sábado, 12 de septiembre de 2015

Refexión por Roly Polanco Santana



El ser humano sin una espiritualidad que lo sostenga no puede sobrevivir por mucho tiempo. En soledad y desvinculado de una comunidad, es muy poco probable que pueda mantenerse en niveles altos de conciencia solo, estimo que si no posee ese apoyo social-comunitario, puede demorar más su proceso del despertar. 
El ser humano es un ser social y diseñado para vivir y coexistir en comunidad, donde deben establecerse unas relaciones de interacción sanas de hermandad y compañerismos.
Las sectas y sus líderes carismáticos bien que lo saben y se han apropiado de esta cualidad para manipular y retener su feligresía bajo sus dominios.
De todas maneras y pese a todas las oscuridades, no hay que juzgar y cada cual en su proceso.
Espero entiendas a qué me refiero. Cuando el clan familiar padre-madre hermanos de sangre, no propician ni te apoyan en esos requerimientos morales o espirituales que buscas, debes ir más allá, porque no es bueno que el hombre esté solo, lo cual no quiere decir que le rindas culto a un gurú o pastor, sino que recomiendo busques sanamente un sitio, una agrupación, una sociedad que reúna esos niveles de conciencia acorde a tus intereses espirituales actuales, en la cual te sientas a gusto y si no los encuentras, igual deberías plantearte crear algo tú mismo.
La experiencia con un grupo humano, sea negativo o positivo, siempre será enriquecedora. El no sentirse solo, el saber que alguien te acompaña, es una terapia sana, un aliciente y apoyo que siempre se agradecerá.
Espero entiendas a qué me refiero. No te dejes llevar por nadie, pon en marcha tu luz y discernimiento y que el maestro interior te guíe.


Roly Polanco Santana

Libro La Voz Interior : Ésta es la primavera de la Nueva Era por Eileen Caddy (11-20) de Septiembre 2015)



