augustos Responsables planetarios, ya que les indican, sin lugar a dudas, que un grupo de seres humanos empieza a ser sensible a la vida interior y a extender su visión a metas más lejanas dentro de los insondables confines de su vida psicológica.
Tales remolinos de luz dentro de la gran masa de actividad kamamanásica indican asimismo que hay ciertos puntos de “iluminada crisis” dentro de la humanidad orientados hacia aspectos superiores y de más amplia e incluyente sensibilidad.
El individuo que se halla en el centro de alta tensión de alguno de tales remolinos de luz y está luchando por emerger a la superficie de más elevadas realidades, está guiado por un tipo de intención o de aspiración superior y tiende hacia un aspecto de sensibilidad superior, más allá y por encima de la que constituye la meta inmediata de la inmensa mayoría de la humanidad.
De manera que cuando en los diferentes tratados esotéricos se nos habla de la Iniciación, está informándosenos acerca de esta expansión de conciencia en busca de “más luz”, lo cual indica también que la sensibilidad mental, la emocional y aun la física están abriéndose progresivamente paso hacia las corrientes inmortales de la Luz del Cosmos. A partir de esta inevitable y sincera búsqueda de luz y de sensibilidad se le abren al discípulo en entrenamiento espiritual unas zonas de cumplimiento universal realmente impresionantes; es como si avizorara desde su lugar o punto kármico en el tiempo, desde el centro ALFA de su vida el punto OMEGA de su destino creador, un destino que comparte -salvo las distancias y las proporciones cósmicas- con todos los Dioses que ejercitan su poder creador sobre mundos y Sistemas solares...
En los estudios esotéricos que hacen referencia a las técnicas de entrenamiento espiritual se insiste frecuentemente en la capacidad que tiene el discípulo de atraer más luz a las áreas psicológicas de su vida, y se le observa desde el ángulo oculto, espiritual o ashrámico, de acuerdo con la intensidad de aquella luz, la cual se localiza en ciertas zonas de la cabeza desde donde irradia en forma de ondas concéntricas de un vivísimo color blanco azulado. Esta proyección de luz causal, o “Luz en la Cabeza”, le indica al Maestro el grado de sensibilidad de un discípulo a las zonas causales de donde irradia la Luz del Alma y esta sensibilidad, de carácter iniciático, es, a su vez, el centro mágico de atracción de un sinnúmero de elementos dévicos o angélicos coexistentes con el éter, a quienes la tradición esotérica denomina “los Ángeles de la Luz” y son una especie particular de AGNISHVATTAS. Absolutamente conocedores de sus múltiples expresiones, son los eficaces colaboradores del discípulo en el difícil arte de construir el Antakarana, o “puente de arco iris”, que se extiende del centro Ajna al centro Coronario, el del Loto de los Mil Pétalos.
El Antakarana es también un resultado místico de la sensibilidad del corazón, la cual infunde la luz en la cabeza del discípulo y le orienta hacia el Bien supremo, creando todos y cada uno de los tramos o estadios espirituales que en lenguaje místico llamamos “el Sendero”. El Sendero es eterno, pero indica siempre “un grado de sensibilidad a la luz” y la culminación del mismo se pierde en las indescriptibles e insondables abismos del Cosmos absoluto, ya que existe un indisoluble engarce magnético entre todas las almas que pueblan los distintos e incalculables Universos, de la misma manera que existe una permanente e indestructible unión de todos los elementos dévicos en sus infinitas jerarquías a través del Éter, esta substancia de origen cósmico que los grandes Rishis del pasado denominaban “la Sangre de los Dioses”.
De idéntica manera, este mágico sentimiento de solidaridad y fraternidad se demuestra en la Ley de evolución de los Reinos de la Naturaleza los cuales, según el dictado de la analogía universal, vienen a ser como perlas engarzadas unas a otras por medio de un sutilísimo hilo de Luz creado y vivificado por el propio Espíritu del Logos planetario Quien, a su vez, es vivificado en virtud del enlace magnético de Su vida con la Vida del Logos solar.