Septiembre, 11
Hasta que no comiences a poner en práctica lo que estás aprendiendo, no sabrás si funciona para ti o no.
Quizá les funcione a otros, pero ¿y a ti? Recuerda, no puedes ponerte a la sombra de las profundas experiencias espirituales de los demás.
Puede resultar de ayuda leer respecto a ellas, aprender de ellas, e incluso oír hablar de ellas y comentarlas.
Pero depende de ti vivirlas y practicarlas en tu propia vida si deseas vivir según el Espíritu, si quieres vivir según la fe. Nadie puede hacer que sigas esta vida.
Todas las almas son absolutamente libres de hacer su propia elección. ¿Qué has elegido hacer? ¿Sentarte y dedicar el resto de tu vida a escuchar acerca de las experiencias de otras personas? ¿O vas a empezar aquí y ahora mismo a llevar una vida completamente dedicada a Mí, poniendo en práctica esas lecciones maravillosas que has estado aprendiendo, y viendo cómo de verdad funcionan?
Septiembre, 12
Muchas almas encuentran muy difícil aceptar su relación de amor con todos los seres humanos.
Esta separación es la causa de todo el problema que aqueja al mundo, la causa de todas las luchas y de las guerras. El lugar en el que hay que empezar a corregir las cosas reside en ti misma y en tus propias relaciones personales con todas aquellas almas con las que entras en contacto. Deja de señalar con el dedo y de criticar a las almas con las que no te llevas bien en el mundo.
Pon tu propia casa en orden. Tienes más que suficiente con enfrentarte a ti misma, sin necesidad de hacer pedazos a tus semejantes señalando todas sus faltas y defectos e indicando dónde se han equivocado.
Cuando estés dispuesta a enfrentarte contigo misma y a poner todas las cosas en orden en tu interior, entonces serás capaz de ayudar a tus semejantes sencillamente mediante tu ejemplo, no mediante la crítica, la intolerancia o por medio de muchas palabras.
Ama a tus semejantes como Yo te amo. Ofréceles tu ayuda, tu bendición, tu ánimo, y mira lo mejor en ellos.
Septiembre, 13
Has de saber con una certidumbre interna que Yo nunca te doy más carga de la que eres capaz de soportar, y que nunca tienes la necesidad de llevarla sola, pues YO ESTOY contigo siempre. Por tanto, hagamos todas las cosas juntos. Cuando te des plena cuenta de esa ayuda, ya no volverás a sentirte sobrecargada con el peso de tus responsabilidades, por muy grandes que sean.
Necesito almas que estén dispuestas a asumir responsabilidades sin eludirlas, pues he de obrar en y a través de las almas dedicadas y dispuestas a olvidar el yo por completo en Mi servicio y en el servicio a sus semejantes. ¿Estás dispuesta a hacerlo? Esta vida pide una absoluta consistencia y dedicación. ¿Eres consistente en tu trabajo para Mí? ¿Dedicas cada uno de tus días a Mi servicio? ¿Eres obediente a Mi más ligera insinuación? Seguramente a estas alturas ya te das cuenta de que todas las cosas obran al unísono para bien sólo cuando Me amas de verdad y Me pones en primer lugar en todo.
Septiembre, 14
Procura que haya equilibrio en todo. Trabaja mucho pero también aprende a jugar mucho, y haz lo que de verdad te guste hacer, sea lo que sea. No importa que las cosas con las que disfrutas sean sencillas o extravagantes, si de verdad encuentras auténtica alegría en hacerlas.
Cuando haces algo que te gusta, da igual que conlleve esfuerzo; no te sientes agotada sino vigorizada y animada. El trabajo nunca habría de ser monótono, y no lo será si tu actitud hacia el mismo es correcta y disfrutas haciendo lo que haces. Cuando haya equilibrio en tu vida, encontrarás que ésta es completa, y no tendrás sobredosis ni de trabajo ni de juego. Lo uno es tan malo como lo otro. Nunca compares tus preferencias con las de nadie más; lo que a ti te gusta quizá no le atraiga a nadie más. Haz aquello con lo que disfrutas y deja que los demás hagan lo que les resulte atractivo. Vive y deja vivir.
Septiembre, 15
Recuerda siempre, cuando haya algo que anheles de verdad, puedes hacer que suceda. Cuando ansíes unidad, y si deseas ser completa, eso puede ser tuyo si te vuelcas entera para que se produzca. Tu amor y tu anhelo por ser una conmigo se seguirán como el día sigue a la noche sin que nada pueda impedirlo. Es algo que ocurre en lo hondo de cada ser, y una vez la semilla de ese anhelo ha sido depositada, crecerá cada vez más. ¿Cuál es tu anhelo más profundo? ¿Quieres dármelo todo a Mí? ¿Estás dispuesta a acabar con todas esas pequeñas autoindulgencias y deseos que pueden causar separación? De ti depende tomar tu propia decisión y conocer el deseo de tu corazón. No esperes que alguna otra persona te diga cuál es. Eso es algo que tú sola tienes que hacer sin ninguna ayuda externa. YO ESTOY aquí para ayudarte. Busca Mi ayuda en todo momento.
Septiembre, 16
La vida está llena a rebosar de lo nuevo, pero es necesario vaciar lo viejo para dejar sitio y que penetre lo nuevo.
El proceso de vaciamiento puede ser muy doloroso, pues cuando hayas quedado vacía de lo viejo, quizá experimentes la sensación de no tener nada a lo que agarrarte y de hallarte sola y desprovista de todo.
Tal vez creas que la vida es completamente inerte y vacía, sin sentido alguno; quizá te sientas movida a alzar tus manos en un gesto de desesperación. Date cuenta de que si estás pasando por esa racha, o una parecida, se trata de ese proceso de ser vaciada de lo viejo para poder ser rellenada con lo nuevo. Nunca abandones la esperanza; aférrate a ella hasta que estés completamente vacía de todo. A continuación podrás volver a empezar en la novedad del Espíritu y la verdad. Puedes convertirte en un niña pequeña y disfrutar al máximo la maravilla de esta nueva vida a medida que te vayas llenando de ella de una forma gradual.
Septiembre, 17
YO SOY AMOR. Para conocerme, tienes que amar de corazón, pues sin amor no puedes conocerme.
Haz que el amor continúe fluyendo libremente y aprende a amar lo que estés haciendo; ama tu entorno y a todas las almas que te rodean. Ama sin calcular el precio, sin buscar recompensa. Nunca puedes dar demasiado amor; por eso, no tengas miedo ni intentes retener el flujo del amor, aún cuando seas rechazada. Si ocurre tal cosa, lo más fácil es cerrar el corazón y retirarse por temor a ser herida. No lo hagas; eso sólo te endurecerá, y en ese estado jamás podrás ayudar a otra alma, pues nadie se siente atraído hacia alguien que tiene un corazón duro y sin amor. Haz uso de la sabiduría y de la comprensión en conjunción con el amor, y de este modo siempre mantendrás el equilibrio perfecto. La lección más importante de la vida es aprender a amar. No pierdas el tiempo y aprende esa lección rápidamente.
Septiembre, 18
¿Discurre tu vida con suavidad? ¿Estás contenta con lo que haces? ¿Te sientes en paz con el mundo, o se encuentra tu vida llena de altibajos? ¿Te deja insatisfecha la forma en que vives o el trabajo que haces? ¿Te resulta difícil estar en armonía con las almas que te rodean? ¿Echas la culpa de tu descontento e insatisfacción a las personas con las que mantienes contacto y a tus circunstancias y situación? ¿Crees que si estuvieras en alguna otra parte todo andaría bien y tú tendrías paz? Cuando te encuentres en perfecta paz en el interior, no importará dónde te encuentres, o con quién estés, o el trabajo que hagas, por muy ordinario o corriente que sea. Nada podrá perturbarte o desequilibrarte, porque tendrás un equilibrio y una armonía perfectos en tu interior. En lugar de luchar contra tus circunstancias, aprende a fluir con ellas y de ese modo encuentra esa paz y comprensión en lo hondo de tu ser.
Septiembre, 19
YO SOY la fuente de toda vida. Cuando sigues Mi ritmo, todo discurre con fluidez. Muchas almas se preguntan por qué la vida está llena de altibajos o por qué muchas cosas andan mal, e inmediatamente están dispuestas a echar la culpa de eso a todas las cosas y a todas las personas, pero no a ellas. Cuando tomes tiempo para averiguar por qué no estás en armonía con la vida, comprobarás muy a menudo que no estás poniendo lo prioritario en primer lugar y que estás dejando de tomar tiempo para entrar en el silencio y encontrar la paz y la quietud que Yo te solicito. Eso requiere tiempo, paciencia, fe y creencia. Eso quiere decir que tienes que aprender a estar quieta. Quiero que aprendas a dar con las respuestas a tus problemas en soledad conmigo. Deseo que confíes en Mí por entero para todo, y para que te des cuenta de que tu fuerza, tu sabiduría, tu comprensión, todas ellas proceden de Mí.
Septiembre, 20
Cuando creas haber llegado al fin y te parezca que no puedes avanzar un paso más, o cuando la vida te resulte carente de todo propósito, ¡qué maravillosa oportunidad de volver a empezar de nuevo! Es algo que todas las almas pueden hacer si así lo quieren y si aceptan, con toda humildad, que tan sólo acaban enredando sus vidas cuando intentan manejarlas por sí mismas. Es algo que pueden hacer si están dispuestas a depositar sus vidas ante Mí y a dejar que Yo las conduzca. Da continuas gracias por este nuevo día y por una nueva vía, por una oportunidad nueva de comenzar otra vez. Date cuenta de que te necesito, y cuando estás en un estado negativo, te cierras a Mí. Llámame y te responderé. Estaré contigo en la dificultad. Te levantaré, pondré tus pies en el camino recto y guiaré cada uno de tus pasos. YO ESTOY contigo siempre.

viernes, 11 de septiembre de 2015

La decisión: ¿aceptas el desafío de perdonar?



La decisión: ¿aceptas el desafío de perdonar?
Perdonar es sanar. El perdón es el medio de autorrealización y crecimiento interior más poderoso que existe, ya que perdonar significa sanar. Las personas me suelen decir que mi trabajo está especializado en un campo difícil. Trabajo el perdón con personas que buscan abandonar el sufrimiento y con personas que desean una visión superior.


Ha sido posible emprender este trabajo de actualización y difusión gracias a ciertos recursos previos. El Curso de Milagros y una serie de enseñanzas paralelas [como E. Tolle o Donald Walsch], la filosofía oriental y la mística occidental, el pensamiento y el lenguaje moderno así como la mentalidad abierta hace posible que me encuentre trabajando y experimentando en el que considero el mayor hallazgo de mi vida: el perdón es la vía de trabajo más natural para el crecimiento espiritual. Sencilla y llanamente. Esta es la razón por la que hemos fundado la Escuela del Perdón.

¿Una escuela para el perdón? Cuando algunas personas se acercan a mí tras una conferencia, me suelen confirmar la importancia que para ellos tiene la cuestión de perdonar. Seguidamente yo les pregunto “¿Estás trabajando en ello? ¿Estás perdonando cada día?”. Curiosamente, la mayor parte de la gente me dice que aunque reconocen que sea muy importante, no sabe o no puede dedicarse a perdonar. Tal vez por esta causa nos parezca necesaria una Escuela del Perdón. Lo importante no debe relegarse o perderse de vista. Parece este el fundamento de una escuela.

Otros dicen que ya no tienen nada que perdonar. Esta es la estrategia habitual del ego. El ego dice “ya hiciste el trabajo, por tanto no hay nada que hacer”. El ego te da un falso perdón, y sin duda es falso, ya que sigues sufriendo aun creyendo que has perdonado. Es una estrategia estupenda para que no vuelvas a contemplar la evidente necesidad de perdón auténtico que hay en tu corazón.


El perdón es un camino que comienza un día con una decisión y ya no acaba. No se trata de algo que hagas una o dos veces y ya no tengas que volver a hacerlo en una temporada, como lavar el coche o mudarte de casa. Es un camino de liberación.



Disponer de las herramientas adecuadas [con esto me refiero a la auto-observación, la honestidad, la confianza y el deseo de verdad] bien ajustadas y listas para el uso habitual puede facilitar y acelerar el proceso, pero no hay que olvidar el perdón es un objetivo de todos. Porque podemos meditar o no, ser negros, blancos, españoles, judíos, te puede gustar la carne o no, puedes ser de cualquier modo y no importa, hay algo que todos tenemos en común: deseamos la paz y la libertad. Por tanto, y como es natural, la puerta del perdón está abierta para todos. El hecho de tener cierto entrenamiento puede ayudar a la tarea del perdón, por ello una parte de mis cursos desarrollan entrenamientos mentales específicos . De este tipo existen gran variedad hoy día. Yo tan solo he experimentado y seleccionado un conjunto de ellos que me han parecido especialmente relevantes. Muchas personas que no son capaces de abordar el trabajo interior llamándolo específicamente “perdón”, comienzan con estos cursos. Y aunque no lo sepan, se están introduciendo en el perdón. Porque puedes perfectamente perdonar sin usar para nada esta palabra.


Miremos lo evidente alrededor. Puedes verlo en el telediario, en los periódicos, en tu familia, en tu pareja y sobre todo, dentro de tu mente si estás atento. Los hermanos están luchando con los hermanos, los padres con los hijos, los blancos con los negros y las mujeres con los hombres. Distintas tribus, distintas creencias, distintos dioses y distintas ideas se enfrentan una y otra vez. Todo funciona en una ordenada estructura de ataque y defensa, una cadena de lucha y venganza. El mundo crea sufrimiento, venganza y terror en una serie interminable, repetitiva y absurda de luchas, ataques, defensas, odios y culpas.

¿Qué puede parar esto? Únicamente el perdón.

 El perdón tal vez aparente estar escondido de ti tras penumbras de culpa y dolor. Puede ser que sientas una sensación de temor, de injusticia o de manipulación asociada a tu propio modo de ver el perdón. Seguramente aprendiste que el perdón consistía en negar tus sentimientos o en aceptar la injusticia, en someterte y perder tu libertad. Esto no significa que no exista la posibilidad de que puedas sentir que el perdón resuena con tu alma, siempre que perdonar sea algo distinto de lo que has aprendido.


Por tanto, para empezar, hay que dejar ir todo concepto previo de perdón. Seguro que más tarde reconoceremos de donde surgió cada matiz, cada sentimiento que sostenía tu concepto personal sobre el perdón y sobre la vida que negaba la posibilidad de alcanzar la paz y te llevaba una y otra vez al ataque como única salida. Con el tiempo descubrirás que tu concepto negativo del perdón estaba ajustado a la medida de lo que pretendías esconderte a ti mismo.

El perdón realmente sucede en la mente. El perdón es un trabajo de expansión de la conciencia, una ampliación definitiva del punto de vista, una nueva visión de la vida. También es un entrenamiento de nuevos hábitos mentales, un nuevo modo de ver al otro y a ti mismo.

El proceso en si es todo un camino de empoderamiento, de toma de responsabilidad y de constante superación del miedo, la culpa y el dolor. Para empezar, el proceso implica ir más allá de la apariencia. En la perspectiva que tienes de la otra persona o de la situación, no te puedes estancar en un punto de vista ya que precisamente eso es lo que te ha llevado al dolor.