La Ley de Vinculación Cósmica, cuyo secreto es SENSIBILIDAD, se extiende así desde el más elemental núcleo atómico a la más esplendente Galaxia y a medida que el Espacio se va llenando de mundos y de Sistemas solares en incesante movimiento, más profundamente se aprecia el claro sentido de la Ley social de Relaciones que le permite al ser espiritual establecer contacto con las más alejadas dimensiones cósmicas.
Bien, esta idea de Sensibilidad que estamos tratando en nuestra conversación de hoy, pese a que en ciertos momentos la hayamos situado en las más elevadas zonas de cumplimiento universal, debe quedar concreta y definidamente confinada en nosotros a la correcta vivencia y a las mas elementales reglas de convivencia social.
LA SENSIBILIDAD SOCIAL
La acción social, desde el ángulo de la sensibilidad, deberá expresarse naturalmente por grados de acercamiento humano.
La civilización y la cultura de los pueblos de la Tierra demuestran los grados de sensibilidad cósmica que pudo ser introducida en el ambiente social del mundo en cualquier momento determinado del tiempo o de la historia a través de individualidades “altamente sensibilizadas”. Cuando en los estudios esotéricos se analiza la vida del Discípulo cualificado dentro de un Ashrama de la Jerarquía, se hace siempre desde el ángulo de la sensibilidad espiritual expresada en forma de acercamiento humano, siendo ambas virtudes consubstanciales y no pudiendo existir por separado.
Así, el término Iniciación indica “un alto grado de integración social”, una sensibilidad exquisita hacia las necesidades de la humanidad y un decidido esfuerzo por mejorarlas en la medida de las propias fuerzas. El Servicio -tal como se nos ha explicado ocultamente- es “un instinto natural del Alma”, ya que la motivación principal de un Alma al tomar cualquier cuerpo de manifestación es la redención, es decir, un impulso de amor y de sacrificio en bien de las innumerables células que constituyen la estructura orgánica de dicho cuerpo. Todos los seres humanos que se sacrificaron por sus hermanos en no importa qué tiempo de la historia planetaria ni en qué tipo de sociedad humana a través de las edades, fueron discípulos de los Maestros, pertenecientes a alguno de los Ashramas de la Jerarquía en sus distintos Rayos y demostrando sensibilidad y acercamiento en sus vidas, es decir, servicio creador. En otro nivel, pero siguiendo siempre las leyes inmutables de acercamiento humano que rigen la evolución social de la humanidad, todos los seres humanos que de una u otra manera se esfuerzan, trabajan y luchan por los demás, olvidados de sí mismos en el gozo supremo de la acción social, demuestran sensibilidad al Alma y cumplen con su deber preparando el camino de su Iniciación como discípulos en el corazón del Maestro.
De ahí la confianza de la Jerarquía en el corazón sensible de la humanidad, de ahí sus solicitudes y desvelos en favor del gran “discípulo mundial” como un todo, el cual, pese a todas las aparentes contradicciones existentes y fracasos en el orden social, tiene un corazón sensible y trata de ser correcto en sus relaciones con los demás. En el fondo del ser humano subyace la gloria de la acción social y del acercamiento humano; su expresión correcta dependerá del grado de desarrollo de su sensibilidad natural por medio de la actividad del centro cardíaco. La sensibilidad humana es cosa del corazón, de la misma manera que la conciencia de las cosas es algo que pertenece a la mente a medida que ésta va evolucionando por medio de la actividad del centro del entrecejo. Ambos centros, en su mutua interdependencia, constituyen los motivos esenciales y espirituales del ser humano y a medida que ambos centros se unifican y coordinan mediante la impersonalidad, el servicio y la renuncia al “yo” separado y egoísta, se desarrolla en el individuo el Centro Coronario, abriéndose progresivamente cada uno de los Mil Pétalos que en el mismo se hallan contenidos.
Vicente Beltrán Anglada
http://trabajadoresdelaluz.com.ar/
http://rosacastillobcn.blogspot.com.es/
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