El modo antiguo de ver el asunto, cualquiera que sea, ya lo has probado suficientemente. En fin, lo de atacar y defenderte ha sido el fundamento de tu educación, de tu competencia en cualquier terreno, de tu búsqueda de poder, de tu seguridad y de la mayor parte de tus reacciones. Ha determinado tu comportamiento y no ha solucionado el dolor. El perdón implica probar algo nuevo.

La disposición de aprender y la presencia son fundamentales. Se requiere por encima de todo que tú estés aquí y ahora. El perdón se fundamenta en una característica actitud de responsabilidad una vez que decides practicarlo o entrenarlo cada día con cada vez más sensaciones, pensamientos y sentimientos de dolor, miedo o culpa. Porque el perdón trabaja con lo que necesita ser sanado, con el odio y el sufrimiento.



El perdón comienza con la observación de la rabia, la ira, los enfados y el rencor. A estas emociones las podemos llamar las del tipo “odio”. Son los indicativos más superficiales de que hace falta perdón. Todos ellos son emociones que ocultan dolor, miedo, sensación de incapacidad, soledad y siempre culpa. Cuando ves a una persona enfurecida, lo que realmente está ahí es alguien asustado que está pidiendo ayuda como sabe y como puede. Un niño herido y revoltoso.



Después, cuando el proceso del perdón avanza, se trabaja con la identificación al dolor o victimismo, ya que el perdón desarrolla en ti la actitud de la responsabilidad. Eres responsable de tus sentimientos. El mundo te ha enseñado que eres víctima de lo que te ocurre y de las circunstancias. Por eso te ha puesto a la defensiva. Pero con el perdón aprendes que no es así. Eres responsable de la manera en la que ves las cosas y siempre puedes elegir verlas de otra manera. De una primera decisión de ver las cosas de otra manera ha surgido toda una actitud de responsabilidad y se va asentando en ti cada vez que la decisión se renueva. Por tanto, la actitud nos lleva a una decisión tras otra, un cambio de percepción tras otro. Así vamos perdiendo la adicción al sufrimiento o victimismo.

Después de la primera decisión y de reconocer una nueva actitud, se desencadena un proceso lento y paulatino que nos libera de ataduras, de culpas, de conceptos del pasado y del peso del victimismo. Y todo ello lo hace sirviéndose de toda la tecnología cósmica en cada instante.

El perdón está utilizando el juego de la vida para que trabajes directamente y sin escusas la observación de tu ego, de la manera más sencilla y directa posible. Y también de la más amable. El proceso está desmontando tu ego y te está llevando a reconocer lo que verdaderamente eres: amor puro. Y lo logra, porque te permite expresar amor sin lugar a dudas.

 El perdón tiene razón de ser desde que existe la culpa, ya que su objetivo final es la liberación de la culpa. Te quita la más dura de las cargas y te enseña a vivir sin ella. Y también te enseña el motivo por el que necesitas juzgar. Era el modo con el que creías liberarte de la culpa antes de conocer el perdón. La intentabas proyectar a los demás. El perdón solo puede ser medido por un efecto interno: proporciona una profunda paz y una libertad auténtica. Finalmente, el proceso desemboca en una nueva forma de vida en la que el miedo se ha visto minimizado, tanto como la culpa y el sufrimiento. Este es el motivo por el que el perdón es verdaderamente “el tema” que nos atañe en esta vida. Es el verdadero objetivo interno y profundo de tu ser. Es la sanación de la mente.

Aunque tu entrenamiento en presencia, meditación, contemplación y auto-observación sea aún temprano, partiendo de lo que tienes en este momento, el perdón te llevará a donde tú quieres ir y no más allá, ya que el proceso depende estrictamente de tu voluntad auténtica. Tú podrás regular lo que te da miedo y lo que puedes afrontar. El universo no tiene prisa y no debes forzarte.
El perdón es exclusivamente un proceso interno. Puedes perdonar a tu ex-marido y eso no implica darle la razón o reconciliarte. El perdón te llevará a un sitio donde la razón no importa, porque ya no necesitas confrontarte con nadie. El perdón no implica que tengas que unirte a la persona a quien perdonas, ni elegir estar junto a ella. El perdón es interno. Lo que suceda en lo externo puede tomar diversas formas y ninguna es específica del perdón. Puedes perdonar a una persona pero considerar oportuno separarte de ella o denunciarla, o tomar otro camino. El perdón destierra la necesidad de atacar a los demás. Y su única consecuencia definitiva que lo valida es la profunda sensación de paz, liberación, empoderamiento y evolución. El perdón es un salto cuántico de la conciencia, una diferencia sustancial a nivel de autorrealización, de seguridad en ti mismo, de auténtico logro.
El perdón no resta libertad, sino que te instala poco a poco en una libertad intrínseca, clara y profunda. Una seguridad en ti mismo que ninguna otra cosa es capaz de transmitirte de un modo más cierto y firme. Cada paso en el perdón te da mayor firmeza y libertad. El perdón nunca te quita nada, ya que solo sucede cuando eres capaz de soltar. Y nunca antes.
El perdón te libera de la culpa, el miedo y el dolor, y para ello comienza con las capas más superficiales del ego y acaba con el mismísimo concepto de “yo” puesto en cuestión.
El tesoro espiritual se encuentra en perdonar. Las relaciones en sí mismas encierran la posibilidad de salvarnos de nuestra propia mente.
 El perdón requiere de tu guía emocional intacta y despierta, con lo cual debes de ser amable y sincero contigo mismo en todo momento. La represión no es perdón, ni la sumisión a los gustos de los demás. 

Este es el principal motivo por el cual tu niño o niña interna será una figura esencial en el trabajo del perdón. No puedes ignorarla, ni reprimirla, ni reprenderle nada a esta figura o aspecto de ti mismo. Debes dejarle que sea tu luz para ir conociendo todo lo falso en ti. Tu niño o niña interna está especializada en el dolor, ha recibido impactos de culpa incomprensibles y siente mucho miedo. Espera pacientemente, realizando sus propias “creaciones” desde el subconsciente, a tu decisión de perdonar, y te ayudará si estás aquí, atento y receptivo.
Hazte amigo de ella. Y deja que te guíe. Necesitarás su luz en cada instante. Su luz es la emoción que indica lo que es verdad dentro de ti en este momento. Y ahí radica todo. Eso es justo lo que debes de mirar y aceptar ahora. Ella te proporciona la sensibilidad necesaria para tomar una decisión.
El perdón comienza siempre con una decisión. Es importante darse cuenta del aspecto volitivo y libre que desencadena todo. La decisión de perdonar se reconoce porque algo dentro de ti está “de repente” dispuesto a ver a la persona o a la situación de otra manera. Entonces comienza el perdón. Puedes soltar la emoción que ya has aceptado, puedes trascenderla y lo haces encontrando un modo de ver nuevo y revelador. Sueltas la emoción y viene el regalo de la comprensión y la aceptación. Entonces sueltas la idea de ataque. Deja de tener sentido para ti.
Esta nueva percepción del asunto, esta búsqueda descubre un milagro: hay una posibilidad de perdón en tu mente, existe salvación.  Una luz en tu camino. Algo se ha conectado dentro de ti y te ha conectado con los demás. Algo de repente mira seriamente al Amor y va a buscarlo más allá de la niebla del dolor, el miedo y la culpa.
Jorge Lomar
Escritor, facilitador y terapeuta. Co-fundador de la Escuela del Perdón.

LIBRO EL SENDERO DEL TAO (OSHO) Capitulo-II (III Escrito)


Capitulo 2 (III Escrito)
UN HOMBRE QUE SABE CÓMO CONSOLARSE


Toda la filosofía del karma dice que tú has sembrado y ahora estás cosechando; tú ya lo has hecho, por tanto, ésta es una consecuencia natural.   Te da consuelo.  

Nadie,  por consiguiente, está haciendo algo injusto contigo. Dios no es injusto, el destino no es injusto, el mundo no es injusto, la sociedad no es injusta; es tu propio karma, ¿qué se puede hacer?  Uno tiene que pasar por ello y mantener la propia ecuanimidad, el propio equilibrio.  Y no vuelvas a hacer tal cosa, o sufrirás otra vez en la próxima vida. 
Así que esto es lo único que se puede hacer: no puedes cambiar el pasado, pero puedes hacer algo con el futuro… un hermoso consuelo.
Esto ha ayudado a que en Oriente continúe la pobreza, la miseria.  Ha ayudado a que en Oriente continúe la fealdad, la enfermedad, la falta de higiene. 
Ha servido para que los orientales se consuelen a sí mismos, y ese consuelo se ha transformado en un tremendo letargo.
Todo lo que hace falta es cuidarse del futuro.  Por tanto, el pasado se tiene que aceptar y el futuro se tiene que temer, eso es todo.  No obstante, aun en la pobreza, en la miseria, los orientales parecen más felices que los occidentales.  ¿Por qué? Los orientales tienen un bello amortiguador, un fuerte amortiguador para protegerse.

Ahora bien, cada sociedad tiene que crear estos consuelos de diferentes maneras.  Hoy en día el psicoanálisis es uno de los procesos que dan más consuelo a los occidentales.  Cuando vas al psicoanalista, él le achaca toda la responsabilidad a tu madre; tú te sientes aliviado y dices: “Entonces, ¿qué puedo hacer?”.  Tú no puedes cambiar a tu madre, como tampoco puedes cambiar tu pasado.  Tu madre es tu pasado, ¿qué le vas a hacer?  La próxima vez ¡pon un poco más de atención! 

No entres en ningún útero, eso es todo.  Es algo que ya ha pasado: tú fuiste engendrado por una madre con tales y tales características y ella te ha estropeado la vida, por tanto, tú no eres responsable; te puedes sentir bien.  
Simplemente ha ocurrido una calamidad, y lo hecho, hecho está: acéptalo.  Después de muchos años de psicoanálisis se te prepara simplemente para aceptar, te hacen consciente de que las cosas han sido de esta manera y de que nada se puede hacer. Todas sus explicaciones son racionalizaciones y las tienen para todo: si tienes alguna pregunta, ellos tienen una respuesta.
Si fumas, ellos te explican por qué fumas.  Tu madre debió de haberte destetado antes de lo que deseabas, por tanto, ahora fumas.  Así que tú no eres responsable, ¿qué se podía hacer? 
Tu madre te destetó, ahora el cigarrillo es su seno sucedáneo, y sí que lo es un poco.  ¡Se han encontrado explicaciones muy agudas!  Parece que lo es un poco, porque del seno fluye leche tibia y del cigarrillo fluye humo tibio.  Hay entonces una cierta similitud; además, tú aguantas un cigarrillo de la misma forma que aguantas un seno en tu boca.
Ahora, cuando se trata de ellos mismos, entonces hay problemas.  Se dice que Freud solía explicarlo todo por medio del sexo: para cualquier cosa que tú hicieses, él podía encontrar la explicación sexual.  Si te soñabas escalando una montaña, eso era sexual: estabas escalando a una mujer.  Si en tu sueño conducías rápido, eso no era nada más que algo sexual: querías penetrar a una mujer rápidamente.  Él encontraba todas las explicaciones a través del sexo.
Así como en Oriente se encontraron todas las explicaciones a través del alma y se llegó a un proceso muy consolador.  Freud lo concibió todo a través del sexo.
No obstante, algunas veces tuvo dificultades.  Él mismo fue un fumador empedernido, así que una vez alguien le preguntó:
 -¿Cómo se puede explicar que fumes cigarros?
 -Algunas veces puede que un cigarro no sea más que un cigarro y nada más que un cigarro –contestó él.
El discípulo por supuesto no quedó satisfecho así que le dijo a los otros discípulos: “Eso demuestra simplemente que ha habido una racionalización por parte de Sigmund Freud sobre su manera de fumar cigarros”.

 Freud quería protegerse.  Ahora bien, sería demasiado pensar que tenía algún complejo oculto tras su hábito.  Todo el mundo tiene un complejo, así que todo el mundo tiene que admitir el consuelo de que debido a este complejo…  Pero  Freud no podía tener este complejo, porque era perturbador para él saber que “Soy el psicoanalista, el más importante de todos los tiempos, el fundador del psicoanálisis, estoy fumando y se lo que es”.  Así que dice: “A veces un cigarro es un cigarro”.

Esta forma de explicar las cosas se ha vuelto muy común en Occidente.  Ha tomado proporciones casi catastróficas.
El psicoanálisis siempre está intentando averiguar el “por qué” de cada cosa, como si al saber el “por qué”, todo se resolviera. ¿Por qué eres infeliz?  Ve al psicoanalista que él encontrará una respuesta.  Tu padre fue así, tu madre fue así, tu infancia fue así, ésta es la razón, y tú llegas a alegrarte. 

Llegas a alegrarte porque ahora ya tienes la racionalización.

Me han contado el chiste sobre psiquiatras más corto posible. Escúchalo, es muy corto.  ¡Pon atención!
Un hombre le pregunta a otro:
 -¿Eres psiquiatra?
 -¿Por qué lo preguntas? –dice el otro hombre.
 Y el primero contesta:
  -¿Así que eres psiquiatra!

 “¿Por qué?”; un continuo “¿por qué?”, como si el “por qué” fuera a resolver algo cuando simplemente pospone, lleva el mismo problema un poco más lejos; no obstante, el “por qué” se puede volver a preguntar. 

Los hinduistas dicen que tú hiciste algo equivocado en una vida pasada.  Pregunta por qué, y entonces tendrán que ir a otra vida pasada.  Tú preguntas entonces por qué y el  mahatma se enojará mucho y dirá: “¡Para!  Te has pasado de los límites. Éstas son cosas para experimentar, no para preguntar por ellas”.  Qué sentido tiene decir: “He hecho algo equivocado en mi vida pasada.  ¿Por qué?  Luego eso significa que hice también algo malo en otra vida.  ¿Por qué?  ¿Por qué algo equivocado en mi primera vida?”.  Es inútil.  Pero si en Oriente la religión se volvió un consuelo, en Occidente está pasando lo mismo con el psicoanálisis: éste se está convirtiendo en un consuelo.

El psicoanálisis es casi una compulsión obsesiva por analizar todas y cada una de las cosas y por encontrar la causa de ellas. En Estados Unidos, particularmente, se ha vuelto casi una neurosis colectiva; todo el mundo va al psicoanalista o al psiquiatra; cualquiera que pueda permitírselo. 

Los que no visitan al psiquiatra son los pobres, los que no pueden permitírselo.  Cuando las señoras se encuentran en los clubes, hablan de su psiquiatra, de lo que han dicho y de lo profundo que es su análisis.  Y todo queda reducido al denominador más bajo.  Si le preguntas al psicoanalista: “¿Cuál es la causa de que exista este loro?”, él dirá: “El lodo”. Si tienes experiencias espirituales, ¿cuál es la causa?  Él dirá el sexo, al lodo, al denominador más bajo.

Pero estas cosas ayudan en cierta forma.  Si te das cuenta de que todos estos  mahatmas  que experimentan samadhi no experimentan otra cosa que la sexualidad, la sexualidad sublimada, te tranquilizas.  Entonces ya no tienes que preocuparte por eso, no tienes necesidad de buscarlo; no es más que sexualidad sublimada, y tú estás bien donde estás. 

Si el Buda logró la felicidad, esto no es más que una fantasía sexual, así que no hay nada equivocado: puedes seguir leyendo tu Playboy y disfrutar de tus fantasías sexuales, porque la experiencia de Buda no fue otra cosa que una fantasía sexual sublimada.  Consuelos…

Me han contado un relato de la Segunda Guerra Mundial, que trata sobre un cura que predicaba una y otra vez a las tropas sobre la predestinación.


El cura les decía a los soldados que no se preocuparan por su futuro o su destino en el campo de batalla, porque si estaban predestinados a morir la bala daría en el blanco, sin importar donde estuvieran.  O, por otro lado, si tenían que salvarse, ninguna bala les tocaría.

Un poco más tarde, en el calor de la batalla, con las balas silbando a su alrededor, el cura se arrimó corriendo al árbol mayor y más cercano.  Un soldado que se ocultaba detrás de él le preguntó al cura por los sermones sobre la predestinación y la razón por la cual él mismo buscaba ahora refugio. 

“No has entendido del todo los principios y teorías sobre la predestinación” –replicó el cura-.  “Yo estaba predestinado a correr y a esconderme detrás de este árbol.”

Explicaciones y más explicaciones… consuelos ingeniosos… sitios para ocultarse.

La vida se tiene que enfrentar.  Es áspera; produce mucho dolor, pero el dolor se tiene que enfrentar.  Hay infelicidad: se tiene que enfrentar, hay que pasar por ella sin explicaciones y sin consuelos.  Si puedes vivir tu vida sin teorizar sobre ella, directamente, inmediatamente, momento a momento, un día, llegarás a esa fuente de gozo que no es consuelo, que es contentamiento.  ¿Y cuál es la diferencia?  Contentamiento es un estado positivo de tu ser, el consuelo es simplemente negativo.  Tengo un ojo; otros ni siquiera tienen uno, eso me consuela.  Soy desgraciado; hay otros que son todavía más desgraciados, eso me consuela.  Soy joven; otros ya están viejos, eso me consuela.  Estoy viejo, otros han muerto jóvenes, eso me consuela.  Consolaciones y consolaciones, pero todas vacías.






Confucio cree en el consuelo.  
Lieh Tzu cree en el contentamiento y la diferencia entre ambas posturas se tiene que recordar.  La satisfacción llega sólo cuando no comparas, cuando simplemente estás dentro de ti mismo, totalmente contigo mismo, centrado, arraigado.  Y al estar en tu ser, te das cuenta de repente de que el todo es tuyo y de que tú eres parte del todo; no estás separado.  El ego ha desaparecido, te has vuelto universal.  En ese momento hay un gran contentamiento, una gran bendición, pero esa bendición, ese contentamiento no viene de una racionalización, viene de una realización: ésa es la diferencia.

El consuelo es una racionalización, el contentamiento es una realización.

Por tanto, hay tres estados mentales: el descontento, que es un estado de comparación; te comparas con los que tienen más que tú, entonces surge el descontento.  Alguien tiene un hermoso automóvil y tú vas a pie, eres un peatón, entonces estás descontento.  El segundo estado es el consuelo.  Eres un peatón y ves a un mendigo que no tiene pies: te comparas con alguien que tiene menos que tú, pero de todas maneras te comparas.
El descontento es una cara de la moneda; el consuelo, el mal llamado “contentamiento” es la otra cara de la misma moneda. Y el nombre de la moneda es “comparación”.  
Cuando te deshaces de la moneda por completo, del consuelo y el descontento, de todo, entonces te encuentras de pronto en un estado de no comparar.  Éste es el verdadero contentamiento. Entonces no haces comparaciones sobre quién tiene más, quién menos.  En realidad no es ya un asunto de tener, es un asunto de ser. El tener nunca ayuda.  Puedes tener todo lo que desees, pero nadie ha realizado su vida poseyendo.

Ahora bien, hay tres tipos de personas: los que poseen, los mundanos y los que renuncian, los no mundanos. 
Los primeros y los segundos no se oponen entre sí, aunque así lo parezca.  Los primeros creen que al poseer más obtendrás la felicidad, los otros creen que al no poseer más obtendrán la felicidad, pero ambos creen en el poseer.  El tercer tipo es de una dimensión totalmente diferente: la del ser; ni poseer ni no poseer.

Éste es el sentido que le doy al sannyas.  No seas mundano, no seas no mundano.  No te compares con los que poseen más, no te compares con los que poseen menos.  No te compares. Simplemente se como eres… admite tu estado de ser.  Se, y ese estado de ser traerá una tremenda alegría, y esa alegría será una, no muchas, y esa alegría no tendrá motivo alguno, será inmotivada, será simplemente como la salud, como el bienestar.

Había una vez un hombre solitario y desgraciado.  Se dirigió a Dios diciéndole:

-Dios mío, envíame una hermosa mujer; estoy muy solo, necesito compañía.

Dios se echó a reír y le dijo:

-¿Y por qué no una cruz?

El hombre le contestó muy enojado:

-¡Una cruz!  ¿Para qué?  ¿Tengo aspecto de querer suicidarme?  Sólo quiero una mujer hermosa.

Le fue concedida entonces una mujer hermosa, pero pronto se volvió todavía más desgraciado que antes.  La mujer era un martirio constante.

Él volvió a rezar nuevamente diciendo:

-Dios mío, envíame una espada.

Su plan consistía en matar a la mujer y liberarse de ella; anhelaba poder regresar otra vez a los agradables viejos tiempos.

Pero Dios se echó a reír nuevamente y le dijo:

-¿Y la cruz, qué?  ¿Te la envío ahora mismo?

El hombre se puso furioso y le dijo:

-¿No crees que esta mujer ha sido más que una cruz?  Por favor, envíame sólo una espada.

Así que apareció la espada.  Mató a la mujer, fue descubierto y se le condenó a ser crucificado.  Le rezó a Dios y le dijo mientras reía a carcajadas:

-Perdóname, Dios mío, por no haberte escuchado.  Tú hablaste de enviar esta cruz desde el propio comienzo.  Si te hubiera escuchado me habría ahorrado muchos problemas innecesarios.
El mundo, el otro mundo, la vida de matrimonio y la vida del monje… tantas complicaciones.  Si escuchas al Tao, entonces el mensaje es muy simple.  Permanece arraigado en tu ser y te salvarás de todos los problemas que trae el poseer y de todos los problemas que trae el no poseer.  Tú simplemente se.  Ser es la meta del Tao.

Y se debe entender una cosa más: siendo, tú ya eres. 
No hay un llegar a ser; no tienes que llegar a ser; lo que es ya está ahí, lo llevas dentro de ti.  Sólo debe permitírsele que se abra para que el perfume se libere al viento, y ésta es la verdadera canción, el gozo.

El hombre iba cantando, pero el canto era aparente, nada más; provenía del consuelo, no era un canto verdadero.  El hombre tocaba un instrumento, pero la música no era de verdad, porque la verdadera música viene únicamente cuando estás profundamente arraigado en ti mismo.  Entonces tú te conviertes en el instrumento y el todo toca en él.

Recuerda, si buscas consuelo lo encontrarás, pero es una falsa moneda, confortable, conveniente, es como una droga. Empiezas a beber pero continúas siendo infeliz.  La desdicha no cambia, pero al beber empiezas a olvidarte de ella. 
El consuelo es una especie de intoxicación; además, nada cambia, porque la puerta que lleva a la desdicha permanece abierta; tú sigues comparando.  La comparación es la causa fundamental de la desdicha.  Al no ser comparativo, al no ser ni más alto ni más bajo, al ser tú mismo simplemente, al no pensar en relación con otros, al pensar sólo en términos de tu tremenda soledad, llegas a ser feliz.

Una vez me contaron una historia:

Había una mujer que tenía un cuerpo extraordinario.  Era deliciosa, bien desarrollada, tenía las medidas perfectas.  Pero con todos estos dones contrajo una neurosis a causa de los mirones.

-¿Qué medidas tomas para evitar la calamidad? –le preguntó su psiquiatra.

-Pues mantengo las persianas bajadas, pongo barrotes en las ventanas y siempre me desnudo detrás de una mampara.

-¿Y cómo consigues impedir que los chicos miren a través del ojo de la cerradura?

-Pues dejo la puerta abierta.

Efectivamente, si dejas la puerta abierta, nadie puede espiar por el ojo de la cerradura, pero la puerta está abierta, ¿entonces de qué sirve?  El consuelo es así: como la puerta que permanece abierta, porque el consuelo depende de la comparación, y la infelicidad también depende de la comparación.  
Por tanto, la puerta está abierta, pero tú llegas a estar cada vez más intoxicado con el consuelo, cada vez más sofocado con tus propias teorías, con tus racionalizaciones, cada vez más aislado. Oculto detrás de tus amortiguadores, no te encuentras con la vida.  Deja la comparación.

Ahora bien, esta parábola, si se lee ordinariamente, te dejará la impresión de que Lieh Tzu no está diciendo nada en contra de Confucio.  Ésta es la forma que tienen los taoístas de decir las cosas; son personas muy sutiles. 
Lieh Tzu no ha pronunciado una sola palabra en contra de Confucio, pero ha demolido toda la filosofía confuciana. 
En consecuencia, cuando leas estas parábolas vas a ver que no son simples.  Simples lo son, en cierta forma, pero muy profundas.  Tienes que sumergirte a fondo, tienes que excavar, tienes que adentrarte en ellas y conocer la diferencia entre disciplina y espontaneidad.


Si algo viene de la disciplina, el Tao está en su contra.  Si algo viene de la e
spontaneidad, el Tao está a su favor.  El Tao es espontaneidad, el Tao es “lo que es”, el Tao es una aceptación tremenda de lo que hay.  Y en esa aceptación uno florece.
http://rosacastillobcn.blogspot.com.es/

jueves, 10 de septiembre de 2015

Curacion del niño interior



Curacion del niño interior
Publicado por Oskaring en Universo Espiritual Comunidad.
http://universo-espiritual.ning.com
Uno de los asuntos más importantes que necesitamos comenzar a abordar es la curación del olvidado niño interior. Muchos de nosotros nos hemos pasado demasiado tiempo sin hacer caso de nuestro propio niño interior.
Tengas la edad que tengas, hay en tu interior un pequeño que necesita amor y aceptación. Si eres una mujer, por muy independiente que seas, tienes en tu interior a una niña muy vulnerable que necesita ayuda; si eres un hombre, por muy maduro que seas, llevas de todas formas un niño dentro que tiene hambre de calor y afecto. Cada edad que has vivido está dentro de ti, dentro de tu conciencia y de tu memoria. Cuando éramos niños y las cosas iban mal, solíamos pensar que algo no funcionaba bien en nosotros, que teníamos algo malo dentro. Los niños piensan que si pudieran hacer las cosas bien, sus padres (o quien sea) les amarían y no les castigarían ni les pegarían.
Así pues, siempre que el niño o la niña desea algo y no lo obtiene, piensa: «No valgo lo suficiente. Soy anormal, un retrasado». Entonces, cuando nos hacemos mayores rechazamos ciertas partes de nosotros mismos.
También llevamos a nuestros padres dentro. Tenemos en nuestro interior al niño y a sus padres. La mayor parte del tiempo el padre (o la madre) reprende al niño, casi sin parar. Si prestas atención a tu diálogo interno, podrás oír el sermón. Podrás escuchar cómo papá o mamá le dice al niño que está haciendo algo mal o que no sirve para nada.
Lógicamente, entonces comenzamos una guerra con nosotros mismos; empezamos a criticarnos de la misma forma en que éramos criticados: «Eres un estúpido», «No sirves para nada», « Otra vez la has fastidiado». Se convierte en costumbre. Cuando nos hacemos adultos, la mayoría de nosotros no hacemos el menor caso de nuestro niño interior, o lo criticamos igual como nos criticaban. Continuamos con la pauta una y otra vez.
(Louise L.Hay)

Mudra de las articulaciones



Mudra de las articulaciones
Mano derecha: una el pulgar y el anular. Mano izquierda: unir el pulgar y el dedo medio. Este mudra equilibra la energía en las articulaciones.
Según se necesite o 4 veces al día durante 15 minutos. Si está enfermo practíquelo 6 veces al día durante 30 minutos.
Afirmación: “Yo Soy la Salud Perfecta recorriendo cada articulación de mi cuerpo, curando, sanando y vitalizándolas”.

Matangi Mudra



Matangi Mudra 
Cruzar las manos ante el plexo solar (zona del estómago), levante ambos dedos medios y apóyelos el uno en el otro, los demás dedos se entrelazan. Dirija la atención sobre la respiración en el plexo solar o zona del estómago.
Hágalo Según lo necesite.
Este mudra relaja los dolores difusos, fortalece el impulso respiratorio en el plexo solar y equilibra las energías en esta zona.
Beneficia el corazón, el estómago, el hígado, el duodeno, la vesícula biliar, el bazo, el páncreas y los riñones. Calma las taquicardias, las tensiones internas relacionadas con la digestión, las tensiones maxilares y ayuda en la diabetes.
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